Investigadores proponen 'burbujas escolares' para el regreso a clases
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Investigadores proponen 'burbujas escolares' para regresar a clases libres de COVID

Marcos Nahmad Bensusan, investigador titular del departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav-IPN, explicó que luego de leer distintos artículos que abordaban la segregación social como una medida positiva para evitar la propagación de enfermedades, se le ocurrió que esto se podría aplicar en las escuelas y con ello lograr que los niños continuaran su formación académica sin correr riesgos.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
31 de agosto, 2021
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Desde las 7:30 horas, decenas de padres de familia ya estaban formados a las afueras de la escuela primaria General Francisco Menéndez, en la alcaldía de Benito Juárez, a la espera de que el colegio abriera. El plazo se cumplió y era momento de regresar a las aulas.

Minutos antes de las 08:00 horas las puertas azules del colegio se abrieron y la directora del plantel, la maestra Laura Mercedes López García, dio la bienvenida a los estudiantes y a sus padres. En la puerta, durante 35 minutos la docente recibió, uno a uno, a los estudiantes que chocaron puños con ella una y otra vez. Aunque en todo momento usó mascarilla era evidente que a cada uno de ellos los recibió con una sonrisa.

Según reportó la maestra, en esta primera jornada se tuvo la asistencia de 82 niños y se prevé que hoy asistan 60 más. Se trata, en promedio, del 50% de la matrícula de este plantel. El resto de los alumnos no asistirá -de momento- a las aulas.

“De los (papás) que ya nos expresaron que su deseo es que sus hijos tomen clases presenciales este ciclo escolar, los hemos dividido según la capacidad de los salones y no estamos recibiendo más de 10 niños por aula diario”, explicó la directora.

En entrevista, subrayó que las puertas de la escuela estarán abiertas en todo momento para cuando los padres de los estudiantes que rechazaron volver a las clases presenciales deseen llevarlos, sin importar en qué momento del ciclo escolar se encuentren.

Leer más | Escuelas ‘cierran la puerta’ a clases o asesorías virtuales; alumnos deben presentarse, notifican

“Yo les dije a los papás ‘está Aprende en Casa, continúen viéndolo y el día que ustedes se sientan más seguros para traer a sus hijos, tráiganlos, ese día la escuela se compromete a elaborar y aplicar una evaluación diagnóstica para su hijo y con base en los resultados de esa evaluación el maestro estructurará una estrategia para que su hijo siga aprendiendo’. No se tienen que sentir agobiados los padres de familia, es lo que menos queremos”, subrayó López García.

A la espera de tener los primeros resultados sobre cómo funciona la apertura de las escuelas, tanto a nivel de aprendizaje como en los contagios de COVID-19 que se pudieran presentar, lo cierto es que el regreso a clases presencial no puede ser una discusión donde las opciones solo sean blanco y negro en donde todos los niños deban seguir en casa o que todos deban volver a las escuelas, por ello, investigadores del Cinvestav proponen que los colegios apuesten por la creación de burbujas escolares con las que se podrá no solo tener un regreso a clases seguro, sino que se incentivará la convivencia de los menores con sus pares y se disminuirá de forma considerable la posibilidad de contagios de COVID-19.

En entrevista con Animal Político, Marcos Nahmad Bensusan, investigador titular del departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav-IPN, coautor del estudio “Segregación de niños en grupos pequeños para el aprendizaje presencial durante la pandemia COVID-19”, explicó que luego de leer distintos artículos que abordaban la segregación social como una medida positiva para evitar la propagación de enfermedades, se le ocurrió que esto se podría aplicar en las escuelas y con ello lograr que los niños continuaran su formación académica sin correr riesgos. Su trabajo y el de Luis Manuel Muñoz Nava -el otro coautor del estudio- comenzó en junio de 2020.

Esta propuesta contempla que los menores tomen clases en grupos de cuatro alumnos y que se reúnan en la casa de uno de ellos. Con seguimiento de un padre o tutor los niños podrían tomar clases juntos como si estuvieran en la escuela y no tendrían que hacer uso del cubrebocas.

Para garantizar que esa burbuja estuviera libre de riesgo de contagio, diariamente los padres de los menores tendrían que llenar distintos cuestionarios en los que indicaran cualquier posible síntoma de enfermedad para que oportunamente se pudieran tomar decisiones.

“Lo que queríamos es que los niños dentro de estas burbujas, estos núcleos, pudieran interactuar de manera completamente libre sin que tuvieran restricciones porque las interacciones entre los niños en pandemia se volvieron un poco raras, así que empezamos a desarrollar un protocolo de cómo podría esto funcionar en las escuelas”, subrayó Nahmad Bensusan.

Seguimiento a los padres, no a los niños

El éxito de la implementación de las burbujas escolares, entre otras, radica en el seguimiento puntual que se haría de los padres de familia porque son ellos quienes salen de casa a trabajar y mantienen contacto con otras personas.

“Los adultos de todos los núcleos están conectados con un nodo principal al que le llamamos ‘sociedad’ y se refiere a todas las interacciones fuera de la familia que los puede infectar”, puntualiza el doctor Muñoz Nava, coautor del estudio.

Con apoyo de un modelo computacional fue posible simular distintos escenarios para comprobar si la propuesta tenía algún sentido.

Para ello tomaron como referencia burbujas conformadas por 4, 6, 8, y 20 alumnos. En todos los casos el modelo contempló que los estudiantes tuvieran contacto directo con sus compañeros sin hacer uso de la mascarilla, además de que también se sumó otro grupo de 20 estudiantes haciendo uso del cubrebocas, un poco como ha planteado la SEP para este regreso presencial.

“En las burbujas de 4 niños en el 82% de las veces no hubo contagio y si lo comparamos en un regreso a clases como ahora se plantea es relativamente similar, en 77% no hubo contagio, la única diferencia es que acá la probabilidad de que los niños se contagien es solo 3 estudiantes y en el otro caso son 20 niños”, subraya el doctor en ciencias.

Para confirmar los resultados obtenidos a través de los modelos que crearon, compartieron su proyecto a una escuela primaria privada de la Ciudad de México la cual -sin un protocolo estricto- implementó la propuesta de los académicos.

Durante 47 días este proyecto se desarrolló en el colegio -entre octubre y diciembre de 2020- en donde se pudieron confirmar los resultados positivos de la estrategia.

Aunque durante el tiempo del estudio en la primaria se tuvo notificación de cinco contagios, se estimó que ninguno de estos se originó dentro de las burbujas. Otro dato relevante que encontraron es que el tiempo que los niños y familias de los casos positivos debieron aislarse fue muy reducido, lo que permitió que los estudiantes continuaran con sus clases presenciales.

“Como un problema complejo que estamos viviendo se requieren opciones, y no todos los papás quieren mandar a sus hijos a las escuelas y a lo mejor si las escuelas dicen que tendrán modalidad presencial, algunos con burbujas y a lo mejor yo prefiero no riesgo y todo en línea, pues todos tendrían opciones”, resaltó Nahmad Bensusan.

“Creemos que hay mucho futuro de la propuesta de núcleos incluso post-pandemia porque los chavos, muchos de ellos no tienen acceso al internet en sus casas, que al juntarse con otros chavos que si tienen se pueden romper las brechas de desigualdades en muchas familias. Creemos que la propuesta hacia esa dirección tiene mucho futuro”.

El reto más importante para poner en marcha las burbujas escolares sería en materia logística a fin de que los alumnos vivan cerca de quienes conformen estos núcleos y no deban trasladarse grandes distancias, por lo que consideraron que este modelo podría ser de ayuda para reforzar algunas otras estrategias que se contemplen a fin de poder atender los requerimientos particulares de cada comunidad escolar.

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Getty Images

Los espeluznantes experimentos que Canadá hizo con niños de escuelas indígenas

Los niños indígenas separados de sus familias eran sometidos a invasivos y crueles procedimientos en "nombre de la ciencia".
Getty Images
Por BBC
3 de julio, 2021
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El descubrimiento de cientos de restos de niños en Kamloops, Brandon y Cowessess, en Canadá, ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron en los niños, las familias y las comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Como investigadora especializada en nutrición y colona-canadiense, hago un llamado a mis colegas para que reconozcan y comprendan los daños que han causado los experimentos de desnutrición y nutrición en los pueblos indígenas y el legado que han dejado.

Más fácil de asimilar

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones muy poco éticas en 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales.

A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Niños indígenas en Canadá

Archivo de Saskatchewan / EPA. Los niños eran separados de sus familias por la fuerza.

Frederick Tisdall, famoso por ser cocreador de la comida infantil Pablum en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto, junto con Percy Moore y Lionel Bradley Pett fueron los principales arquitectos de los experimentos de nutrición.

Ellos aseguraron que la educación y las intervenciones en la dieta harían que los pueblos indígenas fueran activos más rentables para Canadá, que si los pueblos indígenas fueran más sanos, la transmisión de enfermedades como la tuberculosis a los blancos disminuiría y la asimilación sería más fácil.

Presentaron con éxito su plan para experimentos de nutrición al gobierno federal.

Pocas calorías, nutrientes y vitaminas

Tisdall, Moore y su equipo basaron su propuesta en los resultados que encontraron después de someter a 400 adultos y niños Cree en el norte de Manitoba a una serie de evaluaciones intrusivas, que incluyeron exámenes físicos, radiografías y extracciones de sangre.

El plan de Pett y su equipo se centró en determinar una base de referencia.

Querían darles a los niños de la Escuela Residencial Indígena Alberni durante dos años una cantidad de leche tan pequeña que se les privara de las calorías y nutrientes necesarios para su crecimiento.

Otros experimentos consistieron en no darles vitaminas y minerales esenciales a los niños de los grupos de control, mientras evitaban que los Servicios de Salud para Indígenas les brindaran atención dental con el pretexto de que esto podría afectar los resultados del estudio.

E incluso antes de estos experimentos, los niños de las Escuelas Residenciales Indígenas pasaban hambre, que se confirmaba con informes de desnutrición grave y signos de deficiencias graves de vitaminas y minerales.

Motivos raciales

El interés en la investigación de la nutrición aumentó dramáticamente en la década de 1940, después de que el Consejo Canadiense de Nutrición declarara públicamente que más del 60% de las personas en Canadá tenían deficiencias nutricionales.

La mayoría de los experimentos hasta entonces se habían realizado en animales, pero investigadores como Pett, quien fue el autor principal de lo que luego se convertiría en la Guía de Alimentos de Canadá, aprovecharon la oportunidad de utilizar a los indígenas como ratas de laboratorio.

Si bien los perpetradores como Pett a menudo actuaban bajo la fachada de comprender y ayudar a los pueblos indígenas, estaba claro que estos experimentos de nutrición tenían una motivación racial.

Los investigadores intentaron desentrañar el “problema indígena”. Moore, Tisdall y sus colaboradores atribuyeron estereotipos discriminatorios como “descuido, indolencia, imprevisión e inercia” a la desnutrición.

A.E. Caldwell, director de la Escuela Residencial Indígena Alberni, afirmó que la desnutrición fue causada por dietas y formas de vida tradicionales, que también llamó “hábitos indolentes”.

Los experimentos de nutrición, junto con los alimentos profundamente inadecuados y de baja calidad que se les daba a los niños en estas escuelas, se alinearon perfectamente con el mandato de asimilación de Caldwell.

Prohibir a prácticamente todos los niños alimentos tradicionales adecuados es otro medio más de colonización y genocidio cultural.

Homenaje a las víctimas

Getty Images. Tras el hallazgo de cientos de restos de niños en las inmediaciones de varias escuelas, muchos se acercaron a rendirles tributo.

Según los hallazgos de Mosby, Pett afirmó que su objetivo era comprender mejor la transición “inevitable” al estar lejos de los alimentos tradicionales, sin embargo, las Escuelas Residenciales Indígenas fueron diseñadas a propósito para provocar esto.

Su investigación no es ética según los estándares contemporáneos, y es difícil creer que alguna vez haya sido aceptable experimentar con cualquier persona, y mucho menos con niños, sin su consentimiento.

Las secuelas del Holocausto y los experimentos biomédicos en los campos de concentración llevaron al desarrollo del Código de Nuremberg en 1947, que establece que el consentimiento voluntario para la investigación es absolutamente esencial y que los experimentos deben evitar todo sufrimiento físico y mental innecesario.

El código se creó el mismo año en que Pett se embarcó en sus experimentos de nutrición en seis escuelas residenciales.

Consecuencias de la malnutrición y experimentación

La desnutrición infantil puede ser mortal, especialmente cuando se combina con el riesgo de enfermedad, que era con frecuencia el caso en los internados.

El Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación indica que las principales causas de muerte de los niños en las escuelas residenciales fueron los daños físicos, la desnutrición, las enfermedades y el abandono.

Para los sobrevivientes de escuelas residenciales, los efectos de la desnutrición aún duran.

El hambre durante la niñez aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, e investigaciones indican que la desnutrición severa puede incluso causar cambios epigenéticos que pueden transmitirse de generación en generación.

Experimentar con niños que ya estaban sufriendo fue inmoral.

Efectos a día de hoy

Los problemas de inseguridad alimentaria y nutrición en las comunidades indígenas son problemas importantes en Canadá, como resultado de las escuelas residenciales y las políticas coloniales que continúan hasta el día de hoy.

Los experimentos en estos internados y en las comunidades han hecho que los sitios de atención médica sean lugares precarios y traumáticos para muchas naciones indígenas y han llevado a que muchos tengan dudas en torno las vacunas durante la pandemia de covid-19.

Homenaje a las víctimas

Reuters. La noticia del hallazgo de cientos de cuerpo de niños indígenas causó indignación en Canadá y en el mundo.

Al mismo tiempo, persiste el estigma, la violencia y el racismo hacia los pueblos indígenas en estos contextos.

Esta historia particular de experimentos de desnutrición y nutrición en niños y adultos indígenas se ha contado antes. Atrajo la atención de los principales medios de comunicación en 2013 después de la investigación de Mosby.

Y no sorprende a los pueblos indígenas, cuyas verdades debemos finalmente escuchar con atención.

*Allison Daniel es candidata de PhD en Ciencias Nutricionales, Universidad de Toronto.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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