'Pedimos la vacuna y no nos hacen caso': familiares de personas postradas
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Pedimos la vacuna y nadie nos hace caso, dicen familiares de personas postradas de Edomex y CDMX

Cinco familias cuentan a Animal Político cómo han ido de una autoridad a otra sin que hasta ahora hayan logrado tener una respuesta sobre cuándo recibirán la inmunización sus adultos mayores con problemas de movilidad.
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21 de mayo, 2021
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Juana Gómez vive en el municipio de Nicolás Romero, en el Estado de México. Tiene 85 años. Sufrió una fractura de cadera que la dejó inmóvil. Hace dos meses sus familiares la registraron en el portal de Mi Vacuna del gobierno federal y aclararon que requería vacunación en domicilio. Hasta hoy siguen esperando que alguien vaya a inmunizar a la adulta mayor. 

Animal Político documentó en dos notas anteriores que hay al menos dos entidades, Estado de México y Jalisco, donde en la mayoría de los municipios a los adultos mayores postrados no los han ido a vacunar a sus domicilios. 

Este miércoles, este portal acudió a plantear la problemática al subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, durante la conferencia vespertina. El funcionario aseguró que en todo el país se estaba vacunando a las personas con problemas de movilidad, a la par de los adultos mayores que sí pueden acudir a los centros de vacunación. 

Pidió pruebas de que había quien no estaba recibiendo la inmunización y después puso un tuit asegurando que a nadie se le dejaría sin vacuna. Varias personas le respondieron con casos, incluso de la Ciudad de México. 

“Hace dos meses cuando la registramos estaba completamente postrada -dice Michel Flores- nieta de la señora Juana. Ahora ya se puede mover muy poco. Está en proceso apenas de empezar a sentarse. Todavía no puede usar silla de ruedas. Tiene mucho dolor y, obvio, no puede caminar. Se le tendría que mover en camilla y en ambulancia”.

La joven cuenta que además de registrar a la señora Juana en el portal de Mi Vacuna, llamaron a Locatel, para preguntar si ahí podían orientarlos para solicitar la vacunación en casa. Les dijeron que no, que ahí sólo se atendían caso de la Ciudad de México. 

Llamaron entonces a la Secretaría de Salud del Estado de México, una persona que solo se identificó como la doctora Ariadna, sin acceder a dar su apellido, les aseguró que no tenían disponible en el municipio módulo extraordinario que atendiera a las personas postradas. 

Fueron a preguntar al Palacio Municipal de Nicolás Romero y les dijeron que fueran a las oficinas de la jurisdicción sanitaria, que está en Atizapán. Ahí, cuenta Michel, Miguel de Jesús Fuentes Flores, quien se identificó como jefe de epidemiología de la jurisdicción, les aseguró que no había estrategia todavía para vacunar a las personas postradas en el municipio, que estaban esperando instrucciones de la federación. 

Michel cuenta que hasta le han escrito por Facebook al presidente municipal de Nicolás Romero. La respuesta que les dio fue la misma, que están esperando instrucciones del gobierno federal. 

El último intento antes de compartir su caso con Animal Político fue contestar al tuit del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, que ayer posteó: “durante el proceso de vacunación contra #COVID19 las dosis se aplican a todas y todos, según la etapa que corresponda, sin distinción alguna. Las personas con dificultades de movilidad física deben recibir la visita de las brigadas para ser vacunadas. Nadie se quedará atrás”. 

Te puede interesar: Salud asegura que personas postradas se han vacunado, pero estados reclaman falta de estrategia

Michel le respondió: “en el municipio de Nicolás Romero, en el Estado de México, mi familiar no ha recibido la vacuna por estar postrada en cama. Las autoridades municipales nos dicen que aún no tienen ningún plan de vacunación para este sector”. 

Ni el subsecretario ni nadie de su equipo se puso en contacto con Michel para documentar el caso. 

Alejandro Velázquez también respondió a ese tuit de López Gatell: “mi papá en Edomex no ha sido vacunado, se registró a tiempo y solo han llamado para decir que no tienen vacunas, tienen un número de vacunamovil que nadie contesta”. 

El subsecretario tampoco le contestó a él. Su padre, Alfonso Velázquez, tiene 78 años, vive en Naucalpan, Estado de México. No puede caminar por desgaste de prótesis en ambas rodillas. “Es muy difícil moverlo. Vive en un departamento y bajarlo por la escalera es peligroso. A mi hermano ya se le cayó. Cuando vimos que había la opción de vacuna móvil, pensamos que era mucho más seguro para él. Si hubiera sabido que iba a tardar tanto, hubiéramos visto cómo llevarlo”. 

Alejandro registró a su papá en el portal de Mi Vacuna. A finales de abril les llamaron para decirles que en las dos primeras semanas de mayo habría dosis y se pondrían en contacto. Pero después de eso no volvieron a llamar. 

Trataron de contactar por redes sociales a alguien que le resolviera, del gobierno de Naucalpan los refirieron a una página de Facebook donde dejaron los datos del adulto mayor, no pasó nada otra vez. “Hay un teléfono de vacuna móvil en el municipio, pero nadie contesta”, dice. 

Entre las personas que respondieron al tuit del subsecretario y a los de Animal Político sobre el tema de la vacunación a personas postradas, también hay habitantes de la Ciudad de México, donde supuestamente sí se desplegó una estrategia para acudir a los domicilios a inmunizar a los adultos mayores con problemas de movilidad. 

El señor Arturo (su hija pide omitir su apellido para la nota, por privacidad, pero ofrece que proporcionemos al equipo del subsecretario todos los datos completos si los necesita como prueba) tiene secuelas de polio y una trombosis mesentérica. A sus 83 años su condición de salud es delicada, necesita oxígeno suplementario. 

Pilar, su hija, madre de un niño pequeño, no puede moverlo, está recién operada y el señor pesa 90 kilos. La esposa de don Arturo no está en posibilidades de ayudar a transportarlo, tiene 78 años y padece de vértigo en los últimos días. Pese a eso, la adulta mayor acudió a vacunarse a los módulos de la alcaldía Benito Juárez, donde viven. A partir de ahí, la familia está más angustiada porque sienten que don Arturo se está quedando fuera de la inmunización. 

“Ya hemos llamado varias veces a Locatel, la primera vez desde el 26 de marzo. De pronto nos regresan la llamada solo para confirmar si aún necesitamos la vacuna a domicilio. Después me dijeron que mejor lo registrará de nuevo, no sea que se hubiera perdido el registro. Y siempre nos dicen solo que se podrán en contacto. Ya le he mandado mensajes a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, y a Hugo López Gatell, nadie nos hace caso”, dice Pilar. 

Este jueves, después de escuchar por segunda vez al subsecretario de salud dar números telefónicos para reportar a personas postradas sin vacunación, la hija del señor Arturo llamó. Le dijeron que tomaban el reporte y que le llamarían. No le dijeron cuándo. “Me quedé igual”, dice. 

Silvia Otero está en una situación similar con su suegro, el señor Ignacio. Ella pide lo mismo que Pilar, publicar solo el nombre de pila del adulto mayor, por privacidad, y proporcionar datos completos si el subsecretario desea corroborar el caso. 

El adulto mayor tiene 79 años, vive en la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México. Padece Parkinson, Alzheimer y otras condiciones. Está postrado en cama y no es posible moverlo. 

Su familia ya ha hecho el mismo peregrinar: el registro en el sitio de Mi Vacuna, las llamadas a Locatel. Los mensajes a funcionarios. Silvia admite que cuando lo registraron en el sitio de Mi Vacuna no pusieron que estaba postrado. Llamaron después a Locatel para hacer la precisión. Les dijeron que lo iban a registrar y que les llamarían. 

“El 15 de abril nos volvimos a comunicar. Nos dijeron que un Servidor de la Nación se pondría en contacto. Sí llamó, pero solo pidió datos. Dijo que volverían a llamar y nada”. Hasta ahora siguen en la espera. 

La señora Ana vive en la alcaldía Xochimilco, tiene 78 años y también está postrada en cama. Sufre de artritis reumatoide severa, que le ha provocado fibrosis pulmonar, depende 100% de oxígeno suplementario. 

Ana, su hija, dice que ya está registrada, desde marzo, en el sitio de Mi Vacuna, donde se especifico que la adulta mayor tiene dificultades de movilidad. También se ha hecho el registro vía Locatel. “Me dijeron que un Servidor de la Nación se pondría en contacto. Esto sí ocurrió, pero esta persona me dice que tenemos que esperar a que venga la brigada. Cada vez que llamé a Locatel fue lo mismo. Ayer me tocó ir a vacunarme a mí y la volví a registrar, me dijeron que no hay brigadas móviles contempladas en esta etapa, pero que cuando supieran algo, me llamarían”. 

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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