Volverte a ver, el documental sobre madres de desaparecidos en Morelos
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Carolina Corral

Volverte a ver, el documental que retrata la lucha de madres de desaparecidos en Morelos

Este documental, inaugural de Ambulante, narra el caso de madres y familiares de personas desaparecidas en Morelos, quienes exigen la identificación de las personas que fueron enterradas en fosas comunes clandestinas de ese estado.
Carolina Corral
Por Verónica Santamaría
29 de mayo, 2021
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Pruebas genéticas. Identificación de personas por desaparición forzada. Fosas comunes irregulares. La nula respuesta de las autoridades. Madres y familiares, de personas que fueron desaparecidas en Morelos, aprenden a identificar huesos y osamentas humanas para estudiarlas, darles identidad y devolverles a la familia la esperanza de haber encontrado a quien buscaban es parte de lo que muestra el documental Volverte a ver de Carolina Corral.

En Volverte a ver Tranquilina, Angelica y Edith, familiares de personas desaparecidas, respectivamente, se instruyen como peritos forenses para poder participar en la exhumación de más de 200 cuerpos que la Fiscalía de Morelos enterró de forma clandestina en 2014.

De acuerdo con Carolina quien continúa acompañando a las madres y familiares de personas desaparecidas—, en la fosa de Jojutla se ha identificado a 1 persona, de acuerdo con madres de colectivos. 

En cuanto a la fosa de Tetelcingo, Corral comenta que fueron 13 los cuerpos que fueron devueltos a las familias. Sin embargo, a seis años de este suceso no se han entregado los perfiles genéticos faltantes de las personas enterradas. 

“Esta es una de las peticiones que las mamás están presionando. Ni siquiera, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, organismo autónomo hasta ese momento,  ha entregado los perfiles genéticos y, pues así, no se puede terminar la búsqueda. No se puede terminar de identificarlos”, explica en entrevista para Animal Político.

Además, explica que ya consiguieron los permisos para mover las tumbas que estaban encima de una segunda fosa en Jojutla, como una de las acciones pendientes. Tanto Carlos Brito, regidor independiente de Jojutla, y los colectivos de madres y familiares de personas por desaparición forzada lograron mover esas tumbas particulares que había para, próximamente, reabrir la fosa y exhumar.

“Pero exhumar no es ningún logro si no se identifica a los cuerpos”, añade.

Retrasos en la investigación 

Con más de 200 cuerpos enterrados por la Fiscalía del Estado de Morelos sin investigar quienes eran y qué les había sucedido, madres y familiares de personas desaparecidas en Morelos tomaron la iniciativa de aprender prácticas forenses para documentar la exhumación de los cuerpos en las fosas detectadas.

Con ayuda del Grupo de Investigadores en Antropología Social y Forense (GIASF) y la Guía de Búsqueda de Personas Desaparecidas con enfoque en la verdad y la justicia, elaborada por este grupo, es que comenzaron a conocer y especializarse en el proceso de desenterramiento de personas, como se muestra en el documental.

En México, según datos oficiales de la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) hasta el 13 de julio de 2020 se tenía el registro de 73 mil 218 personas reportadas o denunciadas como desaparecidas o no localizadas.

Con la campaña #RastrosYLuces de Ambulante compuesta por un ciclo de 7 documentales, directoras como Carolina Corral, esperan que con su largometraje la sociedad ayude a las mamás a presionar a las autoridades a cumplir las peticiones que tienen.

Sin reparación de daño a las víctimas

Al mediodía del 13 de septiembre de 2014, a  Mireya Montiel la desaparecieron sin dejar rastro alguno, después de acompañar a su novio a casa de un familiar. Después de ese día, su mamá, Tranquilina Hernández Laguna no volvió a saber de su hija a quien en las primeras horas de su desaparición y tras no responder las llamadas que le realizó, salió a las calles de la colonia para buscarla. 

Seis años después, “Lina”, como es conocida, denuncia que las autoridades de Morelos no han hecho nada por la búsqueda de su hija. El principal sospechoso está amparado y la carpeta de investigación no lleva mayor avance que le garantice encontrar a su hija pronto.

Hoy, Lina es parte del Colectivo Unión de Familias Resilientes Buscando a Nuestros Corazones Desaparecidos en Morelos. Su incursión en el colectivo le ha permitido ayudar y acompañar a las familias que siguen llegando a este proceso doloroso, que es la búsqueda de sus familiares desaparecidos. Así como, detectar huesos y osamentas en campo.

“Me empecé a preparar en cómo buscar en fosas, en cómo son los huesos humanos. Hicimos la primera brigada de búsqueda desde 2016, en Veracruz, y hasta ahorita, ya 6 años, desde 2016 yo ando en las búsquedas”, cuenta en entrevista para Animal Político.

Lina explica que la Comisión de Derechos Humanos (CNDH) los ayuda en el acompañamiento al seguimiento de su carpeta de investigación y en los avances de esta. Mientras tanto, la Comisión de Derechos Humanos de Morelos (CDHM) los acompaña cuando hacen búsquedas, así cómo tener conocimiento en los avances de las investigaciones para saber qué acciones pueden tomar ellos.

“Es muy doloroso pensar que puede ser nuestro familiar. Hemos tenido que aprender porque nos dimos cuenta que las autoridades no lo hacen. Hemos tenido que aprender cómo son los restos de un humano y cómo son los del animal, porque a veces se confunden mucho. Es muy doloroso, de verdad, estar en el campo buscando a nuestro familiar, encontrar un resto o un cuerpo en estado de descomposición. Uno no puede dejar de pensar que puede ser nuestro familiar, o pudo ser mi hija con ese mismo fin en una fosa clandestina”, señala.

Rumbo a la sexta Brigada Nacional de Búsqueda

A los ojos de Tranquilina, madre morelense que sigue en busca de su hija, denuncia que las autoridades no han hecho nada porque los cuerpos que fueron exhumados, tanto de Tetelcingo como de Jojutla, siguen en el panteón Jardines del recuerdo.

“En un panteón no se les está dando identidad, como fue el propósito de sacarlos de ese lugar para que pudieran regresar a su casa. No ha pasado nada en todo este tiempo. Ellos continúan ahí. Siguen diciendo que no hay recursos cuando sabemos que sí hay un recurso”, añade.

De acuerdo con Tranquilina, quien participó en la exhumación de los cuerpos en las fosas de Tetelcingo, describe que durante este proceso observaron y documentaron cuerpos que venían vestidos, maniatados, con tiro de gracia y sin necropsia. Considera que por la manera en que se dio este hallazgo, las autoridades tienen mucho que esconder, razón por la que se niegan a que las acciones de búsqueda continúen.

Además de exigir los perfiles genéticos faltantes en las personas que fueron exhumadas, las madres y familias de personas víctimas de desaparición forzada demandan que cada cuerpo que llegue sea identificado y sepa que lo están buscando. 

Otra de las demandas que tienen madres y familiares de víctimas de desaparición forzada es denunciar que cuentan con los 3 Servicios Médicos Forenses (Semefos) de la entidad llenos, con más de 600 cuerpos de quienes no se sabe quienes son ni de dónde provienen, por eso, la necesidad de que validen las pruebas genéticas para saber quienes son y entregarlos a sus familiares que los están buscando.

El pasado 20 de mayo la VI Brigada Nacional de Personas Desaparecidas estará en Morelos y Michoacán. Durante 15 días madres y familiares realizan una búsqueda de personas desaparecidas a partir de intervenir las comunidades, no solo para la búsqueda sino también para la reconstrucción de paz y el tejido social.

Para Carolina Corral, directora del documental Volverte a ver, trabajar con las madres y familias de víctimas de desaparición forzada es inspirador pero, por otro lado, ver cómo van enfermando, les da diabetes, experimentan ataques de pánico. Se van cansando. 

En cambio, Tranquilina, quien no dejará de buscar a su hija hasta encontrarla, cuenta que en cada búsqueda hay sentimientos encontrados porque a pesar del tiempo, lo único que quieren es encontrarlos y así, las familias puedan descansar. 

“Nosotros queremos abrazarlos, queremos escucharlos, verlos sonreír y sentirles. No los queremos encontrar en una fosa o tirados en un campo. Es algo muy duro y muy difícil. Llevo 6 años en esto. Te quedas con eso en la cabeza a donde quiera que vas, estás comiendo pollo o res y te quedas observando el hueso, veo sus detalles. No sé si ya estamos mal porque las autoridades, cuando hacemos un hallazgo, nos quieren engañar diciendo que son de animal”, describe Lina.

Volverte a ver de Carolina Corral inaugura la edición #RastrosYLuces de Ambulante que se encuentra gratis hasta el 30 de mayo en la plataforma de Cinépolis Klic, para ver el largometraje ingresa aquí. 

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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https://www.youtube.com/watch?v=LOgy5j2Z8vw

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