Red Privada, el legado periodístico de Manuel Buendía
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Especial

Red Privada, el legado periodístico de Manuel Buendía

El documental Red Privada, ¿Quién mató a Manuel Buendía? del director Manuel Alcalá, se estrenó en formato streaming el pasado miércoles 14 de julio en la plataforma de Netflix.
Especial
Por Verónica Santamaría
17 de julio, 2021
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El 30 de mayo de 1984 asesinaron al periodista Manuel Buendía Tellezgirón afuera de su oficina en la Ciudad de México. Con cuatro impactos de bala le arrebataron la vida. Su colaborador fue testigo de la tragedia que se perpetuó a sangre fría y, aunque salió detrás de los presuntos perpetradores, no logró alcanzarlos. Aquel día, no solo murió Buendía, su tan leída columna Red Privada, también.

Como una forma de visibilizar los constantes ataques a las y los periodistas, y con ello a la libertad de expresión en México, el director de cine, Manuel Alcalá junto con los realizadores Inna Payán y Gerardo Gatica presentan Red Privada ¿Quién mató a Manuel Buendía?, una iniciativa que documenta el trabajo de los periodistas que por sus investigaciones u opiniones son asesinados.

El documental Red Privada, ¿Quién mató a Manuel Buendía? del director Manuel Alcalá, se estrenó en formato streaming el pasado miércoles 14 de julio en la plataforma de Netflix, con la oportunidad de visualizarse no solo en México sino en otros países.

El documental narra cómo fue la vida y el trabajo del periodista de investigación Manuel Buendía a 35 años de su muerte. En el filme Manuel Alcalá y su equipo reúnen las voces de distintos personajes contemporáneos a Buendía, desde el periodismo y uno que otro funcionario de gobierno, en aquella época.

Entérate: El 2020, año con el mayor número de homicidios contra periodistas de la última década

Entre las voces que se sumaron a este trabajo de investigación que Alcalá emprendió, por poco más de una década, se encuentran los periodistas: Sergio Aguayo, Virgilio Caballero, Luis Soto, Félix Fuentes, José Reveles, Jorge Meléndez, Jesús Esquivel, incluso la periodista Carmen Aristegui, el analista Alfonso Zárate y la escritora Elena Poniatowska, junto con el escritor Iván Restrepo y el analista Alfonso Zárate.

En cuanto a los funcionarios que formaron parte de los testimonios de este largometraje se encuentra: Jorge Carrillo Olea, subsecretario de gobernación en el periodo de 1982 a 1988, Miguel Aldana, director de la Interpol en el periodo de 1982 a 1985, entre otros.

Es a través de ellos que resuena una pregunta que, aún hoy día, no deja de presentarse: ¿quién mató a Manuel Buendía y por qué?

Cuenta Manuel Alcalá, que ante el asesinato del periodista lo que más le impactó fue ver, a través del archivo, cómo la sociedad se detuvo ante la noticia.

“Cuando murió Buendía se paró el mundo y el gremio respondió. Fue gracias a los periodistas que estuvieron insistiendo que, aunque no se resolvió el caso, sí hay que ponerle mucho más atención a las muertes de periodistas, como a la de Buendía”, señala Manuel Alcalá en entrevista para Animal Político.

¿Ya leíste a Manuel Buendía?

¿Ya leíste a Manuel Buendía? era una de las frases recurrentes entre las y los lectores de la época, cada que el periodista sacaba un nuevo artículo, el cual podría estar relacionado a una investigación de la CIA o en relación al narcotráfico. En el documental, el periodista y corresponsal, Jesús Esquivel lo resume como un periodista con la capacidad de tener fuentes muy cercanas a estos organismos.

Con un recorrido por las décadas en las que el periodismo mexicano se ha desarrollado, Manuel Alcalá, quien además dirigió Museo; Inna Payán productora de La jaula de oro;  y Gerardo Gatica con Ya no estoy aquí, es que se adentran en analizar el periodismo en la década de los años 70 y 80 como la autocensura, las alianzas entre la prensa y el gobierno, así como el significado de “el chayote”, una frase tan común en el gremio cuando un periodista aceptaba dinero desde el poder.

Para Alcalá, entre las enseñanzas que el trabajo de Manuel Buendía deja a las nuevas generaciones de periodistas que vean este documental, se encuentra la forma en que escribió, y es que el él decía que el periodismo es una forma de literatura realizada bajo presión, un elemento notorio en la riqueza del lenguaje que acompañaba a sus columnas y el humor negro que le caracterizó.

Además, “él decía que los dos males del periodismo era: la mediocridad y la solemnidad, entonces, también le metía ahí tintes de humor negro y por otro lado la valentía de publicar y que al final se sacrificó por lo que escribió”, añade el director.

México, aún peligroso y mortífero para el periodismo

De acuerdo con la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), México continúa siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el oficio periodístico, calificándolo como “uno de los países más peligrosos y mortíferos del mundo para los medios”, puesto que, “continúa hundiéndose en la infernal espiral de la impunidad”.

La RSF señala que cuando los periodistas investigan temas molestos para el gobierno o relacionados con el crimen organizado, sufren amenazas e intimidaciones, y pueden ser asesinados a sangre fría. Numerosos periodistas han desaparecido o se han visto obligados a exiliarse para ponerse a salvo, según detalla la organización.

En un registro hecho por la organización Artículo 19 en México, del año 2000 a la fecha, han documentado 140 asesinatos de periodistas en el país, en posible relación con su labor. Del total, 129 son hombres y 11 son mujeres. Tan solo 47 de ellas y ellos, se registraron durante el mandato del expresidente Enrique Peña Nieto y 20 en la administración de Andrés Manuel López Obrador.

En cambio, cuando el periodista Manuel Buendía desempeñaba la labor periodística en su época los ataques a periodistas no formaban parte de la cotidianidad, como sucede ahora. La conmoción social y en el gremio del periodismo, tras su asesinato, cómo se puede ver en el documental de Alcalá, es tal que durante el funeral personajes tanto de la política como del periodismo, acudieron al velorio.

Ante estas cifras y durante la investigación que realizó Manuel Alcalá para filmar Red Privada, ¿Quién mató a Manuel Buendía?, lo que más le impresionó fue ver el número de periodistas que han sido asesinadas y asesinados desde lo sucedido con Buendía; y aunque las cifras varían, el director señala que tan solo a 400 periodistas les han arrebatado la vida desde el año de 1984.

“Lo que es muy trágico es que no estamos haciendo documentales de estos periodistas que fueron asesinados ni sabemos bien sus nombres. Entonces, el 99% de esos casos está sin resolver. Creo que no normalizar ese fenómeno es lo que tenemos que hacer, que es la muerte de los periodistas”, denuncia.

—¿Consideras que el periodismo es un arma de combate como lo pensaba Buendía?

—Por supuesto. Es la primera línea de combate donde la opinión pública se debe formar, digo, a diferencia de tiempos de Buendía donde había 8 columnas, 4 canales de televisión y 10 estaciones de radio. Ahora, también el público está produciendo contenido que se convierte en noticias a través de redes sociales pero, sí, siento que el periodismo con esa disciplina y esa entrega es de las cosas más importantes en una democracia.

En una carta dirigida a la audiencia, los realizadores de Red Pública, ¿Quién mató a Manuel Buendía?, hablan de la manera en que estructuraron el documental, a partir de Red Privada, la reconocida columna de Buendía, en la que reflejaba su talento periodístico, de investigación y análisis, exponiendo los elementos vulnerables de la vida social y política, siendo la corrupción una de las vértebras más importantes de las que hablaba.

“Al ver este trabajo, se conocerá la carrera de Buendía desde sus días como reportero

policiaco hasta su nombramiento como director del periódico La Prensa y su posterior

colaboración con diarios como El Universal, Excélsior, El Sol de México y Uno más Uno, tomando como eje narrativo sus columnas, cartas y discursos, leídas en voz del actor Daniel Giménez Cacho; acompañados visualmente de imágenes, animaciones, maquetas y material de archivo”, describen Manuel Alcalá, Inna Payán y Gerardo Gatica.

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El brasileño negro que presentó la primera demanda legal en Estados Unidos contra la segregación racial

Te contamos cómo fue que el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu y su esposa, Harriet, iniciaron la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.
22 de mayo, 2021
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Era un día frío y lluvioso, en noviembre de 1832 cuando el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu abordó un barco de vapor, el Telegraph, con su esposa Harriet y su hija de un año, Emiliana.

Iban a realizar un viaje de negocios desde la costa de Massachusetts hasta la isla de Nantucket, en el noreste de Estados Unidos.

Durante la travesía, Harriet, que no se encontraba bien, trató de refugiarse con su hija en una zona del barco exclusiva para mujeres, pero su paso fue bloqueado. ¿El motivo? Eran negras y en el camarote de las señoras, un cómodo alojamiento con literas privadas, solo se permitía la entrada a las mujeres blancas.

En ese momento, la esclavitud ya no estaba permitida en los estados del norte (persistió hasta la Guerra Civil en el sur), pero las prácticas segregacionistas que separaban a los blancos de las personas “de color” estaban creciendo.

Sin embargo, la familia Mundrucu, de piel morena, no aceptó su exclusión y el episodio condujo a una demanda pionera contra la segregación racial en EE.UU.

El proceso legal tuvo amplia repercusión en su momento, pero luego cayó en el olvido y solo en los últimos años ha sido redescubierto por los historiadores.

El caso terminó en la corte después de que Harriet insistiera en entrar al camarote con su bebé, mientras el capitán del barco, Edward Barker, discutía con Mundrucu, un revolucionario brasileño que huyó a Boston luego de ser condenado a muerte en su país, por su papel en un intento para crear una república en el noreste de Brasil en 1824.

“Su esposa no es una dama. Es una n* “, le dijo el capitán a Mundrucu, usando una expresión extremadamente ofensiva para nombrar a los negros.

El informe del periódico de Nueva York en 1833 anunciando la victoria de Mundrucu en el primer caso judicial

Readex Newsbank
Este artículo de diario de 1833 informa sobre la victoria de Mundrucu en la primera instancia judicial.

El impasse fue interrumpido momentáneamente porque una tormenta obligó al barco a regresar a la costa.

Al día siguiente, sin embargo, la pareja volvió a intentar asegurarse de que Harriet y Emiliana viajaran con seguridad, en lugar de utilizar la cabina inferior, donde no había literas y hombres y mujeres tenían que dormir en colchones sobre el piso mojado.

Mundrucu argumentó que había pagado la tarifa más cara del viaje, pero el capitán ordenó a la familia que se bajara del barco.

El brasileño declaró que presentaría una demanda, prometiendo “ir a sacar una orden judicial de inmediato”.

Este fue el inicio de la demanda interpuesta por Emiliano Mundrucu contra el capitán Edward Barker por incumplimiento de contrato, en un caso que recibió cobertura en la portada de los periódicos de EE.UU. y que incluso causó sensación en Europa.

La historia poco conocida se detalla en un artículo publicado en diciembre por el historiador sudafricano Lloyd Belton, en la revista académica Slavery & Abolition (Esclavitud y Abolición).

Belton estudió la vida de Mundrucu para su maestría en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y actualmente continúa su investigación, realizando un doctorado en la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Dice que esta demanda es la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.

Antes del descubrimiento de este caso, los historiadores consideraban que juicios similares solo habían comenzado una década después.

“Es increíble que un inmigrante brasileño negro fuera la primera persona en la historia de EE.UU. en desafiar la segregación ante un tribunal. Y es aún más increíble que nadie sepa quién es“, dijo Belton a BBC News Brasil.

“En la década de 1830 en Boston, la gente sabía quién era. En Brasil, en la década de 1830, la gente sabía quién era”, agregó.

An 1856 engraving showing a black man being expelled from a railway carriage

Library of Congress
Las políticas de segregación racial eran comunes en los estados del norte, antes de la Guerra Civil: en este grabado de 1856, un hombre negro es expulsado de un vagón de tren.

Otra investigadora de la vida de Emiliano Mundrucu, la historiadora estadounidense Caitlin Fitz, profesora de la Universidad Northwestern, dice que la demanda legal de Mundrucu no fue lo único pionero, sino que también lo fueron las acciones de la pareja en el barco.

El conocido episodio en el que el exesclavo Frederick Douglass, uno de los activistas negros más importantes de la historia de EE.UU., entró en un vagón exclusivo para blancos en un tren en Massachusetts (lo sacaron a la fuerza) ocurrió en 1841, casi una década después.

“No es sólo el primer proceso conocido contra la segregación en el transporte, también fue una medida radical realmente audaz poner en riesgo su cuerpo a bordo de un barco”, señala.

Un revolucionario bien conectado

Pero, ¿cómo fue que un brasileño y su esposa afroestadounidense se convirtieron en pioneros en la lucha contra la segregación en EE.UU.?

Para los historiadores, la respuesta se puede encontrar en la inusual historia de vida de Mundrucu: fue un soldado y revolucionario que pasó un tiempo en Haití y la Gran Colombia (la actual Venezuela) antes de establecerse en Boston, donde forjó importantes vínculos con líderes abolicionistas.

Para Belton, el hecho de que Mundrucu procediera de un país donde tenía más derechos que los negros libres en EE.UU., como el derecho a votar o alistarse en el ejército, avivó su indignación por la segregación que sufría su familia.

Además, su pasado como revolucionario internacional le permitió abrir las puertas en Boston a una red de contactos importantes, como la comunidad abolicionista y los masones.

El inmigrante tenía destacados abogados representándolo contra Barker: el renombrado abolicionista David Lee Child y el senador de Massachusetts Daniel Webster.

Abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Library of the US Congress
Los abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Según la profesora Fitz, el caso de Mundrucu resultó útil para los activistas contra la segregación porque reforzó su argumento de que la opresión racial en EE.UU. era peor que en cualquier otro lugar, aunque la académica considera que esta afirmación era “muy debatible”, ya que Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888.

Fitz cree que las conexiones de Mundrucu en Boston y la forma en que se desarrolló el enfrentamiento a bordo del Telegraph indican que la acción pudo haber sido premeditada.

“A veces asumimos que estos actos de resistencia fueron espontáneos, que Emiliano y Harriet simplemente se enojaron. Tal vez estaban enojados, pero también eran pensadores políticos estratégicos que estaban pensando con mucho cuidado en la mejor manera de lograr el cambio”, dice.

Emiliano fue quien presentó la demanda contra el capitán, pero Fitz destaca el papel de Harriet en la historia.

“No sabemos mucho sobre Harriet. Era una mujer de color educada, nacida en Boston. Podemos inferir que era bastante aventurera, porque se casó con un revolucionario católico brasileño que todavía estaba aprendiendo inglés”.

“También era increíblemente valiente y comprometida con la lucha por la igualdad racial, ya que en repetidas ocasiones intentó entrar en la cabina de señoras, arriesgando su cuerpo”, apunta.

El impacto de la demanda

El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

Ewen Collection
El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

El argumento central del caso fue “incumplimiento de contrato”, ya que Mundrucu había comprado el boleto más caro, pero los abogados del brasileño “también querían exponer la inhumanidad de las prácticas segregacionistas”, escribe Belton.

“Ninguna dama en la tierra de Dios, ninguna persona blanca educada, habría sido objeto de tal trato. El color de Mundrucu era su única distinción”, dijo Webster, según los registros de la demanda.

Los abogados de Barker respondieron diciendo que la segregación en los barcos de vapor era una práctica común en la costa de América del Norte, un argumento reforzado con el testimonio de los capitanes de Nueva York y Rhode Island.

El jurado encontró a Barker culpable de incumplimiento de contrato y otorgó a Mundrucu US$125 en daños en octubre de 1833.

Pero el capitán logró revocar la decisión en enero de 1834 en la Corte Suprema de Massachusetts, que encontró que no había evidencia de que Barker hubiera acordado explícitamente que la familia viajaría en las mejores cabinas.

Después de eso, señala Belton, el Telegraph empezó a segregar su política de boletos, de modo que los negros solo pudieran comprar los más baratos, para viajar en la cabina común, mientras que los blancos solo pudieron comprar los más caros.

Pero esto no acabó con las protestas. “Uno de los otros impactos más amplios fue que la demanda de Mundrucu en 1833 inspiró directamente a otros activistas negros”, cuenta.

“Hubo otro activista afroestadounidense muy famoso, David Ruggles, que hizo exactamente lo mismo que Mundrucu en el mismo barco unos años después, en 1841”, señala.

Según la profesora Fitz, el caso provocó un cambio fundamental para los activistas.

“La demanda termina siendo un momento importante en el desarrollo de las tácticas legales de los activistas. Amplía sus horizontes y abre el camino para estos argumentos legales más amplios que atacan la base legal misma de la segregación”, dice.

Vistas y costumbres de Río de Janeiro - La acuarela de Sir Henry Chamberlain muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña

Brazilian National Library/1822
Una pintura de acuarela que muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña del siglo XIX.

Mundrucu desistió de llevar el caso a la Corte Suprema de EE.UU. cuando fue indultado por el gobierno brasileño por su participación en el fallido levantamiento y pudo retomar su carrera militar en Brasil en 1835.

En 1841, sin embargo, regresó a Boston, cuando se le impidió ocupar un puesto de mando militar en la ciudad nororiental de Recife, lo que Mundrucu también atribuyó al prejuicio racial en un artículo de periódico de 1837.

Mundrucu tenía muchos opositores influyentes en esta área porque supuestamente había liderado un ataque fallido contra la población blanca de Recife en 1824, inspirado por la Revolución Haitiana, la rebelión de esclavos y negros libres que hizo a Haití independiente de Francia en 1791.

Líder de la comunidad abolicionista

Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

Moisés Patrício/Companhia das Letras
Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

En las últimas dos décadas de su vida en Boston, el brasileño continuó haciendo campaña contra la esclavitud y por los derechos civiles.

Mundrucu murió en 1863, después de que el presidente Abraham Lincoln firmara la Ley de Emancipación, que liberó a los esclavos de los estados del sur de EE.UU.

Según Belton, Mundrucu celebró este anuncio junto a Frederick Douglass en una reunión de la Union Progressive Association (Asociación Sindical Progresista), un grupo abolicionista predominantemente negro del que el brasileño era vicepresidente.

“En 1863, Mundrucu y su esposa eran muy respetados por sus compatriotas bostonianos, negros y blancos. Ambos fueron honrados en sus respectivos obituarios, en los que fueron recordados como generosos, de espíritu público y excepcionalmente viajados”, escribe el historiador.

“La historia de Mundrucu nos muestra cuán conectadas estaban las Américas en ese momento. Brasil estaba conectado con Venezuela, Venezuela con Haití, Haití con EE.UU. Estos activistas negros eran muy móviles. Podían viajar, podían hablar varios idiomas”, señala.

“Y él no era el único. Había otros inmigrantes negros de Sudamérica y el Caribe, que estaban en Boston, Nueva York o Filadelfia, y estaban involucrados en estas comunidades activistas que eran muy cosmopolitas”.


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