Enfermeras en CDMX buscan a niños sin el cuadro básico de vacunación
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Dalila Sarabia

Enfermeras en CDMX buscan, casa por casa, a niños con cuadro básico de vacunación incompleto

Ante la baja afluencia en los Centros de Salud por COVID-19, brigadas de enfermeras recorren las calles de la CDMX en búsqueda de niños y niñas menores de 10 años que les falten vacunas en su esquema, como las que son contra el sarampión y la rubéola.
Dalila Sarabia
Por Dalila Sarabia
26 de agosto, 2021
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Son las 8:30 horas y afuera del Centro de Salud T-III Ampliación Presidentes, en la alcaldía de Álvaro Obregón, ya hay una fila de al menos 20 personas que están a la espera de poder ingresar al jardín de la unidad médica para realizarse una prueba de COVID-19. Ahí se levantó una carpa en donde se toman las muestras a fin de que los pacientes sospechosos de contagio no tengan contacto con los otros usuarios que acuden a sus consultas regulares.

Adentro, un grupo de 10 enfermeras alistan las maletas con la que saldrán a recorrer las colonias aledañas al Centro de Salud en búsqueda de niños menores de 10 años que tengan incompleto su cuadro de vacunación.

“Anteriormente veíamos que venía más gente a los centros de salud, pero actualmente se ha mermado muchísimo. Si bien muchos no se acercan por miedo (al COVID), también es muy dado que ellos consideran que ya no es necesario vacunar a los niños. Ahorita para muchos lo importante es conseguir la vacuna contra el COVID y las demás dicen que pueden esperar”, explica la enfermera Raquel González.

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Cuando tienen todo listo se dirigen al área de refrigeración en donde les entregan los frascos con las vacunas que llevarán para su aplicación: hexavalente (que protege de difteria, tétanos, tosferina, influenza, poliomielitis y hepatitis), SR (sarampión y rubéola), triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis), neumococo y rotavirus.

Con los biológicos asegurados en los termos especiales que llevan, es hora de comenzar el recorrido. 

Serán cinco horas y esta ocasión les toca visitar la colonia La Joya. Afuera las espera una camioneta de la Secretaría de Salud de la CDMX que las llevará al punto donde deben empezar.

“Vacunas gratuitas y seguras”

Son cinco los profesionales de la salud que conforman la cuadrilla de vacunación: dos de las enfermeras cargan las mochilas con las vacunas, jeringas y demás material necesario.

“Se les invita a participar en la jornada de vacunación. Se estarán completando esquemas de vacunación en menores de 10 años, las vacunas son seguras y gratuitas”, repite una y otra vez – con ayuda de un megáfono –  el enfermero Mahatma Hernández. Mientras, las demás enfermeras comienzan a tocar puerta por puerta esperando encontrar a los niños y niñas.

Enfermeras anunciando la vacunación con megáfono.

A veces esperan cinco o más minutos para que les abran la puerta solamente para escuchar una respuesta negativa: “mis hijos están grandes” o “aquí no viven niños chiquitos”. Y con eso, es momento de seguir a la siguiente vivienda.

“Algunos padres sí nos dicen ‘qué bueno que vinieron porque los contagios están muy fuertes y pues no nos podemos acercar al Centro de Salud’ principalmente porque se están haciendo pruebas COVID y otros sí son un poco renuentes y no quieren que les apliquemos las vacunas a sus hijos; dicen que tienen todas puestas, pero no nos dejan ver la cartilla de vacunación”, comenta la enfermera Mireya Chávez.

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Estos recorridos se realizan de las 09:00 a las 14:00 horas de lunes a viernes. Dependiendo de la zona que les toque cubrir están aplicando entre 10 y 20 vacunas cada brigada y, al menos en el Centro de Salud T-III Ampliación Presidentes, cada día salen entre cinco y seis brigadas.

La enfermera Norma Cruz subraya que es la actividad principal de los centros de primer nivel de atención en la CDMX y que ahora se ha tenido que reforzar e ir tocando casa por casa para garantizar que los menores de edad cuenten con todas sus vacunas y con eso evitar brotes de enfermedades que ya se han logrado controlar.

Aplicando la vacuna a los menores.

Para las 10:30 horas, luego de tocar la puerta de decenas de casas por fin la cuadrilla de vacunación encontró un hogar donde había menores de edad: un pequeño de 6 años y una niña de 3.

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Primero tuvieron que esperar alrededor de 15 minutos para que les abrieran la puerta. Desde una ventana un hombre les pidió esperar. Cuando al fin fueron atendidas tuvieron que esperar otros 10 o 15 minutos a que volvieran porque la abuela y madre de los menores no encontraban las cartillas de vacunación.

Poco después de las 11:00 horas las enfermeras por fin pudieron aplicar vacunas a ambos menores.

Después de explicarles las posibles reacciones que podrían presentar y de llenar sus registros con los datos de cada uno, las enfermeras tomaron de nueva cuenta sus mochilas y siguieron su camino. Aún había más puertas que tocar.

Enfermeras siguen su camino por las calles.

Contra el sarampión

El sarampión es una enfermedad que particularmente en la Ciudad de México había sido erradicada; sin embargo, en los últimos años ha habido brotes focalizados que, aunque no se han salido de control, sí han encendido las alertas epidemiológicas.

Entre abril y agosto la Secretaría de Salud local (Sedesa) puso en marcha la campaña de vacunación contra sarampión y rubéola. Aplicar estos biológicos, explicó José Jesús Trujillo, director de epidemiología de los servicios de salud pública de la CDMX, fue la prioridad; no obstante, se dotó de otros biológicos a las cuadrillas que recorren casa por casa para que también refuercen la aplicación de aquellos que podrían faltarles a los menores.

“Se tuvo que tomar esta decisión porque no hace mucho tiempo (en 2019) hubo un brote de sarampión aquí en la Ciudad de México en donde se vieron involucrados 144 casos. Este brote de sarampión cubrió casi toda la ciudad, excepto dos alcaldías: Magdalena Contreras y Benito Juárez.

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“Lo que hicimos fue lo que llamamos ‘aprovechar las oportunidades perdidas’, así que, si la puerta de entrada era la vacuna contra sarampión y rubéola, se aprovecha para revisar las cartillas y si en ese momento se identificó por nuestro personal que hubiera algún niño que le faltara alguna vacuna de su esquema, se le aplicó y se registró en su cartilla en ese momento”, detalló el doctor en entrevista con Animal Político.

Esta estrategia, informó, ha logrado que solo en el primer semestre del año (entre enero y junio) ya se hayan aplicado 1 millón 150 mil 987 dosis de todos los productos biológicos con los que cuentan los servicios de salud pública.

Además, se han logrado coberturas mayores al 80% entre los menores.

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Por ejemplo, la cobertura de vacunación en menores de 1 año en la CDMX se ubica en el 80.6%; entre aquellos de 1 año está en el 96%, y entre los menores de 4 años la vacuna triple viral alcanza una cobertura del 100%.

“En pleno auge de la pandemia por supuesto que los servicios que se prestan en las unidades de salud se vieron disminuidos. Hubo una disminución bastante significativa en la presencia de las mamás con sus bebés; sin embargo, es algo que ahorita ya se ha estado regularizando y ya se tiene una vez más la demanda de vacunación en todas las unidades”, agregó Trujillo.

Aunque formalmente la campaña de vacunación contra el sarampión y rubéola ha concluido y en los centros de salud se está vacunando de forma regular, el encargado de epidemiología de la CDMX informó que las cuadrillas de vacunación continuarán recorriendo las calles en busca de menores con esquemas incompletos.

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Ómicron: ¿cómo pueden los científicos actualizar las vacunas contra el COVID para la nueva variante?

La microbióloga Deborah Fuller, experta en vacunas de ARNm y ADN, explica por qué es posible que sea necesario actualizar las vacunas contra la covid-19 frente a la aparición de la variante ómicron y cómo sería ese proceso.
Getty Images
5 de diciembre, 2021
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Si la variante ómicron del coronavirus es lo suficientemente diferente de la cepa original, es posible que las vacunas existentes no sean tan efectivas como lo han sido hasta ahora.

Si es así, es probable que las empresas necesiten actualizar sus vacunas para combatir mejor a ómicron.

Deborah Fuller es una microbióloga que ha estado estudiando las vacunas de ARNm y ADN durante más de dos décadas.

Aquí explica por qué es posible que sea necesario actualizar las vacunas y cómo sería ese proceso.

1. ¿Por qué las vacunas podrían necesitar una actualización?

Básicamente, la pregunta se trata de si un virus ha cambiado lo suficiente como para que los anticuerpos creados por la vacuna original ya no puedan reconocer y defenderse de la nueva variante mutada.

Los coronavirus usan proteínas de espiga para unirse a los receptores ACE-2 en la superficie de las células humanas e infectarlas.

Todas las vacunas de ARNm contra la covid-19 funcionan dando instrucciones en forma de ARNm para que las células produzcan una versión inofensiva de la proteína de espiga.

Una persona vacunándose contra el coronavirus.

Getty Images

Esta proteína luego induce al cuerpo humano a producir anticuerpos.

Si una persona se expone alguna vez al coronavirus, estos anticuerpos se unen a la proteína de espiga y, por lo tanto, interfieren en su capacidad para infectar las células de esa persona.

2. ¿En qué sentido sería diferente una nueva vacuna?

Las vacunas de ARNm existentes, como las fabricadas por Moderna o Pfizer, codifican una proteína de espiga de la cepa original de coronavirus.

En una vacuna nueva o actualizada, las instrucciones del ARNm codificarían la proteína de espiga de ómicron.

Al intercambiar el código genético de la proteína original por el de esta variante, una nueva vacuna induciría anticuerpos que se unan de manera más efectiva al virus ómicron y eviten que infecte las células.

Las personas ya vacunadas o expuestas previamente a la covid-19 probablemente necesitarían solo una única dosis de refuerzo de una nueva vacuna para estar protegidas no solo de la nueva cepa sino también de otras cepas que pueden estar todavía en circulación.

Si ómicron surge como la cepa dominante sobre delta, los que no estén vacunados solo necesitarían recibir entre dos y tres dosis de la vacuna actualizada.

Gráfico de la mutación.

BBC

Si tanto delta como ómicron están en circulación, es probable que las personas deban recibir una combinación de la primera vacuna y de la actualizada.

3. ¿Cómo los científicos actualizan una vacuna?

Para hacer una vacuna de ARNm actualizada, se necesitan dos ingredientes: la secuencia genética de la proteína de espiga de una nueva variante de interés y una plantilla de ADN que se usaría para construir el ARNm.

En la mayoría de los organismos, el ADN proporciona las instrucciones para producir ARNm. Dado que los investigadores ya han publicado el código genético de la proteína de ómicron, lo que queda por hacer es crear una plantilla de ADN para la proteína que se usaría para producir la parte del ARNm de las nuevas vacunas.

Para hacer esto, los investigadores mezclan plantillas de ADN con enzimas sintéticas y los cuatro bloques de construcción moleculares que forman el ARNm: G, A, T y C, para abreviar.

Luego, las enzimas construyen una copia de ARNm de la plantilla de ADN, en un proceso llamado transcripción.

Con este proceso, solo se necesitan unos minutos para producir un lote del ARNm para las vacunas.

Tabla de principales variantes de Sars-CoV-2 monitoreadas por la OMS

BBC

Luego, los investigadores colocan las transcripciones de ARNm dentro de nanopartículas grasas que protegen las instrucciones hasta que se entregan de manera segura en las células del brazo.

4. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que haya una nueva vacuna?

Solo se necesitan tres días para generar la plantilla de ADN necesaria para hacer una nueva vacuna de ARNm.

Luego, se necesitaría aproximadamente una semana para producir dosis suficientes de la vacuna de ARNm para probar en el laboratorio y otras seis semanas para realizar las pruebas preclínicas en células humanas en tubos de ensayo para asegurarse de que una nueva vacuna funcione como debería.

Entonces, en unos 52 días, los científicos podrían tener una vacuna de ARNm actualizada lista para conectarse al proceso de fabricación y comenzar a producir dosis para un ensayo clínico en humanos.

Es probable que ese ensayo requiera al menos otras pocas semanas, lo que sumaría un total de alrededor de 100 días para actualizar y probar una nueva vacuna.

Mientras se lleva a cabo ese ensayo, los fabricantes podrían comenzar a cambiar su proceso actual de producción.

Idealmente, una vez que se complete el ensayo clínico, y si la vacuna se autoriza o aprueba, una empresa podría comenzar inmediatamente a distribuir las dosis de la nueva vacuna.

5. ¿Una vacuna actualizada necesita ensayos clínicos completos?

Actualmente no está claro cuántos datos clínicos se necesitarían para obtener la aprobación o autorización de la FDA para una vacuna contra la covid-19 actualizada.

Sin embargo, todos los ingredientes serían iguales en una nueva vacuna. La única diferencia serían unas pocas líneas de código genético que cambiarían ligeramente la forma de la proteína de espiga.

Desde una perspectiva de seguridad, una vacuna actualizada es esencialmente idéntica a las vacunas ya probadas.

Debido a estas similitudes, es posible que las pruebas clínicas no necesiten ser tan extensas como las que se necesitaban para las vacunas de primera generación.

Una persona se somete a la prueba PCR de coronvairus

Getty Images

Como mínimo, los ensayos clínicos de las vacunas actualizadas probablemente requieran pruebas de seguridad y la confirmación de que inducen niveles de anticuerpos equiparables con los de la vacuna original contra las cepas beta y delta.

Si estos son los únicos requisitos, los investigadores inscribirían solo a cientos, no a decenas de miles, de personas para obtener los datos clínicos necesarios.

Una cosa importante a tener en cuenta es que si los fabricantes deciden actualizar sus vacunas para la variante ómicron, no sería la primera vez que realizan un cambio de este tipo.

Una variante anterior, B.1.351, surgió en octubre de 2020 y era lo suficientemente resistente a las vacunas vigentes en ese momento como para justificar su actualización.

Los fabricantes respondieron rápidamente a la amenaza potencial desarrollando una vacuna de ARNm actualizada para coincidir con esta variante y realizaron ensayos clínicos para probar la nueva vacuna.

Afortunadamente, esta variante no se convirtió en la variante dominante. Pero si lo hubiera hecho, los fabricantes de vacunas habrían estado listos para lanzar una vacuna actualizada.

Si resulta que ómicron, o cualquier variante futura para el caso, justifica una nueva vacuna, las empresas ya hicieron los ensayos generales y están listas para enfrentar el desafío.

* Deborah Fuller es profesora de Microbiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.

* Esta nota es una traducción de un artículo publicado originalmente en The Conversation y que puedes leer aquí.


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