Pueblos Unidos, civiles armados que vigilan el aguacate en Michoacán
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Carlos Arrieta

Pueblos Unidos, los civiles armados que vigilan el aguacate y sus campos en Michoacán

Ario de Rosales es uno de los principales municipios productores de aguacate del mundo, pero su producción se vio afectada por el robo del aguacate mientras era trasladado a los empaques de Uruapan.
Carlos Arrieta
Por Carlos Arrieta
31 de julio, 2021
Comparte

En septiembre del año pasado, un par de habitantes de Ario de Rosales, Michoacán, decidieron acabar con el asedio criminal, por lo que convocaron a las comunidades para levantarse en armas bajo el nombre de Pueblos Unidos.

Líderes de ese movimiento civil armado, que se extendió a tres municipios más (Nuevo Urecho, Taretan y Salvador Escalante) y recientemente a Pátzcuaro, aseguran que lo único que quieren es vivir en paz y hacer “una limpia” para sacar a los criminales de su estado.

Renato Santos, un habitante de Ario de Rosales, se unió a este grupo, aunque no sabe usar un arma porque toda la vida se ha dedicado al campo, para protegerse de los grupos criminales que, junto con su hermano, lo secuestraron y dice, de puro milagro no lo mataron.

“Nosotros nos estamos levantando en armas por esa razón. El gobierno no tiene que venir a quitarnos las armas porque entonces con qué nos vamos a defender. Al contrario, el gobierno debería de traer aquí gente autorizada para ello, cosa que no está haciendo”, recrimina Renato, ante la amenaza de las autoridades de desarmarlos. 

Por un lado, los habitantes de estos municipios, eran literalmente cazados por el Cártel Jalisco Nueva Generación y por otro, por Cárteles Unidos.

Renato Santos tiene 62 años y nunca se casó, porque dice, su prioridad ha sido atender a sus padres que viven en el municipio de La Huacana, donde opera y controla el poder criminal y político Miguel Ángel Gallegos Godoy.

Migueladas, como es apodado, es el lugarteniente del Cártel Jalisco Nueva Generación en ese municipio de la Tierra Caliente, que colinda con la zona fría de Ario de Rosales.

Renato es jornalero recolector de resina y cortador de aguacate. Un día, junto con su hermano, cruzó la línea que divide Ario de Rosales con La Huacana para comprar despensa y medicamentos para su madre cuando fueron interceptados por policías. 

“Nos echaron a la patrulla y nos entregaron con los sicarios (del CJNG) en el cerro; nos vedan, nos amarran las manos y nos golpean. Mi hermano todavía sigue enfermo y yo tampoco ando muy bien, me desviaron la columna”, narra Renato. 

En la barricada de Pueblos Unidos instalada a escasos metros de donde los policías de La Huacana y el CJNG tienen una base de operaciones, Renato cuenta que cualquier persona que intenta pasar a La Huacana, es detenida, golpeada, secuestrada, robada y muchas de las veces desaparecida.

“Así como a mí a otras personas que se dedican al campo, los golpearon también”, dice Renato, quien porta una escopeta que no sabe utilizar. 

“Agarramos de aquí un taxi que nos llevaba a la Huacana; llevábamos como 14 mil pesos; nos robaron todo el dinero; no nos entregaron ni las carteras, solamente nuestras credenciales nos dieron y ya”, explica.

Recuerda que los mismos policías los empezaron a golpear y “nos aventaron a una patrulla como animales y allá (en La Huacana) igual en otra camioneta”. Entre empujones, les dijeron que les iban a quitar la vida “y nos golpeaban; nos trataban peor que a un animal”. 

El mensaje de los criminales todavía lo tiene presente: decían que no querían gente de aquí (Ario de Rosales); ni hombres ni mujeres en La Huacana, porque nos iban a matar”. Renato alcanzó a percibir que los policías los habían llevado a unos campos de cultivo de droga, donde los tuvieron todo un día. 

“Nos destaparon poquito para según ellos demostrarnos de qué viven. Había mucha gente trabajando: hombres, mujeres y hasta niños y viejitos”, detalla. A las 24 horas de haber sido privados de su libertad, Renato y su hermano fueron trasladados a esa frontera intermunicipal y dejados a la deriva.

“Esto que nos hacen a la gente es una injusticia y yo quisiera pedir que el gobierno haga algo, porque aquí la gente ya no puede con estas personas”, insiste. 

Renato Santos se dice afortunado en haber sobrevivido junto con su hermano, porque no todas las personas que caen en manos del crimen organizado lo logran. 

“Siempre me gritaba que me iba a morir, diciéndome perro, diciéndome mil majaderías; me decían bandido. Yo pensé que no iba a regresar a mi casa, ni vivo ni muerto”, revela. 

El campesino insiste que el único delito que han cometido –para el CJNG– es haber nacido en el municipio de Ario de Rosales. “Si a eso se le puede decir delito”, ironiza.

El tesoro de Ario de Rosales

Ario de Rosales es uno de los principales municipios productores de aguacate en el mundo. Hasta el año pasado, las hectáreas sembradas en ese lugar, casi alcanzaron las 20 mil, con una producción arriba de las 190 mil toneladas de “oro verde”, con un valor aproximado de 6 mil millones de pesos, según la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario de Michoacán.

Esa producción, en su mayoría para exportación, se vio afectada por el robo del aguacate mientras era trasladado a los empaques de Uruapan.

Los jornaleros, también fueron víctimas de extorsión y tenían que entregar la mitad de su sueldo semanal a los diferentes grupos y organizaciones criminales.

Irma Moreno Martínez actual alcaldesa de Ario de Rosales y reelecta por tres años más, explica a Animal Político, que a diario salen de ese municipio, más de 150 tráileres de aguacate, con cerca de 10 toneladas cada uno, listos para ser empacados y exportados.

Explicó que en ocasiones, parte de esas cargas eran robadas por el crimen organizado para ser vendidas en la clandestinidad.

Moreno Martínez afirma que a raíz del levantamiento en armas de Pueblos Unidos, se acabaron los robos de esos camiones cargados con fruta y se empezó a recuperar la economía.

“Sigue fluyendo el tema del aguacate; ellos (productores y jornaleros) no tienen problemas; siguen exportando; siguen sacando su producto. Ahora están ellos a cargo de sus comunidades; todo sigue avanzado y era lo que ellos querían”, sostuvo. 

Contrario a lo que han declarado las autoridades de seguridad estatales, Irma Moreno, señala que en Pueblos Unidos, no ve criminales, sino campesinos, jornaleros y agricultores que defienden sus comunidades del asedio y yugo criminal.

“La gente de aquí es noble, sencilla, trabajadora y en realidad nos dedicamos a otra cosa; solo a trabajar”, agrega.

Explica que si bien fue sorpresivo para ella como autoridad el movimiento civil armado, hasta este momento han podido trabajar en coordinación con el ayuntamiento. El estado le retiró los elementos policiales que le habían asignado para la seguridad de ese municipio, mediante convenio y solo se quedó con los 36 municipales.

Cuenta que junto con los pobladores, ha pedido el apoyo de la Guardia Nacional para que los respalde en tareas de seguridad. La inseguridad y la afectación a la industria aguacatera, también se registró en Salvador Escalante, otro de los más grandes productores y exportadores de este producto.

A ese lugar, también tuvo que extenderse Pueblos Unidos y frenar la violencia, asesinatos, secuestros, extorsiones, desapariciones y robo de aguacate.

Ya operan en Pátzcuaro

“Somos gente que llegamos de Tierra Caliente”… así es como se presentaba un sujeto que cada semana le cobraba cuota a los comerciantes del municipio de Pátzcuaro, para dejarlos trabajar.

Los robos y extorsiones son algunos de los delitos que más se cometen en ese “Pueblo Mágico” en el estado de Michoacán, aceptan funcionarios del ayuntamiento.

Eso derivó en que algunas de las víctimas pidieron el apoyo de la organización Pueblos Unidos, al no confiar en las autoridades locales, estatales o federales.

El pasado 17 de julio, una nutrida caravana de gente armada irrumpió en el municipio e inició sus recorridos por las calles y avenidas de la cabecera municipal.

Más de 25 camionetas con hombres que asomaban los fusiles de asalto llamaban la atención de  los habitantes y causaron por momentos miedo entre la población.

Ese sábado, ese grupo de civiles armados, logró lo que las autoridades policiales no pudieron hacer: atrapar a uno de los jefes de plaza, encargados de las extorsiones.

El detenido fue puesto a disposición de la Fiscalía General del Estado, luego de que el afectado presentó su denuncia ante el agente del Ministerio Público.

Desde ese momento, cuenta uno de los comandantes de Pueblos Unidos, inició la limpia de delincuentes para recobrar la paz y tranquilidad.

“Nosotros no somos de ningún cártel, ni autodefensas; somos pueblos que se unieron para hacer el trabajo que las autoridades no han hecho”, señala.

El mando civil armado aclara que no están peleados con  las autoridades y por el contrario, buscan que haya coordinación y en algún momento poder dejar las armas.

“Somos campesinos, agricultores, ciudadanos normales que ya no queremos vivir bajo el yugo de la delincuencia”, menciona.

Señala que Pueblos Unidos es financiado por cada uno de los integrantes de ese movimiento; mientras unos patrullan, otros se van a trabajar y se turnan todos los días.

En Pátzcuaro hay desplegados unos 250 integrantes de Pueblos Unidos; sin embargo por ser una ciudad turística no se colocarán barricadas, solo patrullajes por las colonias.

“Les decimos a los delincuentes que hay en Pátzcuaro, que mejor se vayan, pues la limpia ha llegado”, dice el representante de esa lucha civil armada.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

'El núcleo del demonio': cómo era la tercera bomba atómica que EU alistaba para lanzar sobre Japón

Si Little Boy y Fat Man no lograban la rendición de Japón, EU ya tenía prácticamente listo a Rufus, un núcleo de plutonio que nunca explotó, pero sí causó muertes.
6 de agosto, 2021
Comparte

El 6 y 9 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki las dos únicas bombas nucleares que se hayan utilizado en una guerra.

Juntas fueron los ataques más letales que jamás hayan ocurrido, en los que se estima que murieron alrededor de 200.000 personas.

Desde la perspectiva de EE.UU., tenían el objetivo de presionar la rendición de Japón y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Y en caso de que no fueran suficientes, Washington tenía prácticamente lista una tercera bomba atómica.

Su apodo era Rufus, y consistía en un núcleo de plutonio, similar al que se utilizó en la bomba Fat Man, que detonó sobre Nagasaki.

Rufus nunca llegó a convertirse en una bomba funcional, pero sí causó dos accidentes letales, por lo que quedó grabado en la historia como “el núcleo del demonio”.

Hiroshima

Getty
La bomba Little Boy causó devastación en Hiroshima.

“Era esencialmente igual al núcleo de Fat Man”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares y autor del blog Nuclear Secrecy.

Eso quiere decir que podría haberse convertido en una bomba con capacidad de generar una explosión de unos 20 kilotones, como ocurrió en Nagasaki.

Según comunicaciones oficiales de EE.UU. citadas en un artículo de Wellerstein, una bomba fabricada a partir de Rufus tendría que haber estado lista para ser lanzada a partir del 17 o 18 de agosto de 1945.

En los primeros días de agosto de 1945, no estaba claro si dos bombas atómicas bastarían para doblegar a Japón, explica Wellerstein.

Solo después de su rendición el 15 de agosto “quedó claro que dos bombas habían sido ‘suficientes’, sino demasiado“, dice el experto.

Así que finalmente no fue necesario utilizar a Rufus.

“¿Qué ocurrió entre el 15 y el 21 de agosto? No lo sé”, escribe Wellerstein, pero lo que sí está documentado es que a partir del 21 de agosto, los investigadores del Laboratorio Los Álamos en Nuevo México, donde se diseñaron las bombas atómicas, comenzaron a utilizar este núcleo de plutonio para experimentos extremadamente peligrosos.

víctima de radiación.

Getty
Los efectos de la radiación pueden resultar letales para los humanos.

Cosquillas a un dragón

En 1945, los únicos núcleos de plutonio que se habían fabricado eran Rufus, Fat Man y el que se colocó en la bomba Gadget, que se utilizó en la prueba Trinity, el primer ensayo de una explosión nuclear que realizó EE.UU.

En Los Álamos, los investigadores querían averiguar cuál era el límite en que el plutonio se volvía supercrítico, es decir, querían saber cuál era el punto en que una reacción en cadena del plutonio desataría una explosión de radiación mortal.

Los Álamos

Getty
Los experimentos con Rufus se realizaron en el Laboratorio Los Álamos.

La idea era encontrar maneras más eficaces de lograr que un núcleo llegara al estado supercrítico y optimizar la carga de la bomba.

Manipular un núcleo de plutonio es una maniobra extremadamente delicada. Por eso los investigadores se referían a esos ejercicios como “hacerle cosquillas a la cola de un dragón”.

“Sabían que si tenían la desgracia de despertar a la bestia furiosa, terminarían quemados”, escribió el periodista Peter Dockrill en un artículo del portal Science Alert.

Según explica Wellerstein, quienes participaban en estos experimentos eran conscientes del riesgo, pero lo hacían porque era una forma de obtener datos valiosos.

Instantes letales

La primera víctima de Rufus fue el físico estadounidense Harry Daghlian, que para entonces tenía 24 años.

Fat Boy

Getty
Rufus serviría para usarse en una bomba de implosión como Fat Man.

Daghlian había trabajado en el Proyecto Manhattan, con el que EE.UU. fabricó sus primeras bombas nucleares.

El 21 de agosto de 1945 Daghlian se dio a la tarea de construir una pila de bloques de carburo de tungsteno alrededor de Rufus.

Su idea era ver si lograba crear un “reflector de neutrones” en los que rebotaran los neutrones lanzados por el núcleo y de esa manera llevarlo de manera más eficiente al punto crítico.

Era de noche y Daghlian estaba trabajando solo, violando los protocolos de seguridad, según lo documenta el portal Atomic Heritage Foundation.

El joven científico ya había apilado varios bloques, pero cuando estaba terminando de colocar el último, su dispositivo de monitoreo le indicó que si lo hacía, el núcleo podría volverse supercrítico.

Era como jugarse la vida en un jenga extremo.

Maniobró para retirar el bloque, pero infortunadamente lo dejó caer sobre el núcleo, que entró en estado supercrítico y generó una ráfaga de neutrones.

Núcleo de plutonio

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción del experimento en el que Daghlian apilaba bloques alrededor del núcleo de plutonio.

Además, su reacción fue desbaratar la torre de bloques, así que quedó expuesto a una dosis adicional de radiación gamma.

Esos instantes resultaron letales.

Durante 25 días Daghlian soportó la dolorosa intoxicación radioactiva hasta que finalmente murió en el hospital. Se calcula que recibió una dosis de 510 rem de radiación iónica.

El rem es la unidad de medida de la radiación absorbida por una persona. En promedio, 500 rem resultan mortales para un humano.

“Eso es todo”

Tan solo nueve meses después el dragón volvió a atacar.

El 21 de mayo de 1946 el físico estadounidense Louis Stolin estaba practicando un experimento que había hecho varias veces.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción de la sala en la que Stolin realizaba su experimento.

Para entonces, Stolin era el mayor experto del mundo en el manejo de cantidades peligrosas de plutonio, según indica Wellerstein.

Junto a un grupo de colegas, estaba mostrando cómo llevar un núcleo de plutonio -Rufus en este caso- al punto supercrítico.

El ejercicio consistía en unir dos mitades de una esfera de berilio, formando un domo en el que los neutrones rebotaran hacia el núcleo.

La clave para no causar un desastre era evitar que las dos medias esferas cubrieran totalmente el núcleo.

Para ello, Stolin utilizaba como separador un destornillador que servía de válvula de escape para los neutrones. De esa manera podía registrar cómo aumentaba la fisión, sin que la reacción en cadena llegara al punto crítico.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
En medio del domo de berilio estaba el “núcleo del demonio”.

Todo iba bien, pero ocurrió lo único que no debía ocurrir.

A Stolin se le resbaló el destornillador y el domo se cerró por completo.

Fue solo un instante, pero bastó para que el núcleo llegara al punto crítico y liberara una corriente de neutrones que produjeron un intenso brillo azul.

“El flash azul fue claramente visible en toda la sala, a pesar de que estaba bien iluminada”, escribió en un reporte Raemer Schreiber, uno de los físicos que estaba viendo el experimento.

“El flash no duró más de unas décimas de segundo”.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una recreación del experimento en el que Stolin usaba un destornillador para impedir que el núcleo quedara totalmente cubierto.

Stolin reaccionó rápido y destapó el domo, pero ya era tarde: había recibido una dosis letal de radiación.

Nueve meses antes, él mismo había acompañado a su colega Daghlian durante sus últimos días de vida, y tenía claro que un destino similar le esperaba.

“Bueno, eso es todo”, fueron las primeras palabras que dijo, en todo resignado, después de que se le resbalara el destornillador, según lo recuerda Schreiber en su reporte, citado por Dockrill en Science Alert.

Las estimaciones indican que Stolin recibió en su cuerpo 2.100 rem de neutrones, rayos gamma y rayos x.

Su agonía duró nueve días.

En ese periodo sufrió náuseas, dolor abdominal, pérdida de peso y “confusión mental”, según lo describe Wellerstein en un reportaje de la revista The New Yorker.

Finalmente murió a los 35 años en el mismo cuarto del hospital en el que había muerto su colega Daghlian.

Irónicamente, apunta Wellerstein, Stolin estaba haciendo el procedimiento para que sus colegas aprendieran la técnica en caso de que él no estuviera presente.

bomba nuclear

Los Álamos National Laboratory
Las bombas nucleares son las armas más destructivas y mortales que se hayan creado.

El fin de la maldición

Los accidentes de Daghlian y Stolin sirvieron para que se fortalecieran las medidas de seguridad en los procedimientos con material radioactivo.

A partir de entonces, este tipo de ejercicios comenzaron a maniobrarse de manera remota, a una distancia de unos 200 metros entre el personal y el material radioactivo.

“Sus muertes ayudaron a incitar una nueva era de medidas de salud y seguridad”, dice el portal de Atomic Heritage Foundation.

Según los archivos de Los Álamos, el “núcleo del demonio” fue derretido en el verano de 1946 y se utilizó para fabricar una nueva arma.

“En realidad el núcleo del demonio no era demoníaco“, dice Dockrill.

“Si hay una presencia maligna aquí, no es el núcleo, sino el hecho de que los humanos se apresuraron a fabricar estas terribles armas”, sentencia el periodista.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=6kQ0oCfV43I

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.