Maestros indígenas denuncian discriminación en retorno a clases
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Obras en la escuela de la comunidad Arrollo Prieto, Cochoapa El Grande. Crédito: Cortesía de Diana Pérez Ayala.

‘¿Dónde nos incluyen a nosotros?’: maestros indígenas denuncian discriminación institucional en plan de retorno a clases

Los maestros señalan que el plan de regreso a clases es centralista y no se toman en cuenta las condiciones de precariedad de sus poblados.
Obras en la escuela de la comunidad Arrollo Prieto, Cochoapa El Grande. Crédito: Cortesía de Diana Pérez Ayala.
25 de agosto, 2021
Comparte

Para las comunidades indígenas de la Montaña de Guerrero, la historia es circular y siempre se repite, cambiando sólo de forma. Para los maestros de escuelas a las que asisten menores indígenas, el plan oficial de retorno a clases presenciales es otra medida gubernamental diseñada desde un centralismo que ignora las condiciones de precariedad en que viven los pueblos. 

Instruidos a volver a las aulas el 30 de agosto en una entidad con semáforo rojo, los maestros de la Montaña –región indígena que reúne los municipios con mayor pobreza de Guerrero– acusan que gran parte de sus escuelas no cuentan con infraestructura ni servicios básicos, como agua y drenaje, amén de que la Secretaría de Educación estatal no les ha provisto de materiales de limpieza y desinfección.

Además, añaden, en las comunidades hay adultos que rechazaron vacunarse, y, si alguien cae enfermo de COVID, tampoco existen facilidades para tratarlo, pues los hospitales están lejos y las farmacias escasean de medicamentos; y por si fuera poco, las autoridades apelan a una “carta responsiva” que deben redactar y firmar padres de familia que, en su mayoría, son analfabetas.

Farmacia en Cochoapa, con pocos medicamentos para atender a personas con COVID. Crédito: Cortesía de Diana Pérez Ayala.

“Respecto de este retorno a clases, en mi sector definitivamente no hay condiciones, sin embargo, bajo esta lógica de que la línea se diseñó cuando Guerrero estaba en el semáforo verde, ahora, con la cuestión de que pasamos a semáforo rojo, no es operable, pero está esa línea de que se tiene que retornar pese a todas las condiciones (negativas)”, señala la maestra Elvira Veleces Morales, jefa de sector de nivel preescolar en contexto indígena.

“El regreso seguro tiene que ver con que las escuelas tengan agua potable, los espacios adecuados, y nos estamos dando cuenta que hay escuelas con mala infraestructura, que ni siquiera llegan a un salón de clases”, comenta. “Hay escuelas que tienen una matrícula muy alta, y, tratándose de niños de preescolar, que es el nivel donde yo me encuentro, ellos conviven, son niños que tienen la inercia de estar juntos, es muy diferente como en otros niveles donde podamos mantener la sana distancia y respetar estas indicaciones que se dicen. El regreso a clases tiene que ver con muchísimas otras cosas y no solamente la voluntad del docente o del padre de familia”.

La maestra Elvira, que supervisa 43 escuelas en comunidades de Metlatónoc y Cochoapa El Grande –el municipio más pobre del país–, advierte que en su sector no volverán a las clases presenciales en las aulas, hasta que el semáforo epidemiológico cambie a verde o adviertan compromiso de las autoridades para proteger la salud del cuerpo docente y los alumnos.

“Porque la Secretaría de Educación no manda ni gel antibacterial, ni sanitizante, ni siquiera (termómetros) para checar la temperatura de los niños; prácticamente va a ser (pagado) del bolsillo del docente y de los padres de familia”, critica.

En entrevista telefónica, la maestra explica que sus compañeros mantendrán el esquema que los docentes de escuelas indígenas adoptaron para culminar el ciclo escolar pasado desde que inició la pandemia: visitar directamente las comunidades de sus alumnos cada dos semanas para dejarles guías de estudio, recoger tareas y repasar lecciones.

Lee: ‘Tendremos una generación marcada por el rezago educativo’: alarma a maestros retraso en clases por COVID

“Es una alternativa que encuentran los docentes por las condiciones que se tienen aquí, porque a nivel federal la estrategia de ‘Aprende en casa’, que dicen que funciona, al final de cuentas aquí no es operable, porque, en primera, el internet no se tiene en las comunidades; el acceso a un teléfono inteligente tampoco es de dominio general; la televisión, pues, mucha gente apenas busca el medio de subsistencia como para tener ese fin. Y hay padres analfabetas, de familias de jornaleros agrícolas (que migran a otros estados), hay una cultura de que se le ha delegado la responsabilidad directa de la escuela al maestro”, afirma.

Elvira señala que, por ese papel central que juegan los maestros de formadores de los hijos de las comunidades, el gobierno del Guerrero, que encabeza el priista Héctor Astudillo, se ha deslindado de su función y carga al cuerpo docente no sólo la responsabilidad de educar, sino también la de proteger la salud y la vida de los estudiantes.

“En algunas comunidades, los padres de familia sí quieren que regresemos (a las escuelas), pero, a final de cuentas, ¿quién va a cargar con una responsabilidad directa de alguna situación que suceda? Ojalá y no pase, pero, si se llegara a infectar un niño o dos, ¿quiénes serían los responsables directos? Serían los docentes, el director, el supervisor, el jefe de sector, porque somos nosotros los que estamos cercanos a esa situación, por eso es que la Secretaría de Educación de Guerrero se deslinda y dice: ‘firmen ustedes (la carta responsiva), pónganse de acuerdo; no los obligamos, pero indirectamente sí’. Es una situación muy complicada, no hay una estrategia clara, y nadie se quiere hacer responsable, más que el docente y los padres de familia”, critica.

“El plan no está pensado para nosotros”

El maestro Pragedis Martínez de la Cruz da clases de primaria en el municipio de Atlixtac, en una comunidad indígena a tres horas de distancia y a la que se llega caminando por brechas. Tras el anuncio del retorno a clases presenciales a partir del 30 de agosto, será un camino que deberá recorrer todos los días, de lunes a viernes.

“Aquí en la región nos acaban de avisar que tenemos que regresar a clases, aun cuando ellos mismos como autoridades nos dicen que está la tercera ola de pandemia de COVID. En el municipio donde yo estoy trabajando, de acuerdo con la información que ellos nos dan, hay 6 personas confirmadas de COVID, y ellos (el gobierno) nos piden ir y firmar una carta responsiva, ¿pero quién nos garantiza –más que nada por mis alumnos— que de los niños que asistan a la escuela no vaya uno contagiado, o que el maestro no vaya contagiado y contagie a estos niños de la comunidad donde laboramos?”, cuestiona el docente.

Lee más: Regreso presencial a clases: ese desmadre

Pragedis, que es coordinador de maestros de multigrado –quienes dan clases a niños de primero a sexto año–, observa que, si bien el protocolo emitido por la Secretaría de Educación federal contempla la conformación de un Comité de Salud escolar entre docentes y padres de familia, no se establece quién debe hacerse cargo de la adquisición de los materiales de limpieza e higiene, un gasto que, prevé, tendrá que ser cubierto por los maestros.

“Hay mucha incoherencia en información, porque nos dicen que está la tercera ola, que están muy fuertes los contagios, pero que como maestros tenemos que regresar a las aulas cuidando todas las medidas para prevenir el COVID, pero dentro de la escuela a nosotros no se nos ha proporcionado ningún recurso para comprar gel antibacterial, cloro, jabón para desinfectar, y nos dicen que hay que formar un Comité de Salud, ¿pero ese comité con qué material va a trabajar? Está la incertidumbre entre nosotros. Está difícil nuestra situación, porque se nos exige, y de acuerdo, sí, sabemos cuál es nuestra función, pero también no nos garantizan nuestra salud”, plantea.

El maestro Pragedis con sus alumnos. Crédito: Cortesía de Pragedis Martínez de la Cruz.

El docente critica que ni ahora ni al comienzo de la pandemia, cuando desde la SEP se implementó el modelo de “Aprende en casa”, se concibió un plan específico que atendiera las difíciles condiciones de las comunidades indígenas, lo que demuestra, dice, que existe una discriminación institucional.

“Generalizan, dan por hecho que todos los niños en casa tienen internet, televisor de pantalla plana donde ellos pueden aprender, dan por hecho que todos los padres de familia saben leer y escribir para ayudarles a sus hijos; la triste realidad es que no tienen los medios para poder trabajar en casa”, sostiene.

“Hay una incongruencia, no ven esta parte de nosotros como pueblos originarios, aunque dicen que es un sistema de gobierno inclusivo, ¿pero a dónde nos incluyen a nosotros? Los padres de familia no tienen los recursos para que los niños puedan acceder a este tipo de educación, lo único que nos queda a nosotros (los maestros) es llevarles los trabajos, explicarles a los padres que saben leer cómo van a trabajar (sus hijos). Siempre (todo) está pensado en la ciudad, nunca está pensado para nosotros, y sinceramente creo que a veces nos acostumbramos; está hecho el plan en el escritorio, no ven nuestra realidad”.

Pragedis subraya que, aunque las visitas a las comunidades han sido la única manera posible para educar a los alumnos indígenas a lo largo de la pandemia, los maestros no reciben ningún apoyo económico para desempeñar esa labor, de modo que de su salario deben pagar sus pasajes y los materiales educativos.

Entérate: Entre la incertidumbre y la falta de agua: maestros preparan en comunidades indígenas el regreso a clases

“Lo otro es la triste realidad del docente, que gana 5 mil pesos a la quincena, de esos, cómprate tu material para ir a enseñar; capacítate, toma cursos y talleres para que puedas desenvolverte como docente; debes mantener a tu familia; tienes que comprar materiales para llevarle a tus niños, porque no nos dan otra tarifa (apoyo). Los docentes tenemos que ver de una y mil formas para que nos pueda alcanzar el recurso. Los padres de familia nos dicen que tenemos que comprar gel (antibacterial), ¿pero de dónde agarramos el dinero, si con lo que hacemos apenas vamos sobreviviendo?”, cuestiona.

“Temo ser portadora y contagiar a mis alumnos”

Para Diana Pérez Ayala, que es maestra de quinto grado en la comunidad de Arrollo Prieto, en Cochoapa el Grande, la principal preocupación es contagiarse de COVID en el trayecto de 4 horas que debe hacer desde su casa en Tlapa, y llevar el virus a sus alumnos.

“Como docentes implica el triple de compromiso, porque sabemos que estamos atravesando un semáforo rojo con una nueva variante que se nos viene para todos, y lo que implica con los niños, y tengo temor de quizá ser portadora de este virus”, dice en entrevista telefónica.

Maestras en su trayecto a la escuela de la comunidad Arrollo Prieto. Crédito: Cortesía de Diana Pérez Ayala.

Maestras en su trayecto a la escuela de la comunidad Arrollo Prieto. Crédito: Cortesía de Diana Pérez Ayala.

“Entonces sí es con ese miedo y a la vez un gran compromiso de que queremos regresar, pero no existen las condiciones adecuadas y estables en la escuela con los niños, (no contamos) con los recursos necesarios para poder regresar y tomar medidas ante esta situación”.

La docente advierte que, si bien el esquema de visitar a los alumnos en sus comunidades durante la pandemia fue la única alternativa posible, el aprovechamiento no fue el más óptimo.

“Vimos necesario esto de ir cada 15 días y quedarnos una semana, atenderlos de lunes a viernes, regresar al municipio, revisar y calificar sus trabajos, y nuevamente ir y atender a los niños que vimos que no tuvieron resultados, pero desafortunadamente a veces (no los encontrábamos), porque se iban al cerro (a trabajar) o salían del pueblo; no hubo mucha comunicación con todos en un 100%, pero se trató de hacer lo posible para que los aprendizajes llegaran y se resolvieran sus dudas”, explica.

“Desafortunadamente no se lograron avances con todos, y con los pocos con los que se tuvieron, no puedo decir que se lograron los aprendizajes esperados que nos marcan los planes y programas y que nos demanda la Secretaría (de Educación), eso sería una vil mentira”.

La maestra Diana señala que la afirmación del Presidente Andrés Manuel López Obrador de que se debe regresar a clases presenciales “llueva, truene o relampaguee” sólo es muestra de su desconocimiento del contexto en que viven las comunidades indígenas, además de que el plan elaborado por la SEP es centralista y está pensado en la educación en las ciudades.

“Dentro de esta carta responsiva nos meten medidas que son más para el contexto urbano y son alejadas del contexto rural; por ejemplo, ponen un teléfono para marcar en caso de presentar síntomas, pero allá (en la comunidad donde enseña) ni siquiera hay señal, para empezar; están críticos los protocolos que nos mandan; hay papás que no saben leer ni escribir como para hacer esa carta (responsiva); desde ahí se ve a dónde se enfoca más la educación, el descuido y lo que desconocen de las comunidades. Da coraje que por parte del gobierno federal nos impongan y nos den órdenes”, critica.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

COVID-19: lo que se sabe de la abrupta caída de casos en Sudamérica

Luego de haber sido el epicentro mundial de la pandemia, los países de América del Sur han registrado un fuerte descenso en los casos de COVID-19.
14 de septiembre, 2021
Comparte

A mediados de junio, mientras el resto del mundo experimentaba bajos números de infecciones por el nuevo coronavirus, América del Sur estaba convertida en el epicentro de la pandemia.

Siete de las 10 naciones del mundo con más muertes diarias per cápita estaban en la región: la tasa de Brasil era siete veces la de India, mientras que Colombia y Argentina sumaban una cifra que equivalía a tres veces la registrada en todo el continente africano.

Con apenas 5% de la población mundial, Sudamérica registraba una tasa de muertes per cápita que era equivalente a ocho veces la cifra mundial.

Pero eso ya es cosa del pasado.

A finales de junio, la cifra de contagios comenzó a descender de forma consistente hasta convertir a la región en una de las zonas del mundo donde la pandemia parece estar mejor controlada.

Así, mientras para este lunes el promedio semanal de casos confirmados por cada 100.000 habitantes era de 52 en Reino Unido y de 43 en Estados Unidos, Brasil solamente llegaba a 8, Argentina a 6 y Colombia a 3, de acuerdo con cifras de Our World in Data.

Países como Uruguay, que a inicios de junio llegó a tener 100 casos por cada 100.000 habitantes, ahora solamente tienen 4; mientras que Paraguay que registró hasta 40 casos ahora no llega ni a 1 por cada 100.000 habitantes.

Evolución de casos de covid-19 en Sudamérica. Número de contagios promedio diarios por cada 100.000 habitantes. Evolución de los casos confirmados de covid-19 en Sudamerica entre junio y septiembre de 2021. .

Esta disminución de contagios ha sido clave para que Sudamérica sea en la actualidad una de las regiones del mundo que está registrando menos casos de covid-19.

Pero ¿cómo se explica esta abrupta caída de los contagios en Sudamérica?

Entre la inmunidad y otras incógnitas

“Lo primero que le diría es que creo que no lo tenemos del todo claro“, responde Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud del Departamento de Salud Internacional de la Escuela de Salud Pública John Hopkins (Estados Unidos).

El investigador recuerda que esta no es la primera vez que ocurre un descenso de casos que parece anunciar que se acerca el final de la pandemia y luego se produce otra ola de contagios que demuestra que no era así.

“Es importante decir que no sabemos exactamente qué es esto y que el hecho de que estén bajando los casos ahora no quiere decir que vaya a pasar en el futuro. Quiero recordar lo que pasó en India, donde había un conteo de casos relativamente bajo para su población y después vimos el gran incremento de casos con la variante delta”, advierte el experto a BBC Mundo.

Una mujer prepara una vacuna en Argentina.

Getty Images
En los últimos meses, los países de Sudamérica han avanzado en las vacunaciones.

La doctora Carla Domingues, que dirigió el programa de inmunización de Brasil hasta 2019, hizo recientemente una advertencia similar. “Es un fenómeno que no sabemos cómo explicar”, dijo esta epidemióloga al diario The New York Times.

No obstante, los especialistas dan algunas claves: entre ellas, la vacunación. Los países sudamericanos han acelerado el ritmo de las inoculaciones en los últimos tiempos, algo que según numerosos expertos podría haber contribuido a frenar los contagios.

Vecino coincide, pero no apunta solamente hacia las vacunas sino, de forma más amplia, a la inmunidad adquirida por parte de la población de la región tanto por vía de las inyecciones como de los contagios.

“Creo que hay más o menos consenso en que es posible que la reducción de casos en Sudamérica puede estar relacionada con algún grado de inmunidad de la población”, destaca.

El experto explica que las diferentes vacunas que se han estado aplicando en los países de la región son un elemento importante a considerar, como también lo es la inmunidad alcanzada por quienes ya tuvieron la infección.

“Muchas personas en algunos de esos países se han infectado. Un estudio reciente que hicieron en 12 ciudades de Colombia muestra que el 89% de las personas de esas localidades ya se infectaron. Con eso uno empieza a pensar que es posible que en algunos sitios haya unos niveles de infección tan altos que ya empezamos a ver una reducción de la enfermedad”, indica el experto.

Vecino advierte que, dado que la población no es homogénea, este dato no puede interpretarse como que 9 de cada 10 personas que uno encuentre en las calles de esas ciudades ya tuvo covid-19, por lo que no hay que confiarse.

“Los individuos se relacionan en grupos, entonces es posible que haya grupos de personas que todavía, por ejemplo, no se hayan infectado ni hayan sido vacunadas y esos grupos de personas pueden tener brotes si llega, por ejemplo, una variante altamente transmisible como la omega, como la delta o como la gama -las 3 que ya están en Latinoamérica-, por lo que pueden obviamente causar un incremento en casos y muertes”, explica.

“Habiendo dicho eso, es posible que el nivel de inmunidad adquirido por las vacunas y por la infección previa sea una de las razones por las cuales estamos viendo menor transmisión hoy”, agrega.

Aplicando las medidas correctas

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), confirma por su parte que hubo una disminución de los casos y las muertes en casi todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela.

Ugarte explica que la OPS está trabajando con los ministerios de Salud y con los expertos de la región para estudiar estas tendencias, así como las razones por las cuales se ha mantenido este descenso, y apunta al endurecimiento de las medidas de control luego del incremento significativo de los casos en la región entre finales de 2020 y los primeros meses de 2021.

Los países implementaron medidas mucho más estrictas respecto al distanciamiento físico, al movimiento de personas, al uso mandatario de mascarillas, iniciaron la vacunación y la ampliaron a otros grupos, principalmente a aquellos que estaban en mayor riesgo. Todo esto puede explicar en parte esta tendencia”, incide Ugarte en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

El director, sin embargo, previno a la región en contra de caer en la complacencia.

“Hemos visto que cuando los casos disminuyen es porque estamos haciendo bien las cosas. Es decir, estamos implementando las medidas de salud pública que se ha probado una y otra vez que siguen sirviendo”, destaca.

“Lo peor que nos podría ocurrir y que podría ocurrir con los países de América del Sur es que ahora que están con menos casos relajen las medidas porque eso es una gran oportunidad para el virus para transmitirse de persona a persona”, alerta.

Personas usando mascarillas en el metro de Medellín.

Getty Images
La OPS insta a que los países de la región mantengan las medidas de precacución para evitar los contagios.

Así, aunque el número de casos sea bajo en estos momentos, Ugarte considera que lo procedente es no bajar la guardia:

“Nuestra recomendación a toda la población de América del Sur que está viendo que la transmisión es cada vez menor es tomar en cuenta que estamos en esa fase porque se han tomado las medidas adecuadas. No las relajemos”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=UoFBS1ABim4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.