Desapariciones en carretera de Monterrey a Nuevo Laredo golpean a trabajadores
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Alejandro Ponce

Choferes, transportistas y vigilantes: ola de desapariciones en la carretera Monterrey-Nuevo Laredo

Cuatro vigilantes de seguridad son las últimas víctimas de una ola de desapariciones que se registran en la carretera de Monterrey a Nuevo Laredo.
Alejandro Ponce
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Luis Enrique Chalaga Macario, de 27 años, llamó por última vez a su familia el miércoles 2 de junio. Les dijo que al día siguiente debía viajar desde Monterrey, Nuevo León, donde residía, hasta Nuevo Laredo, Tamaulipas. Aunque es originario de Puebla, llevaba tres años trabajando en el norte y desde enero estaba empleado en la seguridad de una compañía de transportes. Realizó el trayecto junto a otros tres compañeros, pero desde aquella mañana no se ha vuelto a saber nada de ellos.

Ni una llamada. Ni una petición de rescate. Nada. “Hemos preguntado en fiscalía y en la empresa, pero nadie nos da información”, denuncia por teléfono María Elena Chalaga Macario, de 26 años, hermana del joven, que lleva en Monterrey desde el sábado para tratar de encontrarlo.

Los cuatro vigilantes de seguridad son las últimas víctimas de una ola de desapariciones que se registran en la carretera de Monterrey a Nuevo Laredo y que afecta especialmente a trabajadores que se dirigían a la localidad fronteriza con Estados Unidos.

Lee: La búsqueda de desaparecidos en México no la detiene ni el COVID-19

Hay choferes, transportistas y, como el último grupo, vigilantes de seguridad. La Fiscalía General del Estado de Nuevo León reconoció en un comunicado del 28 de mayo que al menos 19 personas estaban reportadas como no localizadas en este trayecto desde el inicio del año.

En total, 14 fueron incluidas en 11 carpetas de investigación abiertas en el estado y otras 5 en expedientes remitidos a las autoridades de Tamaulipas. Pero a Chalaga Macario se le pierde la pista varios días después de esta publicación. Así que la lista no ha hecho sino incrementarse.

Luis Enrique Chalaga Macario

Angie Orozco, vocera de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (FUNDENL) denuncia que podrían ser muchas más víctimas, que las autoridades tienen conocimiento de estos eventos pero que no han puesto medidas para alertar del peligro ni tampoco están dedicando esfuerzos a las búsquedas.

La familia de Chalaga Macario supo de la desaparición tras ser alertados por Transportes Orta, la empresa en la que trabajaba el joven. El sábado 5, dos días después de que se perdiera la comunicación, representantes de la compañía los contactaron y les pusieron un vehículo para llegar a Monterrey. Allí les confirmaron que el jueves se presentó a trabajar y que viajó a Nuevo Laredo junto a otros tres compañeros para “custodiar unos elementos”, sin dar más detalles.

A partir de ese momento las versiones comenzaron a ser contradictorias. Que si rentaron un cuarto en el que fueron capturados y donde se encontraron botellas de alcohol. Que si se tomaron una foto junto a una imagen de la Santa Muerte y no se vuelve a tener noticias. Nada sobre lo que hayan presentado prueba alguna. “Cada persona con la que hablamos nos dice una cosa diferente”, dice la hermana.

Transportes Orta es una empresa que realiza envíos tanto en México como en Estados Unidos. Dispone de una flota de tráileres que Chalaga Macario se encargaba de custodiar en viajes a diversos puntos de la república. Animal Político contactó con la compañía, pero una representante declinó hacer comentarios.

Desde que se registraron las desapariciones la empresa ha tratado de mantener el asunto con bajo perfil. Cuenta María Elena que le pidieron que no denunciara hasta que hubiese pasado al menos una semana. Esto va en contra de cualquier protocolo en casos de este tipo, donde las primeras horas son cruciales para iniciar la búsqueda.

“Les preguntamos por el modelo de vehículo y por si tenían GPS, pero nos dicen que son tan viejitos que no tienen. Nos dijeron que no fuéramos a Nuevo Laredo, que no lo buscásemos en hospitales. Nos quisieron intimidar diciendo que si decíamos algo nos podía ocurrir cualquier cosa”, dice.

El martes 8, casi una semana después de la última llamada, la familia de Chalaga Macario presentó la denuncia ante la fiscalía del Estado. La institución solo reconoce haberla recibido y señala que “ante la falta de certeza en la información (ya que no se sabe ni la hora ni el lugar exacto de la desaparición) y con antecedentes de eventos similares se ha establecido comunicación con autoridades del vecino estado y avanzar en las investigaciones en tanto se formalice a través de solicitud de colaboración”.

Te puede interesar: Jalisco, Tamaulipas, Guanajuato y CDMX, los estados con más desaparecidos entre 2018 y 2020

Una ruta peligrosa

El trayecto entre Monterrey y Nuevo Laredo, de 220 kilómetros, siempre ha sido considerado de alto riesgo por la presencia de grupos del crimen organizado, especialmente el cartel del Noreste, escisión de Los Zetas. Es habitual que, en momentos de gran flujo de mexicanos residentes en Estados Unidos, como las fiestas de Navidad, estos se desplacen en caravana para evitar ser asaltados. A pesar de ello, cada día cientos de tráileres con mercancías producidas en Monterrey se desplazan por esta carretera para cruzar la frontera.

La inseguridad es una realidad con la que se convive en este territorio. Pero tiene sus picos. Y estamos en uno de los peores. Angie Orozco, de FUNDENL, explica que las denuncias por desapariciones se incrementaron desde inicios de año. Cuando se dieron cuenta de que los reportes aumentaban y las autoridades no daban respuesta, el colectivo hizo público un primer comunicado el 19 de mayo.

“Vemos con preocupación que las autoridades de Nuevo León continúan sin informar lo que sucede y sin activar medidas de protección y minimizando la inseguridad que prevalece en el Estado y la región”, decía este primer documento.

Una semana después, el 27 de mayo, FUNDENL redactó una carta dirigida a las principales autoridades de Nuevo León en la que ya advertía de la existencia de al menos 10 personas desaparecidas en la ruta.

En 24 horas llegó la respuesta de fiscalía a través de un comunicado en el que se incrementaba el número de personas no localizadas, al menos 19.

De ellas, sin embargo, Orozco aclara que cuatro  ya han sido localizadas. Tres de ellas reaparecieron con vida y otra fue hallada muerta. El resto sigue buscando.

Para evitar que este tipo de sucesos siga repitiéndose, FUNDENL lanzó una alerta con recomendaciones como no viajar de noche, compartir siempre el trayecto con alguna persona y mantener comunicación cada 30 minutos. Estos consejos están basados en las normas de seguridad que maneja el gobierno de Estados Unidos, que pide a sus ciudadanos que no viajen a Tamaulipas y que impone restricciones a sus funcionarios para transitar por carreteras como la que une Nuevo Laredo y Monterrey.

Por el contrario, se queja Orozco, ninguna autoridad mexicana ha realizado un solo aviso sobre la peligrosidad del tramo a pesar de saber que las desapariciones y los asaltos no son una excepción.

Foto: Alejandro Ponce

El chofer de aplicación que no regresó a casa

El caso de Luis Enrique Chalaga Macario es el último de una larga lista. Lo sabe bien Verónica López, de 26 años, lleva casi mes y medio sin saber de su esposo, José Rigoberto Mata Díaz, de 28. Él también es un trabajador al que se “tragó” la tierra en su camino a Nuevo Laredo.

Se trata de un chofer de la aplicación Didi que, en ocasiones, también realiza servicios privados de transporte desde Monterrey hasta la ciudad fronteriza. Viajaba con el coche vacío hasta Tamaulipas. Allí recogía a los clientes y los dejaba en Nuevo León. Por uno de esos transportes podía ganar hasta 3 mil pesos. Una oferta muy atractiva para una pareja con un hijo de 4 años que llevaba meses atravesando dificultades económicas.

Apenas llevaba tres semanas con estos viajes cuando desapareció el pasado 23 de abril. Cuenta su esposa que aquel día madrugó mucho y que por la tarde tenía previsto asistir a una boda. Nunca llegó.

“Él siempre estaba muy al pendiente del teléfono”, explica López, resguardada en el domicilio de sus padres. Dice que la última comunicación fue un mensaje que él nunca respondió a las 9 de la mañana. Que no se preocupó ni siquiera cuando supo que no había llegado a la boda porque alguien le aseguró que había visto su coche junto a la casa de su suegra. “Tendrá un mal día o estará cansado”, pensó la mujer. Y se durmió tranquila. Al día siguiente llegó el golpe: nadie había visto a su esposo. Llevaba 24 horas desaparecido.

En México hay actualmente más de 88 mil personas sin localizar, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda. De ellos, más de 11 mil 500 son de Tamaulipas, mientras que casi 5 mil 500 residían en Nuevo León.

Para Verónica López, sin embargo, esta es una realidad que solo había escuchado por televisión. Y, de la noche a la mañana, se ve a si misma diciendo a su hijo de 4 años que no se preocupe, que su papá está trabajando, que ya verá cómo pronto, en cuanto se desocupe, regresa para estar con ellos.

Los únicos datos de los que dispone: que su esposo viajaba con otro compañero llamado Jorge que también está desaparecido. Que debieron recoger a una familia, porque en el último audio se escucha un bebé de fondo. Que el rastro del celular del colega llega hasta una colonia de Nuevo Laredo.

Verónica López lleva casi mes y medio sin saber de su esposo, José Rigoberto Mata Díaz. Foto: Alberto Pradilla.

“Ahora dicen que van a enviar el expediente a Tamaulipas, pero aquí ya nos cambiaron dos o tres veces de MP”, explica López. Esta es una de las preocupaciones de los familiares. Que las fiscalías se pasan una a otra las carpetas mientras ellos se sienten como una pelota de pin pon rebotando entre un estado y otro. Por eso FUNDENL reclama un protocolo de colaboración entre Nuevo León y Tamaulipas que ofrezca certezas a las víctimas.

Las autoridades de ambos estados aseguran que esta colaboración se da, sin entrar en más detalles. Pero Angie Orozco es crítica y asegura que, si hubo localizaciones, no fue por el trabajo de las fiscalías.

En el último mes familiares de desaparecidos en la ruta Monterrey-Nuevo Laredo realizaron diversas acciones de protesta. Creen que las autoridades de Nuevo León, que son las de su estado, no hacen todo lo que está en su mano ni para buscar ni para evitar que estas situaciones se repitan. “No podemos dejar que los casos caigan en el olvido”, dice López.

A pesar de las denuncias no se ha incrementado la seguridad. Así que la carretera que une uno de los focos económicos de México y la frontera de Estados Unidos sigue convertida en un agujero negro en el que hay trabajadores que desaparecen sin dejar rastro.

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El brasileño negro que presentó la primera demanda legal en Estados Unidos contra la segregación racial

Te contamos cómo fue que el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu y su esposa, Harriet, iniciaron la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.
22 de mayo, 2021
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Era un día frío y lluvioso, en noviembre de 1832 cuando el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu abordó un barco de vapor, el Telegraph, con su esposa Harriet y su hija de un año, Emiliana.

Iban a realizar un viaje de negocios desde la costa de Massachusetts hasta la isla de Nantucket, en el noreste de Estados Unidos.

Durante la travesía, Harriet, que no se encontraba bien, trató de refugiarse con su hija en una zona del barco exclusiva para mujeres, pero su paso fue bloqueado. ¿El motivo? Eran negras y en el camarote de las señoras, un cómodo alojamiento con literas privadas, solo se permitía la entrada a las mujeres blancas.

En ese momento, la esclavitud ya no estaba permitida en los estados del norte (persistió hasta la Guerra Civil en el sur), pero las prácticas segregacionistas que separaban a los blancos de las personas “de color” estaban creciendo.

Sin embargo, la familia Mundrucu, de piel morena, no aceptó su exclusión y el episodio condujo a una demanda pionera contra la segregación racial en EE.UU.

El proceso legal tuvo amplia repercusión en su momento, pero luego cayó en el olvido y solo en los últimos años ha sido redescubierto por los historiadores.

El caso terminó en la corte después de que Harriet insistiera en entrar al camarote con su bebé, mientras el capitán del barco, Edward Barker, discutía con Mundrucu, un revolucionario brasileño que huyó a Boston luego de ser condenado a muerte en su país, por su papel en un intento para crear una república en el noreste de Brasil en 1824.

“Su esposa no es una dama. Es una n* “, le dijo el capitán a Mundrucu, usando una expresión extremadamente ofensiva para nombrar a los negros.

El informe del periódico de Nueva York en 1833 anunciando la victoria de Mundrucu en el primer caso judicial

Readex Newsbank
Este artículo de diario de 1833 informa sobre la victoria de Mundrucu en la primera instancia judicial.

El impasse fue interrumpido momentáneamente porque una tormenta obligó al barco a regresar a la costa.

Al día siguiente, sin embargo, la pareja volvió a intentar asegurarse de que Harriet y Emiliana viajaran con seguridad, en lugar de utilizar la cabina inferior, donde no había literas y hombres y mujeres tenían que dormir en colchones sobre el piso mojado.

Mundrucu argumentó que había pagado la tarifa más cara del viaje, pero el capitán ordenó a la familia que se bajara del barco.

El brasileño declaró que presentaría una demanda, prometiendo “ir a sacar una orden judicial de inmediato”.

Este fue el inicio de la demanda interpuesta por Emiliano Mundrucu contra el capitán Edward Barker por incumplimiento de contrato, en un caso que recibió cobertura en la portada de los periódicos de EE.UU. y que incluso causó sensación en Europa.

La historia poco conocida se detalla en un artículo publicado en diciembre por el historiador sudafricano Lloyd Belton, en la revista académica Slavery & Abolition (Esclavitud y Abolición).

Belton estudió la vida de Mundrucu para su maestría en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y actualmente continúa su investigación, realizando un doctorado en la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Dice que esta demanda es la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.

Antes del descubrimiento de este caso, los historiadores consideraban que juicios similares solo habían comenzado una década después.

“Es increíble que un inmigrante brasileño negro fuera la primera persona en la historia de EE.UU. en desafiar la segregación ante un tribunal. Y es aún más increíble que nadie sepa quién es“, dijo Belton a BBC News Brasil.

“En la década de 1830 en Boston, la gente sabía quién era. En Brasil, en la década de 1830, la gente sabía quién era”, agregó.

An 1856 engraving showing a black man being expelled from a railway carriage

Library of Congress
Las políticas de segregación racial eran comunes en los estados del norte, antes de la Guerra Civil: en este grabado de 1856, un hombre negro es expulsado de un vagón de tren.

Otra investigadora de la vida de Emiliano Mundrucu, la historiadora estadounidense Caitlin Fitz, profesora de la Universidad Northwestern, dice que la demanda legal de Mundrucu no fue lo único pionero, sino que también lo fueron las acciones de la pareja en el barco.

El conocido episodio en el que el exesclavo Frederick Douglass, uno de los activistas negros más importantes de la historia de EE.UU., entró en un vagón exclusivo para blancos en un tren en Massachusetts (lo sacaron a la fuerza) ocurrió en 1841, casi una década después.

“No es sólo el primer proceso conocido contra la segregación en el transporte, también fue una medida radical realmente audaz poner en riesgo su cuerpo a bordo de un barco”, señala.

Un revolucionario bien conectado

Pero, ¿cómo fue que un brasileño y su esposa afroestadounidense se convirtieron en pioneros en la lucha contra la segregación en EE.UU.?

Para los historiadores, la respuesta se puede encontrar en la inusual historia de vida de Mundrucu: fue un soldado y revolucionario que pasó un tiempo en Haití y la Gran Colombia (la actual Venezuela) antes de establecerse en Boston, donde forjó importantes vínculos con líderes abolicionistas.

Para Belton, el hecho de que Mundrucu procediera de un país donde tenía más derechos que los negros libres en EE.UU., como el derecho a votar o alistarse en el ejército, avivó su indignación por la segregación que sufría su familia.

Además, su pasado como revolucionario internacional le permitió abrir las puertas en Boston a una red de contactos importantes, como la comunidad abolicionista y los masones.

El inmigrante tenía destacados abogados representándolo contra Barker: el renombrado abolicionista David Lee Child y el senador de Massachusetts Daniel Webster.

Abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Library of the US Congress
Los abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Según la profesora Fitz, el caso de Mundrucu resultó útil para los activistas contra la segregación porque reforzó su argumento de que la opresión racial en EE.UU. era peor que en cualquier otro lugar, aunque la académica considera que esta afirmación era “muy debatible”, ya que Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888.

Fitz cree que las conexiones de Mundrucu en Boston y la forma en que se desarrolló el enfrentamiento a bordo del Telegraph indican que la acción pudo haber sido premeditada.

“A veces asumimos que estos actos de resistencia fueron espontáneos, que Emiliano y Harriet simplemente se enojaron. Tal vez estaban enojados, pero también eran pensadores políticos estratégicos que estaban pensando con mucho cuidado en la mejor manera de lograr el cambio”, dice.

Emiliano fue quien presentó la demanda contra el capitán, pero Fitz destaca el papel de Harriet en la historia.

“No sabemos mucho sobre Harriet. Era una mujer de color educada, nacida en Boston. Podemos inferir que era bastante aventurera, porque se casó con un revolucionario católico brasileño que todavía estaba aprendiendo inglés”.

“También era increíblemente valiente y comprometida con la lucha por la igualdad racial, ya que en repetidas ocasiones intentó entrar en la cabina de señoras, arriesgando su cuerpo”, apunta.

El impacto de la demanda

El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

Ewen Collection
El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

El argumento central del caso fue “incumplimiento de contrato”, ya que Mundrucu había comprado el boleto más caro, pero los abogados del brasileño “también querían exponer la inhumanidad de las prácticas segregacionistas”, escribe Belton.

“Ninguna dama en la tierra de Dios, ninguna persona blanca educada, habría sido objeto de tal trato. El color de Mundrucu era su única distinción”, dijo Webster, según los registros de la demanda.

Los abogados de Barker respondieron diciendo que la segregación en los barcos de vapor era una práctica común en la costa de América del Norte, un argumento reforzado con el testimonio de los capitanes de Nueva York y Rhode Island.

El jurado encontró a Barker culpable de incumplimiento de contrato y otorgó a Mundrucu US$125 en daños en octubre de 1833.

Pero el capitán logró revocar la decisión en enero de 1834 en la Corte Suprema de Massachusetts, que encontró que no había evidencia de que Barker hubiera acordado explícitamente que la familia viajaría en las mejores cabinas.

Después de eso, señala Belton, el Telegraph empezó a segregar su política de boletos, de modo que los negros solo pudieran comprar los más baratos, para viajar en la cabina común, mientras que los blancos solo pudieron comprar los más caros.

Pero esto no acabó con las protestas. “Uno de los otros impactos más amplios fue que la demanda de Mundrucu en 1833 inspiró directamente a otros activistas negros”, cuenta.

“Hubo otro activista afroestadounidense muy famoso, David Ruggles, que hizo exactamente lo mismo que Mundrucu en el mismo barco unos años después, en 1841”, señala.

Según la profesora Fitz, el caso provocó un cambio fundamental para los activistas.

“La demanda termina siendo un momento importante en el desarrollo de las tácticas legales de los activistas. Amplía sus horizontes y abre el camino para estos argumentos legales más amplios que atacan la base legal misma de la segregación”, dice.

Vistas y costumbres de Río de Janeiro - La acuarela de Sir Henry Chamberlain muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña

Brazilian National Library/1822
Una pintura de acuarela que muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña del siglo XIX.

Mundrucu desistió de llevar el caso a la Corte Suprema de EE.UU. cuando fue indultado por el gobierno brasileño por su participación en el fallido levantamiento y pudo retomar su carrera militar en Brasil en 1835.

En 1841, sin embargo, regresó a Boston, cuando se le impidió ocupar un puesto de mando militar en la ciudad nororiental de Recife, lo que Mundrucu también atribuyó al prejuicio racial en un artículo de periódico de 1837.

Mundrucu tenía muchos opositores influyentes en esta área porque supuestamente había liderado un ataque fallido contra la población blanca de Recife en 1824, inspirado por la Revolución Haitiana, la rebelión de esclavos y negros libres que hizo a Haití independiente de Francia en 1791.

Líder de la comunidad abolicionista

Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

Moisés Patrício/Companhia das Letras
Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

En las últimas dos décadas de su vida en Boston, el brasileño continuó haciendo campaña contra la esclavitud y por los derechos civiles.

Mundrucu murió en 1863, después de que el presidente Abraham Lincoln firmara la Ley de Emancipación, que liberó a los esclavos de los estados del sur de EE.UU.

Según Belton, Mundrucu celebró este anuncio junto a Frederick Douglass en una reunión de la Union Progressive Association (Asociación Sindical Progresista), un grupo abolicionista predominantemente negro del que el brasileño era vicepresidente.

“En 1863, Mundrucu y su esposa eran muy respetados por sus compatriotas bostonianos, negros y blancos. Ambos fueron honrados en sus respectivos obituarios, en los que fueron recordados como generosos, de espíritu público y excepcionalmente viajados”, escribe el historiador.

“La historia de Mundrucu nos muestra cuán conectadas estaban las Américas en ese momento. Brasil estaba conectado con Venezuela, Venezuela con Haití, Haití con EE.UU. Estos activistas negros eran muy móviles. Podían viajar, podían hablar varios idiomas”, señala.

“Y él no era el único. Había otros inmigrantes negros de Sudamérica y el Caribe, que estaban en Boston, Nueva York o Filadelfia, y estaban involucrados en estas comunidades activistas que eran muy cosmopolitas”.


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