Enfrentamientos y redadas: la caza de migrantes que ocurre en Chiapas
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Alberto Pradilla

Detenciones, enfrentamientos y redadas: la caza de migrantes que ocurre en Chiapas

Por tercera ocasión, la caravana de migrantes fue interceptada por un operativo del INM y la Guardia Nacional. Autoridades han negado información sobre el saldo de heridos y detenidos.
Alberto Pradilla
3 de septiembre, 2021
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La tercera caravana migrante de la semana fue abortada igual que sus dos antecesoras: con un operativo del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Guardia Nacional que concluyó con varios heridos y un número indeterminado de detenidos.

A menos de 5 kilómetros de Escuintla, Chiapas, decenas de agentes interceptaron a los caminantes, en su mayoría haitianos, que escaparon por los sembradíos que bordean la carretera. Tras algunos minutos de enfrentamiento, los uniformados se lanzaron a la caza del migrante. Primero, a través de las plantaciones por las que habían escapado. Después, en hoteles de Escuintla, donde irrumpieron buscando a las familias que no lograron atrapar minutos antes.

Esta es la cronología de cómo decenas de agentes migratorios y guardias nacionales cerraron el paso de hombres y mujeres exhaustos que llevan meses atrapados en Tapachula, Chiapas.

Por la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguraba que la barrera instalada para impedir el tránsito era por el bien de los migrantes, para “evitar violaciones a los derechos humanos”. Animal Político quiso saber cuántas personas fueron arrestadas y qué ocurrió con ellas, pero al cierre de la edición el INM no había dado una respuesta. La presencia del comisionado Francisco Garduño en Tapachula lleva a pensar que fue él quien dirigió de manera directa el operativo.

3:00 horas. Inicia la caminata

Los migrantes inician su caminata en Huixtla, Chiapas, tras dormir a la intemperie. La víspera se instalaron en una cancha tras caminar 41 kilómetros desde Tapachula. En medio de la noche, solo iluminados por una ambulancia y una patrulla de la Guardia Nacional, el grupo avanza liderado por varios hombres jóvenes.

Por detrás, algunas familias, varias mujeres embarazadas e incluso niños de corta edad cargados por sus padres. Aunque mayoría de los caminantes son haitianos también hay venezolanos, hondureños y guatemaltecos.

Te puede interesar: Gobierno dice que migrantes en situación ‘irregular’ se han triplicado, respecto a 2020

7:00 horas. Amanecer sin presencia policial

El grupo sigue la marcha sin apenas presencia policial. Harold Dubuisson, de 28 años, asegura confiar en llegar a su destino. “No tengo miedo, solamente vamos a pasar. Todavía la policía no ha hecho nada, nosotros solo caminamos”, dice. Sin dejar de avanzar, explica que dejó Chile el pasado 2 julio y que su objetivo es llegar a la Ciudad de México. Se sumó a la caravana harto de la falta de oportunidades en Tapachula.

“Es muy complicado. No puedes hacer nada, no puedes trabajar, no nos ayudan a conseguir papeles, no hay casa”, se queja”.

El tránsito es tranquilo, con frecuentes paradas para descansar. Algunas ONG ofrecen servicios médicos para quienes llegan agotados y otras reparten botellas de agua. En la cola de la comitiva hay personas con heridas en los pies a las que le cuesta seguir el paso.

10:30 horas. Comienza el operativo

“Gracias a Dios, por el momento, todo salió bien”. Wilson Francois, de 38 años, lleva ocho sin ver a su familia. Vivió en Brasil, Singapur, China y Chile. Ahora está de camino a Estados Unidos. Lleva la bandera de Haití, el país del que huyó, porque dice que le da “fuerza”.

La caravana lleva más de siete horas caminando y no hay rastro de operativo a la vista. Todo cambia en un segundo. Varias patrullas llegan desde la carretera de Huixtla y cierran el paso a toda velocidad. Los agentes se bajan y comienzan a perseguir a los caminantes, que se dispersan a través del sembradío que queda a su derecha. Es un momento de caos, de violencia, de pánico. Un hombre joven, ágil como una gacela, esquiva a varios policías, que le superan en número pero no en forma física. Al final, tienen que ser cuatro los tipos que logran llevarlo en volandas y encerrarlo en una “perrera”, que es como popularmente se conoce a los camiones en los que son trasladados los migrantes detenidos.

Muy cerca de ahí se escuchan los gritos desgarradores de un hombre, que agarra a su hijo con una mano y con la otra a su mujer desmayada en el piso. Hay varios agentes migratorios que miran a distancia, como si no fuese con ellos. Nadie hace nada y el hombre grita, desesperado. Antes había una ambulancia pero ahora no está. Comienzan a caer piedras desde la zona de árboles contigua a la carretera. La mujer queda ahí, tendida, en el regazo de su esposo y bajo vigilancia.

10:45 horas. Enfrentamiento a pedradas

Algunos haitianos tratan de recuperar la carretera. Los antimotines de la Guardia Nacional forman una barrera con sus escudos. Caen pedradas que quiebran los vidrios de varios vehículos del INM. Wilson Francois sigue con su bandera y trata de convencer a sus compañeros de que dejen de lanzar cosas, que caminen y se protejan con sus cuerpos, que intenten dialogar con esos hombres que quieren atraparlos. Es en vano. Cada vez que pone un pie cerca de la carretera alguien intenta echarle el guante.

Los oficiales, a gritos, lanzan la única oferta que pueden hacer: rendición y entrega para ser trasladados en autobús a un destino incierto. Nada que los caminantes, ya dispersos, puedan aceptar. Hay pedradas, insultos, golpes. Un oficial del INM golpea a un periodista de TV Azteca. El asfalto es territorio de los uniformados, que se preparan para asaltar los campos en los que se refugian los migrantes.

10:50 Carreras en mitad del campo

Al grito de “¡valieron verga!”, un grupo de funcionarios del INM trata de alcanzar a los haitianos que se habían desperdigado tras los terrenos de un campesino. Este, armado con un machete, maldecía la suerte de que sus huertos estuviesen en el lugar equivocado en el momento equivocado para que decenas de botas le pasasen por encima.

Sin opciones para alcanzar a los migrantes, los oficiales perdían fuelle mientras que algunos agentes de la Guardia Nacional trataban de ganar terreno. Con las hierbas a la altura de las rodillas, era una cacería a la que le faltaban los perros persiguiendo a su presa. Aunque ya no había nada que hacer. Los migrantes estaban lejos del alcance de sus captores y estos regresaban a la carretera, donde los esperaban sus vehículos. Allí, casi vacíos, estaban los autobuses en los que pretendían encerrar a los huidos.

11:30 El dolor de un joven herido

“No puedo trabajar, no puedo pasar”. Un joven, con su constancia de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar), se queja de sus miserables condiciones ante dos oficiales que lo conducen al autobús. Podría haber escapado, pero decidió entregarse junto a un amigo que llega con la pierna muy dolorida. Apenas puede caminar y llora con cada paso. Es una mezcla de dolor y frustración, de oportunidad perdida. Mientras suben al autobús, una mujer saca la cabeza desde el interior y grita: “¡No nos dan ni agua!”.

La carretera ha regresado a la calma. En Escuintla, a escasos 5 kilómetros, voluntarios de una iglesia tienen armada una mesa con alimentos para la caravana. Nadie llegará para comerlos. Mientras tanto, pequeños destacamentos del INM y GN se despliegan por las propiedades de los alrededores de la carretera, buscando a algún infeliz que se haya quedado rezagado.

14:00 Redadas en los hoteles

Cuando parecía que la jornada llegaba a su fin, el INM cambió su estrategia. Sorpresivamente, un grupo de agentes irrumpió en el Hotel Toledo, un establecimiento del centro de Escuintla. Allí fueron detenidas tres personas: un haitiano y otros dos hondureños. Es muy posible que estuviesen descansando tranquilamente y se convirtieran en víctimas colaterales de la segunda fase del operativo.

En un primer momento los agentes se quedan en la puerta. Cecilio García, que está a cargo del hotel, les dice que sin una orden no pueden ingresar. Y los uniformados regresan con un oficio firmado por Paola López Rodas, subrepresentante federal de la zona sur del INM en el que se autoriza una revisión migratoria. ¿Es suficiente con este documento o debería ser un juez el que lo emite? Hay discrepancias entre los expertos consultados por Animal Político.

Una orden que los agentes de la GN tenían clara: debían impedir que las cámaras grabasen el momento en el que se llevaban, como si fuese un delincuente, a un haitiano que ni siquiera estaba en la caravana.

Los que lograron huir

“Me siento muy triste por lo que ha ocurrido. Perdí mi mochila, donde llevaba 2 mil 500 pesos, y una zapatilla. Yo no sabía cómo funcionan aquí. Perdí ropa, perdí zapatos, solo tengo la camiseta y unas bermudas”. Wilson Francois, el haitiano de la bandera, logró zafarse del operativo. Horas después, a través de un mensaje de Whatsapp, asegura estar a salvo, pero frustrado, asustado y con muchas urgencias. Mientras busca un lugar seguro en el que pasar la noche, el grupo se queja del operativo.

Un venezolano, que viaja con menores de edad, dice que tiene constancia de solicitud de asilo pero que recientemente fue deportado a Guatemala. “Pedimos continuar nuestro camino. El presidente dice que lo que ha pasado es para salvaguardar a los migrantes, pero lo que debe entender es que queremos continuar nuestro camino, que ya somos todos mayores”, lamenta. Otro compañero hondureño se limita a agradecer a Dios por haber escapado del operativo. Hoy dormirán seguros. Por delante tienen más de 3 mil kilómetros.

Lee más: México seguirá ‘conteniendo’ migrantes, dice AMLO; pide a EU un plan de desarrollo para Centroamérica

Interrogantes tras la jornada

Después de una jornada violenta y dramática quedan muchos interrogantes pendientes. El primero, el urgente, saber qué ocurrió con las personas detenidas durante la caravana. Algunos activistas apuntaron a que fueron devueltos a Guatemala, aunque no se pudo corroborar. En las últimas semanas, las organizaciones de Derechos Humanos han detectado varios lugares en los que los migrantes son devueltos: El Ceibo, Tabasco; La Mesilla y Frontera Talismán, ambas en Chiapas; e incluso en las afueras de Tapachula. No parece haber un patrón que explique el destino de cada uno, según estas fuentes.

El segundo, el relevante, es conocer qué plan tiene el gobierno de López Obrador para la población que se hacina en Tapachula. La propuesta del INM de un campamento “humanitario” no parece que vaya a tener predicamento entre los afectados. Tampoco parece que el presidente tenga voluntad de cambiar su política migratoria, pactada con Estados Unidos para impedir la llegada de extranjeros al norte. Sin alternativas, Tapachula es una olla a presión de la que partirán más caravanas.

Tras los hechos ocurridos, el INM emitió un comunicado en el que dice que revisará “el proceder de su personal en los despliegues operativos de control y verificación que se han llevado a cabo en los últimos días en el estado de Chiapas”.

“En estos días han habido incidentes difundidos en redes sociales a los cuales damos seguimiento para tomar las medidas correspondientes, a fin de que la actuación del INM se apegue a los protocolos establecidos.

Sobre el tema, hubo menciones de representantes de medios de comunicación que denunciaron agresiones por parte de agentes migratorios, para interferir o censurar su trabajo, así como reprimir la libertad de expresión.

El instituto revisa los casos y refrenda su respeto por el trabajo de quienes ejercen esta noble tarea”, expresó.

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Los rituales menos conocidos para recibir al Año Nuevo en América Latina

Hay distintas costumbres y cábalas que se celebran en Latinoamérica para culminar un año que se va y empezar uno nuevo con buen pie.
31 de diciembre, 2021
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¿Cómo celebra Latinoamérica la llegada del Año Nuevo?

Cada país tiene distintas formas de celebrar el año viejo que se va y darle la bienvenida a uno nuevo. En el imaginario popular, es un ritual que sirve para cerrar un ciclo y empezar otro con buen pie.

Algunos de ellos son parecidos entre sí, con una que otra variante dependiendo del país.

Y otros están estandarizados por toda la región, basados en tradiciones provenientes de otros países.

Algunos rituales son muy conocidos, como las famosas 12 uvas que tienes que tragar una por cada campanada a las doce de la noche mientras pides un deseo.

También están quienes guardan un billete en el bolsillo o ponen una moneda en el zapato para que no falte el dinero en el año entrante.

Las doce uvas con las campanadas de la medianoche es una tradición extendida por Latinoamérica.

Getty Images
Las doce uvas con las campanadas de la medianoche es una tradición extendida por Latinoamérica.

Y no hay quien falte aquel que le dé una vuelta a la manzana con una maleta para asegurarse un año en el que no falten los viajes. hay quienes incluso hacen este ritual con el pasaporte en la mano.

Conocidos o no, o similares o distintos, todos estos rituales tienen un punto en común: procurarse iniciar el nuevo año con prosperidad. Hay quienes piden dinero, otros salud o el amor que tanto anhelan; y otros que lo hacen por pura diversión o solo “por si acaso”.

¿Cuáles de estos son los rituales menos conocidos?

Tirar agua por la ventana…

El agua es un potente catalizador de cambio y de renovación. Pero en algunos países tienes que andar con cuidado que no te caiga un balde de agua en la cabeza si estás caminando por la calle en el último día del año.

En Uruguay se celebra “el baldazo”, que es tirar un balde lleno de agua por la ventana hacia la calle. Se dice que esta tradición ahuyenta las penas del año que se termina y le da la bienvenida a uno lleno de prosperidad.

Como es verano en el cono sur, mucha gente no se lo toma en serio y lo ven más como un juego (o algo molesto dependiendo de si eres la persona que lanza o recibe el agua).

Si estás en Uruguay tienes que tener cuidado con "el baldazo".

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Si estás en Uruguay tienes que tener cuidado con “el baldazo”.

Otras versiones escatiman la cantidad y en vez de un balde arrojan un vaso o una “bombita”, un globo lleno de agua.

En Cuba se hace algo similar llamado “el cubazo”, que al igual que en Uruguay, consiste en lanzar un balde de agua por ventanas y balcones. Esto tiene dos objetivos: limpiar las energías y dar diversión a los vecinos.

…Y papeles

Otra variante del agua es lanzar papeles por las ventanas. En Uruguay igualmente se acostumbra a tirar los viejos calendarios (o almanaques) ya rotos o quemados.

Esto puede obedecer a la tradición de deshacerse de todo lo viejo para hacerle espacio a los nuevos objetos que te traerá el año nuevo.

No necesariamente tienen que ser calendarios. En algunos países acostumbran a limpiar la casa a fondo como acto purificador, ya sean esos zapatos que ya no usas o algo que no necesites.

En otros lugares hay quienes barren la casa, asegurándose de sacar el polvo desde adentro hacia afuera por la puerta. Pero hay que asegurarse de limpiar lo más profundo posible, cada esquina, para evitar que las energías del año viejo queden en la casa.

La quema del año y “las viudas”

Al igual que el agua, el fuego es un elemento que significa renovación o purificación.

En muchos países latinoamericanos se procede a quemar un muñeco o monigote hecho de materiales inflamables, como papel, aserrín y ropa vieja.

En muchos países se queman muñecos.

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En muchos países se queman muñecos.

En Ecuador es popular la “quema del año viejo”, una práctica con orígenes en los tiempos de la colonia que consiste en quemar un muñeco. Este puede representar a un personaje famoso, ya sea real o ficticio, como un político o el protagonista de una película.

Esta tradición viene acompañada de “las viudas”, hombres vestidos de mujeres con exagerado maquillaje y peluca que “lloran” por “el viejo” mientras pasean entre el tráfico pidiendo una recolecta que después utilizarán para la fiesta.

Minutos antes de la medianoche, se da lectura al testamento, preparado con mucho humor y sátira, en medio de los llantos de dolor de las viudas. La gente asiste celebrado haciendo otros rituales, como las doce uvas y el paseo de las maletas.

Viudas

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En el norte de Chile en cambio se lleva a cabo la “Quema de Monos”, que son enormes figuras de papel reciclado y objetos viejos que simbolizan las malas experiencias del año que va.

La práctica de la quema de muñecos se extiende también a Nicaragua (donde se le llama “El viejo”), Colombia, Perú, México y algunas zonas de Venezuela y Argentina.

Otra variante que se practica en muchos países, mucho más simple, es escribir un número de deseos para el Año Nuevo (generalmente tres) en un papel, o anotar lo malo del año viejo, y quemarlo a la medianoche con las precauciones respectivas.

¿Quieres deshacerte de lo malo del año viejo? Anótalo en un papel y quémalo.

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¿Quieres deshacerte de lo malo del año viejo? Anótalo en un papel y quémalo.

Lentejas, pero no solo para comerlas

Si buena fortuna quieres tener, lentejas debes comer. Se cree que este alimento significa no solo buena salud sino también fortuna.

Hay quienes no se limitan solo a comerlas. También hay personas que procuran poner lentejas en aquellos lugares donde suele haber dinero, como los bolsillos de la ropa o la billetera.

Lentejas

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También hay quienes reciben el Año Nuevo abrazando a sus queridos con un puñado de lentejas en la mano, o quienes colocan estos granos en los rincones de la casa para procurar que la buena suerte llegue al hogar.

La costumbre no se limita solo a lentejas sino también a distintos tipos de granos, como el arroz. Se colocan en un plato con una vela que se deja encendida durante la noche del 31 y después se entierran.

Muchas personas creen que las lentejas les recuerdan a las monedas de la Antigua Roma y que por eso la costumbre que proviene de Italia.

Aunque la gente no se basa solamente en tener cerca un puñado de lentejas o arroz para llamar a la suerte y el dinero.

En México hay personas que acostumbran a regalar borreguitos por considerar que es un animal que trae dicha (no en vano, los mexicanos se refieren al dinero como “la lana” de forma informal).

Borreguito

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En Costa Rica la gente acostumbra también a llevar una rama de Santa Lucía, una planta de flores moradas de la que se cree trae buena suerte. Se coloca en billeteras y bolsos para que no falte el dinero.

¿Cómo estará el clima?

Si estás en México o en Colombia quizás sepas lo que son las cabañuelas, lo que en algunas partes de España se conoce como témporas.

Pero en el caso de que no sepas qué son, se trata de un método tradicional de predicción meteorológica. Y mucha gente, creyendo en su veracidad, se fija en ellas para saber cómo será el clima del nuevo año.

Hay quienes insisten en que este método no tiene ningún rigor científico. Pero ello no impide que muchas personas aprovechen el último día del año o el 1 de enero para fijarse cómo estará el tiempo en los próximos 12 meses y hasta hacer planes en función de ello.

El método es el siguiente: los primeros doce días de enero representan un mes de forma ascendente (1 de enero representa enero, 2 de enero es febrero, el 3 de enero es marzo y así consecutivamente). Y del 13 al 24 de enero lo mismo pero a la inversa (13 de enero es diciembre, 14 de enero es noviembre, etc.).

Luego del 25 al 30 de enero cada día representa dos meses de forma ascendente dependiendo de la hora (Desde la medianoche del 25 de enero hasta el mediodía representa enero, y desde el mediodía hasta la medianoche del mismo 25 de enero representa febrero).

Y finalmente el 31, cada tramo de dos horas representa un mes de forma descendente (de la medianoche hasta las 02:00 am es diciembre, de las 02:00 am hasta las 04:00 am es noviembre, etc.).

Ekeko

En Perú y Bolivia no puede faltar el ekeko, una figurita de unos pocos centímetros que representa a un hombre vestido a la manera típica de los altiplanos andinos.

Aunque el culto a este personaje no se limita al Año Nuevo, las personas lo toman como una oportunidad idónea para tener presente a esta deidad aimara.

El ekeko representa la abundancia.

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El ekeko representa la abundancia.

Se dice que el ekeko viene cargado con una gran cantidad de bultos llenos de comida y objetos de necesidad. Y si se le cuida bien traerá abundancia y alegría.

Pero cuidado, porque si se le descuida o abandona, el ekeko puede revertir las cosas y traer infortunio.

EL cuidado de este amuleto a finales de año coincide también conque en enero se celebra la Feria de la Alasita, una fiesta tradicional del que el ekeko es una figura central.

El huevo

En algunos países de Centroamérica se acostumbra a cascar un huevo y ponerlo en un vaso con agua. Hay quienes lo dejan toda la noche del 31 de diciembre a la intemperie al lado de la ventana, o incluso lo ponen bajo la cama.

Se dice que la forma que adopte el huevo será lo que depara el nuevo año.

Lo que nos dejó la pandemia

Se sabe que la ropa que vistas es un elemento importante a tener en cuenta cuando suenen las campanadas de las 12 de la noche.

En países como Venezuela se conoce como “llevar el estreno” o “ponerse el estreno” a las últimas prendas adquiridas. La idea es que el Año Nuevo no puede agarrarte vistiendo ropa vieja.

Fiesta año nuevo

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El color también es importante. Amarillo para el dinero (muchos insisten en que tiene que ser la ropa interior), rojo para quienes están buscando pareja y blanco para la buena energía.

Pero tiempos modernos requieren soluciones modernas y hay quienes ya adaptan las viejas costumbres con las nuevas llevando mascarillas de estos colores.

Mascarilla.

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