Videgaray, Cienfuegos y Duarte, detrás de pagos a Pegasus por espionaje
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Videgaray, Cienfuegos, Duarte: los nombres detrás de los pagos a la red de espionaje con Pegasus

En la lista de exfuncionarios acusados de usar Pegasus para espionaje hay desde un extesorero estatal acusado del desvío de 60 mil mdp, hasta un exsecretario de Hacienda señalado de haber operado una red de sobornos.
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22 de julio, 2021
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Exfuncionarios que hoy están acusados o bajo investigación por corrupción, presunto desvío de recursos y hasta delincuencia organizada, encabezaron en la década pasada una decena de dependencias federales y gobiernos estatales a través de los cuales se fondearon con casi 6 mil millones de pesos a las empresas vinculadas con el uso del malware de espionaje Pegasus en México.

En la lista hay desde un extesorero estatal responsable del desvío de más de 60 mil millones de pesos que hoy siguen sin aparecer, hasta un exsecretario de Hacienda señalado de haber operado una red de sobornos. Y entre ellos un exgobernador a cuya administración se conoció, entre otras cosas, por espiar a activistas y periodistas.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) reveló ayer los nombres de las dependencias públicas que transfirieron recursos a esta red de empresas, algunas de las cuales son incluso compañías fachada. 

A partir de esa información Animal Político detalla ahora quienes eran las cabezas responsables de estas secretarías e instituciones que directa o indirectamente fondearon al entramado empresarial responsable de la intervención ilegal de comunicaciones de más de 15 mil personas en México.

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Los militares espías

De acuerdo con la UIF, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) transfirió entre 2014 y 2016 recursos a la empresa Grupo Tech Bull SA de CV, la misma compañía intermediaria que le vendió el software de Pegasus a la entonces Procuraduría General de la República. A su vez, también envió recursos a otras dos empresas implicadas en la misma trama: Proyectos y Diseños VME S.A. de C.V., y KBH Track S.A. de C.V.

Todas estas transferencias ocurrieron en la gestión del exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, quien apenas el año pasado fue detenido en Estados Unidos acusado de brindar apoyo a presuntos integrantes del crimen organizado. Un reclamo diplomático por parte de México, quien no fue notificado de la indagatoria, aceleró su investigación sin que el caso llegara a juicio.

Esta no es la primera vez que la gestión de Cienfuegos es vinculada con prácticas de espionaje, hecho que además se vuelve más grave ya que la Defensa Nacional no es una instancia facultada legalmente para realizar ese tipo de intervenciones de comunicaciones privadas.

En julio de 2015 Animal Político reveló que bajo su gestión el Ejército había negociado con la empresa de ciber espionaje “Hacking Team” la adquisición de una versión especial del software “Galileo” con el que pretendía intervenir las comunicaciones de hasta 600 objetivos. La compra, además de ser potencialmente ilegal, se realizaría con un notable sobreprecio a la empresa intermediaria Neonlinx.

Los correos internos filtrados de “Hacking Team” sobre esta negociación revelaron que los militares también habían participado previamente en la compra de equipos de espionaje al empresario Susumo Azano.

La responsabilidad directa de estas negociaciones estuvo a cargo del general Rogelio Castellanos Franco, quien en el sexenio pasado ocupó un cargo directivo en el Estado Mayor de la Defensa Nacional.

Por otro lado, la UIF reveló que la Secretaría de Marina también estuvo implicada en pagos a las empresas Grupo Tech Bull SA de CV y Balam Seguridad Privada, por montos superiores a los 140 millones de pesos, entre 2013 y 2014. Se trata del periodo en que el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz estaba al frente de dicha institución.

Gobernadores y tesoreros incómodos

De acuerdo con la información presentada por la UIF hubo tres administraciones estatales que transfirieron recursos a esta red de empresas durante la última década. Una de ellas fue la encabezada por Javier Duarte en Veracruz la cual habría pagado en 2014 poco más de 7.6 millones de pesos a la empresa Comercializadora de Soluciones Integrales Mecale SA de CV, ligada con la red de espionaje.

La transferencia coincide con el periodo en que la tesorería de la Secretaría de Finanzas del estado era ocupada por el exdiputado federal del PRI, Antonio Tarek Abdala Saad quien, de acuerdo con autoridades federales, era el que decidía y aprobaba cualquier tipo de pago a proveedores.

Indagatorias de la Auditoría Superior de la Federación identifican a Tarek Abdalá como el principal responsable del desvío de más de 60 mil millones de pesos de fondos federales. Aunque fue denunciado en múltiples ocasiones, poco antes de terminar el sexenio pasado obtuvo el perdón de la entonces PGR por haber colaborado en el proceso penal contra el propio Duarte.

Actualmente Abdalá es un prófugo de la justicia. En 2020 un juez del estado de Veracruz giró una orden de aprehensión en su contra por su vínculo con la red de empresas fachada a través de las cuales se desviaron más de tres mil millones de pesos en la entidad.

La gestión de Javier Duarte – quien actualmente se encuentra preso purgando una condena por lavado de dinero – no solo se vio marcada por la corrupción sino también por la violación sistemática a los derechos humanos y el acoso a activista y periodistas. Las denuncias de presunto espionaje a sus opositores fueron frecuentes, aunque nunca se investigaron seriamente. 

De acuerdo con la Unidad de Inteligencia Financiera, la administración del gobernador de Chiapas Manuel Velasco (actual senador por el Partido Verde) habría inyectado poco más de 26 millones de pesos a la empresa Balam Seguridad Privada.

Los pagos, según la UIF, fueron autorizados desde la tesorería de la Secretaría de Hacienda estatal en 2014. La persona responsable de dicha oficina en aquel año, según consta en el portal Declaranet, era Humberto Pedrero Moreno, quien actualmente se desempeña en la Dirección de Administración del IMSS con Zoé Robledo al frente.

En 2018 Pedrero renunció a la Secretaría de Hacienda local para competir por una diputación federal por el distrito 02 de Bochil, Chiapas. Aunque originalmente resultó electo su victoria fue anulada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación debido a que presuntamente habría proporcionado información falsa para hacerse pasar como indígena. Tras una apelación consiguió que dicha decisión se revirtiera.

La gestión de Manuel Velasco en Chiapas también ha enfrentado señalamientos de corrupción. Aunque no hay indagatorias formales en su contra, investigaciones periodísticas han corroborado malos manejos de recursos. Por ejemplo, Animal Político documentó el posible desvío de 685 millones en pagos a empresas fantasma durante su administración.

El tercer gobierno estatal implicado en la entrega de recursos a la red de espionaje es el del estado de México. Según la UIF, en 2013 la administración de Eruviel Ávila transfirió poco más de 900 mil pesos a Balam Seguridad Privada S.A. de C.V.

De acuerdo con datos de la ASF, la gestión Ávila es una de las que concentra la cantidad más alta de posibles malos manejos de fondos federales. Hasta la fecha sigue sin esclarecerse el destino de 15 mil 816 millones de pesos transferidos desde Hacienda a su administración.

Los pagos millonarios de Hacienda

Desde la Tesorería de la Federación adscrita a la Secretaría de Hacienda también se transfirieron millonarios recursos a compañías de esta red. Según la UIF, los pagos ascendieron a más de 2 mil 206 millones de pesos en diversas transacciones a las compañías Artículos Textiles Equipo y Accesorios S.A. de C.V., Proyectos y Diseños VME S.A. de C.V., Coordinadora de Imagen y Servicios Estratégicos S.A. de C.V., y KBH Track S.A. de C.V.

Los pagos directos desde Hacienda se llevaron a cabo en el lapso de 2015 a 2018, es decir, durante la gestión de tres secretarios del ramo: Luis Videgaray, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya.

En el caso de Videgaray, este nuevo señalamiento se suma a diversas investigaciones que ya pesan sobre él por presuntos casos de corrupción. La FGR lo indaga – e incluso ya lo acusó así ante un juez – de encabezar una asociación criminal que tuvo como finalidad canalizar dinero de la constructora Odebrecht tanto para el financiamiento de campañas electorales, así como para el soborno a diversos legisladores.

El año pasado la Fiscalía ya hizo un primer intento de obtener una orden de aprehensión en su contra, pero el juez federal que revisó el caso consideró que la indagatoria aún necesitaba ser complementada antes de iniciar un proceso.

Lee más: FGR investiga a Tomás Zerón por espionaje con Pegasus contra funcionarios de Seguridad

Espionaje desde las áreas de seguridad

Las dependencias federales relacionadas con funciones de seguridad, inteligencia e investigación también han canalizado cantidades importantes de recursos a las empresas ligadas con la red de espionaje, según los datos presentados por la UIF.

En 2012, por ejemplo, la entonces Secretaría de Seguridad Pública Federal transfirió poco más de 26 millones de pesos a Comercializadora de Soluciones Integrales Mecale, durante la gestión de Genaro García Luna al frente de dicha dependencia.

Sobre García Luna pesan múltiples investigaciones por posible delincuencia organizada, corrupción, lavado de dinero, intervención ilegal de comunicaciones, violaciones a derechos humanos entre otros. Actualmente se encuentra preso en Estados Unidos enfrentando un proceso judicial por cargos de narcotráfico, entre otros.

Entre 2013 y 2018 la UIF también identificó pagos a estas empresas desde la Policía Federal y desde el órgano responsable del manejo de los penales federales. Se trata de áreas que en el sexenio de Peña Nieto estaban adscritas a la Secretaría de Gobernación (Segob).

El funcionario que se encontraba al frente de Segob cuando esto ocurrió es Miguel Ángel Osorio Chong, actual senador del PRI. Ayer, en una entrevista con Milenio, el legislador rechazó haber tenido conocimiento de la adquisición del malware “Pegasus”, y dijo que las intervenciones de comunicaciones las hacía el entonces CISEN con otro tipo de programas, y siempre con autorización judicial.

A estos casos se suma el de la PGR que ya se conocía previamente, y donde se confirma que el pago inicial por la adquisición del referido software malicioso fue de 32 millones de dólares. Todo ello durante la gestión del exprocurador Jesús Murillo Karam y del entonces jefe de la Agencia de Investigación Criminal, Tomas Zerón.

La FGR confirmó en un comunicado emitido esta semana que Zerón está bajo investigación por el caso “Pegasus”. Actualmente el exfuncionario se encuentra en calidad de prófugo pues sobre él hay dos órdenes de aprehensión por posible tortura y hechos de corrupción.

Sin embargo, la UIF reveló ayer que los pagos a empresas como Tech Bull y Balam Seguridad Privada continuaron desde la PGR aún después de la salida de Murillo Karam, durante el resto del sexenio. Es decir, el fondeo a las empresas implicadas siguió durante las gestiones de los exprocuradores Arely Gómez, Raúl Cervantes y Alberto Elías Beltrán.

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Cómo la teoría del origen del COVID en un laboratorio de Wuhan pasó de "conspiración" a ser investigada

Tras ser considerada como una hipótesis marginal, la posibilidad de que el covid-19 tenga su origen en una fuga de un laboratorio en China es vista ahora como una teoría probable.
28 de mayo, 2021
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Durante meses fue vista como una teoría conspiratoria, pero ahora la idea de que el nuevo coronavirus pudo haber surgido en un laboratorio en China empieza a ser considerada por Estados Unidos como algo que no se puede descartar.

El miércoles, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó a los servicios de inteligencia redoblar los esfuerzos para investigar los orígenes de la pandemia de covid-19.

Y esa orden incluye examinar la teoría de que provino de un laboratorio en Wuhan, algo que un informe de marzo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que era “extremadamente improbable”.

Biden reveló que dio la orden después de recibir un informe no concluyente sobre los orígenes del coronavirus que había solicitado después de asumir la presidencia, incluyendo si surgió del contacto humano con un animal infectado o de un accidente de laboratorio.

El mandatario argumentó que la mayor parte de la comunidad de inteligencia convergía en torno a estos dos escenarios, pero que no hay suficiente información para evaluar que uno sea más probable que el otro.

Además, anunció que Washington trabajará con sus socios alrededor del mundo para presionar a China para que participe en una “investigación internacional completa, transparente y basada en pruebas“.

Sus afirmaciones levantaron la ira de Pekín.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, acusó a Washington de no estar interesado en los hechos o la verdad, ni en un estudio serio basado en la ciencia sobre los orígenes del coronavirus.

“Su objetivo es utilizar la pandemia para buscar la estigmatización, la manipulación política y redirigir la culpa. Están siendo irrespetuosos con la ciencia, irresponsables con la vida de las personas y contraproducentes para los esfuerzos concertados para combatir el virus”, dijo.

Pero ¿qué se sabe acerca de esta teoría que sitúa el origen del coronavirus en un laboratorio de Wuhan?

De teoría conspirativa a hipótesis

El covid-19 fue detectado por primera vez en Wuhan a fines de 2019. Desde entonces, se han confirmado más de 168 millones de casos y se han registrado alrededor de 3,5 millones de muertes en todo el mundo.

Wuhan, China

EPA
Wuhan fue el primer lugar del mundo donde se detectó el virus.

Las especulaciones sobre la posibilidad de que el virus hubiera surgido en el Instituto de Virología de Wuhan, uno de los principales laboratorios de investigación de China, comenzaron el año pasado y fueron propagadas por el expresidente Donald Trump.

En abril de 2020, salieron a la luz reportes del departamento de Estado de EE.UU. que mostraban que los funcionarios de la embajada estaban preocupados por la bioseguridad allí, lo que parecía alimentar esa hipótesis.

China desestimó este tipo de señalamientos, pese a lo cual durante muchos meses no fue posible la realización de una investigación internacional in situ.

No fue sino hasta inicios de este año, cuando un equipo de investigadores enviados por la OMS elaboró un informe junto a científicos chinos que, sin alcanzar una conclusión definitiva sobre el origen del virus, señalaba que era “extremadamente improbable” que hubiera surgido de un laboratorio.

Sin embargo, algunos especialistas mostraron su escepticismo ante este informe dado lo tardío de la investigación y las limitaciones impuestas por Pekín para su ejecución.

visita del equipo de la OMS al Instituto de Virología de Wuhan.

Reuters
La visita del equipo internacional de la OMS fue estrictamente controlada por las autoridades chinas.

Un portavoz de la OMS reiteró este jueves a la BBC que se necesitan más estudios “en una variedad de áreas, incluida la detección temprana de casos y focos, el papel potencial de los mercados de animales, la transmisión a través de la cadena alimentaria y la hipótesis de incidentes de laboratorio”.


Entre la ciencia y el contexto político

Análisis de John Sudworth, corresponsal de la BBC en China

Los lectores que ya ahora están acostumbrados a artículos que descartan la teoría de la fuga de laboratorio como una conspiración peligrosa y marginal pueden estar un poco desconcertados al encontrarla de repente en la primera plana, presentada como una posibilidad completamente plausible.

La verdad es que siempre ha habido mucha evidencia circunstancial para apoyar ambas teorías en competencia. Un origen zoonótico, en el que el virus pasa naturalmente del murciélago a los humanos, está respaldado por el hecho de que los coronavirus han cruzado la barrera de las especies exactamente de esta manera antes.

También hay muchos precedentes en los que los investigadores de un laboratorio se infectan accidentalmente con el virus en el que están trabajando. El brote de Wuhan ocurrió prácticamente frente a las puertas del laboratorio líder en el mundo en la recolección, el estudio y la experimentación con los coronavirus procedentes de murciélagos.

Lo que ha cambiado no es la evidencia, de la que hasta ahora no hay ninguna que pruebe ninguno de los dos escenarios, sino la política.

La teoría de la fuga de laboratorio, nacida en un entorno envenenado por la desinformación, se vio socavada no tanto por las negaciones de China, sino por el hecho de que estaba siendo impulsada por Trump.

Medios de todo el mundo le dieron la espalda. Mis propios intentos de considerar seriamente la teoría de las fugas de laboratorio en mayo del año pasado se encontraron con largas y tensas discusiones editoriales antes de que finalmente llegaran a publicarse.

La narrativa predominante también gira mucho en torno a la ciencia. A pesar de las voces dominantes de algunos virólogos destacados que insisten en que solo es necesario investigar un origen zoonótico, un determinado grupo de científicos ha seguido argumentando que ambos escenarios deberían permanecer sobre la mesa.

Puede que sea demasiado tarde, por supuesto. Dondequiera que vaya el debate ahora, es muy poco probable que China permita otra investigación en su territorio.


¿Qué motiva este cambio?

Recientemente, varios factores han confluido para que la idea de que el coronavirus salió de un laboratorio en Wuhan pasara de ser considerada una teoría conspirativa a convertirse en una hipótesis.

Mercado húmedo de Huanan.

Getty Images
Algunos expertos creen posible que el coronavirus haya pasado del laboratorio en Wuhan al mercado húmedo de Huanan, ubicado a pocos kilómetros.

El pasado 14 de mayo, un grupo de 18 científicos procedentes de universidades de primera línea como Harvard, Yale, Stanford y Cambridge publicaron una carta en la revista Science en la que cuestionaban los resultados de la misión conjunta de la OMS y China; y pedían una “investigación apropiada” sobre el origen del virus.

Luego, el domingo pasado, The Wall Street Journal publicó una información basada en informes atribuidos a fuentes de inteligencia, según la cual tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan fueron ingresados en un hospital en noviembre de 2019, varias semanas antes de que China reconociera el primer caso de la nueva enfermedad en el país, pero justo en la época en la que algunos investigadores creen que el virus empezó a circular.

Este laboratorio se encuentra a unos pocos kilómetros del mercado húmedo de Huanan, donde se localizó el primer foco de infecciones en Wuhan.

Quienes apoyan esta teoría afirman que el virus habría podido escapar del laboratorio y esparcirse por el mercado.

Por su parte, el principal asesor médico de la Casa Blanca, Anthony Fauci, quien en el pasado había dicho que creía que el virus había saltado de los animales a los humanos, admitió el lunes pasado que ya no está seguro de que el nuevo coronavirus se hubiera desarrollado de forma natural.

“No estoy convencido al respecto. Creo que deberíamos seguir investigando sobre lo que ocurrió en China“, dijo Fauci durante un evento público.

The Wall Street Journal aportó esta semana otro elemento que vincula al laboratorio de Wuhan con el posible origen del coronavirus.

De acuerdo con ese diario, en 2012 hubo seis trabajadores que enfermaron mientras limpiaban heces de murciélago de una mina en la provincia de Yunnan. Tres de ellos fallecieron.

Entonces, expertos del Instituto de Virología de Wuhan fueron enviados a investigar al lugar, donde recopilaron muestras de los murciélagos de la mina y acabaron identificando varios tipos nuevos de coronavirus.

Aunque estos elementos no son suficientes para demostrar que el nuevo coronavirus se originó en un laboratorio en China, por lo pronto sí han sido suficientes como para que Facebook anunciara que dejará de eliminar los mensajes publicados en su app que afirmen que la pandemia fue obra del hombre y no de la naturaleza.


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