Salud suma 730 muertes por COVID; hay reducción del 22% en casos
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Cuartoscuro

Salud suma 730 muertes más por COVID y mantiene reducción del 22% en casos

Las dosis aplicadas corresponden a 59 millones 925 mil 105 personas con al menos una vacuna, 67% de la población adulta en México.
Cuartoscuro
9 de septiembre, 2021
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La Secretaría de Salud registró 730 defunciones recientes por COVID-19; suman al menos 266 mil 150 muertes reconocidas oficialmente.

También sumó 14 mil 828 casos más, por lo que van 3 millones 479 mil 999 personas que enferman por el virus, desde el inicio de la epidemia.

Leer más |Gobierno dará 800 mil millones más a Salud para vacunas COVID y medicinas

Sin embargo, las autoridades estiman que 99 mil 630 (un 2.7%) son casos activos de COVID por presentar síntomas en días recientes.

De acuerdo con los datos del reporte técnico diario de la dependencia, la tendencia de casos se redujo un 22%, entre las semanas 33 y 34 del año.

89 millones de vacunas contra COVID

En México se han aplicado 89 millones 500 mil 945 vacunas contra COVID, 871 mil 836 se usaron este 8 de septiembre.

Las dosis aplicadas corresponden a 59 millones 925 mil 105 personas con al menos una vacuna, 67% de la población adulta en México.

Sin embargo, solo un 63% cuentan con esquema completo de vacunación.

Gráficos
Casos y fallecimientos
de COVID-19 en México
Información actualizada a las con el Comunicado Técnico de la Secretaría de Salud.
Confirmados
Defunciones
Datos desde el 27 de febrero del 2020, cuando se confirmó el primer caso en el país.
Nota: el 5 de octubre de 2020, la Secretaría de Salud ajustó los datos acumulados hasta ese momento y sumó al registro 2 mil 789 decesos más, respecto al día anterior. Se trata de los casos por "asociación epidemiológica", es decir, aquellos confirmados no por prueba de laboratorio, pero con Enfermedad Respiratoria Viral que tuvieron contacto con un caso/defunción confirmada.
FUENTE: Secretaría de Salud
Nuevos casos
de COVID-19 en México
Información actualizada a las con el Comunicado Técnico de la Secretaría de Salud.
Nuevos casos
Datos desde el 27 de febrero del 2020, cuando se confirmó el primer caso en el país.
Nota: el 5 de octubre de 2020, la Secretaría de Salud ajustó los datos acumulados hasta ese momento y sumó al registro 2 mil 789 decesos más, respecto al día anterior. Se trata de los casos por "asociación epidemiológica", es decir, aquellos confirmados no por prueba de laboratorio, pero con Enfermedad Respiratoria Viral que tuvieron contacto con un caso/defunción confirmada.
FUENTE: Secretaría de Salud
Defunciones confirmadas
por COVID-19 en México
Información actualizada a las con el Comunicado Técnico de la Secretaría de Salud.
defunciones nuevas
*No corresponden al día en que ocurrieron, sino al día en que se sumaron al registro total de muertes.

Datos desde el 27 de febrero del 2020, cuando se confirmó el primer caso de COVID-19 en el país.
Nota: el 5 de octubre de 2020, la Secretaría de Salud ajustó los datos acumulados hasta ese momento y sumó al registro 2 mil 789 decesos más, respecto al día anterior. Se trata de los casos por "asociación epidemiológica", es decir, aquellos confirmados no por prueba de laboratorio, pero con Enfermedad Respiratoria Viral que tuvieron contacto con un caso/defunción confirmada.
FUENTE: Secretaría de Salud
Relación de casos
de COVID-19 en México
Información actualizada a las con el Comunicado Técnico de la Secretaría de Salud.
Activos
Recuperados
Defunciones
Datos desde el 27 de febrero del 2020, cuando se confirmó el primer caso en el país.
Nota: el 5 de octubre de 2020, la Secretaría de Salud ajustó los datos acumulados hasta ese momento y sumó al registro 2 mil 789 decesos más, respecto al día anterior. Se trata de los casos por "asociación epidemiológica", es decir, aquellos confirmados no por prueba de laboratorio, pero con Enfermedad Respiratoria Viral que tuvieron contacto con un caso/defunción confirmada.
FUENTE: Secretaría de Salud
Aumento porcentual diario
de casos confirmados
Información actualizada a las con el Comunicado Técnico de la Secretaría de Salud.
Aumento de
respecto al día anterior
Este gráfico muestra la aceleración de la curva epidemiológica desde el 1 de marzo.
El primer caso confirmado en el país fue el 27 de febrero del 2020.
Nota: el 5 de octubre de 2020, la Secretaría de Salud ajustó los datos acumulados hasta ese momento y sumó al registro 2 mil 789 decesos más, respecto al día anterior. Se trata de los casos por "asociación epidemiológica", es decir, aquellos confirmados no por prueba de laboratorio, pero con Enfermedad Respiratoria Viral que tuvieron contacto con un caso/defunción confirmada.
FUENTE: Secretaría de Salud
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Por qué acumular grasa corporal nos hace más vulnerables al COVID

El exceso de grasa en el cuerpo provoca problemas de suministro, de distribución y de entrada de aire que nos hacen más propensos a sufrir todo tipo de infecciones respiratorias, entre ellas la covid-19.
19 de enero, 2022
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Seguro que conoces la historia contada en “La ilíada” de Homero. Relata cómo los griegos, después de varios años intentando conquistar Troya, lograron su propósito gracias a un enorme caballo de madera en cuyo interior se ocultaron sus soldados.

Aprovechando la oscuridad de la noche, asaltaron la ciudad desde dentro.

Pues bien, parece que nuestro enemigo el SARS-CoV-2 ha encontrado un caballo de Troya inesperado en nuestro interior que le ayuda en su lucha: nuestra grasa corporal.

Un caballo de Troya para la infección por coronavirus

El SARS-CoV-2 entra en las células del organismo cuando una proteína de su envoltura, la llamada spike o proteína S viral, se une con la enzima convertidora de angiotensina tipo 2, molécula de la membrana de varios tipos de células humanas.

En el fenotipo obeso, la expresión de estas moléculas de membrana en el tejido adiposo aumenta.

Y eso convierte a la grasa en reservorio ideal del virus tras su entrada en el organismo, permaneciendo en el cuerpo de los pacientes con obesidad durante más tiempo.

Por si fuera poco, en modelos animales de obesidad se ha observado que la enzima convertidora de angiotensina tipo 2 también aumenta en las células pulmonares.

Eso implica un mayor número de sitios de unión para el virus y favorece la entrada de partículas virales en el epitelio pulmonar.

La intensidad de la infección aumenta, como también la respuesta local en los pulmones, principal lugar en el que se libra la batalla para evitar el desarrollo de la covid-19.

A esto hay que añadirle que las personas con obesidad presentan un estado inflamatorio crónico de bajo grado que activa una respuesta inmune local caracterizada por la movilización de células inmunes productoras de sustancias proinflamatorias.

Esto da lugar a una respuesta inmune deficiente que aumenta la susceptibilidad a las infecciones, entre ellas la producida por el SARS-CoV-2.

Este déficit inmune, junto con la situación previa de inflamación, puede ampliar la conocida tormenta de citoquinas desencadenada tras la infección viral, produciendo un empeoramiento de los síntomas.

Por otro lado, el exceso de grasa abdominal de las personas con obesidad impide el correcto desplazamiento del diafragma durante la respiración, reduciendo la capacidad pulmonar y generando dificultades que predisponen al desarrollo de infecciones respiratorias.

Obesidad

Getty Images

De hecho, no es la primera vez que la obesidad se define como factor de riesgo en las infecciones causadas por virus respiratorios.

En 2009, durante la pandemia causada por el virus influenza H1N1, la obesidad se asoció con un incremento en el riesgo de hospitalización e ingreso en la UCI tras la infección vírica.

Atascos y problemas de abastecimiento

Imaginemos el cuerpo de una persona con obesidad como una ciudad amurallada.

La alta cantidad de tejido adiposo disregulado que contiene hace que, en condiciones normales, la ciudad sufra una obstrucción en las vías de suministro (por hipertensión, aterosclerosis o patologías cardiovasculares).

Pero también dificultades con el suministro y la gestión de los alimentos (resistencia a la insulina y diabetes) y con la entrada de aire (por dificultades respiratorias).

El acceso esta ciudad, ya de por sí debilitada y enferma, sería relativamente fácil para un invasor como el causante de la covid-19, puesto que el tejido adiposo se comportaría como un caballo de Troya.

Es decir, serviría de refugio al nuevo enemigo. Quien, dicho sea de paso, se encontraría con más puertas de entrada en la zona verdes de suministro de aire de la ciudad (el pulmón, en nuestro cuerpo).

El desastre sería absoluto. Sobre todo porque cuando los soldados del ejercito inmune de la ciudad tratasen de expulsar al enemigo, su respuesta deficitaria provocaría aún más daños “urbanos” como consecuencia de la tormenta de citoquinas.

Además, al atacar al caballo de Troya (nuestro tejido adiposo), invadido por el virus, se produciría muerte adipocitaria.

Y las calles de la ciudad se llenarían de residuos (gotas de grasa), que las taponarían y nos predispondrían a desarrollar el síndrome del embolismo graso. Un síndrome que dispara la probabilidad de sufrir un evento trombótico.

Esto generaría aún mayores problemas de circulación de mercancías y distribución de alimentos.

En resumen, el exceso de grasa corporal no hace si no empeorar los síntomas de la infección por SARS-CoV-2 e incrementar el riesgo de hospitalización y muerte.

Ilustración de coronavirus

Getty Images
El coronavirus puede permanecer más tiempo en el cuerpo de los pacientes con obesidad.

Las “ciudades” viejas y de sexo femenino sufren más

Cuando la ciudad afectada por obesidad es de sexo masculino, la distribución del tejido adiposo a nivel visceral es mayor.

Eso provoca un incremento de citoquinas proinflamatorias que conduce a una mayor activación de las células inmunes, lo que hace a los hombres presentar un mayor riesgo de desencadenamiento de la famosa tormenta de citoquinas responsable del empeoramiento y agravamiento de los síntomas de la COVID-19.

Con todo y con eso, parece que el efecto devastador de la enfermedad en el largo plazo es mayor cuando esa ciudad pertenece al sexo femenino.

Ahora que ha pasado tiempo suficiente para ver las secuelas de la enfermedad, se ha podido comprobar que, dentro de los factores de riesgo de síndrome post-covid-19 , tener obesidad y ser mujer predispone a presentar covid persistente.

Siguiendo con el símil, desde el inicio de la pandemia se ha observado que ciudades más envejecidas (mayores de 55 años) tendrían más riesgo de ser totalmente destruidas por la invasión (mayor mortalidad).

Incluso en caso de personas con normopeso. Sin embargo, ya desde el principio de la pandemia observamos que la “ciudad obesa” joven sufría igual los efectos que “ciudades normopeso” de mayor edad.

Todo ello explica la mayor propensión de las personas con obesidad a desarrollar la infección por SARS-CoV-2 con síntomas más graves y necesitar hospitalización, ventilación mecánica y cuidados intensivos.

También explica por qué las personas con obesidad suelen requerir una hospitalización prolongada y tratamientos más intensos: tardan más tiempo en eliminar la presencia del virus.

Más a largo plazo, la presencia de obesidad aumenta el riesgo de desarrollar secuelas crónicas de covid-19.

Visto lo visto, deberíamos reflexionar sobre la necesidad de realizar importantes esfuerzos, tanto a nivel personal como desde todos los estamentos implicados, para implementar todas las medidas que ayuden a paliar la actual epidemia de obesidad.

*Marta Domínguez Álvaro es investigadora postdoctoral en enfermedades crónicas, de la Universidad Camilo José Cela y Silvia Salado Font es directora de la OTRI, Universidad Camilo José Cela. Este artículo se publicó en The Covnersation. Puedes leer la versión original aquí.


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