No se pagará extensión de beca de Energía a alumnos en el extranjero: Conacyt
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Conacyt reitera que no pagará extensión de beca de Energía a estudiantes en el extranjero, aunque sí hay recursos

Pese a que el exsecretario Arturo Herrera afirmó que había recursos para las becas, Conacyt envió un oficio a los alumnos donde reitera que estas son “gastos adicionales que no estaban autorizados originalmente”.
Cuartoscuro
19 de julio, 2021
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Días antes de dejar la Secretaría de Hacienda, Arturo Herrera, aseguró que existían recursos disponibles para pagar las becas de estudiantes en el extranjero, pero el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) informó a los becarios que no realizará los pagos debido a la extinción del fideicomiso que solventaba el programa de becas Conacyt-Secretaría de Energía.

“La autorización de extensiones de vigencia de beca supone nuevos compromisos y no es posible autorizar recursos adicionales a los originalmente autorizados, de acuerdo a lo establecido en el Decreto que ordena la extinción de los Fideicomisos públicos con fecha del 2 de abril de 2020”, dice el oficio del Conacyt enviado a los becarios el pasado 13 de julio. 

Se trata de estudiantes de posgrado del fideicomiso Conacyt-Sener, que hasta el primer trimestre de este año tenía una bolsa de 13 mil 189 millones de pesos, de acuerdo con los informes de la Secretaría de Hacienda, y estaba enfocado en promover acciones para la transición energética, incluyendo la formación de capital humano, como es el caso de los estudiantes de maestría y doctorado. 

Según el decreto ordenado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el Conacyt tenía de plazo hasta este 30 de junio de 2021 para transferir los recursos a la Tesorería de la Federación, es decir, que dichos montos estén disponibles para gastarlos en lo que el gobierno federal decidiera.

Sin embargo, pasada esa fecha, los estudiantes becados en el extranjero aún siguen en vilo. Sobre todo porque la pandemia provocó el cierre de actividades en sus universidades, laboratorios e incluso un limitado tránsito en las ciudades europeas, por lo que sus proyectos de investigación se encuentran retrasados, y, por lo tanto, necesitan más tiempo para poder concluirlos.

Generalmente, los estudiantes podían solicitar al Conacyt una “extensión” de su estancia y, sólo con cumplir el requisito de solicitud previo a que concluyera su periodo de beca, se las concedían, pero esta vez, ni siquiera ante una contingencia como lo ha sido la pandemia, el Consejo lo está otorgando. 

Por eso, los estudiantes se han organizado para exponer su situación. Además de las solicitudes individuales, también han buscado a la directora del Conacyt, María Elena Álvarez Bulla y a Arturo Herrena, quien hasta el jueves pasado dirigía la Secretaría de Hacienda, y sólo este último declaró públicamente que sí había recursos disponibles.

“Esto se tiene que corregir, no se pueden tomar decisiones de esta naturaleza. Hay ejemplos de estudiantes en los ochentas que ante las crisis económicas quedaron varados y hoy el dinero sí existe”, dijo en entrevista con Denise Maerker el 12 de julio pasado. 

Explicó que “esta decisión del fideicomiso que tenía que ver con gente la tomó Conacyt sin que nosotros estuviéramos consultados. Cuando los gastos se hacen fuera del fideicomiso, como es normalmente, nosotros tenemos que ser consultados, y de esto me enteré por la prensa”, relató Herrera. 

Sin embargo, un día después de esa declaración, el director de Becas del Conacyt, Edwin Ricardo Triujeque Woods, envió a los estudiantes el oficio donde reiteraba que el pago por sus extensiones son considerados gastos adicionales que no estaban autorizados originalmente.

Aunque Arturo Herrera dejó la Secretaría de Hacienda, el área de prensa de esta informó que efectivamente los recursos existen y sólo se requiere que el Conacyt solicite la ampliación presupuestaria para que pueda ser entregado.

Animal Político preguntó al área de prensa del Conacyt la razón por la que aún no han hecho dicha solicitud, pero no hubo respuesta. 

Rafael Verduzco, estudiante de doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad de Glasglow, en Escocia, explica en entrevista que esperarán “la respuesta oficial por parte de Hacienda y con base en ella podríamos una vez más contactar a Conacyt”, porque la otra forma es “la vía legal”, es decir, amparos. Aunque prefieren agotar todas las posibilidades por los canales oficiales administrativos.

A la demanda también se han sumado los estudiantes del Consejo de la Sociedad Mexicana de Estudiantes en el Reino Unido, quienes enviaron una carta al director de Becas de posgrado desde octubre pasado para pedir diálogo y exponer algunas problemáticas, como la falta de aprobación de las extensiones de estudio hasta ese momento.

“No sólo creemos que el periodo inicial de tres años es insuficiente para completar una investigación doctoral en las universidades en las que nos encontramos, sino que las condiciones de la pandemia y las medidas de distanciamiento social nos han dificultado el acceso a laboratorios y el desarrollo de trabajo de campo, por consiguiente, se han tenido retrasos en el avance de nuestras investigaciones”, mencionaban en la carta. 

El Conacyt, sin embargo, no ha respondido a su favor ni siquiera en casos como el de Tatiana Lezama, estudiante del doctorado en Ingeniería Petrolera en la Universidad  de Aberdeen, en Escocia, quien estaba en riesgo de ser deportada debido a que su visa de estudiante estaba por vencer y el Conacyt no le envió una carta para aprobar su estancia y poder renovar el permiso. 

Por fortuna de Tatiana, la universidad tomó como prueba todos los correos electrónicos y oficios en los que ella solicitaba el trámite a Conacyt y la negativa de ésta. Por ello, la universidad le expidió el CAS o Certificate of Acceptance, requisito indispensable para la renovación de su visa.

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#YoSoyAnimal

Los traficantes que se hacen pasar por falsos voluntarios para captar refugiadas ucranianas

Para depredadores sexuales y traficantes de personas, conflictos como los de Ucrania son una oportunidad para cazar a refugiadas y menores de edad.
29 de marzo, 2022
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Cinco semanas de una brutal invasión de Rusia a Ucrania. Imagina por un momento cómo es vivir allí en este momento.

Bombas, derramamiento de sangre, trauma. Sin escuela para tus hijos, sin atención médica para tus padres, sin un techo seguro sobre tu cabeza.

¿Intentarías huir? Diez millones de ucranianos lo han hecho ya, según Naciones Unidas.

La mayoría busca refugio en otras zonas de Ucrania, que se cree que son más seguras. Pero más de tres millones y medio de personas han huido por la frontera.

Son principalmente mujeres y niños, ya que el gobierno ucraniano obliga a los hombres menores de 60 años a quedarse en el país y luchar.

Desplazados y desorientados, a menudo sin saber a dónde ir, los refugiados se ven obligados a confiar en extraños.

El caos de la guerra puede quedar atrás, pero la verdad es que tampoco están del todo seguros fuera de Ucrania.

“Para los depredadores y traficantes de personas, la guerra en Ucrania no es una tragedia”, advirtió en Twitter el secretario general de la ONU, António Guterres. “Es una oportunidad, y las mujeres y los niños son los objetivos”.

Las redes de tráfico están notoriamente activas en Ucrania y los países vecinos en tiempos de paz. Y ahora la niebla de la guerra es la tapadera perfecta para incrementar el negocio.

El riesgo de los niños

Karolina Wierzbińska, coordinadora de Homo Faber, una organización de derechos humanos con sede en Lublin, Polonia, me dijo que los menores eran la gran preocupación.

Muchos viajaban fuera de Ucrania sin compañía, explicó. Varios niños desaparecieron y se desconoce su paradero actual como resultado de unos procesos de registro irregulares en Polonia y otras regiones fronterizas, especialmente al comienzo de la guerra.

Mis colegas y yo nos dirigimos a la frontera entre Polonia y Ucrania para verlo por nosotros mismos.

En una estación de tren, muy conocida por la llegada de refugiados, encontramos un hervidero de actividad. Mujeres de aspecto aturdido y niños llorando por todas partes.

Una mujer y un bebé

BBC
Las mujeres ucranianas llegan con sus hijos todos los días a los países vecinos.

Muchos estaban siendo consolados y un ejército de voluntarios que vestían chalecos fosforescentes les ofrecían comida caliente de humeantes ollas de tamaño industrial.

Algo que parecía muy bien organizado. Pero no lo es tanto.

Conocimos a Margherita Husmanov, una refugiada ucraniana de Kiev de poco más de 20 años. Llegó a la frontera hace dos semanas, pero decidió quedarse para ayudar a evitar que otros refugiados caigan en las manos equivocadas.

Le pregunté si se sentía vulnerable. “Sí”, respondió sin dudar. “Ese es especialmente el motivo por el que me preocupo por su seguridad”.

“Las mujeres y los niños vienen aquí de una guerra terrible. No hablan polaco ni inglés. No saben lo que está pasando y creen en lo que les dicen“, explica.

“Cualquiera puede presentarse en esta estación. El primer día que me ofrecí como voluntaria, vi a tres hombres de Italia. Estaban buscando mujeres hermosas para venderlas en el comercio sexual“, continúa.

“Llamé a la policía y resultó que tenía razón. No era paranoia… Es horrible”.

¿Qué se está haciendo?

Margherita Husmanov dice que las autoridades locales ahora están un poco más organizadas. La policía patrulla regularmente la estación.

Algunas personas (principalmente hombres) que llevaban letreros con nombres de destinos llamativos, tan presentes en las primeras semanas de llegada de refugiados, han desaparecido en gran medida.

Pero como nos enteramos por varias fuentes, otras personas con malas intenciones ahora se hacen pasar por voluntarios.

Margherita Husmanov

BBC
Margherita Husmanov es una refugiada ucraniana que ahora es voluntaria.

Elena Moskvitina compartió en Facebook su experiencia. Ahora está a salvo en Dinamarca, así que charlamos largamente a través de Skype. Lo que le pasó es escalofriante.

Ella y sus hijos cruzaron de Ucrania a la vecina Rumania. Estaban buscando un viaje lejos de la frontera.

Asegura que falsos voluntarios en un centro de refugiados le preguntaron dónde se hospedaba.

Aparecieron más tarde ese mismo día y le dijeron que Suiza era el mejor lugar para ir y que la llevarían allí en una camioneta junto con otras mujeres.

Moskvitina explica que los hombres la miraban a ella ya su hija “de mala forma”. Su hija estaba petrificada.

Le pidieron que les mostrara a su hijo, que estaba en otra habitación. Lo miraron de arriba abajo, dijo. Luego insistieron en que viajara sin nadie más que ellos, y se enojaron cuando les pidió ver sus identificaciones.

Para alejar a los hombres de su familia, Moskvitina prometió reunirse con ellos cuando las otras mujeres estuvieran en su camioneta. Pero en cuanto se fueron, explica, tomó a sus hijos y salió corriendo.

“Están expuestas al miedo y la explotación”

Elżbieta Jarmulska, una empresaria polaca, es la fundadora de la iniciativa Women Take The Wheel (Mujeres al volante). Su objetivo, dice, es proporcionar a los refugiados ucranianos una “burbuja de seguridad”.

“Esas mujeres ya han pasado por mucho, caminando o conduciendo a través de una zona de guerra y luego están expuestas al miedo y la explotación aquí. No tengo palabras para describir cómo debe ser eso”, dice.

Elżbieta Jarmulska

BBC
Elżbieta Jarmulska organiza viajes seguros para las mujeres y sus hijos.

Hasta ahora, ha reclutado a más de 650 “mujeres increíbles” de Polonia, como las describe, que conducen de un lado a otro tanto como pueden hasta la frontera entre Polonia y Ucrania, para ofrecer a los refugiados un transporte seguro.

Acompaño a Elżbieta Jarmulska, más conocida como Ela, a un centro de refugiados donde se asegura de mostrar su identificación y prueba de residencia a los funcionarios, antes de preguntar si alguien quiere ir a Varsovia.

Su coche se ocupó rápido. Los pasajeros son unos refugiados, Nadia y sus tres hijos.

Ela acomodó a la familia en su automóvil bien equipado y ofreció a los niños pequeños agua, chocolate y píldoras para el mareo por si las necesitaban.

Mientras tanto, Nadia me habló de su peligroso viaje para salir de Ucrania desde Járkiv. Ya en Polonia, dijo que estaba tan aliviada de tener una mujer al volante.

Nadia y sus hijos

BBC
Nadia y sus hijos consiguieron un transporte seguro.

Había oído hablar de los riesgos del tráfico de personas y la explotación en la radio ucraniana. Pero vino de todos modos.

Contó que su casa estaba siendo bombardeada. Los riesgos de guerra eran inmediatos.

Necesidad

Ela se preocupa por lo mejor para los refugiados, pues dejar la frontera a salvo no significa que el peligro haya terminado.

La mayoría de las mujeres con las que hablamos esperaba volver a casa tan pronto como terminara la violencia. Pero durante los próximos días, semanas, incluso meses, necesitan un lugar donde dormir, comer, enviar a sus hijos a la escuela, así como un trabajo para mantenerse.

Esas necesidades hacen que los refugiados sean vulnerables.

Los líderes de la Unión Europea aprobaron por unanimidad una medida para abrir el mercado laboral, las escuelas y el acceso a la atención médica para los ucranianos, pero como señalan los grupos de derechos humanos, los refugiados necesitan ayuda para registrarse e informarse sobre sus derechos.

Una de los voluntarias que conocí en la frontera polaco-ucraniana dijo que cuando estás deprimido, sin amigos y con necesidad de dinero, puedes terminar haciendo cosas que nunca hubieras imaginado.

Refugiados en la frontera de Polonia

BBC
Todos los refugiados son vulnerables a la explotación.

Esta mujer fue atraída a la prostitución cuando era más joven. Y eso, dice, es en gran parte la razón por la que ahora ayuda a las refugiadas ucranianas.

“Quiero protegerlos. Para advertirles”, dice. Me pidió que no revelara su nombre. Desde entonces, cambió su vida y no quiere que sus hijos sepan de su pasado.

De buenas intenciones engañosas

Cinco semanas después de la invasión de Rusia en Ucrania, los sistemas en toda Europa que revisan a los ucranianos que necesitan ayuda aún están lejos de ser infalibles.

El crimen organizado (incluido el tráfico sexual y de órganos y, con frecuencia, el trabajo forzado) no es la única amenaza. Los refugiados también son explotados por individuos.

Personas en Polonia, Alemania, Reino Unido y otros lugares han abierto sus hogares a los refugiados, la mayoría con las mejores intenciones. Pero lamentablemente no todos.

Encontramos una publicación en las redes sociales de una mujer ucraniana que huyó a Düsseldorf en Alemania. El hombre que le ofreció una habitación confiscó sus documentos de identidad y le exigió que limpiara su casa gratis.

Luego comenzó a acosarla sexualmente también. Ella lo rechazó y él la echó a la calle.

Irena Dawid-Tomczykkids, directora ejecutiva de la rama de Varsovia de la ONG contra la trata de personas La Strada, dijo que la historia era demasiado familiar.

Ese tipo de cosas pasan, con guerra o sin ella, asegura. Pero una avalancha de mujeres y niños con cicatrices de la guerra que salen de Ucrania significa que los casos de explotación y abuso aumentan.

Los refugiados adolescentes son una preocupación particular. “Todos conocemos a los adolescentes, ¿no? Son inseguros. Quieren aceptación y reconocimiento”, explica.

“Y si son refugiados que están lejos de casa y de sus amigos, son aún más fáciles de explotar”, continúa.

“A las chicas les puede encantar la atención que les brindan los hombres mayores. O les presentarán a una chica agradable de su misma edad, que tiene ropa genial y las invita a fiestas. Así es como comienza. No olviden que no solo los hombres son proxenetas, traficantes y abusadores”.

El riesgo en línea

Los factores que impulsan a las mujeres ucranianas a aceptar ofertas en internet aparentemente generosas para escapar de sus dificultades también se multiplican en tiempos de guerra.

Sin revelar identidades, Irena relata caso tras caso en los que está trabajando La Strada Polonia: chicas ucranianas que les ofreciern pasajes de avión a México, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, sin haber conocido a los hombres que las invitaron.

Un volante para refugiados ucranianos

BBC
Los refugiados ucranianos reciben volantes con información de ayuda.

“Mis colegas estaban tratando de persuadir a una chica de 19 años para que no fuera con su amiga a la casa de un hombre”, dice.

“Ella sabe que su amiga ha sido golpeada. Pero el hombre la llama a su celular, le dice cosas bonitas y le ofrece regalos. Si insisten en ir, les rogamos a las niñas que al menos se registren con las autoridades locales. Si no lo hacen, tienen nuestro número de teléfono”, explica.

“Espero que nos puedan llamar si nos necesitan”.

Los gobiernos de toda Europa han prometido solidaridad con Ucrania.

Y los grupos de derechos humanos quieren que cuiden mejor a quienes corren por sus vidas. Necesitan protección.


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