Entre emoción y hartazgo: así fue el primer día de servicio del Cablebús
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Cuartoscuro

Entre la emoción y el hartazgo, así se vivió el primer día de servicio del Cablebús

Hacia las 13:30 horas del domingo, la entrada al Cablebús por fin abrió y quienes esperaban subir por primera vez pudieron realizar un recorrido de manera gratuita. Desde este lunes el costo será de 7 pesos.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
12 de julio, 2021
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Martha Eugenia Juárez, de 68 años, se levantó muy temprano para prepararse unas quesadillas y un café. Era un domingo distinto, era especial porque se inauguraba el Cablebús y ella debía conocerlo… ir al mercado a hacer el mandado de la semana podría esperar.

Después de desayunar salió de su domicilio en la inmediaciones del metro Colegio Militar, en la alcaldía de Miguel Hidalgo, y se dirigió a Indios Verdes, en Gustavo A. Madero. Dice que nunca en su vida había llegado hasta allá, lo más retirado que conocía era el metro Potrero, mucho menos había visitado Cuautepec, pero ayer era un día de aventuras y estaba dispuesta a vivirlas todas.

¿Y su familia no quiso acompañarla?, se le preguntó mientras estaba en la fila esperando su turno para subirse al Cablebús.

“Yo vivo solita, bueno, Diosito me acompaña”, dijo.

Foto: Dalila Sarabia

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Desde el mediodía, la mujer hizo fila -al igual que cientos más de personas- para poder subirse al teleférico de 9.2 kilómetros de longitud, el más grande del mundo.

Por un momento pensó que no los dejarían subir porque el tiempo pasaba y no abrían las puertas. Cuando preguntaron, un elemento de vigilancia informó que quizá abrirían a las 14:00 horas, y si no les daban la autorización sería hasta las 17:00 horas. Incluso les recomendó que regresaran en la semana pues habría menos gente.

Foto: Dalila Sarabia

En la punta de la fila estaba el señor José Ventura quien llegó a Indios Verdes alrededor de las 08:00 horas. En las noticias se enteró que iban a inaugurar el Cablebús y él quería subirse a las góndolas que tanto vio en la televisión.

“Voy con mucha frecuencia a Barrio Alto, allá tenemos conocidos y por el camión hacemos dos horas y media, está muy pesado para atravesar de aquí a allá, cualquier gente que va se hace sus dos horas y media o tres porque hay unas callecitas chiquitas y mucho tráfico, entonces (con el Cablebús) se van a beneficiar mucho”, expuso el hombre.

“Se supone que ahora vamos a hacer media hora, entonces échele cuentas, de dos y media o tres que nos hacíamos pues ahora yo creo que eso se va a aliviar”.

José vive en Azcapotzalco y era el primero en la fila para ingresar, sin embargo, al paso de las horas el hambre se fue haciendo presente y tuvo que buscar en los puestos ambulantes algo que comer. Aunque dejó apartado su lugar, a los minutos de ausentarse, personal de la Secretaría de Movilidad (Semovi) comenzó a organizar a la gente para que se ubicara en otra puerta y así pudieran entrar. José perdió su lugar.

Foto: Dalila Sarabia

Más atrás de la fila, Martha Eugenia no se decepcionaba y esperaba paciente. Mientras, vendedores de cubrebocas y botanas comenzaron a ofrecer sus productos. “Lleve su cubrebocas para que lo dejen subir (al Cablebús)”, promocionaba una mujer que vendía mascarillas con la imagen de superhéroes. Y es que en este primer día de operación y con el aumento en los casos confirmados de Covid-19, no se permitió ingresar a quienes no llevaban cubrebocas o no lo tuvieran bien colocado.

Hacia las 13:30 horas la cortina de la estación fue levantada -sin que faltara quien aplaudiera- y el ingreso de las personas comenzó aunque éste fue a cuentagotas. Hacia las 14:40 horas llegó el turno de Martha Eugenia para abordar una de las góndolas.

“Esto está espectacular, se ve padrísimo”, fue lo primero que comentó.

Los primeros minutos del viaje fueron un poco tensos para las seis personas que iban en esa canastilla, pues apenas se había elevando, se detuvo por unos segundos y comenzó a balancearse.

Una voz salió de las bocinas y anunció que en breve se retomaría el servicio. Pocos segundos después las góndolas siguieron su trayecto a una velocidad de seis metros por segundo.

“No pasa nada, no se asusten, se siente como un avión… bueno, yo no me he subido a uno, pero así se ha de sentir”, dijo una mujer que se dedica a vender frituras afuera del Metro Indios Verdes y quien no quiso perderse la oportunidad de ser de las primeras en conocer la primera línea del Cablebús que costó 2 mil 925 millones de pesos.

La broma de la mujer rompió un poco con la tensión y el viaje continuó. Algunos buscaban la casa de algún familiar o conocido y se sorprendían cuando veían el Periférico o alguna escuela o campo verde, mientras un niño de no más de seis años y que iba en compañía de su madre, pegaba sus peluches en el cristal para que también disfrutaran del trayecto.

El wifi gratuito en las estaciones y en las propias góndolas pasó a segundo plano, la gente admiraba la vista y disfrutaba la experiencia.

Un viaje de 28 minutos 

Después de esperar tres horas para subirse al Cablebús, Martha Eugenia recorrió las seis estaciones del Cablebús en 28 minutos. Para las 15:20 horas ya estaba en Cuautepec.

“¿Hay que bajarnos?, pero yo voy a Indios Verdes para mi casa”, dijo la mujer a los voluntarios de la Semovi quienes abrieron las puertas y pidieron desalojar la góndola. “¿No me puedo quedar?, solo vine a conocer”, insistía.

Pero no fue posible, ella y las otras cinco personas tuvieron que bajarse.

“Si quiere regresar a Indios Verdes debe bajar y volver a formarse”, le indicó uno de los jóvenes voluntarios.

Sin lugar a dudas esa no era la respuesta que Martha Eugenia esperaba. Apenas se asomó por una de las ventanas se dio cuenta que la fila para ingresar a la estación Cuautepec era interminable. No se veía su final.

Esperar otras dos o tres horas para poder subir y regresar no era opción ni para ella ni para tres de los otros usuarios que compartieron la góndola con ella.

“Busquemos un taxi y nos lo dividimos”, propuso la mujer que vende frituras y que en todo momento trajo consigo su bolsa con papitas y cacahuates.

Cómo ellos, decenas de personas preguntaban dónde pasaban los camiones o donde había taxis que los llevara de vuelta a Indios Verdes.

Luego de caminar un par de minutos llegaron a una calle en donde se veía el continuo paso de vehículos. Ahí le hicieron la parada a un taxi tolerado. El conductor les dijo que les cobraría 50 pesos por llevarlos de vuelta al metro. Alrededor de 35 minutos después estaban de nueva cuenta en Indios Verdes.

Cada uno puso 15 pesos, pero Martha Eugenia sacó 10 pesos más de su bolsa y los entregó al taxista. Aunque dijo que cobraría 50 pesos al final recibió 70 pesos.

“Si estuvo muy padre, muy bonito, yo voy a volver otro día, ya que no haya mucha gente. Lo que sí está muy mal que no avisen antes que para regresar hay que salir y volver a esperar. Imagínense quienes llevan niños pequeños, no los pueden tener así”, reclamó la mujer quien antes de despedirse anticipó que volvería a la fila de entrada para pedirle a los trabajadores de Semovi que informaran que para volver se debía hacer una nueva fila.

Lee más: CDMX tendrá dos líneas de cablebús: recorrerán puntos de GAM e Iztapalapa

De acuerdo con datos oficiales, el Cablebús tiene capacidad para trasladar a 5 mil personas por hora por sentido. Cada góndola cuenta con 10 asientos, sin embargo, por la pandemia se determinó que sólo seis personas viajarán en cada canastilla y las ventanas deben ir abiertas permanentemente.

En este primer día de operación el servicio fue gratuito. A partir de este lunes el costo -sin importar el tramo recorrido- será de 7 pesos y el pago se debe hacer a través de la tarjeta Movilidad Integrada de la CDMX.

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La manada de elefantes que ha recorrido más de 500 kilómetros y tiene desconcertados a los científicos en China

Los 15 elefantes salieron de la reserva donde vivían hace más de 20 días. Los científicos desconocen las razones que llevó a la manada a dirigirse hacia el norte del país.
5 de junio, 2021
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Nadie sabe para dónde van, pero lo cierto es que cada vez generan más preocupación entre científicos y zoólogos: una manada de 15 elefantes camina desde hace más de 20 días sin rumbo por los campos del sur de China y dejan a su paso cultivos devastados y estructuras dañadas.

A mediados del mes de mayo, esta manada de elefantes asiáticos salió de la reserva de Xishuangbanna, una región china fronteriza con Laos y Myanmar, y llevan unos 500 kilómetros recorridos en dirección al norte.

A pesar de la intervención de las autoridades -con camiones, sirenas e incluso alimentos para incitarlos a que regresen a la reserva-, los paquidermos han seguido su camino.

“No tenemos forma de saber a dónde se dirigen”, señaló Chen Mingyong, profesor de la Universidad de Yunnan y especialista en el estudio de elefantes salvajes, a la emisora estatal china CCTV.

elefantes en China

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Hace más de 20 días que los elefantes salieron de la reserva natural donde vivían.

“Es común que los elefantes asiáticos migren, pero en el pasado eso ha sido principalmente para buscar comida dentro de su hábitat. Un éxodo hacia el norte es bastante raro”, agregó.

La mayoría de los científicos que han sido consultados sobre el tema señalan que una de las posibles razones para esta extraña migración es el deterioro de su hábitat dentro de la misma reserva.

Ahora la manada se encuentra a unos 20 kilómetros de la ciudad de Kunming, donde sus habitantes están preocupados por el posible paso de los animales.

Elefantes en China

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Los elefantes ya han recorrido más de 500 kilómetros.
Elefantes en China

Getty Images
La manada camina con tres bebés elefantes.

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