En pandemia aumentó 77% la población sin acceso a servicios de salud
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En pandemia aumentó 77% la población sin acceso a servicios de salud; sobre todo los más pobres

Mientras en 2018 hubo 20 millones de personas que no estaban afiliadas a un sistema de salud, para 2020 la cifra ascendió a 35 millones de personas, de acuerdo con las estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Cuartoscuro
6 de agosto, 2021
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En 2017, Vilma Ruth Saavedra, de 52 años, tenía fuertes dolores de cabeza, mareos y cansancio. Trabajaba como cuidadora en un asilo privado y no tenía seguridad social. Aunque acudía a centros de salud de su comunidad en Oaxaca, no le daban un diagnóstico preciso. 

Se afilió al Seguro Popular para buscar más opciones médicas porque los dolores eran tan intensos que incluso le impidieron seguir trabajando. Fue así como la canalizaron al Hospital Regional de Especialidades de Oaxaca, y de ahí, la enviaron al Hospital de Cardiología Ignacio Chávez. 

El caso era de urgencia, tenía un tumor en el corazón y fue recibida inmediatamente. En tres meses tuvo 17 operaciones, con procesos tan complicados que los médicos le daban esperanza de vida de 1%, pero lo resistió todo. 

El costo de su estancia en el hospital ascendió a un millón 500 mil pesos y la familia debía pagar 150 mil. El Seguro Popular funcionaba como una póliza de seguro de gastos médicos, donde el hospital absorbía todos los gastos de un tratamiento y después se le rembolsaba con recursos públicos y el paciente, dependiendo sus posibilidades, también pagaba una parte. 

En su caso, solo por la colocación de un marcapasos eran 45 mil pesos, pero después de demostrar su situación socioeconómica, incluso sin trabajo, al final pagó 80 mil pesos, que logró juntar gracias a la cooperación de toda la familia. 

El Seguro Popular desapareció pero, dada la gravedad de su padecimiento, aún tiene seguimiento en el Hospital de Cardiología, aunque los chequeos cotidianos los hace con un cardiólogo particular gracias a la cooperación de sus hijos. También gasta 1,500 pesos mensuales en medicamentos genéricos. 

Leer más | Salud fortalece al INSABI, le darían en 2021 casi 1000% más para medicinas y personal de salud

Su situación, al quedarse sin afiliación a algún servicio de salud, es similar a lo que han pasado millones de personas en los últimos dos años, pues en plena pandemia de COVID aumentó en 77% el número de personas que carecieron del acceso a servicios médicos. 

Mientras en 2018 hubo 20 millones de personas que no estaban afiliadas a un sistema de salud, para 2020 la cifra ascendió a 35 millones de personas, de acuerdo con las estimaciones de pobreza multidimensional 2018-2010 realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).   

En este periodo desapareció el Seguro Popular, una estrategia de afiliación a servicios de salud creada en 2003 y que operó hasta 2019 cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que sería sustituido por Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), con el que aseguraría acceso a servicios de salud para todos los mexicanos, es decir, cobertura universal. 

El reporte del Coneval demostró que dicha decisión tuvo impacto, pues al analizar a las instituciones que proveen servicios de salud, la reducción de la población afiliada al Seguro Popular o que reportó tener derecho a los servicios del INSABI en zonas rurales fue de 20.4 puntos porcentuales al pasar de 69.3% a 48.9% de la población. En contraste, en las zonas urbanas pasó de 33.3% a 20.3% de la población, lo que representó una reducción de 13 puntos porcentuales. 

“Entre los factores que explican la diferencia en el incremento, por ámbito de residencia, se encuentra el grado de dependencia al Seguro Popular, en 2018: de las personas con acceso a los servicios de salud en las zonas rurales, 8 de cada 10 personas contaban únicamente con Seguro Popular; en contraste, en las zonas urbanas donde esta proporción fue de 4 de cada 10. De esta manera, la población rural se encontraba en una posición más vulnerable ante la desaparición del Seguro Popular”, refiere el informe.

Respecto a la afiliación al IMSS por medio de la prestación laboral, se observa que el porcentaje de la población ocupada sin acceso directo a servicios de salud pasó de 64.5% a 63.7%, entre 2018 y 2020, “lo que indica que la población ocupada sin acceso directo a los servicios de salud no contribuyó al aumento de la carencia por acceso a los servicios de salud en este periodo”. En tanto, en el resto de instituciones de salud como Pemex, ISSSTE, no hubo variaciones. 

Esto demuestra que se están “exacerbando las desigualdades de salud preexistentes en el país y es más grave que haya ocurrido justamente en la pandemia”, explica Juan Pablo Gutiérrez, académico del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud, de la Facultad de Medicina de la UNAM en entrevista con Animal Político

Hasta 2018, el Seguro Popular había afiliado a 42% de la población y aunque en el decreto de creación del INSABI se estableció que los beneficiarios continuarían en la nueva institución, no fue así, pues para 2020 el INSABI registró una afiliación de 26.9%, una disminución de 16 puntos porcentuales. 

Si bien el Seguro Popular fue criticado durante los tres sexenios en que operó, debido a la deficiente calidad de los servicios, la promesa incumplida de cobertura universal, la existencia de actos de corrupción y hospitales a medio construir, la estrategia significaba una posibilidad de conseguir algún servicio de salud, como en el caso de Vilma y de otras personas que pudieron enfrentar padecimientos como cáncer, que de otra manera hubiese sido incosteable para ellas.  

La universalidad que no ha llegado

La disminución de afiliación es “una gravísima caída”, afirma Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana frente a la Pobreza, sobre todo porque la reforma en salud de este sexenio que prometió universalidad, en realidad “lo que produjo fue carencia”. Si lo prometido con el INSABI se hubiera cumplido “este indicador estaría en cero”, o sea, nadie tendría carencia de acceso a servicios de salud.

El gran reto, explica, es encontrar la forma de realmente alcanzar la cobertura universal “y no solo por discurso”, sino como un derecho humano, porque en este momento ningún hospital recibe a todas las personas y no porque no quieran, sino porque no tienen suficientes doctores, camas, medicinas. Por eso, la universalidad debe pasar por incrementos presupuestales, explica Gómez Hermosillo. 

La carencia de acceso a servicios de salud ocurrió en todo el país, pero las entidades con mayor aumento fueron Oaxaca, que pasó de 16.3% personas sin afiliación a un sistema de salud en 2018 a 36.9% en 2020; Guerrero, que pasó de 13.8% a 33.5%; y Chiapas (17.6% a 37.1%), mientras que las entidades que mostraron el menor aumento fueron Chihuahua (11.3% a 17.1%); Sinaloa (13.2% a 19.6%);  y Baja California Sur (10.7% a 17.4%).  

Al analizar los datos por residencia, quienes viven en ámbito rural también fueron los más afectados, ya que el porcentaje de la población con carencia por acceso a los servicios de salud pasó de 13.7% a 30.5% entre 2018 y 2020; mientras que en el ámbito urbano pasó de 17.0% a 27.4% en el mismo periodo.

Esto nos coloca en niveles de acceso de 2008, toda vez que esta carencia era una de las que “llevaba comportamiento a la baja entre todas las carencias”, aunque en el sexenio de Enrique Peña Nieto hubo un freno en la afiliación, llegar a estos niveles en 2020 “es extremadamente inquietante” porque lo que mide este indicador es la percepción de seguridad social, y la gente dejó de ver esto como un derecho, explica Gutiérrez, académico de la UNAM. 

Por otro lado, si bien se identifica una mayor reducción en la población afiliada al Seguro Popular o que reportó tener derecho al INSABI en las zonas rurales, además del reconocimiento al acceso a los servicios de salud, existen diferencias de accesibilidad a estos servicios entre la población rural y la urbana. Por ejemplo, 16.3% de la población rural le tomó dos o más horas trasladarse a un hospital en 2020; mientras que esto ocurrió solo para el 3.2% de la población urbana.

El informe también reveló que en 2020 hubo un incremento de 3.8 millones de personas en situación de pobreza en México, en comparación con 2018, con lo que aumentó del 41.9% al 43.9% el total de la población en esta condición.

Mientras que hace tres años había 51.9 millones de personas en pobreza, el año pasado sumaron 55.7 millones, señaló el Coneval en el informe de las Estimaciones de Pobreza Multidimensional 2018 y 2020.

El porcentaje de población en situación de pobreza extrema también aumentó de 7% a 8.5%, lo cual significó un aumento de 8.7 a 10.8 millones de personas en dos años; o sea, 2.1 millones más.

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Quiénes son las mujeres que arbitraron por primera vez un partido de hombres en la historia de los mundiales

Una mexicana, una brasileña y una francesa pitaron el partido en el que el jueves se midieron las selecciones de Costa Rica y Alemania.
2 de diciembre, 2022
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Un equipo arbitral exclusivamente femenino pitó, por primera vez en la historia, un partido en un Mundial de Fútbol masculino.

La francesa Stephanie Frappart junto a la brasileña Neuza Back y la mexicana Karen Díaz Medina dirigieron el encuentro en el que este jueves se midieron las selecciones de Costa Rica y de Alemania, en el estadio Al Bayt.

Frappart ya rompió un techo de cristal en Qatar al convertirse en la primera mujer árbitro del torneo, cuando fue nombrada como cuarto referí del partido entre México y Polonia del pasado martes.

“Conocemos la presión”, dijo la francesa a la BBC antes del inicio de la Copa Mundial.

“Pero debemos estar tranquilas, centradas, concentradas, y no pensar demasiado en los medios de comunicación y en todo lo demás, solo estar concentradas en lo que ocurre en el campo”, agregó.

Lee: Karen Díaz, la árbitra mexicana que pasó de cobrar 55 pesos en sus inicios a dirigir en Qatar 2022

Las primeras en todo

La francesa, de 38 años, ya ha hecho historia en el fútbol europeo. En 2019 se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de la Supercopa y en 2020 hizo lo mismo en la Liga de Campeones.

Frappart junto a Cristiano Ronaldo.

Getty Images
La gala Stephanie Frappart ya participó en la terna que dirigió el partido entre Portugal y Ghana y en el que midió a México contra Polonia.

Por su parte, Díaz Medina logró en 2019 el hito de ser la primera mujer en pitar un partido de vuelta de la final de la liga mexicana. Esto, apenas un año después de ser certificada como árbitro asistente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Sin embargo, su carrera, que se extiende por más de 12 años, empezó casi por accidente.

“Un día, mientras trabajaba en una cafetería de un Little Sports Center, el árbitro designado no llegó al partido. El administrador de la liga me preguntó si quería arbitrar el partido y le dije que sí. Me gustó, me pagaron por hacer algo que disfrutaba mucho. A partir de ese momento me asignaron más juegos cada semana y con el dinero ganado pude pagar la Universidad”, relató Díaz Medina en una entrevista con la Confederación de Fútbol de la Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf).

La brasileña Back tampoco es una recién llegada en el mundo del arbitraje y en 2005 inició su dilatada carrera en los terrenos de juego tras culminar sus estudios.

Desde 2008 Back viene pitando partidos en distintas competiciones en su país y en 2014 consiguió el reconocimiento de la FIFA, lo cual le permitió convertirse en 2021 en una de las integrantes de la primera terna que arbitró un partido de la Copa Libertadores de América masculina.

Hablan las árbitros

A la pregunta de si alguna vez ha recibido críticas y comentarios de jugadores, directivos o aficionados por el hecho de ser mujer, Frappart respondió a la BBC:

“Desde que empecé siempre recibí el apoyo de los equipos, los clubes y los jugadores. Siempre fui bienvenida en el estadio, así que me siento como una árbitra más dentro del campo. Siempre fui bienvenida, así que creo que seré bienvenida como antes”.

Díaz Medina en un partido de fútbol.

Getty Images
La mexicana Karen Díaz Medina espera servir de ejemplo a otras niñas y probarles que con esfuerzo todos los sueños se pueden conseguir.

Back, entretanto, admitió su carrera no ha sido fácil y que ha tenido que superar momentos complicados. No obstante, aunque aseguró haber dado con la receta para lidiar con ellos.

“Cuando paso por una situación comprometedora, donde el prejuicio se presenta de una forma velada, con chistes de mal gusto o hasta miradas, solamente pienso que lo que alguien piensa o diga de mí no me define“, comentó en una reciente entrevista con la agencia EFE.

La árbitro, nacida hace 38 años en el municipio de Saudades, en el estado de Santa Catarina, próximo a la frontera con Argentina, aseguró que en el fútbol profesional la discriminación contra las mujeres es cada vez menos frecuente, pero que aún resta mucho por hacer en el amateur.

“El prejuicio está más presente en el fútbol aficionado”, dijo, al tiempo que agregó: “Lo que necesitamos hacer (las mujeres árbitros) es un buen trabajo, tomar las decisiones acertadas dentro de la cancha y todo saldrá bien”.

Por su parte, Díaz Medina aseguró espera convertirse en un modelo a seguir para otras niñas, al “demostrarles que los sueños se hacen realidad si te esfuerzas y amas lo que haces”.

Otras tres mujeres figuran entre los 36 árbitros seleccionados por la FIFA para encargarse de los partidos en Qatar.

Qatar 2022

BBC

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