Vecinos de Tláhuac se solidarizan con víctimas del desplome del metro
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Vecinos de Tláhuac despliegan solidaridad: tortas y agua para las víctimas de un accidente que habían vaticinado

Vecinos de Tláhuac acudieron a la zona del desplome y a hospitales donde atienden a los lesionados para regalar agua y comida; víctimas dejaron familias sin sostén económico y aún no saben si el gobierno les dará apoyos.
Cuartoscuro
Por Alberto Pradilla y Andrea Vega
5 de mayo, 2021
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Juana Barragán, de 57 años, llegó al hospital Belisario Domínguez desde la colonia Zapotitla, en Tláhuac, muy cerca del lugar del accidente de la Línea 12. Con ella su nieta, Rubí Chávez, de 27 años. Ambas cargaban un diablito con botellas de agua para repartir entre los familiares de víctimas del siniestro. “En la mañana salió la noticia de que no les estaban dando a la gente. Una vecina nos apoyó con agua y vinimos”, dijo Barragán.

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Para la mujer, regresar a este hospital tiene su impacto. Aquí traía a su hijo Ricardo a ser tratado de su diabetes. Cuando falleció dejó de venir, pero lo ocurrido el lunes le había hecho revivir lo pasado. “Es una forma de regresar un poco lo que me dieron”, explicó.

El accidente del metro fue un golpe duro para una comunidad de Tláhuac, que llevaba tiempo avisando de que algo grave podía pasar. Cuando la tragedia se consumó, muchos residentes de colonias cercanas se desplegaron en las inmediaciones de la zona accidentada con botellas de agua y tortas para alimentar a las víctimas del colapso. Podía haber sido cualquiera de ellas. Esta línea de metro, mal construida, fue el principal cordón umbilical con la capital desde su inauguración en 2012.

“En la mañana salió en las noticias que no tenían donde comer, que no les dejaban pasar”, explicaba Diana Luna, de 37 años, junto a las urgencias del Belisario Domínguez. En un primer momento, cuando los vagones se vinieron abajo, los familiares de los pacientes destinados en este hospital debían esperar fuera ya que se trata de un centro exclusivo para tratamiento COVID. Por eso los allegados pasaron la noche a la intemperie, sin un lugar donde ir al baño ni una botella de agua.

Aquí interviene la comunidad. Los vecinos de La Nopalera, de San Miguel Zapotitla, de Consejo Agrarista Mexicano, salieron a apoyar a quienes recibieron el zarpazo del accidente.

“En primera instancia, les negaron el acceso y luego les dieron destinos porque es área COVID. Yo decidí hacer unas tortas y le pedí a mi vecino que las trajera, ya que él viene en moto”, explicaba Luna, junto a Gerardo Pozos, de 47 años.

La exhibición de generosidad colectiva no fue algo coordinado. Ahí en el mismo lugar, otro grupito venía desde la Nopalera con un cargamento de aguas. Y más allá, unos jóvenes de la colonia Agrarista también cargaban con sus botellas y un mensaje de ánimo escrito sobre una cartulina. En redes sociales, gente que se ofrecía a llevar a familiares de heridos. También, jóvenes que trataban de ordenar la información para evitar los malentendidos o las falsas esperanzas. Al final, gente tratando de cuidar de otra gente en un momento de caos y horror.

“Vinimos aquí a repartir comida y agua para dar una pequeña ayuda a los que tienen aquí familiares de lo que acaba de pasar en el metro. Esperemos, sea poca o mucha, esperemos que les ayude en algo. Nosotros podemos pasar en esta situación y tal vez quisiéramos una ayuda”, resumía Paulina, de la colonia Agraria.

Estar en la misma situación. La joven no hacía referencia a que cualquiera de ellos podía haber sido víctima de un derrumbe anunciado, pero también es así. Todos los que se mueven por la zona habían escuchado o sufrido en sus propias carnes los chirridos, los sonidos extraños y los crujidos de unos vagones que se hundían en el punto exacto en el que terminaron por venirse abajo.

“Había movimientos que rechinaba muy feo”, decía un vecino de la calle Rosario, a dos minutos del lugar del siniestro.

“Ya se había reportado, se veía que estaba reclinándose una de las vigas, se había reportado hace mucho tiempo y nadie hizo nada. Está muy débil la construcción”, se quejó Yolanda, vendedora de dulces junto a la parada de metro de Tezonco, la última que tomaron los pasajeros antes de que los trenes se vinieron abajo.

Son ellos, los que viven en los alrededores de la parada Olivos, los que más quejas habían levantado. Y una vez que la tragedia que ellos mismos habían vaticinado se consumó, llevándose por delante la vida de 25 personas y causando heridas a 70, fueron ellos mismos los que se lanzaron a la calle a ayudar: primero, tratando de auxiliar a los supervivientes. Luego, tratando de que la espera de sus familiares fuese un poco más digna.

Víctimas de Línea 12 dejan familias sin sostén económico

El lunes 3 de mayo, a las 10:25 de la noche, los vagones del tren de la Línea 12 del metro, que iba de Mixcoac a Tláhuac, transportaban a personas que en su mayoría volvían del trabajo a casa. Hasta el momento se ha reportado que 25 de esas personas fallecieron por el colapso de la viga de un paso elevado entre las estaciones Tezonco y Olivos. Hijos, parejas y padres se quedan sin esas mujeres y hombres que eran el pilar y sostén de la familia.

Ante lo que califican de una omisión más y falta de coordinación de las autoridades para ayudarlos a encontrar a sus fallecidos, familias completas organizaron equipos de búsqueda en hospitales y ministerios públicos. En la Fiscalía de Investigación Territorial en Iztapalapa, Cristian encontró el cuerpo de su hermana Angélica Segura Osorio, después de esperar a que les respondieran en Locatel y de peregrinar por seis hospitales y otros dos ministerios públicos.

Angélica tenía 43 años. Trabajaba como empleada en una zapatería en el centro de la CDMX. Salía a las 9 de la noche. Iba de ahí a su casa en Valle de Chalco. Tomaba el metro y una combi para llegar. La línea 12 era su transporte de todos los días laborales.

“Supimos del accidente y fue simple lógica saber que venía en el metro: por la hora, la ruta. Vimos la noticia y empezamos a marcarle. Desde que no nos respondió supimos que, en efecto, algo malo le había pasado, que sí venía ahí en el metro que se cayó, porque ya ni mensajes respondió ni nada”, cuenta Cristian, sentado afuera de la fiscalía, en una carpa que las autoridades dispusieron para que los familiares esperaran ahí a poder llevarse los cuerpos de sus fallecidos.

Su familia localizó el cadáver de Angélica alrededor de las 2 de la tarde, después de toda la noche y parte del día de buscarla. Cristian cuenta que ella era el sostén principal de su hijo menor, de 18 años, que está estudiando la preparatoria.

El esposo de Angelica tuvo un accidente de trabajo y está pensionado. Pero el mayor ingreso de la familia venía por lo que ella ganaba.

“No sabemos si va a haber algún apoyo para mi sobrino. Nos han dicho solo que se harán cargo de los gastos funerarios. Nosotros se los exigimos, de hecho, es lo menos que pueden hacer. Aunque así den todo el dinero del mundo, nunca vamos a recuperar a nuestros seres queridos: personas que venían de trabajar, no venían de otro lado, venían de ganarse el pan para su familia y, lamentablemente, ya no llegaron a casa”, dice Cristian.

A un lado de la carpa afuera de la Fiscalía también está otra familia, la de Immer del Águila Pineda, de 29 años, aunque este 23 de mayo hubiera cumplido ya los 30.  El joven trabajaba en las aduanas de acceso del aeropuerto de la CDMX. Salía de trabajar entre las 8:30 y las 9 de la noche. Solía llegar a su casa, en Mixquic, en la alcaldía de Tláhuac, a las 11 u 11: 30. Pasaba todos los días entre las 10 y las 10 y media entre las estaciones de Tezonco y Olivos.

Su familia se enteró del accidente en la Línea 12 del metro por las noticias. Empezaron a llamar a Immer, que había dejado de estar activo en WhatsApp desde las 9:48. Nadie respondía el teléfono. Pero su cuñada insistió hasta que la voz de un hombre contestó la llamada.

Les dijo que había encontrado el celular en la zona del accidente y que se fueran para allá, porque seguro su familiar estaba entre los heridos. Fueron primero al área entre Tezonco y Olivos. Después se organizaron para peinar hospitales y ministerios públicos. Entre 10 y 15 familiares se repartieron para ir al Hospital General de Tláhuac, al Belisario Domínguez, al de Iztapalapa, al Magdalena de las Salinas. Mientras otros llamaban a Locatel, sin tener ninguna información.

El hermano menor de Immer fue el que lo encontró, alrededor de las 6:30 de la mañana de este martes 4 de mayo, en la Fiscalía de Iztapalapa.

“Llévamos toda la mañana esperando que nos den el cuerpo. No sé qué documento faltaba, creo que el acta de nacimiento y ahorita estamos ya esperando que salga el acta de defunción”,  dice su tía, Elizabeth Rosas. La señora también cuenta que les han dicho que el gobierno de la CDMX se hará cargo de los gastos funerarios.

Immer se hacía cargo del sostén de su padre, de 71 años, y de su madre, de 56. “Que paguen los gastos del funeral no compensa nada. Ni el dolor ni la pérdida. Mi sobrino apenas iba a cumplir 30 años. Le faltaba toda la vida. Y esto es una irresponsabilidad de todos los gobiernos que hacen mal las cosas. Si ellos hicieran un buen trabajo esto no sucede. Cómo pueden hacer y recibir una obra así”, acusa.

Lee más: Fiscalía abre investigación por homicidio en colapso del Metro; Sheinbaum descarta despidos por ahora

La misma historia se repitió este día con la familia Islas. Alejandra Islas Matías cuenta que su tío Lorenzo Islas Cruz está entre los fallecidos por el accidente en la Línea 12 del metro. Lo encontraron en la Fiscalía de Iztapalapa alrededor de las 2 de la tarde, después del mismo peregrinar por hospitales y ministerios públicos.

El señor Lorenzo, de 60 años, venía de trabajar. Era empleado en una fábrica. Entraba a las 2 de la tarde y salía a las 10 de la noche. Tomaba el metro en la estación Atlalilco y se iba hasta Tláhuac, para después abordar una combi, que lo llevaba hasta su casa en Valle de Chalco. Solía hacer una parte del trayecto con dos compañeros, que descendían antes de Tezonco.

Los hijos de Lorenzo ya están grandes, casados y con sus familias, ya no depende de él. Pero su esposa sí. “Ella se queda desamparada y no sabemos si vayan a darles pensión o algo”, dice  Alejandra.

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"Era el niño más dulce que he conocido": Quiénes son las víctimas del tiroteo en Texas

El tiroteo en Texas dejó al menos 19 niños muertos y dos maestras fallecidas. Los familiares recuerdan con amor a sus seres queridos.
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25 de mayo, 2022
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Un joven de 18 años mató al menos a 19 niños y dos maestras este martes en un tiroteo en una escuela primaria en Uvalde, en Texas, Estados Unidos.

Los niños fallecidos tenían entre siete y diez años. Algunos de ellos acababan de recibir premios por su gran trabajo escolar. El sospechoso, identificado como Salvador Ramos, fue abatido por la policía en la escena del crimen.

Una de las víctimas es un niño de 10 años al que le encantaba bailar. Otra, una niña que murió mientras intentaba llamar a la policía.

Es el tiroteo más mortífero registrado en una escuela primaria estadounidense desde que 20 niños y seis adultos murieron en la escuela primaria de Sandy Hook, en Connecticut, hace una década.

Existen informes no confirmados de que dos niños de la misma familia fueron asesinados.

Lee: Al menos 19 menores y dos maestras son asesinados en un tiroteo en Uvalde, Texas

“El niño más dulce que he conocido”

Algunos padres habían estado en la escuela Robb Elementary School horas antes del tiroteo viendo con orgullo cómo sus hijos sostenían sus certificados del cuadro de honor en una ceremonia de entrega de premios. Horas más tarde, tuvieron que volver.

Amerie Jo Garza fue una de las primeras niñas cuya muerte se confirmó. Acababa de celebrar su décimo cumpleaños hacía apenas dos semanas. Le dispararon mientras intentaba llamar a los servicios de emergencia, según declaró su abuela Berlinda Irene Arreola al diario digital estadounidense The Daily Beast.

Amerie era “súper extrovertida” y “muy querida por los profesores”, añadió.

Mientras, un miembro de la familia escribió en Facebook: “Por favor, no des ni un segundo por sentado. Abraza a tu familia. Diles que los quieres”.


Xavier Javier López, de 10 años, era un gran nadador, según recordó su prima Lisa Garza, de 54 años.

“Era un niño cariñoso de 10 años que disfrutaba de la vida sin saber que esta tragedia iba a ocurrir hoy”, dijo.

“Era muy alegre, le encantaba bailar con sus hermanos, con su madre. Esto nos ha afectado a todos”.


Uziyah García, de 8 años, era el “niño más dulce que he conocido”, destacó su abuelo, Manny Renfro.

Renfro recordó la última vez que había visto a su nieto durante las vacaciones escolares, que aprovecharon para practicar pases de fútbol juntos.


“Era un niño muy rápido y podía atrapar la pelota muy bien”, indicó su abuelo. “Había ciertas jugadas que yo hacía, que él recordaba y las hacía exactamente como las habíamos practicado”.

“La peor pesadilla”

Eva Mireles, de 44 años, fue la primera maestra cuya muerte fue confirmada. Formada en educación bilingüe y especial, llevaba 17 años enseñando a alumnos de cuarto grado en el distrito escolar de Uvalde.

En una breve biografía publicada en el sitio web del distrito escolar, escribió sobre su afición por correr y hacer senderismo. También señaló que tenía “una familia comprensiva, divertida y cariñosa”, formada por su marido, su hija licenciada y “tres amigos peludos”.

Según los medios de comunicación, el marido de Mireles, Rubén Ruiz, agente de policía del mismo distrito escolar, había realizado un simulacro de un tiroteo en el instituto de Uvalde hacía apenas dos meses.

Su tía Lydia Martínez Delgado expresó su dolor en un post colgado en Facebook, diciendo que estaba “furiosa porque estos tiroteos continúen”. Su prima Cristina Arizmendi Mirelez dijo que “es inimaginable… la peor pesadilla”.

Mientras, un padre desconsolado rindió homenaje a Mireles en Twitter.


La segunda maestra asesinada en el ataque es Irma García, de 46 años, que enseñaba en la escuela Robb Elementary School desde hacía 23 años. Fue nominada como maestra del año por su distrito escolar en 2019. Ella y Mireles llevaban trabajando juntas desde hacía cinco años.

Irma Garcia

La profesora Irma Garcia fue vista protegiendo a sus alumnos mientras el pistolero abrió fuego.

Casada desde hacía 24 años, era madre de cuatro hijos y le gustaba hacer barbacoas con su marido y escuchar música.

Su hijo dijo que un amigo de las fuerzas del orden que estaba en la escena vio a su madre protegiendo a sus estudiantes mientras el pistolero abrió fuego, informó la cadena estadounidense NBC.

Otro miembro de la familia, su sobrino John, escribió en las redes sociales: “Mi tía no lo consiguió, se sacrificó protegiendo a los niños de su clase”.

“IRMA GARCÍA ES SU NOMBRE y murió como una HEROÍNA. Era amada por muchos y se la echará mucho de menos”.


Las identidades de otras víctimas que se han confirmado con el paso de las horas:

  • La muerte de José Flores fue confirmada por su tío, Christopher Salazar.
Christopher Salazar.

FACEBOOK/CHRISTOPHER SALAZAR. José Flores, 10 años.

  • La hermana de Tess Marie Mata la despidió en Twitter. “Mi hermosa ángel eres amada muy profundamente”.

  • El padre de Ellie García dijo que su hija, que tenía 10 años, era “una muñeca y la más feliz de todas”.
  • La madre de Jaliah Nicole Silguero dijo en una publicación de Facebook que estaba desconsolada. “Vuela alto niña”, escribió Verónica Luevanos.
  • Jayce Carmelo Luevanos, quien aparentemente es el primo de Jaliah según las fotografías compartidas por la familia, fue reconocido como víctima por su tía. “Todavía no puedo creer que nunca te volveremos a ver”, escribió en Facebook.
  • La estudiante de cuarto grado Tess Marie Mata fue reconocida como una de las víctimas por su hermana, quien describió a su hermano menor como un “ángel precioso”.
  • El nombre de Nevaeh Bravo fue confirmado por su prima, quien dijo que la escolar estaba “volando alto” y pidió que las personas sigan orando por la familia.
  • Los familiares de Alexandria Aniyah “Lexi” Rubio han confirmado su muerte en las redes sociales. Su prima la describió como una “luz brillante en la vida de todos”.
  • La hermana de Makenna Lee Elrod escribió en Twitter: “Mi hermana pequeña ha sido finalmente encontrada en una sala de clases”. “les pido que abracen a sus seres queridos”.
Makenna Lee Elrod

FACEBOOK-Makenna Lee Elrod, 10 años

  • Un primo de Maite Rodríguez ha confirmado su muerte en Facebook, llamando a Maite un “ángel hermoso”
  • La estudiante de tercer grado Annabell Guadalupe Rodríguez también fue asesinada, dijeron familiares a KHOU, una estación de televisión afiliada a CBS.

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https://www.youtube.com/watch?v=nKqXbSn2ipc

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