COVID deja sin empleo a 31% de personas con discapacidad intelectual
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

'Tenía la esperanza de volver': COVID deja sin empleo a 31% de personas con discapacidad intelectual

Empresas privadas y gobiernos congregan el 68% de empleos ocupados por personas con discapacidad intelectual, mientras que los negocios familiares ofrecen el 14%.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
4 de agosto, 2021
Comparte

Abraham Trejo Pulido llamó una y otra vez a su trabajo, quería saber cuándo ya podrían regresar a las actividades presenciales, ya no quería estar en casa y extrañaba a sus compañeros. Cuando por fin le respondieron la llamada fue solo para solicitarle que acudiera a firmar porque había recorte de personal y a él le había tocado.

“No me lo esperaba, yo tenía la esperanza de volver a regresar (sic) al lugar donde siempre había trabajado. Me quedé sin habla, firmé y me dieron mi finiquito como la ley. Me retiré, me despedí… sientes feo porque ya eran muchos años trabajando en una empresa que brindó el apoyo y la ayuda”, dice el joven de 29 años a Animal Político.

Te puede interesar: Aprender inglés sin escuchar: Alumno con discapacidad de la Universidad de Q. Roo denuncia discriminación

Abraham tiene discapacidad intelectual y desde muy pequeño ha recibido apoyo de la Confederación Mexicana de Organizaciones en favor de la Persona con Discapacidad Intelectual (CONFE) en donde lo capacitaron y prepararon para que se incorporara al mercado laboral.

Cuando estuvo listo -hace nueve años- entró a una empresa en donde él hacía trabajo de oficina. De las 08:00 a las 15:00 horas apoyaba en el área de recursos humanos. En videollamada explicó que él era el encargado de la mensajería interna. Tenía su sueldo quincenal y recibía sus prestaciones conforme a la ley, pero llegó la pandemia de COVID-19 y todo se empezó a desmoronar.

“Por junio (de 2020) me descansaron por la pandemia (…) sí me estaban pagando todavía, pero yo estaba en casa”, subraya el joven.

Con el sueldo que recibía, explica, él cooperaba en su casa con la compra de comida, el pago del gas o la luz, además de que él podía costear las cosas personales que requería.

Hace un año Abraham se contagió de COVID por lo que el 24 de agosto tuvo que ser hospitalizado. En observación médica permaneció 14 días y aunque, dice, fue muy complicado para él y para su familia, finalmente fue dado de alta con la instrucción de usar oxígeno durante todo un año.

Para finales de noviembre, cuando ya se sentía fuerte y listo para seguir con su trabajo, fue cuando le pidieron que se presentara porque lo liquidarían.

“Yo quería volver a trabajar y estar de nuevo con mis compañeros porque era lo que más me gustaba, el ambiente me gustaba mucho, pero con todo esto yo no esperaba que me fueran a correr y sí, es algo que no me podía explicar, no me cabía en mi cabeza que después de 9 años me echaron”, comparte.

Con su liquidación Abraham perdió su seguro médico, por lo que tuvo que dejar de usar el oxígeno que le recetaron después de recuperarse del COVID pues, lamenta, ni él ni su familia tenían los recursos para adquirirlo a particulares.

“Sientes feo y da coraje, yo no me lo explicaba, no pasaba por mi cabeza que casi 9 años en una empresa y de la nada… para mi fue algo que no se valía, que no era justo para mi y para mi familia”, reprocha.

Desde hace poco más de ocho meses está desempleado y aunque ha buscado algunas oportunidades no las ha encontrado por distintas razones: no existe la cultura de inclusión en los empleos y son pocos los lugares donde se contrata a personas con discapacidad intelectual, no hay oportunidades para hacer trabajo de oficina -su área de expertise- y los sueldos que ofrecen están muy por debajo de lo que él ganaba.

Sin empleo

A fin de conocer cómo es que la crisis sanitaria por COVID-19 ha afectado a las personas con discapacidad intelectual, Inclusión Internacional -una red de organizaciones dedicadas a defender los derechos humanos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias- se alió con 14 organizaciones en América Latina para levantar encuestas y con ello dimensionar el impacto ocasionado por la crisis sanitaria.

Este trabajo se encuentra contenido en el informe titulado “Impacto de la pandemia por COVID-19 en las personas con discapacidad intelectual y sus familias en América Latina 2021” en el que se presentan los resultados obtenidos en once países, incluido México.

En lo que se refiere al impacto que la crisis sanitaria tuvo en las plazas laborales ocupadas por personas con discapacidad intelectual, el informe refiere que el 31% de quienes tenían un empleo lo perdieron ya sea por despido, cierre de negocios u otra razón.

Son las empresas privadas y los gobiernos quienes congregan el 68% de los espacios laborales ocupados por personas con discapacidad intelectual (46% y 22% respectivamente), mientras que los negocios familiares ofrecen el 14% y las organizaciones de y para personas con discapacidad el 9%.

“Los países con un mayor porcentaje de las personas con discapacidad intelectual que desempeñan una actividad laboral remunerada son Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, lo que puede incidir en su autonomía económica, su acceso a la educación, a la salud, a terapias médicas (y) en su calidad de vida”, se lee en el informe.

Edgar de 45 años, por ejemplo, ya tenía 20 años trabajando en un restaurante de la CDMX. Hace dos décadas, cuando encontró este empleo -el primero- fue contratado en el área de limpieza, pero al paso de los años fue cambiando hasta convertirse en auxiliar general de cocina.

“Cuando vino la pandemia me mandaron a llamar de recursos humanos para avisarme a mí y a mis compañeros que iba a haber recorte de personal. Después de muchos años trabajando ahí me quedé sin trabajo. Llegué a casa triste y preocupado de qué haría en ese momento y que sería difícil volver a trabajar”, comparte Edgar.

Durante medio año estuvo en su casa sin empleo y cuidándose para no enfermar.

Con apoyo del programa de inclusión de la organización CONFE, hace unos meses Edgar encontró un nuevo trabajo, ahora en una tienda de autoservicio en donde se encarga de la limpieza.

“Hago la limpieza, hora de comida y luego continúo”, explicó el hombre.

Al preguntarle qué le dice a los empleadores que dejaron sin trabajo a las personas con discapacidad intelectual, Edgar lo piensa y dice: “Que no me dejen sin trabajo, lo necesita uno”.

Lee más: En los últimos 14 años creció 115% la baja de militares por discapacidad; les niegan sus pensiones

Casos excepcionales

Carmen Jordán, directora de la Agencia de Inclusión Laboral de CONFE, explicó que antes de la crisis sanitaria, el área a su cargo daba seguimiento a más de 200 personas con discapacidad intelectual que laboraban en distintos espacios, sin embargo, ahora son unos 190 porque ha habido distintos despidos y aunque se ha buscado encontrarles un nuevo empleo, dice Jordán, no es una tarea fácil.

Por ejemplo, Abraham sigue desempleado porque son pocos los espacios laborales para personas con discapacidad intelectual que se tienen en oficinas.

De acuerdo con los registros que ellos llevan, durante la crisis sanitaria se encontraron con distintos supuestos en materia laboral para los jóvenes a quienes dan seguimiento: desde aquellos empleadores que los enviaron a trabajar desde casa con su sueldo completo, quienes les recortaron el sueldo o quienes les dejaron de pagar, pero no los corrieron bajo la promesa que cuando la situación sanitaria y económica mejore podrán volver a su empleo.

“Duran tantos años (en sus trabajos) porque CONFE hace seguimiento de por vida laboral, cada dos meses hablamos con las empresas para ver cómo los apoyamos”, explicó Jordán.

De hecho, subrayó, hay casos de gente jubilada, quienes han podido acceder a un crédito y comprarse su departamento o su carro.

Víctor, por ejemplo, desde hace 16 años trabaja en CONFE. Es panadero.

Desde marzo de 2020 él ha estado en su casa y no se ha quedado sin su sueldo ni su empleo.

“Yo mando mis fotos para que vean que sí estoy trabajando porque ahí me pagan (…) con eso apoyo en mi casa. A mi mamá la apoyo con su gasto. Me compro mi ropa, mi celular y varias cosas. Sé manejar mi dinero”, comparte el joven.

A más de 16 meses de no poder ir a su trabajo, Víctor dice que extraña a sus compañeros, pero sabe que debe seguir cuidándose. Ahora espera que le apliquen la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19.

“Ya quiero regresar a mi trabajo, pero ahorita nos están cuidando, cuando haya semáforo verde vamos a volver”, dice con ilusión.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

James Webb: quién fue y por qué la NASA le puso su nombre al mayor telescopio espacial de la historia

Es descrito como un hombre que "hizo más por la ciencia que cualquiero otro funcionario" del gobierno de EE.UU., pero para algunos sectores es un personaje controvertido.
25 de diciembre, 2021
Comparte

La NASA describe a James Webb como alguien que “hizo más por la ciencia que cualquier otro funcionario” del gobierno de EE.UU.

Muchos astrónomos lo consideran como uno de los mejores directores que ha tenido la agencia espacial, ya que bajo su dirección emprendió uno de los proyectos más impresionantes de la historia: el aterrizaje de un hombre en la Luna.

James Webb revolucionó la industria de tal manera que la NASA nombró al mayor telescopio espacial de la historia en su honor.

Se trata de una nave que costó US$10.000 millones tardó tres décadas en construirse y se conocía en un principio como Telescopio Espacial de Próxima Generación, hasta que en 2002 adoptó el nombre del difunto exfuncionario estadounidense.

Luego de que su lanzamiento se pospusiera varias veces, finalmente el telescopio emprendió este sábado su misión de buscar las primeras estrellas que alumbraron el cosmos.

Pero, ¿quién fue James Webb?

Una larga carrera en el servicio público

Nacido en 1906 en un pequeño poblado de Carolina del Norte, Webb obtuvo un bachillerato con mención en Letras.

Posteriormente se convertiría en teniente segundo en el Cuerpo de Marines de EE.UU., donde más tarde se desempeñó como piloto, al mismo tiempo que realizaba un posgrado en Derecho.

El expresidente John Kennedy y el exdirector de la Nasa James E. Webb en la Casa Blanca.

Getty Images
El expresidente John Kennedy y el exdirector de la NASA James E. Webb en la Casa Blanca.

El norcarolino comenzó su larga carrera en el servicio público estadounidense en 1932 como secretario de un miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Durante la Segunda Guerra Mundial se volvió a enganchar al Cuerpo de Marines, donde estuvo al frente de una unidad de mando y control de aviación.

Al acabar la guerra, regresó a Washington y trabajó en la Oficina de Administración y Presupuesto, antes de servir como subsecretario de Estado en el Departamento de Estado desde 1949 hasta 1952, bajo el gobierno de Harry S. Truman.

En el puesto más importante de la NASA

Pero la cima de su carrera no vendría sino casi 10 años más tarde, cuando John F. Kennedy lo puso en el puesto más importante de la agencia espacial estadounidense al nombrarlo administrador de la NASA el 14 de febrero de 1961, en plena carrera espacial entre Washington y Moscú

Permaneció en el puesto durante casi toda la década de los 60, al frente del Programa Apolo, que logró el sueño del viaje a la Luna por parte del ser humano.

“Muchos creen que James E. Webb (…) hizo más por la ciencia que quizás cualquier otro funcionario del gobierno y que es lógico que el Telescopio Espacial de la Próxima Generación lleve su nombre”, explica la NASA en su página web.

Una de las promesas de Kennedy era lograr llevar a un hombre a la Luna antes del final de la década de los 60, pero Webb pensaba que el programa espacial era más importante que una carrera política, según detalla la organización.

James Webb.

Getty Images
James Webb.

Webb creía además que la NASA debía alcanzar un equilibrio entre los vuelos espaciales tripulados y la ciencia, pues eso ayudaría a fortalecer la educación universitaria y la industria aeroespacial estadounidense.

Su labor dejó una década de investigación en ciencia espacial sin paralelos incluso en la actualidad.

Un homenaje “apropiado”

El sitio de la NASA afirma que mientras Webb estuvo al mando, la agencia invirtió en el desarrollo de naves espaciales robóticas, que exploraron el entorno lunar antes de la llegada de los astronautas, y envió sondas científicas a planetas como Marte y Venus.

Una comparación entre el telescopio James Webb y el telescopio Hubble

BBC

Cuando Webb se retiró en julio de 1969, la NASA había lanzado más de 75 misiones científicas espaciales para estudiar las estrellas, como el Sol, y la atmósfera de la Tierra.

Al anunciar el nuevo nombre del telescopio espacial de próxima generación, el exdirector de la NASA Sean O’Keefe dijo en 2002 que era “apropiado” rendirle un homenaje a la labor de James Webb.

“Llevó a nuestra nación en sus primeros viajes de exploración, convirtiendo nuestra imaginación en realidad. De hecho, sentó las bases para que la Nasa liderara uno de los períodos más exitosos de descubrimiento astronómico”, aseguró.

“Como resultado, estamos reescribiendo los libros de texto hoy con la ayuda del telescopio espacial Hubble, el observatorio de rayos X Chandra y el telescopio James Webb”.

Controversias

Pese a sus logros, algunos sectores lo consideran como un personaje controvertido.

Muchos críticos han argumentado por años que Webb fue cómplice de la discriminación de los empleados LGBTQ en los años 40, 50 y 60, como subsecretario del Departamento de Estado de EE. UU. y como director de la NASA

En marzo de 2021, en una columna difundida por la revista científica estadounidense Scientific American, un grupo de astrónomos pidieron cambiarle el nombre al telescopio espacial.

“Honra actualmente a un hombre que aceptó las políticas homofóbicas del gobierno en las décadas de 1950 y 1960”, alegaron.

Al referirse al “papel positivo” que jugó James Webb en la NASA, los firmantes señalaron que el legado de James Webb es “la antítesis del sueño y el sentimiento de libertad” que inspira la exploración del tiempo y del espacio profundos.

“Es lamentable, por lo tanto, que el plan actual de la NASA sea lanzar al espacio este increíble instrumento que lleva el nombre de un hombre cuyo legado en el mejor de los casos es complicado y en el peor refleja complicidad en la discriminación homofóbica en el gobierno federal, agregó el grupo de astrónomos.

Después de una investigación, la agencia espacial dijo que no había encontrado evidencia que justificara un cambio de nombre.

Cómo el telescopio Webb verá el pasado

BBC

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://youtu.be/RTECNQIr3x4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.