Familias de niños con discapacidad acusan abandono en regreso a clases
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Secretaría de Educación y Deporte de Chihuahua

“Enséñale como puedas”: familias de niños con discapacidad acusan abandono ante regreso presencial a clases

Familias de niños con discapacidad y talleristas se muestran preocupados ante regreso presencial a clases, por la falta de agua en planteles y el alto número de estudiantes.
Secretaría de Educación y Deporte de Chihuahua
30 de agosto, 2021
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A Eddy, de 6 años, le gusta estar con sus compañeros de clase. Le gusta escribir, pegar, colorear, dibujar, y hacer todas las tareas que le ponen los maestros. 

A Eddy le encanta la escuela. 

Pero, a diferencia de los millones de niños mexicanos que este lunes 30 de agosto volverán a las clases presenciales tras un año y medio de pandemia, Eddy no regresará a las aulas. Debido al síndrome de West que padece, una forma severa de epilepsia infantil, Eddy está bajo un tratamiento que le debilita las defensas y lo deja en una situación especialmente vulnerable frente al virus de la Covid 19.

“Es muy difícil sacarlo de casa”, apunta Mily Cruz, su madre. “De hecho, tengo un escrito de un neurólogo donde me da instrucciones de que no puede ir a consultas médicas, ni convivir con otras personas. Por eso, aunque quisiéramos, sería un terror llevarlo a la escuela por el gran riesgo que supone”.

Mily, que es presidenta de la asociación de padres de familia del Centro de Atención Múltiple (CAM) de Tonalá, en Jalisco, explica que todo el ciclo escolar pasado Eddy recibió clases en línea. 

“Nos coordinábamos muy bien con la maestra -subraya-. Todas las tardes se conectaba y hacíamos tareas”. 

“Pero ahora -plantea-, con el requerimiento de que tienen que volver a las clases presenciales, o al menos con el 50% de los alumnos, ya no vamos a poder seguir trabajando con los maestros en línea”. 

Sobre este punto, Mily señala que les informaron que, para los menores que no puedan volver a las clases, se les proporcionará “una guía” de tareas para que sigan coloreando, dibujando y escribiendo desde sus casas, y que después, una vez completados los ejercicios, los maestros revisarán los resultados. 

“Pero eso, básicamente, es trabajar tú sola en casa con tu hijo”, considera Mily. 

“Es decir, la única alternativa que nos dejan a quienes no vamos a mandarlos a la escuela es: ‘hazle como puedas y enséñale como puedas’, hace hincapié la mujer, que recalca que las clases en línea, si bien no son iguales que las presenciales, al menos le permite un mayor acercamiento con los docentes de su hijo y un seguimiento educativo más próximo y constante. 

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En cuanto al regreso a las clases presenciales, la mujer expone que, aunque la salud de Eddy se lo permitiera, tampoco hay las condiciones necesarias para volver a las aulas. 

Por ejemplo, en la escuela de su hijo, Mily dice que, aunque se redujera al 50% el aforo de niños por salón, hay que tener en cuenta que son menores que necesitan el acompañamiento de un “monitor” que los asista durante las clases, que los ayude, por ejemplo, a mover las manos para escribir, puesto que son infantes con movilidad reducida. 

“Son niños que siempre van acompañados de sus mamás, o de alguien. Entonces, por ejemplo, si son diez niños por salón, pues ya tienes mínimo a 20 personas. Y la mayoría son personas con muchas necesidades, que no tienen de otra más que usar el transporte público, que siempre va llenísimo. Y eso es exponer a estos niños, que son muy vulnerables, a que se contagien, y luego a que se contagie el resto de la escuela”. 

Además, Mily dice que, como han señalado múltiples padres de familia en diferentes puntos del país, las condiciones actuales de la escuela no son tampoco las óptimas. De hecho, la mujer muestra a este medio una carta firmada a nombre de la Mesa Directiva de Padres de Familia CAM Tonalá, en la que solicitan a la Secretaría de Educación jalisciense, y al ayuntamiento de Tonalá, que hagan obras de reparación antes del regreso a las aulas. 

“No hay agua y no sirven los lavabos -apunta la presidenta de los padres de familia del CAM Tonalá, que también muestra fotografías de los baños en malas condiciones y de rampas con el concreto ya fracturado, lo que supone un obstáculo para la movilidad de los niños que utilizan silla de ruedas-. ¿Así cómo quieren que regresemos a las clases?”.

Sobre esto, la mujer recuerda que, por medio de un oficio fechado el pasado 24 de agosto, y del que este medio tiene copia, la Secretaría de Educación jalisciense acordó que aquellas escuelas a cargo del estado “que tengan algún problema de infraestructura, falta de agua, o de energía eléctrica, que impida la prestación del servicio educativo de forma presencial, total, o parcialmente, iniciarán el ciclo escolar 2021-2022 en la modalidad a distancia (…)”. 

“La misma Secretaría del estado dice que si las aulas no están adecuadas los niños no deben regresar. Entonces, me parece ilógico que ya estén organizando el regreso a clases, aunque las escuelas no estén en condiciones óptimas”, apunta Mily. 

“Mi hijo no aguantaría un segundo contagio”

Ernesto Guadalupe, de 9 años, padece síndrome de Lennox-Gastaut, una epilepsia de difícil control que también requiere tratamientos que debilitan sus defensas. 

Faby Morales, su mamá, cuenta que en enero pasado su hijo empezó con una infección de garganta y de oído. Aunque, debido a que el niño no puede hablar, se les complicó mucho acertar que su hijo tenía algo más que una gripa. “Fuimos de pediatra en pediatra hasta que nos dijeron que era Covid”. 

Los síntomas del resfriado duraron apenas una semana. Pero las secuelas del virus se extendieron algo más de cuatro meses, en los que Ernesto sufría dolores de cabeza y espalda, cansancio, y ansiedad. 

“Su neurólogo le hizo unos estudios y me dijo que Ernesto sentía calambres musculares, pero multiplicado por mil”. 

Tras recuperarse, el niño regresó a sus clases en línea, también en el CAM de Tonalá, donde los maestros y maestras le mandaban hojas para imprimir con las que Ernesto coloreaba, identificaba colores, y hacía terapia de lenguaje. 

“Durante las clases en línea mi hijo avanzó bastante, sobre todo en el aspecto sensorial. Nosotros aspiramos a que él se pueda comunicar de alguna forma. Que nos pueda llegar a decir qué quiere, o qué le duele, o cómo se siente”, comenta Faby.

Por eso, ante el regreso presencial a clases, la mujer expresa que existe una preocupación entre los padres de familia que, como ella y su esposo, no quieren enviar a los niños de vuelta a las aulas, máxime después de que Ernesto ya batallara durante meses contra la enfermedad. 

“Pienso que una segunda vez no la aguantaría”, dice Faby. “Así que esperamos que nos den la oportunidad de seguir con las clases en línea, porque nos parece muy peligroso que estos niños vuelvan a clase, ya que la mayoría usan el transporte público para llegar a la escuela y hay mucho riesgo de contagio”. 

La mujer explica que en las semanas previas les mandaron encuestas para saber si estarían de acuerdo con el regreso presencial a clases, o si preferían continuar con el modelo a distancia. La mayoría, asegura, votó por la segunda opción, así que espera que, “si somos mayoría, nos den chance de seguir con las clases a distancia”. 

Aunque de no ser el caso, Faby dice tajante que lo tiene claro: “Si me dijeran que si no llevo a mi hijo a clases perdería el ciclo escolar, no me importaría. De perder el año, a perder a mi hijo, pues que pierda el año”. 

“No nos dieron ni una escoba”

Nelly, de 41 años, es tallerista en un centro de educación especial para niños y adultos con Síndrome de Down en la Alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México. En entrevista, detalla que en el centro atienden a un grupo de entre 40 y 50 personas con discapacidad, y que para este nuevo ciclo escolar ya se han inscrito una treintena para la vuelta a las clases presenciales, lo cual les va a suponer un gran reto. 

“Va a ser muy complicado que todos regresen. Así que estamos pensando que solo vuelvan unos diez chicos por salón y dividirlos por grupos. Y, entonces, un grupo vendría los lunes, miércoles y viernes, y otro los martes y jueves, y luego intercalar las semanas, para que todos tengan la misma atención”. 

Lee más: COVID y regreso a clases: qué se debe cuidar en niñas y niños

Aún así, Nelly admite que existen muchas dudas entre los propios docentes sobre cómo evitar los contagios, y también sobre qué hacer en caso de que se produzca uno. 

“Es muy difícil que los chicos usen todo el rato el cubrebocas, por ejemplo. Y sabemos que también va a ser muy complicado que una persona con discapacidad mantenga la sana distancia, y que tenga un buen cuidado de higiene, o que no se esté tocando la cara, la nariz, la boca…”. 

Además, como ya expusieron muchos otros padres de familia en otros casos de escuelas en diferentes estados, Nelly plantea que las instalaciones del centro educativo no están tampoco en las mejores condiciones después de un año y medio de parón por la emergencia sanitaria, y que el peso de mantenerlo limpio está recayendo en los docentes y en los padres, que tienen incluso que acarrear agua ante los permanentes cortes del servicio en Iztapalapa. 

“A nosotros no nos dieron garrafas de cloro, ni escoba, ni nada. Todo lo pusimos los talleristas y los padres”, recalca Nelly.

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Por qué las noches se están calentando más rápido que los días

Los científicos están entendiendo cómo la variación de las temperaturas nocturnas y diurnas puede afectar no sólo al ambiente, sino también nuestro entendimiento sobre el clima.
31 de julio, 2021
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Las temperaturas nocturnas están aumentando de forma más acelerada que las diurnas, con impactos significativos en el clima y el medio ambiente.

Es un patrón que científicos y expertos del clima han observado en los últimos años en todo el planeta, con una posible relación con eventos climáticos extremos, como la ola de calor que está afectando al noroeste de Estados Unidos y parte de Canadá.

Esto ocurre porque el incremento de las temperaturas mínimas, normalmente las que ocurren durante las horas en las que no hay sol, se están acelerando en comparación con las temperaturas máximas, usualmente diurnas.

Es decir, noches más cálidas. Lo que contrasta con la idea de que las noches son generalmente más frescas.

Es lo que algunos científicos llaman “asimetría de calentamiento”, y pasa porque el efecto del incremento de las temperaturas no es uniforme en todo el planeta todo el tiempo.

Con temperaturas máximas récord, el foco de atención se ha centrado este año en el domo de calor en Norteamérica, un evento del tipo “solo uno en 1.000 años” y “virtualmente imposible” si no fuese por el efecto de la acción humana sobre el ambiente, según dijo la red World Weather Attribution.

Pero no todo se trata de medir cuánto suben las temperaturas máximas. Los científicos le están poniendo un ojo a las variaciones en las temperaturas mínimas, un detalle que sería crucial para entender el cambio climático.

Un hombre se refresca en Vancouver durante la ola de calor en Canadá

Reuters
En Norteamérica, la gente aprovechaba cualquier opción con tal de refrescarse de las extremadamente altas temperaturas

Máximas y mínimas

El pasado junio ha sido, desde que se llevan registros, el junio más caluroso en EE.UU. y Canadá, con cientos de muertos y afectados por el calor extremo.

El calor se intensificó entre finales de junio y principios de julio en forma de domo de calor, el cual elevó las temperaturas en ambos países como nunca antes.

En Columbia Británica, Canadá, se registró una máxima histórica de 49,6ºC, más de cuatro puntos por encima del récord nacional de 45ºC.

En Portland, Oregón, un estado conocido por su clima lluvioso, también se registraron máximos históricos durante tres días seguidos: 46,1ºC, 44,4ºC y 42ºC respectivamente. Los incendios forestales en este estado han quemado casi 150 mil hectáreas, provocando miles de evacuaciones.

Pero aunque las temperaturas máximas sorprendieron (y preocuparon) a los expertos, en el rango de las temperaturas mínimas también hubo cambios.

Según los datos de la Oficina Nacional de Administración Oceanográfica y Atmosférica, solo en la última semana de junio se rompieron los récords de temperatura máxima unas 1.328 veces en todo EE.UU.

Esta cifra obedece a las medidas diarias que registra cada una de las estaciones de medición desplegadas a lo largo y ancho de ese país.

Pero en contraste, en lo que respecta a las temperaturas mínimas, se rompieron los récords máximos unas 1.602 veces.

Gráfico de cambios en temperaturas máximas

BBC
Gráfico de cambios en temperaturas mínimas

BBC

“Hay una tendencia global a que las temperaturas nocturnas aumenten a un ritmo más rápido que las diurnas”, dicen científicos del Instituto de Sustentabilidad y Ambiente de la Universidad de Exeter en Inglaterra.

Era lo mismo que había advertido el Informe Especial de Ciencia del Clima en 2018 al asegurar que las temperaturas mínimas promedio estaban aumentando “a un ritmo ligeramente más alto que las temperaturas máximas promedio”, un patrón que estaba siendo observado en distintos puntos del planeta.

De hecho, las temperaturas mínimas inusualmente más cálidas se están volviendo cada vez más comunes en EE.UU., según más datos de la NOAA.

¿Por qué aumentan las temperaturas por las noches?

Daniel Cox, del Instituto de Sustentabilidad y Ambiente, explica por qué las temperaturas nocturnas cambian a un ritmo distinto que las diurnas.

Él y un equipo de científicos estudiaron las temperaturas máximas y mínimas por día y hora entre 1983 y 2017 a partir de los datos otorgados por la NOAA.

“La exploración de la variación en las temperaturas se ha centrado principalmente en las medias diarias, mensuales o anuales. Sorprendentemente se le ha prestado poca atención a la variación en las tasas a lo largo del ciclo diario”, reza el estudio, publicado en la revista Global Change Biology.

Después de analizar los datos, los científicos encontraron que 54% de la superficie terrestre había experimentado una asimetría de calentamiento mayor a 0,25ºC entre el día y la noche.

“Los aumentos de CO2 en la atmósfera y otros gases de efecto invernadero están aumentando las temperaturas máximas y mínimas con mayor tendencia por las noches. Pero las direcciones en las que se producen estos cambios varía dependiendo del lugar y el momento del día”.

Gráfico emisión de CO2 en toneladas

BBC

No solo eso. También hallaron que un mayor aumento en las temperaturas nocturnas estaba relacionado con la humedad y la generación de nubes.

“Encontramos que en aquellas regiones donde había un incremento de nubes, la temperatura nocturna aumentaba más rápido que la diurna. Mientras que un aumento de las temperaturas diurna estaba relacionado con regiones más secas”, explica Cox.

Esto ocurre porque las nubes actúan como “una manta”, empujando el calor hacia abajo y atrapándolo en la superficie terrestre. A más calor en la superficie, más vapor de agua en el aire, que a su vez atrapa más calor.

En zonas sin nubes, en cambio, el clima se vuelve más seco y caliente durante los días, pero la temperatura disminuye por las noches al “liberarse” el calor.

¿Se relaciona esto con eventos climáticos extremos como las olas de calor?

Para Cox, olas de calor tan extremas como las vistas en Norteamérica son eventos muy específicos que hay que estudiar con mayor detalle, mientras que él y su equipo analizaron los datos correspondientes a 35 años.

Sin embargo, Cox dice que su estudio es una primera aproximación y que quedan muchas preguntas por responder para entender cómo incluso los pequeños cambios que ocurren en el planeta tienen grandes implicaciones.

“A medida que aumenten los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera, los eventos extremos serán cada vez más comunes. Pero las temperaturas no aumentan de forma lineal”.

Que las temperaturas sean más altas por las noches puede tener implicaciones directas sobre el medio ambiente como, por ejemplo, la fotosíntesis y la respiración de las plantas, según Cox.

Pero también tendrá efectos negativos entre las personas. Mayores temperaturas nocturnas significa que la tierra no tiene suficiente tiempo para enfriarse. Esto significa también que nuestros cuerpos no pueden refrescarse, especialmente durante picos de calor extremo.

Si el cuerpo no se aclimata a la temperatura, pueden producirse mareos, náuseas, desmayos y sudoración. Y en casos extremos puede producirse un golpe de calor, lo que requiere ayuda médica.

Gráfico variación temperaturas anuales

BBC

Entender el cambio climático

El planeta se ha calentado aproximadamente unos 1,2ºC desde que comenzó la era industrial. Y 2020 ha sido el segundo año más caluroso de la historia desde que se tienen registros, superado solo por 2016.

De continuar con las proyecciones de calentamiento, tal como aumentan las temperaturas, el planeta podría superar el umbral de 1,5ºCentre 2030 y 2052, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).

Los científicos han estado tratando de predecir cómo el cambio climático puede afectar al planeta.

Inundaciones en Europa, 2021

EPA
La ciencia no ha podido predecir las inundaciones en Alemania y Bélgica

Pero eventos tan extremos como el domo de calor y las inesperadas inundaciones en Alemania y Bélgica están haciendo pensar a los expertos que las proyecciones se están quedando cortas y que las consecuencias del cambio climático estén haciéndose sentir antes de lo esperado.

Sin embargo, Cox cree que hay un lado positivo en todo esto y que analizar las variaciones de temperaturas por horas puede ser de utilidad.

“Al considerar el cambio climático de forma temporal durante el ciclo diario, podemos evaluar con mayor precisión el cambio climático y la amenaza que representa”, asegura.


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