Escuelas 'cierran la puerta' a clases o asesorías virtuales
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Escuelas 'cierran la puerta' a clases o asesorías virtuales; alumnos deben presentarse, notifican

Han notificado a los padres de familia que si los menores no se presentan a clases, solo tendrán el apoyo de Aprende en Casa, pero no de asesorías virtuales para resolver dudas.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
29 de agosto, 2021
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Desde que la SEP anunció formalmente el regreso a las clases presenciales para el ciclo escolar 2021-2022, padres y maestros trabajaron para encontrar soluciones que les dieran tranquilidad y no arriesgaran a los estudiantes. En distintas escuelas se consultó a los padres de familia y se propuso un modelo híbrido, sin embargo, a dos días del inicio de clases, directores y maestras han notificado a los padres de familia que no habrá clases ni asesorías virtuales y que los menores deben presentarse a las escuelas, de no hacerlo, solo tendrán el apoyo de Aprende en Casa.

Daniela tiene dos hijos: una joven que entrará a secundaria y un niño que cursará el cuarto año de primaria. Vive en la alcaldía Álvaro Obregón.

Desde que se suspendieron las clases presenciales, sus hijos han seguido su educación a través de las clases por internet que sus maestras les daban y que consistían en asesorías de una hora -aproximadamente- dos veces por semana. El resto de los días debían contestar guías y resolver ejercicios que la docente enviaba a través de un grupo de Whatsapp.

Lee: ‘Estamos a ciegas’: maestros crean sus protocolos sanitarios para el regreso a clases

En casa, por temor al virus, las salidas, fiestas y viajes quedaron suspendidos en su totalidad. Daniela, quien tiene una cocina económica, cuenta que ante el temor de que sus hijos se contagiaran los ha cuidado en extremo, por lo que hace 15 días, cuando de las escuelas de sus hijos le enviaron una encuesta para conocer qué modelo de clases prefería (virtual o presencial), ella se tranquilizó porque podía elegir y había oportunidad para seguir cuidando a sus hijos en casa.

Sin embargo, en una junta virtual este viernes 27 de agosto, las cosas cambiaron totalmente: las clases serán presenciales, sí o sí.

“Tuvimos junta con la maestra y ahora resulta que ya no se tendrá el modelo de clases virtuales y presenciales, nos dijeron que tenemos que llevarlos a la escuela presencial y que si no van que vean el Aprende en Casa en la televisión, pero que los maestros no les van a dar asesorías o alguna clase para resolver dudas”, cuenta la madre de familia.

“Si de por sí siento que no han aprendido mucho pues ahora no queda de otra que llevarlos… es un riesgo, pero ¿qué hago?”.

Según compartió la mujer, “el plan” que diseñó la primaria en donde estudia su hijo es que darán clases todos los días pero que lunes y miércoles irán los alumnos que tengan un número de lista par, el martes y jueves los números impares. Los viernes se darán clases a los alumnos que tengan mayor rezago educativo.

Los papás deben coordinarse para hacer guardias presenciales en el colegio para apoyar en los filtros sanitarios -en la entrada y salida-, deberán comprar la lista de útiles completa y el horario de clase está por definirse porque no se cubrirán las horas que comúnmente se impartían.

“Al menos sí dijeron que los uniformes no son obligatorios, así como dijo la SEP, pero que solo las primeras dos semanas, ya luego sí vamos a tener que llevarlos uniformados”, detalla.

Lee: Regreso a clases presenciales será el 30 de agosto; este es el protocolo sanitario a seguir

En primaria escuela Heroicos Cadetes, en la alcaldía Iztacalco, a Beatriz le pasó lo mismo.

Días atrás recibió una pequeña encuesta en la que se le preguntaba si optaba por las clases presenciales o en casa para su hijo que cursará el tercer grado. Inmediatamente eligió el modelo virtual porque considera que volver a las clases presenciales es muy arriesgado.

“Hasta el día de ayer (jueves) tenía entendido que habría un sistema híbrido de quienes optaran por estar en casa y tomar clases en línea lo podrían hacer igual que quienes tuvieran necesidad de que sus hijos se presentarán en la escuela, pero hoy (viernes) nos convocaron a una reunión y la posición de las autoridades fue totalmente diferente: o van a la escuela, o van a la escuela, manejándolo voluntario porque si no asistes no hay clases en línea y solo habrá el Aprende en Casa”, reclamó la madre de familia.

“Creo que es una situación negligente porque al final del día no están dando los insumos como para los cuidados y evidentemente, cómo muchas ocasiones, tenemos que absorberlo los padres de familia. Nos están restringiendo la parte de la educación por querer salvaguardar nuestra salud y la defensa de la SEP es ‘yo no te estoy negando la educación, si tú no quieres llevar a tu hijo es otra cosa”’.

En la primaria Laos, en la alcaldía Benito Juárez y donde la niña de Samanta estudia tampoco hay un protocolo que seguir. Hace unos días cuando tuvieron junta con el director de la escuela se informó a los padres de familia que no hay posibilidad de dar clases presenciales y virtuales, pues la instrucción es estar desde ya en los salones de clases.

Entendiendo que no todos los papás estarían de acuerdo con ello se les ofreció que quienes decidieran no enviar a sus hijos al colegio podrían recibir guías para que contestaran en casa, sin embargo, subrayó Samanta, les aclararon que los maestros no las revisarían ni corregirían. De hecho, no habría ninguna posibilidad para que tuvieran alguna asesoría alguna vez a la semana para dar seguimiento al avance.

“En nuestro caso decidimos que mi hija no vuelva a las clases presenciales por lo que vamos a estar trabajando con las guías y tendremos que apoyarnos en clases particulares, principalmente de matemáticas, lengua materna y el inglés”, comparte la madre de familia.

“Nos dieron un protocolo que no es un protocolo porque las acciones están más enfocadas en lo que nosotros tenemos que hacer desde casa, lo cual me parece perfecto por la parte de corresponsabilidad que debe haber, pero a nivel escuela no hay una estructura de qué se va a hacer y eso por supuesto que nos preocupa, no queremos exponer a nuestra hija”, reprochó la madre de familia.

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Entre fugas de agua y plagas de ratones

“Hasta hoy la indicación es que aún no haya niños tenemos que estar ahí en la escuela”, dice la maestra Sofía, quien pidió así ser identificada.

“Nos mencionan que, aunque los padres nos pidan que sigamos de manera virtual, mientras la autoridad no lo mande por escrito nosotros tenemos que regresar porque esa es la indicación estemos en las condiciones que estemos”.

Ella trabaja en el jardín de niños Concepción Sierra Lanz Duret, en la alcaldía Gustavo A. Madero y la única certeza que tiene de cara al regreso a clases es que el lunes debe presentarse. Al momento se desconoce si la plaga de ratones que hallaron cuando fueron convocados a limpiar la escuela ha sido controlada o si por fin la alcaldía o la autoridad educativa resolvió la fuga de agua que está a mitad del patio principal.

“En el caso de mi escuela cuenta con una tubería con una fuga que realmente solo fue parchada por la delegación. Nos comentaron que no había el recurso por parte de la delegación para cubrir el cambio de tubería y nos pidieron que notificáramos a las autoridades porque la delegación no lo puede cubrir”, explica la docente.

“Se notifica a nuestra dirección operativa que (a su vez) notifica a la autoridad educativa y la respuesta es convoquen a los padres de familia y vean si ellos lo pueden solventar con apoyos propios”.

Al igual que otros testimonios recabados por Animal Político, la maestra expresó su preocupación sobre qué pasará con sus alumnos que no vuelvan a la escuela presencial.

En las reuniones que sostuvieron toda la semana pasada para planear la vuelta al colegio esta fue una de las dudas que más se manifestaron por parte de los docentes, pero en ningún momento se dio respuesta a la misma.

“Creemos que los niños que se van a quedar en casa son aquellos que estuvieron cubriendo con nosotros la jornada virtual en el ciclo anterior y bueno, nuestra preocupación de qué va a pasar con los que no van a asistir porque en mi zona la indicación es esa: ‘hay que asistir, aunque sólo haya un niño y tenemos que asistir todas las docentes’”.

Aunque por las noticias y comentarios con otras maestras ha escuchado la posibilidad de que hubiera un modelo de atención híbrido, dice Sofía que de momento desconoce qué vaya a pasar más adelante pues el jardín de niños donde trabaja no cuenta ni siquiera con línea telefónica.

Si las autoridades educativas del país pensaban impulsar el regreso a clases presenciales, opinó la docente, desde julio -cuando confluyeron el ciclo escolar pasado- se debió trabajar de la mano con los maestros para delinear un protocolo que les diera las herramientas para que tuvieran tiempo de prepararse y preparar los espacios donde se darían las clases.

El 16 de marzo de 2020 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se publicó el acuerdo 02/03/20 en el que la Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que se suspenderían las clases presenciales del 23 de marzo al 17 de abril a fin de proteger a los estudiantes y sus familias del COVID-19. Hacía apenas dos semanas -el 28 de febrero- se había detectado el primer caso positivo del virus en el país por lo que se decidió adelantar una semana las vacaciones de Semana Santa.

En aquellos días nadie habría imaginado que la suspensión de clases se prolongaría tanto. Los estudiantes debieron concluir el ciclo escolar 2019-2020 gracias a clases en televisión y asesorías virtuales y tomar todo el ciclo 2020-2021 de la misma manera: en casa y con apoyo de sus padres.

Desde el 23 de marzo del 2020 han pasado 75 semanas y este lunes, entre dudas e incertidumbre, las escuelas públicas del país volverán a abrir sus puertas para dar inicio formal al ciclo escolar 2021-2022.

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Qué es 'woke' y por qué este término ha generado una batalla cultural y política en EU

Ser o estar "woke" es considerado una insignia de honor para una gran parte de la población y un insulto para la otra parte. Te contamos por qué ha ahondado la polarización entre demócratas y republicanos en la antesala de los comicios de medio periodo en noviembre en EU.
5 de noviembre, 2022
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“Desperté”. Ese es el significado literal de la palabra “woke”, el pasado de “wake”, que significa despertar.

Pero el término es mucho más complejo y ser o estar woke en slang o jerga estadounidense puede hacer ver con qué posturas políticas estás más alineado.

El uso de woke surgió dentro de la comunidad negra de Estados Unidos y originalmente quería decir estar alerta a la injusticia racial.

“La persona que mucha gente considera que lo acuñó fue William Melvin Kelley”, le dijo a la BBC Elijah Watson, editor de noticias y cultura del sitio web de música estadounidense Okayplayer y autor de una serie de artículos llamados “El origen de woke”.

“En 1962 publicó un ensayo en el New York Times titulado If You’re Woke, You Dig It (‘Si estás despierto, lo entiendes’)”, relató.

El término resurgió en la última década con el movimiento Black Lives Matter, que nació en rechazo a la brutalidad policial hacia personas afrodescendientes.

Pero esta vez su uso se difundió más allá de la comunidad negra y empezó a ser utilizado para significar algo más amplio.

En 2017, el diccionario Oxford agregó esta nueva acepción de “woke”, definiéndolo como: “Estar consciente de temas sociales y políticos, en especial el racismo“.

Suena como algo positivo, ¿verdad?

Pues depende de a quién se le pregunte. Porque, así como hay gente que se autodefine con mucho orgullo como una persona “woke”, que está alerta a la discriminación y la injusticia, hay muchos otros que utilizan el adjetivo como un insulto.

El propio diccionario Oxford hace la distinción. Debajo de la definición, agrega lo siguiente:

“Esta palabra a menudo se usa con desaprobación por parte de personas que piensan que otras personas se molestan con demasiada facilidad por estos temas, o hablan demasiado sobre ellos de una manera que no cambia nada”.

O como apunta el diccionario Merriam-Webster, se usa con desaprobación para referirse a alguien políticamente liberal (como en asuntos de justicia racial y social) especialmente de una manera que se considera irrazonable o extrema.

"Se despierto, vota", dice este cartel.

Getty Images

Es decir, que mientras que para algunos ser “woke” es tener conciencia social y racial, y cuestionar los paradigmas y las normas opresoras impuestas históricamente por la sociedad, para otros describe a hipócritas que se creen moralmente superiores y quieren imponer sus ideas progresistas sobre el resto.

Los críticos de la cultura “woke” cuestionan, sobre todo, los métodos coercitivos que utilizan algunos “policías de la palabra” -así los definen- contra quienes dicen cosas o cometen actos que ellos perciben como misóginos, homofóbicos o racistas.

En particular ha generado mucho malestar el uso de un método conocido como la “cancelación“: un boicot social y profesional, que suele realizarse a través de las redes sociales, contra individuos que actuaron o dijeron algo que para ellos es intolerable.

Para las personas “woke”, se trata de una forma de protesta no violenta que permite empoderar a grupos históricamente marginalizados de la sociedad y corregir comportamientos, sobre todo de los sectores más privilegiados, que hasta ahora eran parte del stato quo y persistían sin castigo ni cambio.

Pero para los críticos es corrección política llevada al extremo, que atenta contra la libertad de expresión y “los valores tradicionales estadounidenses”.

Batalla política

Lo que empezó como un choque cultural se fue transformando en un enfrentamiento político.

El término “woke” se convirtió en sinónimo de políticas de izquierda o liberales que abogan por cosas como la equidad racial y social, el feminismo, el movimiento LGBT, el uso de pronombres de género neutro, el multiculturalismo, el uso de vacunas, el activismo ecológico y el derecho a abortar.

Políticas con las que se asocia el Partido Demócrata del presidente Joe Biden, así como también al ala más liberal que incluye políticos como Bernie Sanders o la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

En contraposición, el ala más extrema del Partido Republicano, liderada por el expresidente Donald Trump, considera que estas políticas representan no solo una amenaza a los “valores de familia” sino incluso a la misma democracia, a la que se quiere “reemplazar con una tiranía woke”.

Donald Trump y Joe Biden durante un debate antes de las elecciones de 2020

Reuters
El expresidente republicano Donald Trump encabeza las críticas a la “cultura woke”, con la que se asocia al actual mandatario, Joe Biden.

En 2020, Trump centró uno de los ejes de su campaña de reelección en combatir a estos llamados “woke lefties” (izquierdistas despiertos) quienes -aseguró- practican un “fascismo de extrema izquierda”.

El entonces mandatario señaló que con su “cultura de la cancelación” estaban “expulsando a la gente de sus trabajos, avergonzando a los disidentes y exigiendo la sumisión total de cualquiera que no esté de acuerdo”.

Es la definición misma de totalitarismo“, acusó el líder republicano.

Para los demócratas el autoritario es Trump, cosa que -según ellos- quedó demostrado cuando se rehusó a dejar el poder tras su derrota electoral y sus simpatizantes irrumpieron en el Capitolio.

Lejos de saldar el debate, los primeros dos años de gobierno de Biden han ahondado la polarización entre estos dos sectores.

Según el Pew Research Center, “los demócratas y los republicanos están más alejados ideológicamente hoy que en cualquier otro momento de los últimos 50 años”.

Y una encuesta realizada en septiembre por el canal CBS mostró que casi la mitad de los miembros de ambos partidos ven al otro no como un opositor político sino como un “enemigo”.

Las “midterms”

Las diferencias ideológicas se han vuelto a poner de manifiesto en la antesala de los próximos comicios legislativos del 8 de noviembre, conocidos como las “midterms” o elecciones de mitad de período.

Durante la campaña electoral, muchos partidarios de Trump han vuelto a advertir sobre los supuestos peligros que conlleva el llamado “wokeismo” demócrata.

“Puedes perder tu trabajo. Puedes ser rechazado en la plaza del pueblo de América en las redes sociales. Te pueden perseguir por la calle. Te pueden tirar cosas. Puedes ser agredido físicamente (como le ocurrió al escritor) Salman Rushdie. Te pueden apuñalar en la maldita garganta si no le caes bien”, alertó recientemente en Fox News la comentarista política conservadora Tammy Bruce.

Donald Trump en la última Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en febrero de 2022, con un cartel atrás que dice: "Despierto, no woke".

Getty Images
Trump en la última Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en la que se denunció la “cultura woke”.

Muchos demócratas desmerecen este tipo de afirmaciones, señalando que es retórica alarmista que busca ganar votos.

“Cada elección, inventan un nuevo cuco en lugar de tratar de resolver problemas y mejorar la vida de las personas”, criticó en declaraciones a CBS News el demócrata Charlie Crist, quien se postula para la gobernación de Florida en noviembre.

El rival de Crist es el actual gobernador Ron DeSantis, favorito para ganar y un posible candidato presidencial en 2024. Es uno de los republicanos que más hace hincapié en los supuestos peligros del “woke culture” de sus rivales.

En sus discursos suele repetir que “woke es la nueva religión de la izquierda“.

Dado este contexto, algunos demócratas, en especial los más moderados, han advertido que el llamado “wokeismo” está perjudicando a su partido, dándoles a los republicanos armas para atacarlos.

“El wokeness es un problema y todos lo saben”, le dijo al sitio Vox el famoso consultor político demócrata James Carville, quien lideró la exitosa campaña presidencial de Bill Clinton en los años 90.

Según Carville, el problema son algunas de las propuestas más extremas que alienan a los sectores conservadores de la sociedad y son usados por los trumpistas para asustar al electorado.

Como ejemplo citó la iniciativa para “desfinanciar a la policía” y utilizar esos fondos para programas de ayuda comunitaria, una idea que surgió tras el asesinato de George Floyd en 2020 y que busca poner fin al problema del llamado “racismo sistémico en las fuerzas de seguridad”.

Aunque muchos demócratas -incluido el presidente Biden- se expresaron en contra de esta idea, algunos la apoyaron, llevando a varios candidatos republicanos a asociar a todo el partido con la propuesta, que es impopular entre gran parte de la población.

Obama y AOC

La “cultura woke” también ha generado críticas internas dentro del liderazgo del Partido Demócrata.

Uno de los detractores más famosos -y más vocales- es el expresidente Barack Obama (2009-2017).

Barack Obama

EPA-EFE
El expresidente Barack Obama advirtió que juzgar a otros por sus errores no es constructivo.

En 2019, en la antesala de la carrera para definir quién sería el candidato o la candidata demócrata en los comicios presidenciales del año siguiente, Obama criticó que el foco -en especial entre los más jóvenes- se estuviera poniendo en cuán “woke” era esa persona.

Sus palabras llegaron luego de que un número de posibles candidatos demócratas se vieran forzados a pedir disculpas públicas por cosas que habían dicho en el pasado.

“Tengo la sensación de que ciertos jóvenes en las redes sociales creen que la forma de generar el cambio es juzgar lo más posible a otras personas”, afirmó durante un encuentro anual de la Fundación Obama.

“Si tuiteo o publico un hashtag sobre cómo no hiciste algo bien o usaste el verbo incorrecto, entonces puedo sentarme y sentirme bastante bien conmigo mismo porque ‘¿viste lo woke que fui? ¡Te pesqué!‘”.

“Basta”, dijo. “Si todo lo que haces es tirar piedras, probablemente no llegues muy lejos”.

“El mundo es desordenado”, aleccionó. “Hay ambigüedades. Las personas que hacen cosas realmente buenas tienen defectos“.

Sin embargo, la legisladora más joven del Partido Demócrata (y de toda la Cámara de Representantes), la carismática Alexandria Ocasio-Cortez, salió a la defensa del “wokeismo”.

AOC -como es conocida- señaló que si al partido le va mal en las próximas elecciones es porque el Congreso no ha logrado aprobar legislación sobre el derecho a votar, una de las causas insignia de los activistas “woke”.

Alexandria Ocasio-Cortez

EPA
Los demócratas más jóvenes -como la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez (AOC)- son los que más fomentan la “cultura woke”.

“‘Woke’ es un término que los expertos ahora usan como un eufemismo despectivo de los derechos civiles y la justicia“, publicó en su cuenta de Twitter en noviembre de 2021.

“Inventar un problema ‘woke’ tiene como resultado poner los derechos civiles y de voto en un segundo plano”, advirtió.

“En un año en el que las legislaturas estatales están planeando mayorías republicanas y supresión de votantes, eso es peligroso”.

“Capitalismo woke”

Los debates sobre el “wokeismo” no solo dominan la agenda política y cultural estadounidense. También han permeado el mundo empresarial.

Algunas compañías se han encontrado en el ojo de la tormenta por adoptar cambios que son interpretados -para bien o para mal- como “woke”.

Un caso conocido es el de Gillette, que generó controversia en 2019 con una publicidad llamada “Lo mejor que pueden ser los hombres”, en el que se criticaba comportamientos masculinos “tóxicos” como el bullying, el acoso sexual y el sexismo.

Aunque fue aplaudido por muchos, también se convirtió en su momento en uno de los videos con mayor número de pulgares para abajo en You Tube, y provocó un boicot contra la fabricante de rasuradoras.

El golpe económico que sufrió Procter & Gamble, dueña de la compañía, llevó a la creación de un meme que se ha popularizado entre la derecha: Get woke, go broke (“Hazte woke, quiebra”).

En los últimos tiempos, la empresa que más ha recibido elogios y críticas por ser considerada “woke” es Disney.

Imagen de una persona vestida del ratón Mickey con un letrero a favor de Ron DeSantis

Getty Images
Disney podría perder los derechos de autor sobre su personaje Mickey Mouse por haber adoptado políticas que según los republicanos son “woke”.

En abril pasado, el gobernador DeSantis firmó una ley para retirarle a la Walt Disney Company su estatus legal especial que le permite autogobernarse en el estado de Florida.

Y legisladores republicanos advirtieron que no aprobarán la extensión del derecho de autor de Disney sobre su principal personaje Mickey Mouse, que vence en 2024.

Fue en represalia a la oposición de los ejecutivos de la empresa a una ley que prohíbe enseñar sobre sexualidad, orientación sexual y diversidad de género en las escuelas primarias de Florida, bautizada por sus detractores como la ley “No digas gay”.

Disney publicó un comunicado en contra de la norma, presionado por sus empleados que realizaron protestas y un paro ante el silencio inicial de la empresa.

“Nuestros empleados ven el poder de esta gran compañía como una oportunidad para hacer el bien. Yo estoy de acuerdo”, dijo entonces el CEO de Disney, Bob Chapek.

La compañía también fue acusada por algunos sectores conservadores de “hacer activismo woke” por elegir a una actriz negra para protagonizar la nueva versión, con actores de carne y hueso, del clásico “La sirenita”, en el que el personaje animado de Ariel (basado en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen) aparece como una sirena de piel blanca y ojos azules (en ambas versiones es pelirroja).

Por el contrario, la elección de una actriz de piel oscura fue aplaudida por muchas voces que no solo se sintieron representadas sino que además consideran que, dado que las sirenas son personajes mitológicos, pueden ser de cualquier color de piel.

DeSantis y otros republicanos también han criticado a las empresas que priorizan las inversiones que tienen impacto medioambiental, social y de gobernanza (conocidas como ESG), catalogándolas como “capitalismo woke“.

En julio pasado, el gobernador dijo que las inversiones ESG -que suelen priorizar temas como el cambio climático o la diversidad- “amenazan la vitalidad de la economía estadounidense y la libertad económica de los estadounidenses al apuntar a individuos e industrias desfavorecidas para promover una agenda ideológica woke“.

Según el sitio Market Watch, si los republicanos toman el control del Congreso durante las midterms “es probable que apunten contra el capitalismo woke”.

“Los inversores deben esperar un rechazo significativo de los republicanos contra las políticas ESG, tanto las ordenadas por los reguladores gubernamentales como las autoimpuestas por el sector privado”, advirtió el analista Brian Gardner de la consultora financiera Stifel.


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