Durazo, el exsecretario de AMLO que busca ganar terreno en el norte para Morena
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Nayeli Roldán

Durazo, el exsecretario de AMLO que busca ganar terreno en el norte para Morena

Durazo es el único exsecretario federal que busca gobernar su estado natal, Sonora, mismo que dejó hace más de 30 años. Por ello, militantes de Morena reclaman que la cúpula del partido eligió a personas ajenas “a la lucha” como candidatos a esta elección.
Nayeli Roldán
2 de junio, 2021
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“La 4T no es Durazo, la 4T es Andrés Manuel López Obrador”, sentencia Vicente Estrella, uno de los morenistas que tiene tomadas las instalaciones del partido en Hermosillo desde hace 47 días porque, según dicen, la cúpula del movimiento eligió a personas ajenas “a la lucha” como sus candidatos en esta elección e hicieron a un lado a quienes construyeron Morena en el estado.

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A diferencia de otras campañas, esta vez él y otra decena de personas no trabajaron por la campaña ni en el último minuto, ni siquiera porque a dos cuadras de ahí miles vitorearon al candidato de Morena a la gubernatura de Sonora, Alfonso Durazo, en su multitudinario cierre de campaña.

Se trata del único exsecretario de Estado que busca dirigir su estado natal, el que dejó hace más de 30 años para trabajar con el priista Luis Donaldo Colosio, y luego con Vicente Fox, el primer presidente de la alternancia. Pero ese historial es justo la principal crítica que le hace su contendiente Ernesto Gándara, el candidato que va en alianza con el PRI y el PAN, los acérrimos enemigos en el estado que junto con el PRD busca detener la aplanadora electoral de Morena.

Si bien Durazo estuvo fuera de la política de su estado, en 2015 recorrió municipios con el entonces candidato a la gubernatura de Morena Javier Lamarque al gobierno del estado con miras a la elección presidencial de 2018, donde finalmente López Obrador resultó triunfador y desde entonces Durazo sonaba como integrante del gabinete del primer presidente emanado de la izquierda.

A tres años del gobierno, la figura de López Obrador sigue siendo el principal capital político en el estado aunque no aparezca en la boleta. Por eso cualquiera que sea candidato con la bandera de Morena parte de la ventaja, aún teniendo una carrera poco trascendental o haciendo poco durante la campaña, como si la mano del líder se extendiera a cualquier rincón del país.

Por eso lo mismo está Margarita Vélez, esposa el alcalde de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal, en la primera posición como diputada plurinominal local, que Celeste Taddei, hija del superdelegado federal en el estado, Jorge Taddei Bringas. También familiares de Alfonso Durazo, Jesús Alfonso Montaño Durazo, quien contiende por la alcaldía de Agua Prieta y Celia Montaño Durazo, por Bavispe.

La presencia del presidente se nota cada mes, cuando los programas sociales del gobierno federal llegan a los sonorenses, como las becas educativas, Jóvenes Construyendo el Futuro o la Pensión para Adultos Mayores. Por eso, Fernando, un conductor de uber lo mismo reclama al presidente por haber desmantelado el apoyo a la empresa de energías limpias donde trabajaba, que le reconoce por la beca que su hija recibe por primera vez en su vida, antes reservada sólo a estudiantes de excelencia.

En esta elección intermedia, Sonora representa una prioridad para el gobierno de López Obrador porque Morena gobernaría por primera vez el estado y por uno de sus más allegados. Además, este triunfo ayudaría a afianzar la segunda mitad de su mandato, explica Adolfo Salazar, presidente de Morena en Sonora.

Aunque algunas encuestas le daban ventaja a Durazo de hasta 10 puntos y otras los colocan ya en empate, los votantes sonorenses deciden el día de la elección, como demostraron en los comicios de 2015 con Claudia Pavolvich y Guillermo Padrés en 2009, cuando ambos iban puntos atrás en la preferencia electoral según las mediciones.

Hasta este punto, la elección se juega entre el único exsecretario de Estado en la contienda, Alfonso Durazo, la alianza de los partidos enemigos históricamente con Ernesto Gándara, la demostración de violencia en el estado con el asesinato del candidato de Movimiento Ciudadano, Abel Murrieta; el gobierno estatal con una  nómina que chupa el presupuesto del estado, una deuda que mantendrá ahorcadas las finanzas para el futuro gobierno y con un presidente que se juega la segunda mitad de su mandato.

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La marca Morena y el candidato

Desde que Alfonso Durazo fue nombrado secretario de Seguridad y con presencia constante en las conferencias matutinas del presidente, los sonorenses sabían que significaba allanar el camino para su candidatura. No en vano Jesús Valencia, el exdelegado de Iztapalapa por el PRD, llegó al estado en agosto del año pasado como delegado del Comité Ejecutivo Nacional de Morena.

Durante el inicio del gobierno había trabajado de cerca con Durazo en la Secretaría de Seguridad como titular de Políticas y Estrategias para la Construcción de la Paz, que junto con otros experredistas de la Ciudad de México conformaban el equipo cercano del secretario, como José Ángel Ávila Pérez, exsecretario de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard; Leonel Cota, expresidente del PRD.

Valencia, junto con el expresidente de Morena en Sonora, Jacobo Mendoza, quien contiende por una diputación local, operaron la entrega de candidaturas a personas ajenas al movimiento y allegadas a los dirigentes y a Durazo, advierte Juanita Martínez, consejera estatal y presidenta del Comité de Ética partidaria de Morena en Sonora.

Ahora es una pieza clave en el equipo de Durazo, aunque sin el título formal, se encarga de las tareas que comúnmente hace un coordinador de campaña, mientras que Jacobo Medoza es candidato a una diputación local.

Según acusa Martínez, ambos se encargaron de las ilegalidades, porque aunque los estatutos de Morena obligan hacer encuestas para elegir a los candidatos, en Sonora no las hicieron “y lo digo con conocimiento de causa porque soy consejera. Los eligió la cúpula y esto fue una traición para nosotros”.

Aunque lo mismo pasó en 2018, cuando por ejemplo la conductora de televisión Lilly Téllez fue senadora plurinominal de Morena, Juanita Martínez, entonces también líder local, y otros militantes decidieron no hacer pública su inconformidad para “no afectar al movimiento”. Pero esta vez “la injusticia contra los militantes, esta burla, estas irregularidades nos orillaron a esta manifestación”, dice Martínez, una de las militantes que mantiene tomadas las oficinas del partido.

Por eso tampoco dudan en señalar que “Durazo no es la 4T” y que su manifestación busca enmendar los errores del partido que, según creen, López Obrador no está enterado. Su fe ciega por el presidente lo resumen así: “no somos morenistas, somos amloístas”, dice Vicente Estrella.

Ellos, igual que la oposición, reconocen que Durazo no es un candidato arrollador en Sonora, sino que su fuerza se la debe a la “marea de López Obrador. Él es la esperanza, a él no se le duda nada”.

Aunque el presidente de Morena, Aldolfo Salazar, también excolaborador de Durazo en la Secretaría de Seguridad, lo reconoce como “el más sólido, el más fuerte, un extraordinario candidato”, también sabe que la gente “valora” lo que ha hecho el presidente López Obrador en el estado a través de la implementación de programas sociales.

“Los programas sociales han sido un cambio de modelo basado en dignificar a los adultos mayores, saldar una deuda con los jóvenes. No responde a una veta electoral sino a una emergencia a resolver”, dice en entrevista el joven originario de Sonora en la recta final de la campaña, seguro de que Morena “se llevará carro completo”.

Ricardo Bours, el candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano que declinó el pasado 17 de mayo a favor del priista Ernesto Gándara, asegura que “a Durazo no lo conoce nadie, la gente que lo apoya es por Morena y porque es amigo del presidente. Es su único secretario y lo están promoviendo hasta con los programas sociales”.

Por eso es que el padrón de beneficiarios de los programas sociales no los han hecho públicos. “Le están usando los programas sociales, contratado a servidores de la nación para usar los programas sociales a cambio de votos”, acusa.

Por eso no duda en insistir que al paso de los días su decisión fue “la más acertada”, porque no tenía posibilidad de ganar, en cambio su apoyo por uno de los contendientes servirá para “detener a Morena porque estamos en riesgo que gane Durazo”.

Aunque desde entonces no ha acompañado a Gándara en ningún acto, ni en el cierre de campaña en Hermosillo, pero fue por la covid, pues el excandidato fue contagiado hace 14 días, pero según dice en entrevista, prevé estar en el cierre de campaña del priista en Ciudad Obregón esta semana.

El discurso central en la campaña de Durazo está “traer la 4T a Sonora”, y el slogan de la alianza entre Morena, PT, Partido Verde y Nueva Alianza, es el mismo de la campaña que utilizó López Obrador en la contienda por la presidencia: “Juntos haremos historia”, pero en este caso le agregan el nombre del estado.

En Nogales, Durazo dice a sus habitantes que el municipio será “el rostro fronterizo de la Cuarta Transformación”, y en otros municipios insiste que Sonora no soporta otro sexenio más gobernado por los mismos nombres, por los mismos apellidos, por las mismas familias, por las mismas mañas y por los mismos mañosos de siempre.

Aunque el contraste entre los malos y corruptos de antes y la “transformación” que ofrece Morena, a diferencia del presidente, Durazo mantiene una actitud controlada en sus mítines, sin aspavientos, sin apasionar al auditorio.

Tanto así que sus discursos los hace con tarjetas en mano. Ni siquiera en el cierre de campaña abarrotando la calle Rosales, en el centro de Hermosillo, se atrevió a lanzar su mensaje caminando entre los asistentes como sí lo hizo la candidata a la alcaldía de Hermosillo, Célida López.

Durazo ocupó el atril puesto en la esquina derecha del templete principal. Minutos antes, entre los vítores, las porras y el ambiente de festejo entre todos los candidatos en el templete, él sonreía y levantaba los brazos, pero a ratos clavaba los ojos en las hojas donde traía su discurso para hacerle anotaciones.

“Hace solo unos cuantos años esto que estamos viviendo era inimaginable, esta hazaña no se explicaría sin el despertar de las conciencias que siguiendo el liderazgo de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador abrimos el 2018 con un proceso de transformación para nuestro país que estamos a punto de consumar en Sonora”, dijo durante su discurso este domingo 30 de mayo.

Sólo se atrevió a improvisar para mencionar a su padre quien, según relató, le dijo ‘Alfonso, vas a ganar, pero a estos, quitarles el poder va a ser como quitarle un hueso a un perro, a fuerzas’. Por eso aprovechó para pedir la defensa del voto: “les vamos a quitar el poder con el voto, pero voy a necesitar de su acompañamiento, pues eso me dará la fuerza política para darle eficacia a nuestra lucha en beneficio de la gente”.

Pero ni esa anécdota arrancó reacción de los simpatizantes, en cambio él tardó unos segundos en ubicar los siguientes párrafos de su escrito, que pareció una eternidad ante una multitud expectante, por eso, la gente llenó el vacío con unos cuantos aplausos. “Por andar improvisando ya ven lo que pasa”, se disculpó él.

Mientras él señala reiteradamente a una “élite” que se acostumbró al poder, su más cercano contrincante, Ernesto ‘el borrego’ Gándara, se esmera en señalar que Durazo no conoce a los sonorenses y es más bien sólo un enviado de Palacio Nacional.

En su cierre de campaña, realizado un día antes en el estacionamiento del estadio Sonora, Gándara dijo que “los de allá, los que vinieron del centro del país a vendernos espejitos se van a regresar por donde vinieron”, y aunque las encuestas lo tengan en segundo lugar, el 6 de junio será “la verdadera encuesta”.

Gándara, a diferencia de Durazo, lanza discursos mientras camina entre los asistentes que le responden con aplausos y gritos. Su experiencia ante la multitud viene de haber sido presidente municipal de Hermosillo entre 2006 y 2009, además de cargos como delegado de la Semarnat y representante de turismo en el estado.

Sin embargo, la alianza que lo representa, el PRI y el PAN han sido acérrimos enemigos en el estado, sobre todo en la transición de los últimos dos gobiernos, pues tras la conclusión del panista Guillermo Padrés, la administración de la priista Claudia Pavlovich acusó el desfalco por más de 30 mil millones de pesos en el estado, que llevó al exmandatario por lavado de dinero y delincuencia organizada.

En cambio, el apoyo del Partido Verde Ecologista de México a Morena, que siempre había sido apéndice del PRI, causa menos extrañeza porque según dice el dirigente en el estado, Omar del Valle, se trata de una candidatura común y no de una alianza de partidos. “Nos unió el candidato y su agenda”, insiste.

Por eso, explica, lograron que Durazo se comprometiera a impulsar energías limpias en el estado, a diferencia de la política de López Obrador, y a ayudar a los productores para siembra sustentable y resolver el problema de agua para ganaderos, una de las prioridades del Verde en Sonora.

Y debido a que pretende ser una fuerza política en el estado, la unión con Morena les da posibilidad de conseguirlo, de ahí que su lema hacia los votantes sea “vota todo Verde y apoyemos a Durazo”.

Del lado morenista, la campaña de Durazo tienen como estrategia a Hugo Scherer, primo del consejero jurídico de Presidencia, Julio Scherer, y que además de ser estratega de Mario Delgado, y de Delfina Gómez en la campaña por la gubernatura del Estado de México, también fue consultor del exsecretario de Gobernación y senador priista, Miguel Ángel Osorio Chong. Mientras que la expanista y exdiputada de Movimiento Ciudadano, María Dolores del Río, que ha sido el enlace con grupos de mujeres, promotores culturales y artistas.

Aunque existe una casa de campaña, ubicada en la avenida Luis Encinas, hay poco movimiento ahí incluso un día antes del cierre de campaña. Ese inmueble fue la primera sede de Morena en el estado y, según les dijo Durazo, era rentada. Sin embargo, es una de las propiedades que la investigación del medio Latinus adjudica al exsecretario de Seguridad como parte de las compras que hizo a través de la Inmobiliaria Alta Sierra, de la que fue administrador único y su esposa e hijos, accionistas.

La campaña se ha concentrado en los mítines en municipios del estado, el segundo con mayor extensión territorial, cuyos recorridos pueden ser de hasta 8 horas, lo que ha dificultado tener una cobertura permanente de reporteros.

A diferencia de otras campañas donde el candidato incluye a la prensa en sus recorridos proporcionando transporte para poder cubrir las actividades, en este caso no fue así y se informa, además, que el candidato no da entrevistas durante los eventos. Y tampoco sus estrategas cercanos, pues aunque Animal Político solicitó entrevistas con Jesús Valencia y María Dolores del Río, no hubo respuesta.

Exsecretario de Seguridad en un estado violento

Alfonso Durazo acompañó a López Obrador desde la conformación del Movimiento de Regeneración Nacional y ya en el gobierno se hizo cargo de uno de los temas más importantes para el país: la seguridad. Encabezó la transición de una Comisión de Seguridad a la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana, y creó la Guardia Nacional, pero más allá del cambio administrativo, la violencia sigue ganando terreno.

En 2019, el primer año de este sexenio, los asesinatos dolosos superaron a los registrados en las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cuyo sello fue la inseguridad y avance del crimen organizado. Se cometieron 97 asesinatos por día que sumaron 35 mil 588 víctimas en ese año, lo que lo convirtió en el más violento de la historia.

Para 2020 el panorama no cambió. Hubo 35 mil asesinatos dolosos en el país pese a la pandemia que obligó a la población a un confinamiento durante meses y al despliegue de 100 mil elementos de la Guardia Nacional, el nuevo cuerpo de seguridad para combatir la inseguridad en el país.

Esto es utilizado por su contrincante Gándara, pues si tuvo la responsabilidad de la seguridad a nivel nacional y no consiguió logros, no podría hacerlo en Sonora.

Hasta marzo pasado, el estado era el octavo estado más violento del país, aunque tiene municipios como Cajeme que es el tercer lugar nacional con más homicidios dolosos, solo por debajo de Tijuana y Ciudad Juárez, según información que dio a conocer el presidente en su conferencia matutina.

Y abril de 2021 fue el mes más violento de los últimos ocho años en Sonora, al registrarse 195 víctimas de homicidio doloso, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp) y de enero a abril de este año, el estado acumuló 646 asesinatos.

De hecho, la actual campaña estuvo marcada por el asesinato de Abel Murrieta, el exfiscal de Sonora durante las administraciones de Padrés y Eduardo Bours y candidato a la alcaldía de Ciudad Obregón por Movimiento Ciudadano el pasado 14 de mayo, en un crucero transitado y a plena luz del día.

Mientras que los habitantes han sentido el incremento de inseguridad, como Cecilia Delgado, integrante del grupo Buscadoras por la Paz, que la vivió en carne propia desde 2018 con la desaparición de su hijo, ocurrida en la cervecería que atendía en la zona conurbada de Hermosillo.

Aunque encontró el cuerpo de su hijo en una fosa clandestina en noviembre pasado, sigue participando en las búsquedas junto con unas 30 de mujeres más, aunque el grupo lo conforman más de 300 que también han perdido a familiares. Por eso es que para ellas no importa quien gane, siempre y cuando cumpla.

“Esto no se va a calmar de un día para otro, pero al menos que cumplan el compromiso de frenar las desapariciones, la inseguridad que vivimos. Que ya nomás busquemos a los que desaparecieron, pero que ya no haya más”, dice Cecilia.

Tanto Durazo como Gándara tuvieron una reunión con el grupo de mujeres y ambos se comprometieron a que, de ganar, apoyaran su labor. “Si no los buscan, al menos que nos pongan los medios, porque ahorita todo lo hacemos entre todas, cooperándonos”, afirma Cecilia en entrevista mientras se toma unos minutos de descanso en la búsqueda. “Confío en que ahora sí van a cumplir y que no sólo se quede en una promesa de campaña”, dice.

Para los empresarios, la seguridad también es un tema primordial, más allá de la certidumbre jurídica y competencia para hacer negocios, dice Kurt Gerhard López Portillo, presidente de la Coparmex Sonora. “Hemos visto en algunos estados, cómo se degrada el ambiente de trabajo cuando no tenemos lo más básico que debe hacer un gobierno, que es proveer la seguridad de los ciudadanos”.

Aunque Gerhard se muestra cauteloso para no inclinarse por algún candidato, y por ello ha tenido acercamientos con todos, advierte que los empresarios creen “en los resultados y en tres años del presidente ya se pueden ver los resultados”, pero las evaluaciones a través del crecimiento del PIB, por ejemplo, demuestran que el poco crecimiento significan personas desempleadas.

Entérate: Contraloría de Sonora inhabilita por 10 años al director de televisora por La Estafa Maestra

La administración de Pavlovich

Lo que tienen en común los dos candidatos punteros es la nula mención de la administración de la actual gobernadora, Claudia Pavlovich, durante la campaña electoral. Ni el candidato de su partido, Gándara, la menciona como ejemplo de buena administración, ni Durazo señala posibles errores.

Otra ausencia relevante en el estado es la de Manlio Fabio Beltrones, el histórico operador priista cuyo principal capital político está en Sonora, su estado natal, pero ni él ni su hija, la senadora Silvana Beltrones, han tenido actos públicos en el estado ni en la campaña de Gándara.

Apenas en el cierre de campaña, Alfonso Durazo, criticó el estado de la administración pública. “Nos van a entregar un estado en ruinas, una auténtica papa caliente, en lo económico, en seguridad, en lo social, y en degradado servicio público”, aunque no pronuncia el nombre de la gobernadora.

Efectivamente, el estado financiero del estado está marcado por la deuda que en 2011 estaba en 14 mil 24 millones de pesos y pasó a 29 mil 176 millones de pesos en 2019, lo que representa un incremento de 108%, de acuerdo con un análisis de Carlos Germán Palafox Moyers, investigador y Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Presidente del Observatorio Ciudadano de Seguridad y Convivencia del Estado de Sonora.

De la deuda de 2 mil 850 millones de pesos de 2019, por ejemplo, 1,172.8 millones (41%) se aplicaron en pagos al ISSSTESON, Fondos de Retiro Estatal y Pensión alimenticia; 621 millones (22%) en pagos de gasto corriente capítulos 1000 “servicios personales”; capítulo 2000 “materiales y suministros” y 3000 “servicios generales”; 787.9 millones (28%) se aplicaron en transferencias realizadas a entes públicos estatales; 223 millones (8%) se aplicaron en pagos de servicio de la deuda,  y el resto, 45.3 millones (2%), se aplicaron en los capítulos 5000 “bienes muebles, inmuebles e intangibles”, y al capítulo 6000 “inversión pública”.

A ello también hay que agregar que el gasto en la burocracia en el estado. De acuerdo con el Índice de Información Presupuestal Estatal (IIPE) 2008-2019, localmente se recaudan 6 mil 717 millones de pesos, pero solo el gasto en empleados burócratas es por 8 mil 157 millones.

De hecho, la mayor parte del ingreso de Sonora proviene de la Federación, que en 2019 fue de  57 mil 177 millones de pesos, lo que representa el 84% de los ingresos totales de Sonora.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

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La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

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El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

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La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

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Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Getty Images
Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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