México, con emisiones de metano al doble y desperdicio de gas: expertos
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México, con emisiones de metano al doble, desperdicio de gas y una preferencia por combustibles fósiles: expertos

Especialistas advierten que con la cantidad de contaminación por metano que se emite, México podría cubrir un 30% de lo que necesita comprar de gas.
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La producción petrolera le está costando la emisión de 1.3 millones de toneladas de metano a México, además de una pérdida de 4,400 millones de pesos al año, por el desperdicio de gas. 

Así lo reveló un estudio de Environmental Defense Fund (EDF), una organización ambiental internacional, la cual advierte que 4.7% del gas que se produce se está fugando. 

De acuerdo con el documento, publicado en la plataforma ScienceDirect , la contaminación de metano es extremadamente alta en todas la regiones productoras del país, pues a través de mapeos satelitales detectaron que es del doble de lo reportado por autoridades en el inventario nacional. 

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Suena la alarma

De acuerdo con Daniel Zavala-Araiza, científico y líder del estudio realizado por EDF, con la cantidad de gas que México desperdicia en fugas, es el doble de la fuga que reporta Estados Unidos, principal productor de petróleo y gas en el mundo, y está muy lejos de los estándares internacionales del 0.2% 

Sin embargo, explica que las soluciones son prácticas y pueden implementarse de forma inmediata por parte de las autoridades federales. 

Por ejemplo, al realizar el estudio, el equipo de científicos detectó que varias fugas de gas en instalaciones del sector hidrocarburos requerían un ajuste de tuercas o sencillamente cerrar compuertas mal vigiladas. 

“Es una combinación de problemas de mantenimiento en instalaciones viejas, hemos visto ejemplos donde hay tanques de almacenamiento que tienen una compuerta arriba abierta que por error humano se ha dejado así, y la solución era simplemente cerrar la compuerta, pero tiene que haber el suficiente monitoreo para que estos problemas tan simples sean implementados”, explica el especialista.

Pese a ser medidas sencillas, Zavala no ve un interés de autoridades en aumentar esfuerzos para reducir las emisiones de metano, sin embargo insiste en que México debe tomar medidas serias, pues pueden retribuirle en ahorros dentro del sector, e incluso en aliviar las crisis migratorias provocadas por el cambio climático. 

“Hay estudios que muestran la crisis climáticas como uno de los factores determinantes que hacen que poblaciones enteras tengan que migrar. México en esa coyuntura tendría que ampliar sus esfuerzos de control de emisiones de metano para tener este efecto en cadena de contribuir a la solución migratoria”, sostiene Zavala. 

Ante la política energética en México, donde se continúa priorizando el uso de combustibles fósiles, el especialista advierte que esto conlleva mayor responsabilidad para contener la contaminación por metano y gases de efecto invernadero. 

Por esta razón, insiste en que el reducir emisiones habría una mayor eficiencia y seguridad energética, una de las prioridades del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

“Nuestros cálculos con este segundo estudio y la cantidad de emisiones (1.3 millones de toneladas de metano) sería equivalente para cubrir el 20-30% de la misma demanda del sector hidrocarburos de gas. Con esta cantidad de contaminación se podría cubrir un buen porcentaje de lo que la misma industria necesita comprar de gas”, explica. 

De acuerdo con la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las emisiones de metano causadas por los seres humanos podrían reducirse hasta 45% en la próxima década.

Esto se traduciría en evitar 260 mil muertes prematuras y  775 mil hospitalizaciones por asma. También evitaría el desperdicio de 73 mil millones de horas de mano de obra por calor extremo y 25 millones de toneladas de cultivos al año.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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