“Se aferraron a un lugar”: Así fue el Grito a las orillas del Zócalo
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Foto: Carlo Echegoyen

“Se aferraron a un lugar”: Así fue el Grito a las orillas del Zócalo

Por las calles de Madero y Pino Suárez anduvieron cientos de personas que intentaban llegar al Zócalo para ver de cerca el Grito de Independencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Foto: Carlo Echegoyen
16 de septiembre, 2021
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Si a la señora Eva Frías le dieran a elegir, hubiera preferido vivir en la época del movimiento de Independencia, aunque de esta vida, la que le tocó vivir vendiendo boletos de la Lotería Nacional a sus 71 años, tampoco se arrepiente.

“Esos eran otros tiempos, donde lucharon para tener una tierra, lograron que México sea libre. No hay otro país así como el de nosotros: aquí es la gloria. Los mexicanos somos libres –sólo no están libres los que están en el reclusorio”, dice desde su negocio ubicado cerca de Reforma.

¿Qué es ser mexicano? Pregunta paciana. Es desobedecer e ir a donde uno no fue invitado.

Por las calles de Madero y Pino Suárez anduvieron cientos de personas que intentaban llegar al Zócalo para ver de cerca el Grito de Independencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, a pesar de que había pedido a la gente no presentarse para cuidarse de la pandemia.

Algunos, sabiendo que no podrían pasar, igual fueron e intentaron suerte, chicle y pegaba, que aquí mucho se sabe de hacer las cosas a la brava.

Foto: Carlo Echegoyen

Mescolanza de símbolos. Por aquí pasaron personas con la playera de la Selección Mexicana; con sombreros charros y sombreros “Zapata”; con atuendos indígenas; con lazos tricolores en las trenzas y diademas lumínicas; con bigotes postizos encima de los cubrebocas; con banderas de México y matracas en una mano, y en la otra la figura de la Santa Muerte; las caras pintadas de verde, blanco y rojo. De los negocios ambulantes sonó la música, corridos y salsas, y por Madero chillaron las cornetas de plástico y los vivas de la gente, que para dar el Grito no hace falta ser presidente.

Algunos ejercieron su mexicanidad cruzando la calle aún con el semáforo en verde y colándose por donde se pudiera.

Foto: Carlo Echegoyen

A diferencia del año pasado, esta vez hubo una porosidad o permisividad que permitió a las personas transitar por las calles aledañas al Zócalo y aproximarse a unos metros. Allí mismo, tras las vallas vigiladas por policías capitalinos, se aferraron a un lugar, como Sergio Callejas, que no por nada vino de tan lejos -desde Arizona- con todo y su familia para ver el Grito, sí, pero también para acompañar al presidente, hacerle sentir que no está solo, no como en septiembre de 2020 cuando López Obrador le dio su grito al silencio.

Para algunos, como para este migrante, ser mexicano es ser militante.

“López Obrador ha hecho mucho con poco y se está viendo lo que está haciendo. Los que tuvieron la oportunidad de hacerlo cuando había, no lo hicieron, se robaron todo. Es un orgullo para mí ser mexicano, es un orgullo la oportunidad que nos dio la vida para presenciar el gobierno de este señor”, dice Callejas con la voz quebrándosele.

Él, que ha vivido más de 30 años fuera del país –se fue luego de que Salinas ganó la elección de 1988–, no cree que México sea un país independiente, porque ni Estados Unidos ni España ni los partidos políticos le han dejado crecer, dice.

Allá, muchos metros adelante, horas más tarde, López Obrador gritará sus vivas a esa libertad y soberanía de la que muchos se acuerdan únicamente cada 15 de septiembre.

En su plantón frente a Bellas Artes, alejada por varias calles, entre lonas y carpas donde habitan familias de desplazados forzados de Oaxaca, Venustiana López, una maestra indígena de la comunidad triqui, no oyó que el presidente también lanzó vivas a “las culturas del México prehispánico”.

“Del presidente no se espera más, él nada más nos recuerda (en el discurso), y en la vida real no soluciona problemas de los indígenas o de los que en verdad queremos ser independientes”, dice. “Habla mucho de que primero los pueblos originarios, pero hasta el momento no vemos la solución, no vemos que sea su palabra, no vemos nada. Somos mexicanos, pero no estamos muy de acuerdo con lo que está haciendo el presidente”.

A los mexicanos les da por suplir ausencias. Ante una plancha vacía del pueblo, López Obrador, parado junto a su esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez, vio un espectáculo de luces que le recordará que en este Zócalo se fundó Tenochtitlan, este mismo centro seminal que ayer estuvo vacío de su gente, arrinconada a las orillas.

“Veo mal que está restringido, trato de entender por qué, cuando él ha dicho que es del pueblo y para el pueblo y que a él siempre lo íbamos a cuidar nosotros mismos; yo, siendo indígena, quisiera estar ahí. ¿De qué sirve que no traiga guaruras si nos hace estas cosas?”, se cuestiona Raquel Díaz Gutiérrez, una líder de pescadores de Oaxaca.

Desde su balcón en Palacio Nacional, López Obrador vio también la silueta lumínica de Quetzalcóatl donde hace un año vio las caras de los héroes de la Independencia, los vengadores de los vencidos, proyectadas en los edificios que circundan el Zócalo. En sus arengas vuelven a aparecer Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz, Allende, Vicario, Guerrero y, genéricamente, los “héroes anónimos”. ¿Quiénes son?

Lila Downs suple la ausencia, da rostro a la generalización, en su canción “América Latina”, que resulta ser de las preferidas del mandatario: “soy la fotografía de un desaparecido”, canta en el país de las desapariciones; “mano de obra campesina para tu consumo”, “soy lo que sostiene mi bandera”.

Omar Jonathan, solitario, está sentado entre banderas de México, vestidos, matracas, guitarras de juguete y pinturas, viendo cómo la humanidad se transforma. Cada 15 de septiembre él y su familia viajan a la CDMX desde San Antonio Pueblo Nuevo, Toluca, para vender. ¿Qué es lo que más extraña este joven que en sus piernas carga a su perrita Chihuahua vestida con sombrerito y un vestido? A las personas que se tocan, dice.

“Más que vender, lo hacías con amor y con pasión a tu trabajo porque ves a la gente y la ganancia era buena, pero más era la unidad con el prójimo, relacionarse; ahora las cosas son diferentes, de lejitos, entre menos te me acerques es mejor, si no te sanitizo no te toco, cosas así”, dice.

Los mexicanos también ejercen esa fraternidad que resaltó el presidente en su arenga. Omar Jonathan dice estar orgulloso de haber aprendido cómo fabricar una matraca o un vestido –“todo eso me llena de amor a mis antecesores”—, y Claudia Dorantes, otra comerciante, presume ser hija, nieta y bisnieta de una familia que ha vivido de vender boletos de la Lotería Nacional: “yo soy muy mexicana porque sigo vendiendo billetes y es una tradición de más de 240 años”, resume.

México es un país, pero el patriotismo no tiene lugar fijo. Mucha gente que no pudo entrar al Zócalo decide marcharse, pues la vida sigue. Frente a Bellas Artes hay bares abiertos y, en la calle, parejas aleatorias practican pasos de salsa y cumbia. Hay gente tomándose fotos con artistas disfrazados de revolucionarios; hace ya horas que se marcharon los organilleros.

A los mexicanos, que son dados al esoterismo, les llama la atención una calavera que lleva por túnica una prenda que asemeja la bandera de México. A cambio de propinas, esa calavera obsequia papeles que descifran el destino de las personas en el dinero, el amor y la salud.

Una mujer joven entrega su propina y recibe la clave de su destino de manos de la calavera que bien podría ser una alegoría del país. Lo lee en voz baja, pero rehúsa revelar el contenido.

“Es de mala suerte”, explica.

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El “tremendo daño” que está causando a la economía china la política de cero covid

Estrictos confinamientos han golpeado a la segunda mayor economía del mundo. Las proyecciones apuntan a que este año tendrá uno de los menores crecimientos de las últimas cuatro décadas, afectando a todo el resto del mundo.
4 de diciembre, 2022
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Los estrictos confinamientos por la política de covid cero han dado un duro golpe a la economía china y los efectos se han hecho cada vez más evidentes.

El desempleo juvenil alcanzó un récord de 20%, las ganancias corporativas se han reducido y el sector manufacturero volvió a contraerse en noviembre.

Para un país acostumbrado a tener tasas de crecimiento anual cercanas al 9% en las últimas décadas, las cosas se están complicando.

Los pronósticos internacionales estiman que el crecimiento económico para este año no superará el 3%, muy por debajo de las expectativas del gobierno.

Si las cosas siguen así, la economía china sufriría la expansión más lenta en más de cuatro décadas, descontando la crisis de 2020 en medio de la pandemia.

Aunque este jueves el gobierno chino anunció que reducirá algunas de las restricciones impuestas a la movilidad de las personas para contener la pandemia de COVID-19, no está claro aún cuáles serán las nuevas medidas, en un momento en que han subido las infecciones provocadas por la variante ómicron en una población que no ha sido vacunada masivamente.

Hartos del encierro, en los últimos días cientos de ciudadanos protagonizaron inéditas protestas detonadas tras un incendio que mató a 10 personas encerradas en un edificio residencial de altura.

Los manifestantes atribuyeron las muertes a que las puertas del edificio estaban bloqueadas para evitar los contagios, algo que las autoridades niegan.

Protesta, Pekín, 27 Nov 2022

Reuters
Manifestantes han salido a protestar contra los estrictos confinamientos.

No queremos pruebas de covid, queremos libertad”, gritaba un grupo de jóvenes en las calles de Shanghái durante manifestaciones que también incluyeron gritos contra el gobierno de Xi Jinping, algo inédito en el gigante asiático.

Mientras las restricciones a la libre circulación han frenado la confianza de los consumidores desatando incluso la ira de quienes son sometidos a largos encierros, el gobierno enfrenta el dilema de cambiar el enfoque sanitario para estimular la economía, arriesgándose a que los contagios se salgan de control.

“Un daño tremendo a la economía”

“El cero covid está causando un daño tremendo a la economía china”, dice a BBC Mundo Nancy Qian, profesora de Economía en la Escuela de Administración Kellogg de la Universidad Northwestern, Estados Unidos.

Los bloqueos han causado gigantescas interrupciones en las cadenas de suministro de productos alrededor del mundo. Y en el interior del país, los efectos han sido muy duros sobre la población.

Puerto en China

Getty Images

Durante el cierre en Shanghái, señala Qian, los envíos de alimentos llevados a la ciudad para los residentes encerrados “se pudrieron en las calles mientras los ciudadanos pasaban hambre”.

Los cierres a gran escala de un mes de una ciudad como Pekín o Shanghái, explica la investigadora, reducen el crecimiento económico en al menos un 4%.

Si sumas todos los bloqueos que han ocurrido, sabes que el impacto negativo es enorme”.

Cualquier debilitamiento de la segunda mayor economía del mundo tiene ramificaciones globales, más aún cuando organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman que alrededor de un tercio de los países caerán en recesión en 2023.

Cómo el iPhone se convirtió en un símbolo de la desesperación

Los inversores y los mercados están inquietos por el aumento en las infecciones, considerando que China no ha tenido una campaña de vacunación masiva, algo que aumenta aún más los niveles de incertidumbre sobre el futuro económico.

Por otro lado, “las personas dentro del país están gastando menos dinero en cosas como automóviles y teléfonos inteligentes”, otra señal del impacto que ha tenido la política de covid cero, dice Suranjana Tewari, corresponsal económica para Asia de la BBC.

Xi Jinping

Getty Images
Las infecciones siguen aumentando en una población que no ha sido masivamente vacunada por el gobierno de Xi Jinping.

Como telón de fondo, agrega, está el hecho de que “China se enfrenta a una serie de desafíos como la crisis inmobiliaria, las enérgicas medidas contra las empresas de tecnología y los efectos de una menor demanda como resultado de la desaceleración mundial”.

Empresas multinacionales como Apple están viendo los efectos de la política de covid cero en sus líneas de producción.

El cierre reciente de una planta china que ensambla iPhones ha causado problemas al gigante tecnológico. La fábrica, que emplea a 200 mil personas y es propiedad de Foxconn, una empresa taiwanesa, sufrió un brote en octubre que obligó a un cierre parcial.

Cuando la comida comenzó a escasear, muchos empleados se dieron a la fuga, saltando muros y caminando por autopistas en un intento por llegar a casa. Una situación desesperada que ha tenido un impacto en la fabricación de un producto de consumo masivo en el mundo.

Calles confinadas. Personas afuera de negocios

Getty Images

Pese a que la severidad de los confinamientos podría cambiar en las próximas semanas, hasta esta semana los bloqueos seguían vigentes en ciudades que representan aproximadamente una cuarta parte del PIB de China, según un índice compilado por Nomura, un banco de inversión japonés.

“Es posible que empeore antes de mejorar”

La política de covid cero ha sido un gran freno para la economía china en los últimos meses, argumenta Mark Williams, economista jefe para Asia de la consultora Capital Economics.

Ha obligado a las ciudades a implementar bloqueos y ha hecho que todos desconfíen de salir por temor a ser puestos en cuarentena, dejando a más de 2 millones de personas en instalaciones de cuarentena, dice a BBC Mundo.

Confinamiento en Guangzhou, China. Personas llevan comida a confinados.

Getty Images
Edificios completos son cerrados si hay un contagio. En muchos casos, la gente se queda sin alimentos.

“Es posible que empeore antes de mejorar”, apunta, dado que “las autoridades no querrán relajar la política covid cero hasta que los vulnerables estén bien vacunados, y eso llevará meses”.

La reapertura de un país toma tiempo. Incluso si el país decidiera poner fin ahora a la política de covid cero, los efectos económicos positivos probablemente comenzarían a sentirse hacia 2024, señalan algunos analistas.

Pero todo depende del plan de reapertura que definan las autoridades chinas y la velocidad con que lo implementen.

“Sin duda habrá una apertura”

Algunos economistas están confiados en que más temprano que tarde habrá un cambio en la política.

TRabajadora china

Getty Images

“La apertura será lenta, probablemente con algunas vueltas atrás, pero sin duda habrá una apertura”, dice a BBC Mundo Alicia García-Herrero, economista jefa para Asia-Pacífico del banco de inversiones Natixis.

“China está intentando mover la política de cero covid al modelo de Hong Kong, en el sentido de hacer confinamientos muy rápidos”, agrega, aunque “claramente la inversión y el consumo no van a volver rápidamente porque la gente está muy preocupada”.

Aunque la reapertura sea un proceso largo y difícil, de todos modos, dice García-Herrero, “la economía estará mejor el año que viene”.


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