Hay avances, pero sin respuestas: familias a 7 años de Ayotzinapa
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7 años de Ayotzinapa: 'Para el gobierno hay avances, pero los familiares seguimos sin respuestas de los 43'

Está prevista una marcha que saldrá del Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México, hacia el Zócalo, para exigir la búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Cuartoscuro
26 de septiembre, 2021
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“Para el gobierno hay avances. Pero para nosotros, como padres y madres, no los hay porque a siete años seguimos sin saber el paradero de nuestros hijos. Necesitamos respuestas”.

Quien habla es Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista, uno de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa que fueron víctimas de desaparición forzada la noche del 26 de septiembre de 2014, en el sexenio de Enrique Peña Nieto. La mujer, que estuvo presente en el encuentro del viernes en Palacio Nacional con el presidente López Obrador y otras autoridades, explica que salió de la reunión de casi cuatro horas con una mezcla de emociones. 

Por un lado, plantea que, “en comparación con el gobierno pasado, que se dedicó a obstaculizar las investigaciones y a echarnos a la policía encima”, la presente administración, al menos, les ha abierto las puertas y el diálogo. 

“Todo sigue siendo muy lento y desgastante, pero sí están trabajando”, reconoce la mujer. 

Pero, por otro lado contrapone de inmediato, el paso del tiempo continúa su curso implacable, y la respuesta a la pregunta de qué fue lo que les sucedió a los 43 estudiantes aquella noche en Iguala, Guerrero, continúa siendo una incógnita que los mantiene viviendo en un calvario permanente y en un desgaste físico y emocional tremendo. 

“Son ya siete años sin saber nada de mi hijo y de sus compañeros. Eso es lo más triste hoy para nosotros. Siete años de lucha, de caminar, de protestar… Ha sido un gran desgaste. Cuatro de nuestros compañeros ya no están, se fueron sin tener justicia para sus hijos ni castigo para los culpables”, plantea Cristina, que recuerda a doña Minerva, a don Tomás, a don Saúl Bruno, y a don Leonardo Campos. Todos fallecidos. 

Además, Cristina asegura que otros padres del grupo ya enfermaron como resultado de tantos años de búsqueda sin resultados claros. Una situación que les está “pegando” mucho en el ánimo. 

“Es muy triste ver que se van compañeros sin saber qué les pasó a sus hijos”, lamenta Cristina, que, no obstante, asegura: “No nos vamos a rendir hasta encontrarlos, o hasta saber qué pasó realmente aquella noche”. 

Un reunión “tensa”

La reunión del pasado viernes en Palacio, en la que también estuvieron presentes el fiscal general Alejandro Gertz Manero, el fiscal especial del caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo, el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, y el subsecretario de derechos humanos, Alejandro Encinas, fue un encuentro “tenso”, donde Cristina Bautista y otros padres de los normalistas expresaron su “insatisfacción” por el ritmo de las investigaciones, a siete años del caso y a tres de que entrara la presente administración, ya en su ecuador.

“Presidente, usted se ha referido al gobierno como un elefante reumático echado, y nosotros vemos que ese elefante sigue siendo la Fiscalía, que no se pone las pilas”, reclamó Mario González Contreras, padre del normalista desaparecido César Manuel González Hernández. 

“Vemos la voluntad de usted, presidente, pero el secretario de la Defensa y el Fiscal general tienen que redoblar esfuerzos, y si no lo hacen, hay que poner a otros”, reclamó por su parte doña María Elena Guerrero, madre del joven Giovanni Galindes Guerrero.

López Obrador, por su parte, se mostró “atento” y expresó su “comprensión hacia el dolor de los padres y madres, dijeron fuentes que estuvieron presentes en el encuentro. Aunque respaldó al fiscal de la República, asegurando que la dependencia ha conseguido “avances” significativos. 

Por ejemplo, las autoridades expusieron que en el presente gobierno se identificaron plenamente -y científicamente- los restos de Christian Alfonso Rodríguez Telumbre. Parte de sus restos fueron hallados en una nueva investigación iniciada en el presente gobierno, y enviados al Instituto de la Universidad de Innsbruck, en Austria, donde se confirmó que pertenecían al joven normalista. 

También se confirmó plenamente la identidad de Jhosivanny Guerrero de la Cruz, tras un nuevo análisis en Innsbruck. 

Estos dos casos confirmados se suman al de Alexander Mora Venancio, el primero en ser identificado en 2014. 

Otro avance expuesto fue el inicio de procesos penales por delincuencia organizada en contra de elementos de seguridad federales, incluyendo a un capitán del Ejército mexicano y elementos de la Policía Federal, por su relación con el grupo criminal que controlaba la zona de Iguala y que participó en la desaparición de los normalistas. Estas detenciones, apuntaron las autoridades, desmontaría el argumento de la antigua administración de Peña Nieto de que este grupo solo tenía “alcance local”. 

También destacaron la investigación y el ejercicio de la acción penal por delitos de tortura cometidos en contra de personas involucradas en el caso para que apoyaran “la verdad histórica” de que los jóvenes fueron incinerados en el basurero de Cocula, misma que, insistieron, “no tiene sustento científico”. De hecho, los restos del normalista Christian Alfonso Rodríguez Telumbre no fueron hallados en ese basurero, ni en el río San Juan, sino en otro punto de Cocula conocido como ‘Barranca de la Carnicería’. 

Además, por el caso Ayotzinapa están bajo proceso dos elementos de la Marina, así como dos elementos de la Policía Federal Ministerial y su antiguo titular, que se encuentra prófugo de la justicia mexicana en el estado de Israel. 

“Nosotros, como abogados y defensores de derechos humanos, podemos ponderar que se están dando pasos en la dirección correcta”, planteó en entrevista con Animal Político Santiago Aguirre, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, que acompaña el caso. “Pero hay que entender que, a un padre y a una madre, que llevan siete años sin respuestas, esos pasos le saben a muy poco”. 

Por ello, aunque los familiares reconocen en su mayoría los avances que planteó el gobierno, el reclamo sigue siendo el mismo que hace siete años: necesitan que se intensifiquen las labores de búsqueda y respuestas basadas en evidencia científica y en nuevas acusaciones para determinar responsabilidades, y no solo una nueva narrativa. 

Los reclamos a FGR y Sedena

Por ejemplo, los familiares criticaron ante el presidente López Obrador que las instituciones que participan en la investigación del caso “no están alineadas en un mismo esfuerzo para esclarecerlo”, y pusieron especial énfasis en la Fiscalía General de la República y en la Sedena. 

A la Fiscalía de Gertz Manero la acusan de cometer “errores graves”, como el reciente abatimiento, el pasado 23 de septiembre, de Juan Salgado Guzmán, alias el Indio, presunto líder de Guerreros Unidos y pieza clave en la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa. 

El Indio ya había sido detenido por el caso Ayotzinapa en 2016, pero salió libre. Ahora, la FGR buscaba detenerlo de nuevo, pero en un operativo en Metepec, Estado de México, el presunto delincuente puso resistencia y los elementos de la Fiscalía lo mataron a balazos, por lo que, a decir de los padres, se perdió un testigo clave en el caso.

Otro más, ya que, de hecho, según expuso ayer el subsecretario Alejandro Encinas hasta 21 personas relacionadas con el caso Ayotzinapa fueron asesinadas, abatidas, o murieron por COVID-19, como el reciente caso de Mario Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos, que falleció por el virus el pasado 25 de julio mientras estaba internado en el Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano. 

Los familiares también reclamaron la lentitud en el proceso de extradición de Tomás Zerón, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal, quien es investigado por el caso Ayotzinapa y se encuentra en Israel, cuyo gobierno ya sabe que hay una orden de aprehensión en su contra. 

“Los padres están enfadados con la Fiscalía porque se enteraron que, en parte, México no termina de culminar el papeleo burocrático que Israel espera para que se produzca la extradición”, apuntó el director del Pro, Santiago Aguirre, que agregó que otra molestia de los familiares es con el Ejército mexicano, al que acusan de no entregar toda la información que tienen del caso. “Eso es algo muy grave, máxime por todo el poder que acumula el Ejército en este gobierno”, recalcó Aguirre.  

El pasado viernes, el abogado de los familiares, Vidulfo Rosales, dijo tras el encuentro con las autoridades que se enteraron de que un testigo declaró ante instancias judiciales que al menos de los 25 estudiantes de Ayotzinapa fueron conducidos al 27 Batallón de Infantería, situado en Iguala. Esto reforzaría la tesis de la presunta responsabilidad del Ejército en la desaparición de los 43. 

“Se debe realizar una investigación exhaustiva”, subrayó el abogado, en referencia a la Secretaría de la Defensa. 

Este domingo 26 de septiembre está previsto que a las cuatro de la tarde haya una marcha que saldrá del Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México, hacia el Zócalo, para exigir la búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa que fueron víctimas de desaparición forzada hace siete años. 

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Mutaciones del coronavirus: ¿cómo será su evolución?

Expertos explican la importancia de conocer las mutaciones del SARS-CoV-2 no sólo para hacer una vigilancia genómica de la pandemia, sino también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.
19 de agosto, 2021
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Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

Getty Images

Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus

Getty Images
La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

Getty Images

La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.


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