Enfermeros hospitalizados en su lugar de trabajo tras colapso en el Metro
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Facebook: Jazmín Zulema

Jazmín y Juan Carlos, los enfermeros hospitalizados en su lugar de trabajo tras colapso en el Metro

La pareja de enfermeros de la primera línea contra el coronavirus están heridos graves. Salieron del Belisario Domínguez, tomaron el Metro y el puente colapsó una parada después.
Facebook: Jazmín Zulema
Comparte

Jazmín Zulema Sixto Moreno, de 28 años, y Juan Carlos Ortiz, de 31, salieron en la noche del lunes de su turno en el hospital Belisario Domínguez. Ambos son pareja, enfermeros y trabajan desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en la primera línea contra el coronavirus, en el área de Terapia Intensiva. La fatalidad los atrapó en el vagón de la Línea 12 que se vino abajo cuando se dirigían hacia su domicilio en Chalco. Ahora, sus compañeros, los mismos con los que llevan meses luchando codo con codo contra la pandemia, luchan para salvarles la vida.

Esta pareja forma parte de los más de 69 heridos registrados tras el accidente en la Línea 12 de Metro ocurrido en la noche del lunes a la altura de la avenida Tláhuac. Además, 25 personas perdieron la vida. Hasta el momento, en el Belisario Domínguez solo se había registrado un fallecimiento, el de Juan Luis Díaz Galicia, un chofer que trabajaba en Coyoacán y que murió en su camino a casa. La mayoría de decesos fueron trasladados a la Coordinación Territorial Iztapalapa 6 de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México. Durante toda la jornada, familiares de las víctimas peregrinaron por los hospitales hasta dar con sus allegados. 

“Salieron de trabajar y abordaron el metro una estación antes, en la siguiente fue cuando colapsó”, explicó Norberto Moreno Rodríguez, tío de Jazmín Zulema. El hombre pasó todo el día en el exterior del hospital, a la espera de noticias. Al interior, otros dos integrantes de la familia y seis más donando sangre.

El recorrido de Sixto Moreno y Ortiz es trágico. Salieron juntos del hospital y accedieron al metro en la parada Tezonco, apenas a unos metros del Belisario Domínguez. Por delante tenían hora y media de transporte público hasta llegar a su domicilio. No llegaron a avanzar más de 500 metros. El lugar del siniestro, justo después de la parada, es prácticamente visible desde el centro hospitalario. 

En medio de la confusión la mujer logró agarrar su teléfono y marcar a su papá. Muy cerca del lugar del colapso vive su hermano, así que en 20 minutos había sido ingresada en el Belisario Domínguez, su lugar de trabajo, el hospital que acababa de abandonar. 

Él, sin embargo, tuvo otro recorrido. Cuenta Moreno Rodríguez que las emergencias lo enviaron a otro hospital más alejado. Y que, una vez allí, le dieron el alta. Sin embargo, él no se encontraba bien. Lo primero que hizo nada más abandonar el centro hospitalario fue acudir al Belisario Domínguez a ver cómo estaba su esposa. Pero al llegar, sus compañeros le dijeron que no se encontraba bien, que no les gustaban sus contusiones en la cabeza y que creían que podía tener daños en el riñón. Y lo enviaron a Terapia Intensiva.

Allí estaban a última hora los dos. Ella perdió mucha sangre, hasta cuatro litros, y tuvo que sufrir una intervención de bazo que se alargó durante cuatro horas. Él, por su parte, se recupera de las contusiones en la cabeza y los daños en el riñón. 

“La más grave es mi sobrina, pero confiamos en que mejore, ya que no ha tenido que ser intervenida después de la primera operación”, dijo su tío, sentado en una silla junto a la puerta de Urgencias. 

Para Jazmín Zulema, el último año estaba siendo intenso. Fue contratada para trabajar frente a la pandemia en uno de los hospitales especializados en tratar a los pacientes COVID-19. Su pareja, Juan Carlos, ya llevaba tiempo laborando en el mismo lugar. 

Desde entonces, ambos realizaban el trayecto desde Tláhuac hasta Chalco, siempre en metro, en la malograda Línea 12. Dice su tío que ellos “nunca se percataron” de que el peligro fuese tan real. Aunque sí reconoce que “se escuchaba que los rieles no eran aptos”, pero tampoco tenían otra opción. Teniendo en cuenta que tenían uno de los trabajos más arriesgados en tiempos de pandemia, quién iba a pensar que el peligro acechaba en forma de negligencia en cadena que derivaría en catástrofe. 

Aunque se trata de un hospital especializado para la COVID-19, tras el siniestro recibió a al menos 12 pacientes, entre ellos sus propios trabajadores. Durante toda la jornada los familiares pudieron resguardarse al interior del centro hospitalario para estar más cerca de sus allegados. Sin embargo, a última hora la situación cambió.

“Nos desalojaron y nos dijeron que solo darían informes telefónicos debido a que habían llegado pacientes COVID”, explica Moreno Rodríguez. Aunque los datos en México van a la baja y los hospitales no sufren el colapso de meses anteriores, todavía hay infecciones y la necesidad del aislamiento. 

Por eso, se queja su tío, los familiares de la pareja tuvieron que quedarse fuera. Al interior del hospital, sin embargo, seguían Jazmín y Juan Carlos, dos enfermeros con la certeza de estar en buenas manos. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Hepatitis infantil: la hipótesis publicada en 'The Lancet' que vincula el nuevo brote con COVID-19

En la comunidad médica han saltado las alarmas ante un extraño y repentino brote de hepatitis infantil de origen desconocido. Te contamos qué hipótesis se barajan y cuáles se han descartado.
Por Matilde Cañelles López / BBC News Mundo
21 de mayo, 2022
Comparte

En un año normal, son pocos los niños que necesitan un trasplante de hígado, y normalmente es porque previamente tenían una enfermedad que reducía su inmunidad.

Por ejemplo, en España se realizan unos 120 trasplantes infantiles cada año incluyendo todos los órganos. Y cada caso es una pequeña tragedia para las familias implicadas.

Así que cuando los números se salen de la norma, el asunto es serio. Por eso en la comunidad médica, empezando por Reino Unido y siguiendo por Israel y Estados Unidos, han saltado las alarmas ante un repentino y extraño brote de hepatitis infantil de origen desconocido, del que se conocen de momento 450 casos.

De estos, un 14% en EU y un 10% en Reino Unido han precisado un trasplante de hígado. En Europa se han contabilizado 232 casos, incluyendo España, con 26 casos hasta ahora.

¿Qué causa la nueva hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus. Cuando no se trata a tiempo, puede acabar siendo necesario realizar un trasplante de hígado.

En niños, este tipo de cirugía supone estar de por vida tomando medicinas inmunosupresoras. Lo cual no es menor: todos sabemos por la pandemia de COVID-19 que esto predispone al individuo a padecer enfermedades infecciosas con especial gravedad.

Otro aspecto que complica el tema es que, para que funcione bien a largo plazo, el hígado a trasplantar debe proceder de otro niño y no de un adulto.

Hígado

Getty Images
La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus.

Ante el nuevo brote, es esencial determinar la causa, porque condiciona el tratamiento a utilizar. No olvidemos que un tratamiento temprano puede prevenir el trasplante de hígado.

Desde el primer momento se han ido manejando distintas hipótesis:

  1. La primera y más obvia fue que se tratara de alguno de los virus de la hepatitis, que son cinco, marcados con las letras de la A a la E. Esta hipótesis se descartó rápido, ya que ninguno de los niños resultó positivo para estos cinco virus.
  2. El siguiente candidato fue un adenovirus, ya que un porcentaje alto de los niños sí resultaba positivo para adenovirus en muestras de sangre. Pero hay dos problemas con esta hipótesis. El primero, que los adenovirus muy raramente provocan hepatitis en niños previamente sanos. Y el segundo, que las muestras de hígado han resultado negativas para adenovirus.
  3. Otra hipótesis que se ha barajado es que los niños sean especialmente susceptibles a los adenovirus por no haber estado antes en contacto con ellos debido a los confinamientos y cierres de colegios. Pero esta hipótesis tampoco se sostiene, ya que algunos de los niños que han padecido la hepatitis son relativamente mayores y habían tenido tiempo de estar en contacto con adenovirus antes de la pandemia.
  4. Incluso se ha postulado que los causantes pudieran ser animales de compañía, como los perros, pero tampoco se ha podido demostrar.

Ante la dificultad de encontrar una explicación sencilla, se está analizando la concurrencia de varios factores como, por ejemplo, la combinación de dos virus.

Debido a que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo que además produce secuelas multiorgánicas en todo tipo de pacientes, incluidos niños, su implicación siempre se ha mantenido como una posibilidad. Y ahora ha surgido una nueva hipótesis que podría relacionarlos definitivamente.

La hipótesis del superantígeno

Hace unos días se publicó en The Lancet un artículo lanzando una atrevida hipótesis que podría explicar el fenómeno de las hepatitis.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que muchos de los niños afectados por esta nueva hepatitis habían pasado el COVID-19 recientemente (por ejemplo, en Israel sucedía en 11 de 12 casos).

También hay que comprender que en los niños la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 transcurre de modo distinto respecto de los adultos.

Por ejemplo, en los niños se detectan trazas del virus en el intestino durante un periodo mucho más prolongado que en los adultos (figura 1). El aspecto bueno de estas diferencias es que en niños la enfermedad suele ser mucho más leve; el malo, que a veces se complica en forma de un proceso inflamatorio multiorgánico llamado MIS-C.

Gráfico

Matilde Cañelles
Figura 1. Permanencia del virus en intestino en adultos y en niños. Imagen adaptada por Matilde Cañelles.

Este síndrome aparece en un porcentaje pequeño de los niños un tiempo después (entre unas semanas y unos meses) de que el niño haya pasado la enfermedad, incluso si esta ha sido leve. Y suele ser bastante grave, hasta el punto de requerir hospitalización.

El hígado es uno de los órganos afectados con más frecuencia. De hecho, un 43% de los casos de MIS-C resulta en hepatitis.

Se piensa que la causa es un deterioro de la barrera intestinal, con salida de trazas del virus al torrente sanguíneo, lo que causaría inflamación.

Médica examinando a una niña.

Getty Images

Pues bien, la otra pieza que se añade a este rompecabezas es la presencia en la proteína Spike del SARS-CoV-2 de una secuencia que se asemeja a otra que aparece en una toxina de la bacteria Staphilococcus aureus, llamada enterotoxina B.

Esta secuencia se corresponde con lo que se llama un “superantígeno”, es decir, una parte de una proteína que el sistema inmunitario percibe como señal de alto peligro, desencadenando una reacción inflamatoria muy rápida y potente.

Se piensa que una mutación reciente aparecida en Europa podría aumentar la similitud.

Concatenación de dos circunstancias

Para añadir más leña al fuego, se sabe que, en ratones, una infección por adenovirus puede generar hipersensibilidad contra la enterotoxina B. Con esto ya tendríamos todas las piezas del rompecabezas. Se trataría de una concatenación de dos circunstancias:

  1. Una infección por SARS-CoV-2 con acumulación de virus en el intestino y salida de proteínas del virus al torrente sanguíneo debido a un aumento de la permeabilidad intestinal.
  2. Una infección por adenovirus que sensibilizaría al sistema inmunitario y provocaría una reacción desmedida con la subsiguiente inflamación del hígado.

¿Qué cambia si se confirma esta causa?

Esta hipótesis de momento es eso, una hipótesis. Es bastante enrevesada y no va a ser trivial demostrar que es cierta. Pero, de demostrarse, se podría tratar a los niños con esteroides de modo temprano, evitando el daño al hígado y previniendo el trasplante.

Esta terapia ya ha demostrado ser efectiva en algunos casos en Israel y en otro caso de una niña de tres años en Cincinnati (EU).

Por el contrario, si se comprueba que el daño en el hígado lo provoca de modo directo un virus, habría que seguir afinando los tratamientos con antivirales.

La lección que extraemos de todo esto es que, ante una situación tan compleja, se debe mantener la mente abierta a todas las posibles explicaciones. Y que, por desgracia, no siempre la más sencilla es la correcta.

*Matilde Cañelles López es investigadora científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC), España.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para verlo en su versión original.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=x8FioTCY5gA&list=PLLhUyPZ7578f0mEhbsSm_1gcFYotscJgl&index=2&t

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.