'No me asusta ir a defenderme, pero no de crimen organizado': científica
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Foro Consultivo Científico y Tecnológico

“No me asusta ir ante un juez a defenderme, pero no de crimen organizado”: científica acusada por FGR

Gabriela Dutrénit y José Franco son dos de los 31 académicos perseguidos por las autoridades. Aunque la Fiscalía no recurrirá la decisión del juez que rechazó las detenciones está previsto que pueda rearmar el caso.
Foro Consultivo Científico y Tecnológico
30 de septiembre, 2021
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Gabriela Dutrénit y José Franco llevan una semana frenética. El lunes 20 de septiembre se hizo público que la Fiscalía General de la República (FGR) pedía penas de hasta 40 años de cárcel contra 31 científicos, entre los que ambos se encuentran. La acusación es de “crimen organizado” y a pesar de que un juez desestimó en dos ocasiones ordenar su arresto, las autoridades podrían pedirlo nuevamente.

“Sentimos que hubo justicia, pero esto no se acabó”, dijo Dutrénit, minutos después de mantener una reunión con Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). En el encuentro, este les transmitió la voluntad de “independencia” e “imparcialidad” de la judicatura.

A pesar de ello, desde Presidencia se insiste en señalarlos. Ahora reconoce que el Foro Consultivo Científico y Tecnológico era legal, aunque les señala por usar el dinero en lujos. “Esto es claramente es una venganza. No hay vuelta, ves todo y dices que no hay elementos. No me asusta ir ante un juez a defenderme, pero no de crimen organizado, que tengo que estar en la cárcel”, explica Dutrénit. 

La FGR no recurrirá la decisión del juez de no detener a los 31 científicos, lo que tumba definitivamente esa iniciativa. Sin embargo, la carpeta de investigación sigue abierta y parece que se adecuarán las acusaciones.

Tanto Dutrénit como Franco fueron coordinadores del Foro Consultivo Científico y Tecnológico en diferentes etapas (ella entre 2013 y 2014 y él entre 2014 y 2018). Ahora denuncian que ni siquiera conocen los detalles de la acusación en su contra. “No hemos tenido acceso a la carpeta de investigación”, afirma Dutrénit.

La primera petición de órdenes de arresto, a la que tuvo acceso Animal Político, muestra las líneas marcadas por la FGR: considera que el Foro Consultivo Científico y Tecnológico era una institución que no debió existir y que se utilizó para suplantar el papel del Estado. A partir de entonces, todos sus movimientos se convierten en prueba de una presunta irregularidad. 

La sospecha sobre una posible investigación lleva sobrevolando el Conacyt desde 2019, cuando su actual directora, María Elena Álvarez-Bulla, afirmó que consideraba irregular el Foro. El pasado 4 de junio, oficiales de paisano visitaron el domicilio de Dutrénit para confirmar si ella vivía en esta dirección.

“Mi marido atendió la puerta y dijo que llegaría un citatorio, pero no dijo nada más. Entre varios nos empezamos a preguntar, porque hacía mucho que la directora de Conacyt había estado amenazando con denuncias penales. Fuimos identificando algunos de los que habían sido visitados y vimos que estábamos todos los del Foro”, explica. 

Las primeras órdenes de aprehensión se solicitaron el 24 de agosto y, un día después, el juez las rechazó por considerar que no había delitos. “No teníamos información a ciencia cierta, fuimos recibiendo información indirecta y nos fuimos enterando. Pero a día de hoy no tenemos la carpeta de investigación, no sabemos de qué se nos acusa”, dice Dutrénit, que asegura que en la última semana tuvieron conocimiento de los movimientos de la FGR a través de la prensa. 

“No hubo fraude, estábamos controlados”

Para el colectivo científico, lo fundamental es denunciar la desmesura de la acusación, que les lleva a buscar una condena por crimen organizado. Ante las dudas sobre si pudo haber algún manejo ilícito de fondos, Dutrénit es tajante: “No hubo ningún fraude. Éramos completamente controlados, el dinero público era totalmente auditado. Teníamos un auditor externo, que auditaba los informes financieros, y eso pasaba a Conacyt, que hacía su propia auditoría. Después, la Secretaría de la Función Pública hacía otra auditoría. Y después, nos entregaban la constancia de que el informe era correcto. Estaba todo tan amarrado. Tengo claro que no hubo uso indebido de los fondos en mi periodo, pero tampoco en otros, no había como”. 

Uno de los elementos que genera sorpresa en la investigación es que, a pesar de que el Foro existe desde 2002, la investigación se limita al sexenio de Enrique Peña Nieto como presidente. “Operamos igual desde 2002, no hubo cambios, se cumplía la Ley de Ciencia y Tecnología”, dice Dutrénit. “El estatuto decía que el foro tenía que constituirse en asociación civil. Al eliminar eso en el estatuto en 2019, eso cambió la relación jurídica entre el Foro y el Conacyt. Pero eso es lo que dijo la Suprema Corte en su sentencia, que actuamos de acuerdo a la ley”, asegura. “Todo Conacyt ha hecho interpretaciones distintas. Hemos buscado muchos de los documentos y a lo largo de la vida se han hecho diversas interpretaciones, pero siempre fue favorable. Ella considera que siempre fue ilegal pero solo va contra nosotros”, dice.

Para Dutrénit, una acusación por “delincuencia organizada” es “un sinsentido”. “¿Por qué contra nosotros? No puedo entender”, afirma. Cree que, si analiza lo ocurrido en los últimos años, la explicación puede estar en el intento de Álvarez-Bulla para cambiar la ley y el “rechazo de la comunidad científica”, en el que el Foro tuvo un papel relevante. “El Foro tuvo un papel y eso atizó el conflicto”, dice. 

“Habrá justicia”

Uno de los elementos más señalados por la Fiscalía, y que también fue comentado por el presidente, Andrés Manuel López Obrador, en una mañanera, es la compra por parte del Foro de una casa en Coyoacán. Dutrénit dice desconocer los pormenores de aquella operación porque fue posterior a que ella abandonó la institución. Sin embargo, asegura que no pudo ser con el recurso anual de Conacyt y que debió adquirirse con fondos propios derivados de trabajos que se realizaban con otras entidades. “Cuando yo entré recibí los fondos propios, cuando me fui deje los fondos y reporté a la mesa directiva. Si nos sobraba dinero de Conacyt un año lo teníamos que devolver. 

“El Foro tuvo ingresos extraordinarios y ese dinero se usó para comprar la casa. La casa está a nombre del Foro, quien es dueño es la mesa directiva, es decir, las instituciones. Hablamos de una asociación civil que fue hecha dentro de la ley, que adquiere una propiedad que es propiedad de su mesa directiva. No sé por qué insisten en buscar, es parte de una narrativa hecha de mala fe”, añade Franco, que era coordinador de la institución cuando esta adquirió aquella vivienda.

“Ninguno de nosotros nos enriquecimos ni lavamos dinero. Ahí está lo que se gastó, era de acuerdo al plan y estaba controlado por la mesa directiva. Nadie se enriqueció. ¿Los de Conacyt que ganaban? Nada, nos daban los recursos”, insiste Dutrénit.

Como ejemplo habla de sus propias finanzas. “Llevo viviendo en la misma casa desde 2003, soy profesora distinguida de la UAM, tengo el tope de ingreso en la UAM, mi marido también es profesor y también tiene el tope de ingresos. A lo largo del tiempo vas acumulando, pero nada significativo”, explica. 

Ante la pregunta sobre si cree que el Foro cometió algún error, se centra en su labor divulgativa. “Teníamos que haber dedicado más a la comunicación y difusión. No llegábamos lo suficiente a la sociedad. No es fácil llegar al ciudadano”, reconoce. 

Reconoce la científica que no puede creer que, al final, termine en prisión. Aunque la amenaza está ahí, como una espada de Damocles. “Creo que va a haber justicia, aunque puede pasar. Hasta ahora operó el derecho, aunque a medias, porque no tenemos la carpeta”, dice. 

Sin puentes con Conacyt

“Esto está en manos de la Fiscalía, que está tratando de rearmar todo el contenido de lo propuesto. Dicen que van a cambiar las acusaciones e incluso el número de personas acusadas, pero lo sabemos porque lo han dicho en medios. Esto sigue siendo un tema mediático hasta el momento”, se queja José Franco. Hasta el momento, denuncia, no han recibido una notificación oficial. “Ahora no te puedes defender de nada, porque no hay nada”, dice.

Asegura que, a pesar de ser una comunidad pequeña en la que todos se conocen no se han abierto canales de comunicación con la actual dirección de Conacyt. “No hay puentes establecidos, entonces no es que estén cerrados, son inexistentes”, afirma.

En la parte que le toca, el físico e investigador asegura que “no hubo en lo más mínimo un mal manejo de fondos”. “Estaban etiquetados en diferentes rubros y se usaron para esos rubros”, afirma. Como detalle, recuerda que meses antes de que Conacyt pusiese fin al Foro, los responsables del Tren Maya firmaron un convenio para que la institución científica asesorara en uno de los proyectos insignia del gobierno de López Obrador, tal y como publicó El Universal. Además, también generaron documentos sobre el plan de aeropuerto de Santa Lucía. 

En su opinión, para abordar este caso es importante hablar del contexto. Y este nos lleva a definir qué era el Foro: una entidad construida a través de 17 de las instituciones más importantes en educación, innovación o empresa.

“En la mesa directiva no solo tienes el talento, sino también tienes visiones muy diferentes. El trabajo dentro del foro con estas instituciones es un trabajo que se nutre, se alimenta de perspectivas muy distintas. La visión es policromática”, dice.

En su opinión, las distintas visiones existentes en el Foro chocaron con la visión de la actual dirección de Conacyt e incrementaron las tensiones.  “Conacyt ataca con fuerza al foro porque intenta imponer una visión única al desarrollo y destino de la ciencia. Asume el poder centralizado y quiere que la próxima ley de Ciencia y Tecnología esté centralizada”, argumenta.

Para Franco, la última semana fue también muy difícil, como para el resto de sus compañeros. “Estar primero señalado, con un posible cargo de crimen organizado, dinero de procedencia ilícita… es horrible, es una situación tenebrosa. Hay un enojo, porque es una injusticia. Hay sentido de frustración, porque no te permiten ver el expediente, porque, por otro lado, te lanzan una jauría en las redes sociales a enlodar tu nombre. Es una situación bastante difícil”, argumenta.

En su opinión, el fondo de este caso son dos maneras de entender la ciencia y, de algún modo, el país. “Este país no es monolítico. Cada lugar tiene un historial y hay una riqueza que se está tratando de borrar”, afirma. A pesar de todo, asegura que muchos de los señalados votaron por López Obrador. “Estábamos dispuestos a participar de estos cambios. Seguimos teniendo la disposición de apoyar en los cambios, porque si le va mal al presidente, le va mal a México, y eso no lo deseamos”, señala.

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Carlos III: cuáles son los desafíos que enfrenta el nuevo rey

El nuevo soberano británico ascendió al trono en momentos en que en su país se experimentan dificultades económicas y un descenso del apoyo público a la monarquía.
20 de septiembre, 2022
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Sobre el papel, pocas transiciones han sido tan fluidas como esta sucesión de la monarquía británica: menos de 48 horas después de la muerte de la reina Isabel II, el rey Carlos III había sido proclamado oficialmente como el nuevo soberano de Reino Unido.

Sin embargo, las cosas no son tan simples como parecen: Carlos ha ascendido al trono en un momento difícil para Reino Unido y su familia real.

Los historiadores entrevistados por la BBC creen que el nuevo rey enfrenta “desafíos sin precedentes” que definirán, para bien o para mal, su reinado y los que le seguirán.

Se avecinan tiempos difíciles para Carlos III: desde lidiar con el impacto de la crisis energética en su país hasta enfrentar las percepciones cambiantes hacia la monarquía, tras 70 años del reinado de su madre.

Estos son algunos de los principales temas y problemas que podrían necesitar la atención del nuevo rey.

¿Una monarquía “con los pies en la tierra”?

Millones de familias en Reino Unido se enfrentan a una posible pobreza energética este invierno debido a la escalada de los precios de la energía provocada por la guerra en Ucrania.

Los pronósticos más pesimistas dicen que hasta 45 millones de personas tendrán dificultades para pagar sus facturas, es decir, dos tercios de la población del país.

La reina Isabel II en un carruaje dorado en su coronación en junio de 1953.

Getty Images
Algunos expertos creen que la coronación de Carlos III será más pequeña y menos pomposa que la de la reina Isabel, en 1953.

Es probable que tal escenario ponga las finanzas de la familia real bajo más escrutinio de lo usual.

De hecho, incluso antes de la guerra había rumores en la prensa británica de que el entonces príncipe de Gales estaba dispuesto a reducir la pompa y las condiciones de los eventos de la realeza, más concretamente, su coronación.

El periódico Daily Telegraph especuló el 13 de septiembre que el evento será una desviación de la opulenta coronación de la reina en 1953, la primera ceremonia de este tipo en ser televisada.

Citando fuentes de la realeza, el periódico dijo que la coronación de Carlos III, que no se espera que se realice antes de junio del próximo año, será más breve, “menos costosa” y, lo que es más importante, más multicultural para reflejar la diversidad de la sociedad británica.

Carlos ha hablado previamente de su deseo de tener una monarquía reducida, lo que probablemente se traduzca en un núcleo más pequeño de miembros de la realeza en funciones, con el rey y la reina consorte Camilla, el príncipe William y su esposa Catherine en el centro.

“Es muy probable que veamos cosas reducidas, especialmente la coronación”, le dice a la BBC la historiadora de la realeza Kelly Swab.

“La familia real debe ser vista como que sabe lo que ocurre en el país durante estos tiempos difíciles”, señala.

Las finanzas de la familia real son un tema complejo que a menudo está en el centro de los argumentos antimonárquicos: los fondos provienen principalmente de un pago anual financiado por los contribuyentes, conocido como Subvención Soberana.

Para 2021-2022, esta subvención se fijó en US$99,8 millones, lo que equivale a US$1,49 dólares por persona en Reino Unido, pero esto no incluye los sustanciales costos para cubrir la seguridad de los miembros de la familia real.

Reputación menguante

Manifestante con una pancarta que dice "No Mi Rey" el 12 de septiembre en Londres

Getty Images
El apoyo público a la monarquía ha disminuido en los últimos 30 años, según la Encuesta Británica de Actitudes Sociales.

El apoyo a la monarquía está en su punto más bajo en más de 30 años, según la Encuesta británica de actitudes sociales, que mide regularmente los sentimientos de una muestra de la población británica hacia la realeza.

La última edición de la encuesta, publicada en 2021, mostró que solo el 55 % de los británicos pensaba que era “muy importante” o “bastante importante” tener una monarquía. En décadas pasadas, ese apoyo oscilaba entre el 60 % y el 70 %.

En mayo de este año, Carlos apareció de tercero en una lista de los miembros de la realeza favoritos de la gente, detrás de la reina y su hijo mayor, el príncipe William.

Si bien las encuestas realizadas después de la muerte de Isabel II han mostrado un apoyo cada vez mayor al nuevo rey, hay señales de que Carlos III tiene trabajo por hacer en términos de la reputación de la realeza.

“Uno de los desafíos para el rey Carlos III es hacer que la monarquía sea atractiva para las generaciones más jóvenes“, dice el historiador de la realeza Richard Fitzwilliams.

La opinión de Fitzwilliams está respaldada por la Encuesta británica de actitudes sociales, que muestra que en 2021 solo el 14 % de las personas de entre 18 y 34 años consideraban “muy importante” que Reino Unido tuviera una monarquía, mientras que la proporción entre los mayores de 55 años era del 44 %.

Y según una encuesta de YouGov, realizada para el grupo antimonárquico Republic en mayo, el 27 % de la población apoya la abolición total de la monarquía, eso es un aumento notable del 15 % que ha sido la norma durante la mayor parte de este siglo.

Y se registra una insatisfacción considerablemente mayor entre las generaciones más jóvenes.

Kelly Swab también señala que “las cosas han cambiado mucho desde 1952” (el año en que Isabel II se convirtió en reina). Se refiere en concreto a las esporádicas protestas antimonárquicas que se han producido en los últimos días.

Hay menos deferencia a la monarquía en estos días y mucho más escrutinio de la familia real”, indica.

“Esto es algo que el rey Carlos debe tener en cuenta”.

La situación también varía entre las distintas naciones de Reino Unido.

El experto en encuestas y profesor de política en la Universidad de Strathclyde John Curtice dice que las encuestas realizadas antes de la muerte de Isabel II indicaron que una clara mayoría enInglaterra y Gales elegiría mantener la monarquía antes que establecer una república.

En Escocia, sin embargo, aunque la monarquía seguía siendo la opción preferida de los dos, el apoyo a la misma estaba por debajo del 50%. En esta nación también se promueve la celebración de un segundo referendo sobre la independencia de Reino Unido, aunque la línea del gobernante Partido Nacional Escocés es mantener la monarquía aunque se logre la independencia.

En Irlanda del Norte, las actitudes hacia la monarquía tienden a estar vinculadas a la identidad nacional, señala el corresponsal de la BBC Chris Page.

Para los unionistas, que quieren que Irlanda del Norte permanezca en Reino Unido, el monarca es la personalidad británica, que encarna la autoridad de la Corona como fuerza unificadora en las cuatro naciones del Reino Unido. Los nacionalistas, que quieren que Irlanda del Norte se convierta en parte de la República de Irlanda, generalmente no reconocen la soberanía de la Corona.

El resultado de las elecciones parlamentarias norilandesas del pasado mes de mayo ofrecen una perspectiva sobre la cuestión constitucional, aunque debido a las complejidades de la política local, como señala Page, no puede tomarse como definitiva.

En esas elecciones aproximadamente el 42% de las personas votaron por un político unionista. Mientras el 40% votó por los nacionalistas, y el resto, el 18%, por candidatos neutrales.

“Nunca te quejes, nunca te expliques”

El rey Carlos III en la ceremonia de proclamación el 10 de septiembre de 2022

Getty Images
El rey Carlos III es el jefe de Estado de Reino Unido, pero sus poderes son principalmente simbólicos y ceremoniales.

Carlos III es el jefe de Estado de Reino Unido. Pero bajo el modelo de monarquía constitucional británica, los poderes del soberano son en su mayoría simbólicos y ceremoniales.

Por lo tanto, se espera que los miembros de la familia real se mantengan políticamente neutrales.

Muchos vieron la moderación de la reina como resultado de su creencia en el adagio “nunca te quejes, nunca expliques”.

Habiendo dicho eso, Carlos, en el pasado, solía hablar sobre diferentes temas que le importaban.

En 2015, se reveló que había escrito decenas de cartas a ministros del gobierno expresando preocupaciones sobre temas que van desde las finanzas hasta las Fuerzas Armadas y la medicina herbaria.

¿Cambiará su postura? El profesor Vernon Bogdanor, destacado experto constitucional, así lo cree.

“Desde sus primeros días, él ha sabido que su estilo tendrá que cambiar. El público no querrá un monarca en campaña“, dice el profesor.

El 12 de septiembre, mientras se dirigía a los miembros del Parlamento, el recién proclamado rey ya daba señales de un acercamiento que se ajustaba.

Además de reconocer que había intereses que ya no podía perseguir, Carlos III dijo que el Parlamento era “el instrumento vivo y que respira” de la democracia británica.

Commonwealth y legado colonial

La reina Isabel II durante una visita a Jamaica en 2002.

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En los últimos años, algunas naciones de la Commonwealth comenzaron a debatir su relación con la Corona británica.

Tras la muerte de su madre, el rey Carlos III se ha convertido en el Jefe de la Commonwealth, una asociación política de 56 países, en su mayoría antiguas colonias británicas.

También es el jefe de Estado de 14 países junto con Reino Unido, una lista que incluye a Australia, Canadá, Jamaica y Nueva Zelanda.

En los últimos años, sin embargo, algunas naciones de la Commonwealth han comenzado a debatir su relación con la Corona británica.

Como parte de este proceso, Barbados tomó la decisión de convertirse en república a fines de 2021, con lo que destituyó a la reina como jefa de Estado y puso fin a los siglos de influencia de Reino Unido sobre la isla, que fue un centro para el comercio transatlántico de esclavos durante más de 200 años.

La gira del príncipe William por el Caribe a principios de 2022 provocó protestas anticoloniales y pedidos de reparación por la esclavitud, y el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, le dijo públicamente a la realeza que el país “avanzaría”.

Sean Coughlan, corresponsal de la realeza de la BBC, cree que redefinir una relación más moderna con la Commonwealth será “un gran desafío” para el rey Carlos.

“Como su nuevo jefe, ¿cómo pueden sus visitas a los países de la Commonwealth navegar el difícil legado del colonialismo y asuntos como la esclavitud?”

Un rey “veterano”

El príncipe William saluda a un niño en el Castillo de Windsor.

Getty Images
Se espera que el príncipe William asuma una parte de los deberes reales.

A los 73 años, Carlos III es la persona de mayor edad en ser proclamada rey en Reino Unido.

Una de las preguntas sobre el día a día de su reinado es cuánto de la extensa lista de deberes reales se espera que lleve a cabo él mismo.

Hay mucha especulación de que su hijo y heredero de la Corona, el príncipe William, intervendrá para compartir la carga de los compromisos de la realeza, especialmente las giras en el extranjero.

La propia reina Isabel II dejó de viajar al extranjero cuando tenía 80 años.

“Carlos es un rey mayor. No puede hacerlo todo”, cree la historiadora Kelly Swab.

“Espero que, como resultado, veamos mucho más del príncipe William”.

Ponerse unos zapatos enormes

Rey Eduardo VII

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El rey Eduardo VII ascendió al poder en circunstancias similares, dicen los historiadores.

Como lo demuestra la avalancha de demostraciones de luto en muchas partes del país tras conocerse su muerte, Isabel II fue una monarca muy popular.

Eso en sí mismo representa un desafío para el nuevo rey, pero no uno insuperable, según la historiadora de la realeza Evaline Brueton.

Se refiere a las circunstancias en las que Eduardo VII heredó la Corona en 1901, tras la muerte de la reina Victoria, otra monarca muy querida por los británicos.

“Hay similitudes interesantes entre el momento que estamos viviendo ahora y el final de la era victoriana”, dice Brueton.

“Tanto Eduardo VII como Carlos III se hicieron cargo de los períodos de cambio social en Reino Unido. Y ambos no eran tan populares como sus madres“.

Eduardo VII estuvo en el poder solo nueve años (1901-1910), pero se le recuerda con cariño como un rey que participó en esfuerzos diplomáticos que sentaron las bases de la famosa Entente Cordiale, una serie de acuerdos innovadores entre Reino Unido y Francia firmados en 1904.

“A Eduardo VII le fue extremadamente bien y no hay nada que sugiera que Carlos tampoco será recordado como un rey importante”, cree Brueton.

“Tuvo a la reina Isabel II como un gran modelo a seguir y ha tenido tiempo para prepararse para la tarea”.


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