Las campañas en Guerrero olvidan a indígenas de la Montaña
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Zedryk Raziel

Las campañas en Guerrero olvidan a indígenas de la Montaña

Los gobiernos pasan, los partidos pasan, los políticos pasan, y lo único que permanece es la pobreza en la Montaña, donde habitan indígenas del pueblo Na’savi, Me’phaa y Nahua.
Zedryk Raziel
3 de junio, 2021
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La familia de Eulogio Guzmán Solano descansa bajo una techumbre de metal en la que resuena el espeso aguacero. El padre, la madre, hijos, nueras y nietos —12 personas en total— pasarán la noche en la Casa del Jornalero de Tlapa, ubicada en la región de la Montaña de Guerrero, y mañana partirán en una camioneta a Yurécuaro, Michoacán, a unos 800 kilómetros y a más de 10 horas de camino.

Originaria de Santa María Tonaya, Tlapa, la familia ha hecho este mismo viaje desde hace 12 años. Entre junio y octubre trabajan en la cosecha de jitomate y chile en Michoacán, y en diciembre vuelven a migrar, ahora a Villa Unión, en Mazatlán, Sinaloa, donde permanecen hasta marzo. El poco tiempo que están de vuelta en Guerrero es para ver cómo su comunidad sigue sin tener agua potable ni drenaje.

Los gobiernos pasan, los partidos pasan, los políticos pasan, y lo único que permanece es la pobreza en la Montaña, donde habitan indígenas del pueblo Na’savi, Me’phaa y Nahua.

Leer más: Entre violencia y pobreza, la batalla por Guerrero se libra en Acapulco

“Ahí andamos, hay que buscar de a poquito a poquito, para pasarla, pues, porque, si uno se queda aquí, pues nada”, dice Eulogio Guzmán, que suda y viste una playera sin mangas en una tarde en que la lluvia ha desprendido el calor de la tierra. “Mi señora hace petates, pero esos petates los hace en 2 o 3 días, y para vender por 100 pesos. ¿Qué hiciste? Casi no sale nada. Tienes que comprar las palmas. No se gana nada. ¿De tres días vas a gastar 100 pesos para comer? No sale, pues. Por eso nosotros cada año nos vamos a migrar, a trabajar, ahí sale”.

Sobre las mesas y sillas de plástico la familia puso las cosas que se llevan en cajas de huevo y en bolsas de nailon, especialmente ropa y trastes. También llevan una estufa y cubetas. Alrededor corretean las niñas y niños, que juegan a escapar del lobo del bosque.

De otros lobos huyen los adultos. Eulogio cuenta que él y otras familias de jornaleros son contratadas por “patrones” que les pagan 200 pesos al día, o bien, 4 pesos por cubeta de verdura recolectada. Durante el tiempo que viven en Michoacán y Sinaloa, ellos mismos deben pagar su comida y el alquiler de viviendas, con lo que sus ingresos se ven aún más reducidos. Y, aún así, sigue siendo la mejor opción para vivir.

Eulogio un día antes de partir con su familia a campos de Michoacán

Eulogio un día antes de partir con su familia a campos de Michoacán

“Un patrón nos contrata, ellos compran, ‘ven para acá, aquí hay trabajo’, ¡pues vamos!, nos juntamos unas 30 o 40 gentes para un carro, unas dos o tres camionetas de gente, ahí vamos todos. Pagan bien. Ahorita está duro mantener la familia, como yo, pues, ya tengo mi edad. ¿Qué vamos a hacer aquí? Aquí no hay trabajo, hay obra (albañilería), pero pequeña, dura un día, no alcanza”, dice.

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha documentado que, desde febrero de 2020, han migrado 12 mil 900 personas jornaleras hacia campos agrícolas ubicados en estados del norte y el bajío, donde son objeto de abusos y explotación laboral. De ese total, registró la organización, el 99% no era beneficiario de ningún programa oficial, una estadística en la que se incluye Eulogio, que ha oído que el gobierno reparte abono o da becas para que los jóvenes estudien, pero no en su familia.

“Con el viejito (López Obrador) ahorita medio nos estamos enojando, porque inventó en todo, está ayudando a los ricos, y a los campesinos nada; los ricos son como un comprador: ellos compran barato y ganan lo doble. Morena está con los ricos, ellos ganan el doble. A nosotros no nos ha dado nada, nada, solamente a los demás sí los está ayudando, por eso hay problemas”, critica.

“Primero Dios, mañana llego donde hay trabajo, pasado mañana estoy trabajando, ya tengo siquiera para mis hijos, ¿pero él, qué te va a ayudar? ¡Nada! Así está la cosa. Morena ya anda mal, como el PRI, así hizo el PRI la primera vez: ¡Nada! Entró el PRD y ahí sí nos ayudó poquito, pero el PRI y Morena ahorita ya, adiós; entre más nos maten a los viejos, mejor”.

El Centro Tlachinollan señala que los jornaleros son trabajadores que, siendo esenciales, no fueron prioritarios para el gobierno federal en la estrategia contra la pandemia de COVID. La organización ha registrado que al menos un adulto mayor de 66 años y dos niños se contagiaron durante las migraciones agrícolas y fallecieron.

“El tema migratorio no preocupa a los políticos, el tema de los jornaleros no es un tema, lo hemos planteado más de 20 años a los gobiernos de los tres niveles y no lo toman en cuenta; obviamente lo ven como incosteable, porque saben que es una población ‘golondrina’ (flotante) que ni siquiera les va a dar su voto”, expone Abel Barrera, director del Tlachinollan.

“En pandemia, son los trabajadores esenciales que no tienen ninguna seguridad ni ninguna protección. Ellos son los que tendrían que ser vacunados como una población de riesgo, pero nada, es algo que nos ha costado mucho trabajo visibilizar”.

Los dos principales candidatos a la gubernatura de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, de Morena, y Mario Moreno Arcos, de la alianza PRI-PRD, visitaron el centro de Tlapa en mayo e hicieron campaña. Para cuando sea el día de la elección, el 6 de junio, el jornalero Eulogio y su familia llevarán una semana cosechando en un campo de Yurécuaro, Michoacán, donde les paguen 200 pesos al día o 4 pesos por bote de jitomate o chile recolectado, sin seguridad social y sin haberse vacunado contra el nuevo coronavirus.

Aumentan desapariciones y feminicidios

A nivel municipal, Tlapa es gobernado por Dionicio Pichardo García, de Morena, quien hace campaña nuevamente por la reelección. En su gestión, en octubre de 2019, el activista Arnulfo Cerón Soriano fue desaparecido en este municipio, considerado el corazón de la región de la Montaña guerrerense. A su vez, el director del Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, fue recientemente objeto de actos de intimidación afuera de su domicilio.

Entre septiembre de 2019 y agosto de 2020, la organización ha documentado un incremento en la violencia en la región, principalmente en Tlapa. En ese periodo hubo 32 personas desaparecidas (6 de ellas mujeres), y también fueron recuperados siete cuerpos y 106 restos óseos en fosas clandestinas. La violencia feminicida también escaló, al registrarse 25 asesinatos violentos de mujeres y niñas, 17 más que en el periodo anterior. Recientemente, también, se dio a conocer la práctica de la venta de mujeres y niñas, sobre todo en Metlatónoc.

“Aquí, en Tlapa, la gente sabe que, a pesar de que votó por Morena, este partido se comportó a nivel municipal como el PRI: que hubo asesinatos, desapariciones, ha crecido la violencia”, explica Barrera Hernández en entrevista.

“Lo peor de todo es que no solo hablamos de Tlapa, sino de la mayoría de municipios; los partidos tienen sus alianzas con los grupos de la delincuencia, y estos grupos son los que están haciendo ahora el trabajo sucio, el trabajo de asesinar selectivamente, de causar temor, de presionar a la población para que en cierta medida no proteste”.

El defensor y antropólogo describe que la Montaña ha vivido históricamente una tensión entre la insurgencia y la represión del Estado —a través de la guerra sucia—, a la que ahora se añade el acecho del crimen organizado, derivada de una larga pugna entre los grupos criminales de Los Rojos y Los Ardillos.

El activista recuerda que Alcozauca, en la Montaña, fue el primer municipio en la historia de México en ser gobernado por la oposición, con el triunfo electoral del Partido Comunista Mexicano en 1980. La región también fue un bastión de la guerrilla resurgida en la década de los 90. Ahora, dice el director del Tlachinollan, prácticamente no quedan municipios libres de violencia.

Abel Barrera, director del Tlachinollan

Abel Barrera, director del Tlachinollan

Por ejemplo, expone, las zonas de siembra de amapola se han expandido en Cochoapa, Acatepec, Alcozauca, Atlixtac, Metlatónoc y Zapotitlán, mientras que la explotación del bosque y la tala ilegal ha cobrado fuerza en Iliatenco, Cochoapa, Metlatónoc y Zapotitlán.

“Se ha ido creando una red delincuencial que está permeando a ciertos sectores de la población, como a los taxistas, a los que tienen cantinas, a quienes están metidos en el transporte público; van permeando, van metiéndose, empiezan a tener más tentáculos dentro de los sectores económicos, van ganando lugar, y obviamente en el ámbito público”, explica Barrera.

“Y ese tema se le ha dejado a la Guardia Nacional (GN); los mismos gobiernos municipales y estatales se han desentendido, y como que la GN vino a ser la panacea de la seguridad, pero resulta que ni hay suficientes elementos, y su rol es solamente patrullar, nunca intervenir, no ha realizado trabajos para desmantelar las estructuras de la delincuencia, no los toca, y esto pasa en todas las regiones del estado”.

Gobierno sin indígenas

El próximo 7 de junio, el día después de la jornada electoral en Guerrero, cuando alguno de los candidatos a la gubernatura del estado celebre su triunfo, se cumplirán seis años de la muerte de Antonio Vivar Díaz, un joven asesinado por elementos de la Policía Federal en un choque con civiles.

Comunidades de la Montaña habían “tomado” en 2015 el Palacio Municipal de Tlapa y anunciaron que no permitirían la realización de las elecciones, en protesta por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, ocurrida menos de un año antes. 

Ahora, las elecciones nuevamente siguen su curso, mientras el asesinato del Comandante Toño”continúa impune. Para el director del Centro Tlachinollan, esto demuestra que la institución democrática en México y en Guerrero se desenvuelve ajena a los intereses y necesidades de las comunidades indígenas de la Montaña, a las que los partidos discriminan y tratan como botín electoral.

“Es todavía una contienda electoral muy precaria en términos de la participación ciudadana, porque aquí la gente tiene otra cultura: la cultura de la población indígena es la cultura de la asamblea, de la toma de decisiones en espacios donde todos tienen el derecho de hablar, de levantar la mano, es decir, es una democracia más desde la cultura oral, y esto es una democracia de papel, del que sabe escribir, excluye al analfabeta en términos de lo que significa ejercer tu derecho ciudadano para votar”, expone.

Su organización de derechos humanos ha recopilado testimonios de pobladores que han denunciado que, en Xalpatláhuac, el PRI ofrece pagar 3 mil pesos por votos, mientras que, en Acatepec, el PRD ha repartido láminas y despensas a las familias.

“La estructura del fraude está intacta, y estas prácticas de la coacción y compra siguen siendo las más efectivas. La compra del voto es el mecanismo más efectivo para asegurarte de que los sufragios están seguros. Los partidos se focalizan en sectores que consideran que son seguros, permeables”, detalla Barrera Hernández.

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La manada de elefantes que ha recorrido más de 500 kilómetros y tiene desconcertados a los científicos en China

Los 15 elefantes salieron de la reserva donde vivían hace más de 20 días. Los científicos desconocen las razones que llevó a la manada a dirigirse hacia el norte del país.
5 de junio, 2021
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Nadie sabe para dónde van, pero lo cierto es que cada vez generan más preocupación entre científicos y zoólogos: una manada de 15 elefantes camina desde hace más de 20 días sin rumbo por los campos del sur de China y dejan a su paso cultivos devastados y estructuras dañadas.

A mediados del mes de mayo, esta manada de elefantes asiáticos salió de la reserva de Xishuangbanna, una región china fronteriza con Laos y Myanmar, y llevan unos 500 kilómetros recorridos en dirección al norte.

A pesar de la intervención de las autoridades -con camiones, sirenas e incluso alimentos para incitarlos a que regresen a la reserva-, los paquidermos han seguido su camino.

“No tenemos forma de saber a dónde se dirigen”, señaló Chen Mingyong, profesor de la Universidad de Yunnan y especialista en el estudio de elefantes salvajes, a la emisora estatal china CCTV.

elefantes en China

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Hace más de 20 días que los elefantes salieron de la reserva natural donde vivían.

“Es común que los elefantes asiáticos migren, pero en el pasado eso ha sido principalmente para buscar comida dentro de su hábitat. Un éxodo hacia el norte es bastante raro”, agregó.

La mayoría de los científicos que han sido consultados sobre el tema señalan que una de las posibles razones para esta extraña migración es el deterioro de su hábitat dentro de la misma reserva.

Ahora la manada se encuentra a unos 20 kilómetros de la ciudad de Kunming, donde sus habitantes están preocupados por el posible paso de los animales.

Elefantes en China

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Los elefantes ya han recorrido más de 500 kilómetros.
Elefantes en China

Getty Images
La manada camina con tres bebés elefantes.

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