Te nombré en el silencio: búsqueda de desaparecidos en Sinaloa
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Te nombré en el silencio

Te nombré en el silencio, la búsqueda de madres de desaparecidos en el desierto de Sinaloa

En el documental Te nombré en el silencio de José María Espinosa, el director muestra el trabajo de las madres buscadoras del colectivo El Fuerte en Sinaloa, quienes desde 2014 han logrado encontrar 500 cuerpos en la zona norte de esa entidad.
Te nombré en el silencio
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Con valentía, amor y coraje es que las madres buscadoras de El Fuerte y familiares de personas desaparecidas en Sinaloa salen por lo menos 2 veces por semana en busca de sus tesoros: hijos, hijas, hermanas, hermanos, seres queridos que fueron desaparecidos. 

Este es un esfuerzo que el director José María Espinosa de los Monteros muestra en el documental Te nombré en el silencio que estará de forma gratuita hasta el 31 de agosto por Cinépolis Klic.

Te nombré en el silencio (2021) sigue los pasos de las mujeres que forman parte del colectivo Las Rastreadoras de El Fuerte, en Sinaloa, como parte de la campaña Rastros y Luces de Ambulante. Su objetivo es presentar el trabajo de las madres que conforman los colectivos de personas desaparecidas en el país, así como, las agresiones a las que se enfrentan por el crimen organizado.

Para José María Espinosa, director del documental y originario de Culiacán, Sinaloa, acercarse al trabajo de Las Rastreadoras de El Fuerte lo adentra a conocer los riesgos y alegrías que pasan las madres del colectivo. Así como atestiguar todo lo que arriesgan al salir a buscar a sus desaparecidos, el desamparo en el que las autoridades tienen a los colectivos y lo precario que es salir a buscarles.

“Lo que vi fue un grupo de mujeres que sustentan el grupo con sus recursos. Una familia de mujeres que, de alguna manera, se apoyan una de la otra. Se dice que este dolor solamente lo sabe la otra madre que tienes enfrente. Vi valentía, amor y esperanza por encontrar a sus seres queridos”, cuenta José María en entrevista para Animal Político.

Espinosa explica que Te nombré en el silencio muestra el trabajo de las madres buscadoras que el gobierno debería hacer. Sostiene que ellas no deberían estar buscando a sus hijos ante un silencio que también comparte la sociedad, al reflexionar sobre las ya más de 90 mil  desapariciones en México. 

“No hay ningún tipo de esfuerzo de la sociedad, que somos nosotros, y del gobierno para empujar juntos y tratar de solucionar poco a poco, porque esto no solo azota a Sinaloa sino a todo el país. Lo que ellas hacen es nombrar a sus hijos”, añade.

Mirna Medina, líder del colectivo Las Rastreadoras de El Fuerte, en Sinaloa, buscó a su hijo Roberto desde 2014; tres años después, encontró solo una parte de su cuerpo. En compañía del colectivo siguieron buscándolo. Así nació el colectivo un 14 de julio de 2014

“Cada vez que Mirna se levanta nombra a Roberto. Cada vez que lo va a buscar o lo que quedaba de su cuerpo, lo nombra. Ellas mismas son las que ponen esta temática sobre la mesa cuando todo mundo calla”, señala José María.

Siete años buscando a sus tesoros

Para Mirna Medina, la iniciativa Rastros y Luces de Ambulante es importante para visibilizar los casos de los familiares de desaparecidos. Cuenta que, al iniciar este grupo, ella y las rastreadoras, comenzaron solas porque el gobierno no quería reconocer que había personas desaparecidas en la entidad, a pesar de mostrar a las autoridades las carpetas de investigación, “ellos decían que solo eran desaparecidos que andaban por ahí”, exclama.

Actualmente, la situación ha cambiado para este colectivo ya que, a 7 años de haber iniciado como rastreadoras, han logrado la colaboración del gobierno. También se logró que en el 2017 se expidiera la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas.

Con más de 600 mujeres y hombres que forman parte del colectivo, de las 2 mil personas que tienen registradas, en 7 años han encontrado más de 500 cuerpos en la zona norte de Sinaloa junto con otros grupos de buscadoras. De ellos, han entregado a sus familias más de la mitad de las personas identificadas y eso, para Mirna y sus compañeras y compañeros, es una gran ventaja. 

“Nosotros lo que queremos es encontrar mínimo los restos de nuestros hijos, ni siquiera buscamos culpables pero en el fondo sí queremos verdad y justicia. Probablemente, con mucha fe, en algún momento tendremos justicia”, señala Mirna Medina en entrevista.

Hasta ahora, dentro de Las Rastreadoras del Fuerte han logrado identificar y localizar a 250 tesoros, como llaman a sus familiares que fueron desaparecidos. La mayoría de los cuerpos identificados han regresado a casa, “esa es una ventaja grande que se tiene en Sinaloa”, señala Mirna.

El riesgo de salir a rastrear

María Cleofa Lugo, también conocida como Manki, es miembro de Las Rastreadoras de El Fuerte, busca a su hijo Juan Francisco Angulo Lugo que desapareció el 19 de junio de 2015. 

En cuanto Manki supo de la desaparición de su hijo acudió a la Fiscalía a poner una denuncia pero le dijeron que no, que todavía no era tiempo. “Me dijeron que volviera a las 72 horas de la desaparición pero para las 72 horas mi hijo dónde estaría, a dónde lo llevarían”, cuenta Manki.

Hasta el día de hoy no hay ningún avance de la desaparición de su hijo ante las autoridades de Sinaloa. “Lo que me dijeron fue: investigue y lo que usted investigue lo vamos a poner en el expediente”, cuenta.

Al volverse miembro del colectivo de madres y familiares en busca de sus seres queridos que fueron desaparecidos, Manki cuenta que estar con ellas es una terapia donde todas salen en grupo a buscar sus tesoros. 

“Nos han dicho ven a tal parte. Vamos y no encontramos nada, por nomás estarnos vacilando pero nosotras vamos con la esperanza de encontrar a nuestros tesoros”, narra.

Mirna explica que las buscadoras se convierten en “una piedrita en el zapato” tanto para las autoridades como para la delincuencia organizada porque, para ellos, es mejor que no sean encontrados. “Si los sepultan es para que no sean localizados”, añade.

En el norte de Sinaloa, explican Mirna y Manki, Las Rastreadoras se enfrentado a diferentes riesgos que han puesto en peligro sus vidas, desde balaceras, amenazas de muerte o amenazas para salir de las fosas clandestinas, muchas veces teniendo que dejar los cuerpos para después volver por sus tesoros.

“En la desesperación, y no me da vergüenza decirlo, buscamos a charlatanes como los que te leen las cartas y te dicen que él está vivo, pero solo te quitan tu dinero. Buscamos a las personas que pueden trabajar con la delincuencia para preguntarles y es ahí cuando empiezan las malas relaciones, por eso, creo que hay que manejar un perfil bajo y seguir buscando de la manera correcta sin que afecte a nadie en el grupo”, aconseja Mirna.

Ante la experiencia de seguir los pasos de Las Rastreadoras de El Fuerte, el director José María Espinosa cuenta cómo el rastreo de las personas desaparecidas es un momento fuerte donde las y los integrantes del colectivo arriesgan su vida.

“Se arriesga la vida cada vez que se sale a rastrear bajo el desierto de Sinaloa, bajo el sol inclemente de Sinaloa, sobre todo en estas fechas de canícula en que ellas siguen saliendo a buscar. Otro de los riesgos son los animales pero el riesgo más grande es, claro, el narco que de alguna manera siempre está esa tensión de toparse con ellos”, describe.

A pesar de los riesgos, hombres y mujeres en Las Rastreadoras de El Fuerte que salen a buscar a sus desaparecidos también encuentran unión y confianza  entre sí. Con la pandemia de COVID-19, los grupos de búsqueda se han reducido a 12 o 14 personas para mantener las medidas sanitarias.

Para Manki, salir a buscar a sus desaparecidos la llena de energía. “El día que me quedo en casa, has de cuenta que me estoy muriendo, porque mi hijo ha de decir ‘a mi mamá no le importo porque no sale a buscarme’, pero de otro modo salgo y les grito a todos, les grito que aquí estoy y vengo por ellos. Con toda la fe del mundo salimos a buscar a todos y no nomás el mío, al que sea. El que encontremos, bendito sea Dios, que vuelve a casa de su madre y a su madre se le quita un peso de encima”, cuenta Manki.

Aunque las agresiones a las madres buscadoras no cesan, como ha sucedido con Maricela Escobedo en Chihuahua o Miriam Rodriguez en Tamaulipas y, recientemente con Arantza Ramos en Sonora. Mirna Medina, madre buscadora en Sinaloa, aconseja mantener un perfil bajo para seguir buscando a sus familiares desaparecidos.

“Estar unidas es la mejor terapia que hemos tenido Las Rastreadoras de El Fuerte. Salir a buscar significa que vas llena de esperanza, a veces no los encontrábamos a veces sí pero el hecho de que simplemente salgas y busques te quita un peso de encima y te hace sentir que tu tesoro te va a estar esperando, te va a escuchar y se dará cuenta que no te quedaste en casa esperando a que alguien te lo entregue. Esa es la esperanza más grande que tenemos”, añade Mirna.

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Los rituales menos conocidos para recibir al Año Nuevo en América Latina

Hay distintas costumbres y cábalas que se celebran en Latinoamérica para culminar un año que se va y empezar uno nuevo con buen pie.
31 de diciembre, 2021
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¿Cómo celebra Latinoamérica la llegada del Año Nuevo?

Cada país tiene distintas formas de celebrar el año viejo que se va y darle la bienvenida a uno nuevo. En el imaginario popular, es un ritual que sirve para cerrar un ciclo y empezar otro con buen pie.

Algunos de ellos son parecidos entre sí, con una que otra variante dependiendo del país.

Y otros están estandarizados por toda la región, basados en tradiciones provenientes de otros países.

Algunos rituales son muy conocidos, como las famosas 12 uvas que tienes que tragar una por cada campanada a las doce de la noche mientras pides un deseo.

También están quienes guardan un billete en el bolsillo o ponen una moneda en el zapato para que no falte el dinero en el año entrante.

Las doce uvas con las campanadas de la medianoche es una tradición extendida por Latinoamérica.

Getty Images
Las doce uvas con las campanadas de la medianoche es una tradición extendida por Latinoamérica.

Y no hay quien falte aquel que le dé una vuelta a la manzana con una maleta para asegurarse un año en el que no falten los viajes. hay quienes incluso hacen este ritual con el pasaporte en la mano.

Conocidos o no, o similares o distintos, todos estos rituales tienen un punto en común: procurarse iniciar el nuevo año con prosperidad. Hay quienes piden dinero, otros salud o el amor que tanto anhelan; y otros que lo hacen por pura diversión o solo “por si acaso”.

¿Cuáles de estos son los rituales menos conocidos?

Tirar agua por la ventana…

El agua es un potente catalizador de cambio y de renovación. Pero en algunos países tienes que andar con cuidado que no te caiga un balde de agua en la cabeza si estás caminando por la calle en el último día del año.

En Uruguay se celebra “el baldazo”, que es tirar un balde lleno de agua por la ventana hacia la calle. Se dice que esta tradición ahuyenta las penas del año que se termina y le da la bienvenida a uno lleno de prosperidad.

Como es verano en el cono sur, mucha gente no se lo toma en serio y lo ven más como un juego (o algo molesto dependiendo de si eres la persona que lanza o recibe el agua).

Si estás en Uruguay tienes que tener cuidado con "el baldazo".

Getty Images
Si estás en Uruguay tienes que tener cuidado con “el baldazo”.

Otras versiones escatiman la cantidad y en vez de un balde arrojan un vaso o una “bombita”, un globo lleno de agua.

En Cuba se hace algo similar llamado “el cubazo”, que al igual que en Uruguay, consiste en lanzar un balde de agua por ventanas y balcones. Esto tiene dos objetivos: limpiar las energías y dar diversión a los vecinos.

…Y papeles

Otra variante del agua es lanzar papeles por las ventanas. En Uruguay igualmente se acostumbra a tirar los viejos calendarios (o almanaques) ya rotos o quemados.

Esto puede obedecer a la tradición de deshacerse de todo lo viejo para hacerle espacio a los nuevos objetos que te traerá el año nuevo.

No necesariamente tienen que ser calendarios. En algunos países acostumbran a limpiar la casa a fondo como acto purificador, ya sean esos zapatos que ya no usas o algo que no necesites.

En otros lugares hay quienes barren la casa, asegurándose de sacar el polvo desde adentro hacia afuera por la puerta. Pero hay que asegurarse de limpiar lo más profundo posible, cada esquina, para evitar que las energías del año viejo queden en la casa.

La quema del año y “las viudas”

Al igual que el agua, el fuego es un elemento que significa renovación o purificación.

En muchos países latinoamericanos se procede a quemar un muñeco o monigote hecho de materiales inflamables, como papel, aserrín y ropa vieja.

En muchos países se queman muñecos.

Getty Images
En muchos países se queman muñecos.

En Ecuador es popular la “quema del año viejo”, una práctica con orígenes en los tiempos de la colonia que consiste en quemar un muñeco. Este puede representar a un personaje famoso, ya sea real o ficticio, como un político o el protagonista de una película.

Esta tradición viene acompañada de “las viudas”, hombres vestidos de mujeres con exagerado maquillaje y peluca que “lloran” por “el viejo” mientras pasean entre el tráfico pidiendo una recolecta que después utilizarán para la fiesta.

Minutos antes de la medianoche, se da lectura al testamento, preparado con mucho humor y sátira, en medio de los llantos de dolor de las viudas. La gente asiste celebrado haciendo otros rituales, como las doce uvas y el paseo de las maletas.

Viudas

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En el norte de Chile en cambio se lleva a cabo la “Quema de Monos”, que son enormes figuras de papel reciclado y objetos viejos que simbolizan las malas experiencias del año que va.

La práctica de la quema de muñecos se extiende también a Nicaragua (donde se le llama “El viejo”), Colombia, Perú, México y algunas zonas de Venezuela y Argentina.

Otra variante que se practica en muchos países, mucho más simple, es escribir un número de deseos para el Año Nuevo (generalmente tres) en un papel, o anotar lo malo del año viejo, y quemarlo a la medianoche con las precauciones respectivas.

¿Quieres deshacerte de lo malo del año viejo? Anótalo en un papel y quémalo.

Getty Images
¿Quieres deshacerte de lo malo del año viejo? Anótalo en un papel y quémalo.

Lentejas, pero no solo para comerlas

Si buena fortuna quieres tener, lentejas debes comer. Se cree que este alimento significa no solo buena salud sino también fortuna.

Hay quienes no se limitan solo a comerlas. También hay personas que procuran poner lentejas en aquellos lugares donde suele haber dinero, como los bolsillos de la ropa o la billetera.

Lentejas

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También hay quienes reciben el Año Nuevo abrazando a sus queridos con un puñado de lentejas en la mano, o quienes colocan estos granos en los rincones de la casa para procurar que la buena suerte llegue al hogar.

La costumbre no se limita solo a lentejas sino también a distintos tipos de granos, como el arroz. Se colocan en un plato con una vela que se deja encendida durante la noche del 31 y después se entierran.

Muchas personas creen que las lentejas les recuerdan a las monedas de la Antigua Roma y que por eso la costumbre que proviene de Italia.

Aunque la gente no se basa solamente en tener cerca un puñado de lentejas o arroz para llamar a la suerte y el dinero.

En México hay personas que acostumbran a regalar borreguitos por considerar que es un animal que trae dicha (no en vano, los mexicanos se refieren al dinero como “la lana” de forma informal).

Borreguito

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En Costa Rica la gente acostumbra también a llevar una rama de Santa Lucía, una planta de flores moradas de la que se cree trae buena suerte. Se coloca en billeteras y bolsos para que no falte el dinero.

¿Cómo estará el clima?

Si estás en México o en Colombia quizás sepas lo que son las cabañuelas, lo que en algunas partes de España se conoce como témporas.

Pero en el caso de que no sepas qué son, se trata de un método tradicional de predicción meteorológica. Y mucha gente, creyendo en su veracidad, se fija en ellas para saber cómo será el clima del nuevo año.

Hay quienes insisten en que este método no tiene ningún rigor científico. Pero ello no impide que muchas personas aprovechen el último día del año o el 1 de enero para fijarse cómo estará el tiempo en los próximos 12 meses y hasta hacer planes en función de ello.

El método es el siguiente: los primeros doce días de enero representan un mes de forma ascendente (1 de enero representa enero, 2 de enero es febrero, el 3 de enero es marzo y así consecutivamente). Y del 13 al 24 de enero lo mismo pero a la inversa (13 de enero es diciembre, 14 de enero es noviembre, etc.).

Luego del 25 al 30 de enero cada día representa dos meses de forma ascendente dependiendo de la hora (Desde la medianoche del 25 de enero hasta el mediodía representa enero, y desde el mediodía hasta la medianoche del mismo 25 de enero representa febrero).

Y finalmente el 31, cada tramo de dos horas representa un mes de forma descendente (de la medianoche hasta las 02:00 am es diciembre, de las 02:00 am hasta las 04:00 am es noviembre, etc.).

Ekeko

En Perú y Bolivia no puede faltar el ekeko, una figurita de unos pocos centímetros que representa a un hombre vestido a la manera típica de los altiplanos andinos.

Aunque el culto a este personaje no se limita al Año Nuevo, las personas lo toman como una oportunidad idónea para tener presente a esta deidad aimara.

El ekeko representa la abundancia.

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El ekeko representa la abundancia.

Se dice que el ekeko viene cargado con una gran cantidad de bultos llenos de comida y objetos de necesidad. Y si se le cuida bien traerá abundancia y alegría.

Pero cuidado, porque si se le descuida o abandona, el ekeko puede revertir las cosas y traer infortunio.

EL cuidado de este amuleto a finales de año coincide también conque en enero se celebra la Feria de la Alasita, una fiesta tradicional del que el ekeko es una figura central.

El huevo

En algunos países de Centroamérica se acostumbra a cascar un huevo y ponerlo en un vaso con agua. Hay quienes lo dejan toda la noche del 31 de diciembre a la intemperie al lado de la ventana, o incluso lo ponen bajo la cama.

Se dice que la forma que adopte el huevo será lo que depara el nuevo año.

Lo que nos dejó la pandemia

Se sabe que la ropa que vistas es un elemento importante a tener en cuenta cuando suenen las campanadas de las 12 de la noche.

En países como Venezuela se conoce como “llevar el estreno” o “ponerse el estreno” a las últimas prendas adquiridas. La idea es que el Año Nuevo no puede agarrarte vistiendo ropa vieja.

Fiesta año nuevo

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El color también es importante. Amarillo para el dinero (muchos insisten en que tiene que ser la ropa interior), rojo para quienes están buscando pareja y blanco para la buena energía.

Pero tiempos modernos requieren soluciones modernas y hay quienes ya adaptan las viejas costumbres con las nuevas llevando mascarillas de estos colores.

Mascarilla.

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