Baltazar Reséndez, el empresario clave en el caso contra Cabeza de Vaca
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FGR y Cabeza de Vaca

Baltazar Reséndez, el empresario clave que podría llevar a Cabeza de Vaca ante la justicia

Al menos tres empresas de Baltazar Higinio Reséndez Cantú han recibido contratos del gobierno de Cabeza de Vaca por 143 millones 723 mil 615 pesos entre 2016 y 2020, según constató Animal Político.
FGR y Cabeza de Vaca
Por Zedryk Raziel y Manu Ureste
3 de julio, 2021
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Con la detención del empresario Baltazar Higinio Reséndez Cantú, la Fiscalía General de la República (FGR) se ha hecho con un testigo clave en su investigación contra el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, por presunta defraudación fiscal por un monto 6.5 millones de pesos.

Reséndez Cantú —quien ya se encuentra en el penal de máxima seguridad del Altiplano— es señalado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda como presunto prestanombres del mandatario panista en la comisión de delitos de fraude fiscal y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La autoridad hacendaria ha informado que el empresario tamaulipeco fue boletinado este año por la Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN), la homóloga estadounidense de la UIF, por presunto lavado de dinero.

Reséndez Cantú, quien tiene parentesco con el suegro de Cabeza de Vaca, José Ramón Gómez Reséndez, figura como apoderado de numerosas empresas que han sido contratistas del gobierno de Tamaulipas y que, de acuerdo con la UIF, han estado al servicio de negocios privados del mandatario.

Cabeza de Vaca es acusado por la UIF y la FGR de defraudación fiscal por haber declarado en 2019 ingresos mucho menores a los que realmente obtuvo, tras ocultar la venta millonaria de un departamento.

En su solicitud de desafuero contra el gobernador, presentada ante la Sección Instructora de la Cámara de Diputados, la Fiscalía señaló que Cabeza de Vaca declaró en 2019 ingresos anuales solo por 6 millones 694 pesos, cuando realmente obtuvo ingresos por 42 millones 936 mil 272 pesos, es decir, siete veces más que lo declarado.

Con esta simulación, indica la solicitud, el panista causó un daño al erario por omitir el pago de impuestos de 6 millones 511 mil 777 pesos.

La Sección Instructora de la Cámara de Diputados admitió las pruebas presentadas por la FGR por el delito de defraudación fiscal y propuso al Pleno un dictamen en el que declaró procedente su desafuero, mismo que fue avalado por la mayoría. No obstante, el dictamen excluyó las acusaciones que presentó la Fiscalía en contra del gobernador por presunto lavado de dinero y delincuencia organizada.

A la fecha, con el apoyo del Congreso de Tamaulipas, Cabeza de Vaca ha frenado su desafuero, y recientemente nombró a jueces estatales cercanos a él.

Para la UIF, la compraventa del departamento millonario en Santa Fe, en la Ciudad de México, fue un acto de simulación, pues el gobernador lo vendió a dos presuntos prestanombres a su servicio, con lo que el inmueble habría quedado, de nuevo, en sus manos.

No solo eso: la transacción se efectuó por 42 millones de pesos, un precio 300% arriba del valor original del departamento; además, parte del dinero utilizado provino de recursos públicos, según la acusación.

Los supuestos prestanombres implicados son el empresario Reséndez Cantú y un hombre identificado por la UIF como Juan Francisco Támez Arellano.

Los contratos públicos

Al menos tres empresas de Baltazar Higinio Reséndez Cantú han recibido contratos del gobierno de Cabeza de Vaca por 143 millones 723 mil 615 pesos entre 2016 y 2020, según constató Animal Político. La UIF sostiene que el empresario es accionista de un total de 11 sociedades que han fungido como proveedoras de la administración estatal.

La autoridad antilavado sospecha que, durante el ejercicio de su cargo, el gobernador panista desvió a través de este prestanombres parte de los recursos públicos erogados por las obras contratadas y los recibió a sus cuentas bancarias en 2019 como pago por su departamento, tras pasar los fondos por la compleja red de lavado de dinero.

En concreto, la UIF y la FGR tienen bajo la mira tres contratos adjudicados desde la Secretaría de Obras Públicas del estado a las empresas Barca de Reynosa SA de CV e Inmobiliaria RC de Tamaulipas SA de CV.

El 28 de noviembre de 2016, la dependencia estatal asignó un contrato por 6 millones 900 mil 719 pesos con IVA a Barca de Reynosa para la pavimentación de dos calles en Reynosa.

En 2017, la Secretaría de Obras Públicas estatal adjudicó a Inmobiliaria RC de Tamaulipas dos contratos más: uno para la construcción y equipamiento de una Unidad de Docencia en la Universidad Tecnológica por un monto de 29.3 millones de pesos, y otro para la construcción del Centro de Justicia para Mujeres, cuyo presupuesto inicial fue de 27.1 millones de pesos y luego aumentó a 76.5 millones. El monto de ambas contrataciones fue de 105 millones 900 mil 406 pesos con IVA.

Entre 2019 y 2021, dicha empresa envió a las cuentas de Reséndez Cantú 300 millones de pesos, de acuerdo con la UIF.

La autoridad hacendaria también detectó que las obras contratadas con Inmobiliaria RC de Tamaulipas presentaron irregularidades que fueron señaladas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim).

El lavado de dinero

Barca de Reynosa SA de CV, compañía en la que Reséndez Cantú figura como representante legal, según documentos consultados por Animal Político, depositó 33.5 millones de pesos entre marzo y abril de 2018 al otro prestanombres de Cabeza de Vaca identificado por la UIF: Juan Francisco Támez Arellano, propietario de T Seis Doce SA de CV. 

El empresario Reséndez Cantú ha alegado ante la FGR que dicha transferencia obedeció a un pago por la compra de un terreno a Támez Arellano, lo que ha sido desestimado por la Fiscalía.

La empresa T Seis Doce obtuvo otros 44.8 millones de pesos de otra sociedad identificada como Avalúos y Peritajes del Sur SA de CV, que a su vez había recibido depósitos por 46.3 millones de seis empresas fachada vinculadas con el Cártel de Sinaloa, de acuerdo con señalamientos de la UIF.

El vínculo con el cártel deriva de la participación en las empresas que tiene Juan ‘N’, Ladislao ‘N’, o Manuel ‘N’, todas identidades falsas de Rodolfo ‘T’, alias ‘La Trilladora’, operador financiero del Cártel de Sinaloa. 

Finalmente, la empresa T Seis Doce fue la que compró el departamento de Cabeza de Vaca a precio “inflado” por 42 millones de pesos.

Nexo con Odebrecht

Estos no son los únicos negocios en los que estaría involucrado el supuesto prestanombres de Cabeza de Vaca.

La UIF señaló que Reséndez Cantú es accionista de la empresa Enerxiza Wind, que a su vez se asoció con la empresa española Acciona Energía, una socia de Odebrecht que ha sido indagada y sancionada por haber cometido actos de corrupción en países de Latinoamérica y Europa.

La acusación indica que Enerxiza Wind se unió con Acciona Energía para, de manera ventajosa, ganar en 2016 la licitación para la construcción y operación del parque eólico El Cortijo, que genera energía limpia para después venderla a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La adjudicación tuvo lugar en septiembre de 2016, un mes antes de que Cabeza de Vaca asumiera la gubernatura de Tamaulipas. Sin embargo, de acuerdo con la UIF, las negociaciones encaminadas a ganar el negocio eólico comenzaron tiempo antes, en el marco de la aprobación de la Reforma Energética, cuando el panista se desempeñaba como senador de la República.

Los nexos de Enerxiza Wind con el gobernador tamaulipeco no sólo conducen a su presunto prestanombres —Reséndez Cantú—. Conforme la acusación de la UIF, esta compañía señala su domicilio fiscal en el Ejido de La Retama, en Reynosa, donde comparte sede con otra empresa de la familia Cabeza de Vaca, Productora Rural y Agropecuaria Regional Cava, SPR de RL.

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'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses'

Un estudio que indaga en la percepción de los mexicanos sobre la desigualdad, muestra una paradoja entre sus aspiraciones y lo que están dispuestos a contribuir personalmente para transformar la sociedad, dicen los autores.
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24 de mayo, 2021
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Monedas mexicanas

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Los mexicanos aspiran a vivir en un país con menos desigualdad social, dicen los investigadores, pero no conectan esa aspiración con el sistema impositivo.

Habla como mexicana porque ha vivido más de una década en ese país, pero no lo es.

Nació en Dinamarca, creció en distintos países europeos e hizo su doctorado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Alice Krozer conoce de la intersección entre América Latina y Europa y se ha especializado en estudios sobre desigualdad, elites y percepciones sociales.

Precisamente de esos temas trata la investigación hecha junto a Raymundo Campos-Vazquez, Aurora Ramírez-Álvarez, Rodolfo de la Torre y Roberto-Velez-Grajales. El foco estuvo puesto en las percepciones de los mexicanos.

“La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos”, dice la investigadora del Colegio de México. “Es una especie de paradoja entre lo que te gustaría y lo que estás dispuesto a sacrificar“.

Es cierto que en México existe una imagen negativa de los impuestos porque muchas personas creen que al final de cuentas los beneficios no llegan a los sectores más vulnerables, apunta.

Pero cuando se les preguntó sobre un escenario hipotético en relación a cuánto estarían dispuestos a contribuir para acabar con la pobreza y la desigualdad -sin mencionar el tema impositivo- la respuesta no fue muy generosa, especialmente en los sectores más ricos de la población.


Ustedes hicieron un estudio de cómo los mexicanos perciben la desigualdad y la movilidad social en su país. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

Una de las conclusiones es que la gente sí sabe que hay mucha desigualdad en México. Esa percepción es bastante cercana a las mediciones. Y lo mismo sobre la pobreza.

Pero la gente tiene una idea muy diferente sobre lo que es la riqueza y lo que es la movilidad social. En la riqueza sobreestiman cuánta gente rica realmente existe.

Alice Krozer

Alice Krozer
Alice Krozer sostiene que los mexicanos creen que hay mucha más movilidad social de la que existe.

En cuanto a la movilidad social, la gente cree que es mucho mayor. Piensan que un 30% de los que nacen pobres van a llegar a ser ricos. Y eso no es así. De 100 personas que nacen en la pobreza, solo dos personas logran llegar al sector de ingresos más altos. Es una discrepancia enorme entre la percepción y la realidad.

La otra conclusión importante es que la gente no asocia el sistema de impuestos con la redistribución. La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos. No hacen una conexión entre las dos cosas. No piensan que los impuestos pueden ser una medida redistributiva.

El estudio indica que los mexicanos estarían dispuestos a contribuir con un 10% de sus ingresos para disminuir la desigualdad y la pobreza. ¿Cómo varía según el estrato social al que le hicieron la pregunta?

Hay una pregunta que dice: si te diera un ingreso de mil pesos y te dijera que con una vara mágica voy a hacer desaparecer la pobreza y la desigualdad, ¿cuánto estarías dispuesto a dar de esos mil pesos?

Mexicanos

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De 100 mexicanos que viven en la pobreza, solo dos llegan a los sectores más altos de ingresos, explica Krozer.

En México los más pobres dijeron que estarían dispuestos a contribuir con un 15%, mientras que las personas con más riqueza dijeron que darían un 7,5% en promedio. Eso nos quiere decir que a los que tienen ingresos más altos les preocupa menos el problema.

¿Por qué les preocupa menos el problema?

Puede ser por razones personales en el sentido que no están conscientes del sufrimiento que provoca la desigualdad, aunque también puede tener que ver con ideales éticos. Pero esa pregunta específica no fue parte del estudio.

Cuando preguntaron sobre la disposición a contribuir en este escenario hipotético, no preguntaron por cuánto estaban dispuestos a pagar en impuestos…

No, fueron preguntas separadas.

Cuando preguntaron específicamente por pagar más impuestos para disminuir la desigualdad y la pobreza… ¿detectaron que algunos no quieren pagar más impuestos porque no creen que son eficientes, es decir, porque los recursos no llegan realmente a los más vulnerables?

Las personas con altos ingresos solían decir, yo pago muchos impuestos, no voy a pagar más. Les preguntamos cuánto cree usted que paga ahora de impuestos a la renta.

Y todos, sin importar el nivel socioeconómico, respondieron 40%. Eso es muy por arriba de lo que se paga hoy en México.

¿Y cuánto se paga de impuestos a la renta en México?

Depende, pero en promedio un 22%. Pero todos piensan que pagan 40%. Después les preguntamos cuánto desearían pagar. Y todos contestaron alrededor del 22%, que es lo que se paga en la realidad. Esa es la ironía.

Mexicanos

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La gente de todos los grupos socioeconómicos cree que paga un 40% de impuesto a la renta y eso no es así, dice la investigadora.

Después les preguntamos cuál sería su tasa de impuesto ideal para las personas ricas, para las que tienen un ingreso medio y para las personas pobres. La mayoría dijo que su tasa ideal para los pobres sería como un 14%, para los sectores medios un 22%.

Pero para los ricos, las personas con menos ingresos dijeron que deberían pagar más, mientras que las personas más ricas dijeron que ellos deberían pagar menos.

¿Cuánto pagan los más ricos?

Nominalmente deberían de pagar cerca de un 35%, pero en la realidad solo pagan 18%

¿Por qué?

Hay varios factores que incluyen evasión, elusión, exenciones…

¿Cómo se define una persona rica en México?

No existe una categoría de rico como tal. Comúnmente en los estudios económicos se usa, por ejemplo, la medición del 1%. En México el 1% con mayores ingresos gana cerca de 150.000 pesos mensuales.

¿Y en el otro extremo?

En México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza. Y si a eso le sumamos la población con vulnerabilidades, llegamos a un 80%. Es decir, hay muy poco margen para tener un ingreso medio.

Mexicana tejiendo

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Cerca de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza.

Y en ese nivel de pobrez, aún no está incluido el efecto de la pandemia.

En general, ¿podemos decir que los mexicanos quisieran tener menos desigualdad, pero no están dispuestos a pagar más impuestos?

Sí. Lo que muestra el estudio es que la gente no hace la conexión entre desigualdad y el pago de impuestos. En México hay una imagen muy negativa de los impuestos.

Pero eso tendrá algún sustento real, dados los niveles de corrupción que históricamente han existido en el país…

Esa mala imagen no es casual. Por muchas décadas ha sido muy mal visto el pago de impuestos. Eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y con cuestiones prácticas.

Auto rojo

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Según Krozer México es uno de los países más desiguales del mundo.

La gente se pregunta qué tanto ayuda el pago de impuestos a los más pobres, o qué tanto ayudan los impuestos si no hay un buen sistema gratuito de salud pública o educacional.

En el estudio usted dice que el pago de impuestos es la mejor herramienta para disminuir la desigualdad. Pero si la gente desconfía y no ve los beneficios sociales de pagar impuestos, quizás se justifica esa idea negativa. ¿Cuál es su opinión?

Seguramente una parte importante de los impuestos va a lugares donde no deberían ir, llámese ineficiencia, corrupción, o lo que sea. Pero yo creo que no por eso hay que tener una idea negativa de los impuestos.

También está la visión de que el Estado no debería intervenir en los temas de redistribución. Hay una visión conservadora de tener un Estado pequeño.

En países escandinavos, por ejemplo, se paga tres o cuatro veces más de lo que se paga en impuestos acá. Ellos también se quejan de los impuestos, pero a un nivel muy distinto. Dicen no quiero pagar 48% de mis ingresos, prefiero pagar 40% o 45%.

Pero en México y en Latinoamérica en general no están tan claros los beneficios del sistema tributario

Es que entre las personas con más riqueza, hay muchos que no están de acuerdo con que la salud y la educación deberían ser para todos. Más allá de que no se vean los beneficios, hay una idea sobre el rol del Estado.

Ustedes midieron la desigualdad usando el Índice de Gini y descubrieron que a los mexicanos les gustaría tener una desigualdad como la de Finlandia…

Les mostramos escenarios sobre desigualdad y les preguntamos cuál sería la situación ideal. México tiene un Gini de 0,5. Ellos contestaron que sería ideal un Gini de 0,3 o de 0,20, como el de Finlandia. Obviamente no les preguntamos sobre el Gini, pero les mostramos unas gráficas para que eligieran el sistema ideal.

Finlandeses

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En las encuestas los mexicanos expresaron su deseo de tener un nivel desigualdad que es equivalente al que existe en Finlandia.

Cerca de la mitad de los encuestados dijo que le gustaría tener una desigualdad equivalente a la de Finlandia, es decir, un 0,2. Eso nos dice que la gente no quiere vivir en un país tan desigual. La gente sí quiere una sociedad más igualitaria. Y los países escandinavos suelen ser como una utopía.

Obviamente las cosas no funcionan perfectas en esos países. Yo he crecido en Dinamarca y sé que tampoco las cosas son ideales ahí. Aunque lo que quieren los mexicanos, a lo que aspiran, es a tener una sociedad más justa, con mayores oportunidades.

Pero sin pagar más impuestos…

Es que los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses.

La idea de querer ser como un país escandinavo, en cuanto a tener menos desigualdad, termina ahí.

Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos.

La tasa mínima del impuesto a la renta, por ejemplo en Dinamarca, empieza en un 36%. Y eso es equivalente a la tasa máxima en México.

Después de esta investigación, ¿qué sensación le queda más allá de lo académico?

Me quedaron muchas más preguntas. Entonces conseguimos más financiamiento y ahora estamos a punto de salir al terreno para seguir investigando estos temas.

Helsinki, Finlandia

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“Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos”, dice Krozer.

Y me quedé pensando cómo se puede convencer a la gente de que es buena idea pagar más impuestos, o al menos tener un sistema impositivo más progresivo para disminuir la desigualdad.

Urge hacer algo sobre este tema. Con la pandemia, ahora más que nunca se necesitan más ingresos. Y como México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y con menor movilidad social, es importante hacer algo.


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