Las mujeres mexicanas que protegen al amenazado callo de hacha
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Foto: Adriana Navarro Ramírez

Las mujeres mexicanas que protegen al amenazado callo de hacha

La vigilancia realizada por 14 mujeres en la Ensenada de La Paz Baja California resultó tan efectiva que lograron erradicar la pesca ilegal del callo de hacha, disminuir los robos y mejorar el ecosistema.
Foto: Adriana Navarro Ramírez
Por Adriana Navarro Ramírez/Mongabay Latam
23 de mayo, 2021
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María Dionicia Avilés es una de las 14 Guardianas del Estero El Conchalito; un enorme paraje de arena, manglar y mar, ubicado en La Paz, Baja California, México.

Ella, junto con otras 13 mujeres de la comunidad El Manglito, se unieron en 2016 para hacer frente al robo cada vez más frecuente del callo de hacha (Atrina maura), una especie de molusco bivalvo que se encuentra en el fango costero y uno de los productos del mar más codiciados por su textura y sabor.

Lee: El golpe de COVID a la pesca: comerciantes tienen 85% menos ventas desde el inicio de la epidemia

La economía de la familia de María Dionicia así como la de Martha, Verónica, Ruth, Guadalupe, Rosa María, Adriana, Ana, Claudia, Yadira, Graciela, Daniela, Erika y Sandra, depende principalmente del callo de hacha porque tiene buen valor comercial. Por eso, cansadas de ver cómo los pescadores furtivos sobreexplotaban el recurso, decidieron organizarse para realizar rondas de vigilancia por tierra y evitar su saqueo, restaurar su ciclo de vida, así como el del estero donde se reproduce.

Defender la ensenada

Las mujeres pertenecen a la Organización de Pescadores Rescatando la Ensenada (OPRE), una sociedad de producción rural constituida en 2016 por 15 cooperativas pesqueras y 20 pescadores libres, que obtuvo en septiembre de 2017 un título de concesión para la pesca comercial del callo de hacha entre otros productos. El título facultó a las 109 personas (87 hombres y 22 mujeres) de OPRE a realizar, por 20 años y con el uso de cinco embarcaciones menores a 12 metros, actividades en 2048 hectáreas dentro de la Ensenada de La Paz, una especie de gran bahía de 5000 hectáreas, que está unida al Golfo de California por una estrecha boca y que está rodeada de manglares y pequeños esteros.

La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó ese permiso a los pescadores de OPRE —todos del Barrio de El Manglito— después de que ellos se encargaran, desde el 2012, de proteger de la pesca furtiva a las especies que habitan en la Ensenada de La Paz.

En esos tiempos, debido a la escasez de productos pesqueros, solo había tres permisos de pesca. “Las especies estaban extintas”,  asegura el biólogo Alejandro Robles, director de la asociación civil Noroeste Sustentable (NOS) y quien impulsó, junto con los pescadores de OPRE, la restauración biológica, social y económica de la ensenada. “Por ejemplo, la almeja catarina tenía 40 años que no se veía”, cuenta Robles y agrega que “para el callo de hacha estimamos —en 2012— que había 60 mil, lo que significaba el 0.6 por ciento de la capacidad de población considerada en 90 millones en las condiciones idóneas de la ensenada”, dice. Por eso, explica el experto, quien pescara ahí, a excepción de quienes tenían los tres permisos de pesca, “significaba robarle a la nación y luego de 2017 que se entregó el título de concesión significaba robarle a los pescadores de OPRE”, dice Robles.

Bajo un árbol y mientras se cubre del sol, María Dionicia Avilés señala el enorme estuario El Conchalito que desemboca en la Ensenada de La Paz y relata: “Nosotras veíamos que varios hombres venían a las orillas del estero a robar el callo de hacha y lo mataban tras los manglares. Después se los llevaban en sus automóviles para venderlo más barato en las calles. De 600 pesos (30 dólares) que cuesta el kilo, lo daban en 200 (10 dólares)”, dice.

“Cuando venían a robarnos, que era a todas horas, les hacíamos frente. A veces les ponchábamos las llantas de sus carros. Nos gritaban: ‘Vayan a su casa a lavar trastes, que andan haciendo aquí de mitoteras y chismosas’”, cuenta Avilés, quien se ha dedicado a la pesca desde hace 36 años.

Sus esposos, hijos, amigos y vecinos del Barrio El Manglito llevaban tiempo tratando de controlar la pesca ilícita por mar, pero no podían recorrer los canales del manglar pues sus pangas se varaban con la vegetación. Fue entonces que ellas se hicieron cargo de la vigilancia por tierra.

Sin embargo, Verónica Méndez recuerda que no fue fácil llegar a ser Guardianas. “Los hombres no querían que nosotras como mujeres hiciéramos lo que ellos hacen, tal vez porque se sienten mal o se sienten menos y por eso batallamos para que nos metieran a la organización de OPRE”, dice.

“No nos querían, decían que teníamos que estar en la casa lavando los trastes”, dice Avilés. Pero ambas mujeres aseguraron que el rechazo no era por parte de todos, sino solo de algunos. “Nosotras tuvimos el apoyo de nuestros esposos”, aseguran.

Finalmente, la mesa directiva de OPRE les ofreció un sueldo inicial de 350 pesos a la semana por la vigilancia, es decir, unos 17.5 dólares aunque los hombres ganaban 700 pesos  (35 dólares) por el mismo periodo de tiempo y por la misma labor.

Hubert Enrique Méndez Camacho, miembro de la mesa directiva de OPRE, explica que esa diferencia se debió a que, en un inicio, no había el suficiente presupuesto para pagar nuevos sueldos, pero que después de ocho meses tanto ellas como ellos ganaron lo mismo.

“Recuerdo que a la reunión llegaron las 14 mujeres y ellas nos decían: ‘Queremos estar todas trabajando, sino no entramos’, pero para las 14 no había lugar. Entonces se les propuso que se dividieran el sueldo hasta que hubiera la oportunidad de igualarlo. No es que las hiciéramos menos”, aclara Hubert Méndez.

Las mujeres entonces se organizaron y se dividieron en dos grupos para cubrir los horarios de toda la jornada y con apoyo de la Marina limpiaron la ensenada.

El trabajo de guardianas no ha sido fácil. “Nos pasaron cosas fuertes”, dice Verónica Méndez, quien relata que “una vez, uno de ellos sacó un cuchillo y se fue contra Martha, una de nuestras compañeras. Ella le dijo: ¡No tengo miedo, a mí no me asustas! ¡Vete!”, María Dionicia Avilés continúa el relato, “en otras ocasiones llamábamos a la policía y se iban, pero al poco tiempo regresaban. Pero nosotras nunca bajamos la guardia, eso fue lo que nos ayudó”.

Entérate: La crisis que no se enfrenta: México, sin capacidad falla en proteger a activistas y ecosistemas

La llegada de NOS

Avilés nació en el barrio de El Manglito, uno de los más antiguos de la ciudad de La Paz, ubicado en la orilla de la playa y a unos metros de la ensenada. Su historia y su herencia familiar está marcada por la búsqueda de perlas y por la venta de moluscos, almejas y ostiones.

Gran parte de los habitantes de ese barrio tienen un mismo origen familiar, por ello comparten el apellido Méndez. Por generaciones han extraído productos del mar por buceo tipo hooka, es decir, por medio de un compresor a bordo de la lancha que provee de aire al buzo. También extraen los recursos mediante una motobomba de agua a presión que se usa para desenterrar los moluscos.

Pero esa comunidad comenzó a cambiar su relación con la ensenada un 3 de octubre de 2008, cuando abrió sus puertas la oficina de Noroeste Sustentable (NOS), una organización civil en la que participan principalmente biólogos marinos y que tiene como propósito contribuir al desarrollo de comunidades sostenibles.

Manglares en la Ensenada de la Paz. Foto: Adriana Navarro Ramírez

“Las ensenadas por lo general tienden a ser muy productivas debido a que cuentan con esteros, manglares, son refugios de peces y tienen variedad de nutrientes. Pero al paso del tiempo, la Ensenada de La Paz se fue acabando por el desarrollo de la ciudad, la pavimentación, la contaminación de las aguas, la tala de manglares y la sobrepesca. Nosotros queríamos restaurarla y lograr que la comunidad trabajara por medio de la pesca sustentable”, dice Alejandro Robles, director de la organización.

Silvia Ramírez, bióloga marina, experta en recursos pesqueros y exmiembro de NOS, detalla que la Ensenada de La Paz es un ecosistema donde históricamente habían sido muy abundantes las conchas del bivalvo como almejas, caracoles, y los callos de hacha. “En los años cincuentas y sesentas, los bivalvos fueron los recursos más importantes para la gente de El Manglito”, dice. “Pero conforme fueron incrementando las zonas urbanas, aumentó la demanda de recursos marinos”, agrega. Además, la llegada del Huracán Liza en 1976 hizo que las condiciones del fondo de la ensenada cambiarán al recibir un exceso de sedimento lo que afectó las condiciones ambientales de los moluscos, explica la experta. Todo eso, junto a “la mala visión de las políticas públicas que consideraban a los recursos del mar como inagotables, fue lo que terminó por acabar con ellos”, asegura Ramírez.

La unión de los pescadores

“Antes de NOS, éramos muy felices. Hacíamos lo que queríamos, pero no nos dábamos cuenta de que nos estábamos perjudicando”, dice Hubert Méndez, originario de El Manglito, quien desde niño se ha dedicado a la pesca y quien a los 13 años aprendió a bucear con hooka.

“Recuerdo que solo había tres permisos en esos tiempos (2008). Si uno tenía un permiso de 100 kilos, sacaba una tonelada. Quienes no teníamos, sacábamos lo que queríamos. Cuando limpiábamos la ensenada (cuando se acababan los organismos), nos íbamos a otros lugares. Honestamente pescábamos ilegalmente”, cuenta.

Por eso, Robles asegura que al principio había mucha tensión entre NOS y los pescadores. “Me decían ‘no queremos ser ilegales, pero no hay permisos de pesca’”, dice. De hecho, Méndez reconoce que la comunidad pensaba que NOS se había instalado en su barrio para perjudicarlos. Pero con el tiempo el pescador fue viendo que el director de la organización limpiaba la playa y ayudaba a los jóvenes con el equipo de fútbol, entonces cambió de opinión. Además, a Méndez le gustaba la idea de ver una ensenada saludable como la habían conocido sus abuelos y sus padres.

n 2012, tanto Hubert Méndez como su hermano Guillermo se involucraron con NOS en censar la población de organismos de la ensenada donde contabilizaron solo 60 mil callos de hacha. “Le dijimos a la palomilla (un grupo de 10  pescadores) que había poco molusco. No nos creyeron. Entonces los invitamos al segundo censo para que lo comprobaran”, cuenta Méndez.

Al saber de la escasez, NOS impulsó en ese mismo 2012, junto a los pescadores de la palomilla, un proyecto de fomento de acuicultura de almeja catarina en 12 hectáreas dentro de la ensenada y con esas acciones lograron el repoblamiento de 125 mil organismos.

Méndez describe que los demás pescadores del barrio “eran como niños chiquitos, nos preguntaban qué hacíamos en la ensenada, y así se fue corriendo la voz de que la estábamos restaurando”.

La bióloga y experta en el manejo de recursos naturales Liliana Gutiérrez, ex directora ejecutiva de NOS, indica que en 2012 la comunidad hizo sus propios acuerdos, primero de palabra y luego imprimieron su firma. Los convenios estaban enfocados a evitar la extracción por medio de compromisos de no pesca, desincentivar la extracción ilegal mediante acciones de vigilancia, permitir el repoblamiento en forma natural y monitorear el incremento poblacional mediante censos participativos. La idea era pasar de un estado de escasez a uno de abundancia donde los mismos pescadores restauraran a su patrimonio, explica Gutiérrez.

Al cabo de 2015, se registraron 2 366 000 callos de hacha, detalla la bióloga Silvia Ramírez. “Todos estábamos felices”, agrega Guitierrez. “Pero ese año también detectamos algo terrible”, indica. “Unos bichos llamados tunicados crecieron en la boca de los callos de hacha y mataron el banco (de moluscos)”.

Lee el reportaje completo en Mongabay Latam

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La izquierda que representa Petro en Colombia (y cómo se compara con AMLO, Boric y otros gobernantes de América Latina)

El primer presidente de izquierda electo en Colombia, un economista y exguerrillero que se moderó como candidato, tiene parecidos y diferencias con otros líderes de la región.
21 de junio, 2022
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La noticia recorrió el mundo: Gustavo Petro es el primer presidente izquierdista electo en la historia de Colombia. Pero, ¿qué tipo de izquierda representa exactamente?

En la segunda vuelta de las presidenciales del domingo, Petro obtuvo el 50,44% de los votos contra 47,31% de su adversario, el magnate de la construcción Rodolfo Hernández, con más del 99,99% de las mesas escrutadas.

“Lo que viene es un cambio de verdad”, anticipó el economista y exguerrillero de 62 años en su primer discurso público luego de ser electo.

Petro es el caso más reciente de un izquierdista de América Latina que llega al poder en una ola de descontento social con la clase política, la desigualdad y el estancamiento económico.

Desde 2020, esa lista incluye también a Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile.

Estos y otros mandatarios de la región felicitaron al nuevo presidente electo colombiano el domingo.

“El triunfo de Gustavo Petro es histórico. Los conservadores de Colombia siempre han sido tenaces y duros”, sostuvo el presidente mexicano, el también izquierdista Andrés Manuel López Obrador, en un hilo de tuits.

Sin embargo, hay grandes diferencias entre estos gobernantes.

Y las comparaciones de Petro con otros líderes de izquierda de la región surgieron desde que fue electo alcalde de Bogotá en 2011.

Ahora que llega a la presidencia del tercer país más poblado de Latinoamérica, cobra aún más importancia la cuestión sobre el lugar de Petro en el espectro político.

¿Cómo AMLO?

Petro militó en la guerrilla urbana y nacionalista del M-19 en las décadas del ’70 y ’80, un pasado por el que muchos intentaron asociarlo en la campaña electoral con la izquierda radical.

Sin embargo, el M-19 se desmovilizó en 1990 y Petro se presentó en este, su tercer intento de llegar a la presidencia, como un político moderado luego de haber sido senador.

Colombia

Getty Images
Gustavo Petro fue electo presidente de Colombia en su tercer intento.

“La moderación en algunas de sus propuestas lo ha llevado a ser visto por un sector de la ciudadanía más como un candidato de centro izquierda que de izquierda radical”, dice Patricia Muñoz Yi, directora de posgrados en ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá, a BBC Mundo.

De hecho, Petro ha negado que Colombia tenga que ir al socialismo y que él piense recurrir a expropiaciones o a reformas de la Constitución para ser reelecto como hicieron otros presidentes latinoamericanos de izquierda.

Pero sí ha propuesto cambiar el sistema económico del país, mermar la extracción recursos naturales, una reforma agraria para terminar con los latifundios improductivos y ofrecer empleo en el Estado a quienes no lo encuentren en el sector privado.

“Vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia”, dijo Petro en su discurso triunfal el domingo. “No porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la premodernidad en Colombia, el feudalismo”, agregó.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

EPA
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha sido calificado de “dictador” por parte de Petro.

Si bien en el pasado mostró simpatía por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, y muchos de sus adversarios también buscaron asociarlo con él, Petro ha marcado distancia con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro.

“Si usted me pregunta si Chávez fue un dictador yo le digo que no. Si usted me pregunta si Maduro es hoy un dictador yo le digo que sí”, dijo Petro a la revista Newsweek en 2018.

El presidente electo de Colombia ha señalado como referentes a izquierdistas como el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el ecuatoriano Rafael Correa.

Sin embargo, otros le ven similitudes con el actual mandatario mexicano, conocido por sus iniciales de AMLO.

Petro “viene de una tradición de izquierda nacionalista y antiimperialista, un poco parecida quizás a la que inspira a López Obrador en México”, dice Yann Basset, profesor de ciencia política en la Universidad del Rosario en Bogotá, a BBC Mundo.

Y agrega que Petro tiene “un estilo agresivo, con discursos a veces populistas, que genera mucha resistencia y temores a que tenga un gobierno con rasgos un poco autoritarios, otra vez al estilo de lo que está pasando en México”.

Andrés Manuel López Obrador

Gobierno de México
El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador respaldó públicamente a Petro en el final de la campaña electoral colombiana.

López Obrador, de 68 años, fue en 2018 el primer presidente de izquierda electo en México en siete décadas.

Y este mes AMLO causó polémica al apoyar a Petro afirmando que enfrentaba una “guerra sucia” como le pasó a él mismo en México, algo que la Cancillería colombiana calificó de “injerencia” en los asuntos del país.

¿Como Boric?

Por otro lado, también hay semejanzas entre el modo en que Petro llega a la presidencia de Colombia y cómo lo hizo Boric en Chile en diciembre.

Y ambos ganaron sus elecciones luego de los estallidos sociales que revelaron un cansancio con el establishment y el modelo económico de sus países, según analistas.

Gabriel Boric

Getty Images
Algunos ven coincidencias entre el contexto en que Gabriel Boric llegó al poder en Chile y la forma en que lo hace Petro en Colombia.

Petro y Boric prometieron reformas estructurales para asegurar la paz, con el Estado en el centro de sus proyectos sociales, económicos y de cuidado medioambiental.

Con la selección Francia Márquez como vicepresidenta —la primera negra, feminista y ambientalista que llega al cargo—, Petro mostró voluntad de acercarse a temas de género, raza y clima de una izquierda más joven como la que representa Boric, señala Basset.

Y agrega que esto ocurrió pese a tensiones que la campaña de Petro tuvo con sectores feministas, que lo acusaron de rodearse de políticos de la “vieja guardia” con una visión machista.

En temas sociales, el presidente electo de Colombia también ha defendido el acceso de las mujeres al aborto y prometió garantizar los derechos a la diversidad de orientación sexual.

Colombia

Getty Images
La vicepresidenta electa de Colombia, Francia Márquez, le dio aire fresco a la campaña de Petro.

Eso, así como su idea de terminar con el enfoque prohibicionista de las drogas, lo aproxima más a figuras como el expresidente uruguayo José Mujica, otro exguerrillero, que a otros izquierdistas más clásicos de la región.

Pero claro que una cosa es la propuesta electoral y otra la forma en que se gobierna, sobre todo en un país polarizado y con claros contrapesos de poder.

Adam Isaacson, un experto en Colombia de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) cree que todavía es incierto el tipo de gobernante de izquierda que será Petro después que asuma en agosto.

¿Cuál es su duda?

“La personalidad de Petro”, explica. “Si va a resistir controles sobre su poder, o si va a ser más como Boric, Mujica o Lula y soltar un poco su agarre sobre el poder”.


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