Aguacate y crimen organizado amenazan reserva de la mariposa monarca
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Aguacate y el crimen organizado amenazan la reserva de la mariposa monarca

Para quienes habitan dentro o alrededor de la reserva, conservar sus bosques no ha sido una tarea fácil en un contexto de cambio climático, expansión del cultivo de aguacate y presencia del crimen organizado.
Cuartoscuro
Por Thelma Gómez Durán / Mongabay Latinoamérica
11 de septiembre, 2021
Comparte

Diez hombres toman el machete y se encaminan al monte. Entre oyameles, pinos y encinos, recorren veredas que ya conocen de memoria. Al día siguiente, otros diez hombres harán lo mismo. Su encomienda es que los árboles que habitan en sus tierras sigan en pie, que nadie intente tumbarlos.

Participar en los recorridos de vigilancia es una de las varias tareas que deben realizar los 260 ejidatarios que forman parte El Rosario, uno de los 57 ejidos y 13 comunidades indígenas de Michoacán y del Estado de México con territorio dentro de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca, un área protegida conocida en el mundo porque a sus bosques llega a pasar el invierno, después de un largo viaje de cuatro mil kilómetros, la mariposa monarca.

Los recorridos de vigilancia se hacen todos los días; es una forma de “cuidar lo de nosotros”, remarca el ejidatario Adrián Cruz, de 59 años y habitante de Rincón de San Luis, poblado del ejido El Rosario.

Pero la conservación de estos bosque  —que son mucho más que mariposas, son el territorio del que depende la vida y el futuro de ejidos y comunidades—, enfrentan cada vez más retos: los ejidatarios que son dueños de estas tierras han visto cómo aumentan los eventos climáticos extremos, cómo alrededor de la reserva se sustituyen los árboles nativos por plantas de aguacate y cómo cada vez es más evidente la presencia de grupos del crimen organizado.

Pagar por conservar

En noviembre del 2000, el gobierno mexicano amplió la reserva de la Biósfera a 56 mil hectáreas (en 1986 solo se habían protegido 16 mil), con el objetivo de garantizar la conservación de los bosques donde se encuentran los principales sitios de hibernación de la monarca.

A los ejidos y comunidades que se encontraban en la zona núcleo se les prohibió talar árboles, aunque tuvieran permiso y respetaran  los planes de manejo forestal. Esa prohibición provocó enojo y resistencia.

“En ese entonces, en algunas comunidades comentaban que nos preocupábamos más por la mariposa y no por la vida de ellos y de sus hijos; que no nos importaba que se murieran de hambre, con tal de que estuviera el bosque para la mariposa”, explica la bióloga Guadalupe del Río, fundadora de Alternare, organización no gubernamental que trabaja en la región antes de la ampliación de la reserva.

Mariposa Monarca. Foto: @AlianzaWWF-FundacionTelmexTelcel

Para compensar económicamente a los ejidos y comunidades que ya no podían hacer manejo forestal (talar) por estar dentro de la zona núcleo, se creó el Fondo para la Conservación de la Monarca, uno de los primeros pagos por servicios ambientales en el país; para ello la Fundación David y Lucile Packard de Estados Unidos aportó cinco millones de dólares, a eso se sumaron recursos de los gobiernos federal, del Estado de México y de Michoacán.

El presupuesto patrimonial que hoy tiene el Fondo Monarca es de aproximadamente siete millones de dólares; “solo los intereses es lo que se utiliza para realizar los pagos a las comunidades”, explica Jorge Rickards, director general de WWF-México, una de las organizaciones no gubernamentales que colabora en la administración del fondo.

De los 70 ejidos y comunidades con territorio dentro de la Reserva de la Biósfera, solo 32 reciben los recursos del Fondo: aquellas que están dentro de la zona núcleo y que han cuidado sus bosques. A partir de 2009, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) sumó otro pago anual —el mismo monto que otorga el Fondo— a las comunidades que cumplen con acciones de conservación.

En El Rosario, Adrián Cruz es uno de los ejidatarios que recibe los recursos del Fondo. A unos metros de una pequeña barranca que él mismo ha reforestado desde que era adolescente, suelta estas cifras: “En la comunidad nos toca de 600 a 800 pesos al año a cada ejidatario. ¿Quién vive con 800 pesos?”.

Ejidatrario Adrián Cruz. Foto: Thelma Gómez

Rickards acepta que el monto tendría que actualizarse, “el asunto es que para hacer esa actualización, se tendría que aumentar el patrimonio del fondo”. Y, por el momento, no hay planes de incrementar esa bolsa.

En el territorio que forma parte de la Reserva  viven alrededor de 27 mil personas; de todas ellas, solo aquellos que son ejidatarios reciben los recursos del Fondo. Por ejemplo, en El Rosario, solo 260 ejidatarios obtienen este pago por servicios ambientales. “Pero nosotros —reclama  Adrián Cruz— también tenemos hijos, nietos; ellos no reciben nada y aquí no tienen dónde trabajar. Por eso, migran. Acá se necesitan alternativas de empleo”.

Como las monarcas, muchos de los hombres que viven en estas tierras migran a la Ciudad de México, Querétaro, Toluca o Guadalajara para buscar trabajo, sobre todo, en la construcción. Algunos, al igual que las mariposas, viajan más al norte y llegan hasta Estados Unidos.

Un mérito de las comunidades

Poco después de que nació el Fondo Monarca se comenzó a realizar un monitoreo anual —a cargo de WWF-México— para identificar aquellas zonas donde hay una degradación del bosque, provocada por incendios, tala ilegal o sequía. Para ello se toman fotografías aéreas de alta resolución, que son analizadas por especialistas del Instituto de Biología de la UNAM.

Los datos más actualizados muestran que entre marzo de 2019 y el mismo mes de 2020 se registró tala clandestina en 13.3 hectáreas de la reserva. Esa cifra es cuatro veces la superficie registrada durante la temporada de 2018-2019, cuando fue de 0.43 hectáreas. La tala clandestina se concentra en San Felipe de los Alzati, Nicolás Romero y Crescencio Morales; comunidades ubicadas en Zitácuaro, Michoacán, municipio donde la expansión de los cultivos de aguacate va en aumento.

Pese al alza de las hectáreas afectadas por tala ilegal, el número aún es bajo si se compara con las cifras del 2001 al 2006: entre 150 y 450 hectáreas.

Mariposa Monarca. Foto: @AlianzaWWF-FundacionTelmexTelcel

Para el doctor Alfonso Alonso, miembro de la junta de Monarch Butterfly Fund e investigador del Centro para la Conservación y la Sustentabilidad del Smithsonian Conservation Biology Institute, los datos muestran que “la tala ilegal que se tenía años atrás, ahora ya no se da… Eso es la mejor prueba del éxito del Fondo Monarca”.

Rickards, de WWF-México, reconoce que “si hoy tenemos los bosques en buenas condiciones es porque prácticamente ha sido decisión de las comunidades. No habría dinero suficiente para poder conservar ninguna área natural si no existe compromiso y voluntad de las comunidades”.

Construir alternativas para las comunidades

A mediados de la década de los noventa, antes de que se ampliara la Reserva, las biólogas Guadalupe del Río y Ana María Muñiz comenzaron a visitar la región para impartir talleres sobre conservación. Así conocieron a los campesinos Elia Hernández y Gabriel Sánchez, quienes les confirmaron que la conservación no era posible si no se tomaba en cuenta a las comunidades.

En 1995, biólogas y campesinos decidieron unirse y crear una organización no gubernamental para impulsar proyectos sustentables con las comunidades de la región. Tres años después se constituyó Alternare.

“No podemos llegar y decirle a la gente: ‘conserva, no tales, porque este bosque es para la mariposa’. Ellos son los dueños de la reserva y tenemos que darles alternativas con una visión a largo plazo”, explica Guadalupe del Río, presidenta de Alternare.

Equipo fundador de Alternare. Foto: Cortesía Alternare

Esta organización cuenta hoy con un programa para capacitar a las comunidades en la creación de huertos familiares, elaboración de abonos orgánicos, desarrollo de iniciativas productivas, construcción de estufas ahorradoras de leña, baños secos y cisternas para captar y almacenar agua de lluvia.

Alternare concentra su trabajo en las comunidades que no reciben recursos del turismo, porque en sus tierras no hay santuarios donde llegue la mariposa.

En el último año, las instructoras de Alternare realizaron menos talleres y visitas a las comunidades por el COVID-19. Pero, también, porque los grupos con los que trabajaban les advertían que no era seguro ir.

En la región, se ha hecho aún más visible la presencia de grupos dedicados al tráfico de drogas, la extorsión, el secuestro y la tala ilegal. En enero de 2020, por ejemplo, el ejidatario Homero Gómez y el guía turístico Raúl Hernández, fueron reportados como desaparecidos; sus cuerpos se encontraron días después.

Incluso, comunidades indígenas de la zona crearon su policía comunitaria, como se documentó en un texto publicado en marzo pasado por Animal Político.

Cambiar pinos por aguacate

El Aguacate, una de las comunidades donde trabaja Alternare, se localiza en los límites de la reserva, en Zitácuaro, Michoacán. En este municipio, el cultivo de aguacate mueve buena parte de la economía y es lo que ha dibujado el pasado y presente de sus habitantes. También podría ser lo que marque su futuro.

El éxito que ha tenido este cultivo en la última década ha llevado a que en este poblado, así como en la región boscosa de Michoacán —y también en algunas zonas del Estado de México—, aumente el interés por tener más plantíos de aguacate.

“Cuando era niña, el bosque estaba aquí, más cerca. Ahora, está más lejos”, comenta una mujer que no tiene más de 40 años y habita en El Aguacate. “Acá —dice— se ha dado mucho derribo de madera. Se han presentado demandas, pero las personas que lo hacen, ahí siguen. No ha pasado nada. Ellos dicen que tienen permiso del ayuntamiento. Y talan para sembrar aguacate. Ese famoso oro verde va comiendo nuestro bosque”.

Mujeres de la Comunidad El Aguacate. Foto: Thelma Gómez

Las mujeres de la comunidad El Aguacate, pero también las autoridades de la Reserva, han detectado una práctica recurrente: después de un incendio, los terrenos que antes eran bosque se transforman en plantíos de aguacate. Esto sucede, sobre todo, en los municipios de Ocampo y Zitácuaro.

Así pasó con el cerro El Cacique —uno de los símbolos de Zitácuaro— que estaba lleno de bosque. En mayo de 2020, en el lugar se registró un fuerte incendio que se prolongó cuatro días y afectó, por lo menos, 100 hectáreas, de acuerdo con el reporte oficial. Ahora, en las partes más bajas del cerro, los pinos fueron  sustituidos por árboles de aguacate.

Entre marzo de 2020 y junio de 2021, el entonces director de la Reserva, Felipe Martínez Meza —quien dejó el puesto el pasado 30 de junio—  presentó 10 denuncias por tala clandestina ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa); una de ellas está ligada al uso de suelo para el cultivo del aguacate en el municipio de Ocampo, dentro de la zona de amortiguamiento de la reserva.

Para este texto, desde junio, se solicitó información a Profepa para conocer el estado en que se encuentran las denuncias por tala dentro de la Reserva. No se tuvo respuesta.

Mujeres de la Comunidad Rincón de San Luis. Foto: Thelma Gómez

En un artículo científico, publicado en enero de 2021 en Journal of Environmental Management, investigadores de la Universidad de Michigan estimaron que alrededor del 20 % de la deforestación registrada en Michoacán, entre 2001 y 2017, está asociada con la expansión de plantaciones de aguacate.

Además, en otro artículo, publicado en junio de 2021 en World Development, la investigadorade la Universidad Mount Saint Vincent, Columba González Duarte, señala que el éxito comercial que ha tenido el aguacate influyó en el aumento de la extorsión a los propietarios de las plantaciones (de aguacate) a cambio de servicios de “seguridad”.

Esta nota fue publicada originalmente en Mongabay Latinoamérica. Lee aquí la historia completa

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué las noches se están calentando más rápido que los días

Los científicos están entendiendo cómo la variación de las temperaturas nocturnas y diurnas puede afectar no sólo al ambiente, sino también nuestro entendimiento sobre el clima.
31 de julio, 2021
Comparte

Las temperaturas nocturnas están aumentando de forma más acelerada que las diurnas, con impactos significativos en el clima y el medio ambiente.

Es un patrón que científicos y expertos del clima han observado en los últimos años en todo el planeta, con una posible relación con eventos climáticos extremos, como la ola de calor que está afectando al noroeste de Estados Unidos y parte de Canadá.

Esto ocurre porque el incremento de las temperaturas mínimas, normalmente las que ocurren durante las horas en las que no hay sol, se están acelerando en comparación con las temperaturas máximas, usualmente diurnas.

Es decir, noches más cálidas. Lo que contrasta con la idea de que las noches son generalmente más frescas.

Es lo que algunos científicos llaman “asimetría de calentamiento”, y pasa porque el efecto del incremento de las temperaturas no es uniforme en todo el planeta todo el tiempo.

Con temperaturas máximas récord, el foco de atención se ha centrado este año en el domo de calor en Norteamérica, un evento del tipo “solo uno en 1.000 años” y “virtualmente imposible” si no fuese por el efecto de la acción humana sobre el ambiente, según dijo la red World Weather Attribution.

Pero no todo se trata de medir cuánto suben las temperaturas máximas. Los científicos le están poniendo un ojo a las variaciones en las temperaturas mínimas, un detalle que sería crucial para entender el cambio climático.

Un hombre se refresca en Vancouver durante la ola de calor en Canadá

Reuters
En Norteamérica, la gente aprovechaba cualquier opción con tal de refrescarse de las extremadamente altas temperaturas

Máximas y mínimas

El pasado junio ha sido, desde que se llevan registros, el junio más caluroso en EE.UU. y Canadá, con cientos de muertos y afectados por el calor extremo.

El calor se intensificó entre finales de junio y principios de julio en forma de domo de calor, el cual elevó las temperaturas en ambos países como nunca antes.

En Columbia Británica, Canadá, se registró una máxima histórica de 49,6ºC, más de cuatro puntos por encima del récord nacional de 45ºC.

En Portland, Oregón, un estado conocido por su clima lluvioso, también se registraron máximos históricos durante tres días seguidos: 46,1ºC, 44,4ºC y 42ºC respectivamente. Los incendios forestales en este estado han quemado casi 150 mil hectáreas, provocando miles de evacuaciones.

Pero aunque las temperaturas máximas sorprendieron (y preocuparon) a los expertos, en el rango de las temperaturas mínimas también hubo cambios.

Según los datos de la Oficina Nacional de Administración Oceanográfica y Atmosférica, solo en la última semana de junio se rompieron los récords de temperatura máxima unas 1.328 veces en todo EE.UU.

Esta cifra obedece a las medidas diarias que registra cada una de las estaciones de medición desplegadas a lo largo y ancho de ese país.

Pero en contraste, en lo que respecta a las temperaturas mínimas, se rompieron los récords máximos unas 1.602 veces.

Gráfico de cambios en temperaturas máximas

BBC
Gráfico de cambios en temperaturas mínimas

BBC

“Hay una tendencia global a que las temperaturas nocturnas aumenten a un ritmo más rápido que las diurnas”, dicen científicos del Instituto de Sustentabilidad y Ambiente de la Universidad de Exeter en Inglaterra.

Era lo mismo que había advertido el Informe Especial de Ciencia del Clima en 2018 al asegurar que las temperaturas mínimas promedio estaban aumentando “a un ritmo ligeramente más alto que las temperaturas máximas promedio”, un patrón que estaba siendo observado en distintos puntos del planeta.

De hecho, las temperaturas mínimas inusualmente más cálidas se están volviendo cada vez más comunes en EE.UU., según más datos de la NOAA.

¿Por qué aumentan las temperaturas por las noches?

Daniel Cox, del Instituto de Sustentabilidad y Ambiente, explica por qué las temperaturas nocturnas cambian a un ritmo distinto que las diurnas.

Él y un equipo de científicos estudiaron las temperaturas máximas y mínimas por día y hora entre 1983 y 2017 a partir de los datos otorgados por la NOAA.

“La exploración de la variación en las temperaturas se ha centrado principalmente en las medias diarias, mensuales o anuales. Sorprendentemente se le ha prestado poca atención a la variación en las tasas a lo largo del ciclo diario”, reza el estudio, publicado en la revista Global Change Biology.

Después de analizar los datos, los científicos encontraron que 54% de la superficie terrestre había experimentado una asimetría de calentamiento mayor a 0,25ºC entre el día y la noche.

“Los aumentos de CO2 en la atmósfera y otros gases de efecto invernadero están aumentando las temperaturas máximas y mínimas con mayor tendencia por las noches. Pero las direcciones en las que se producen estos cambios varía dependiendo del lugar y el momento del día”.

Gráfico emisión de CO2 en toneladas

BBC

No solo eso. También hallaron que un mayor aumento en las temperaturas nocturnas estaba relacionado con la humedad y la generación de nubes.

“Encontramos que en aquellas regiones donde había un incremento de nubes, la temperatura nocturna aumentaba más rápido que la diurna. Mientras que un aumento de las temperaturas diurna estaba relacionado con regiones más secas”, explica Cox.

Esto ocurre porque las nubes actúan como “una manta”, empujando el calor hacia abajo y atrapándolo en la superficie terrestre. A más calor en la superficie, más vapor de agua en el aire, que a su vez atrapa más calor.

En zonas sin nubes, en cambio, el clima se vuelve más seco y caliente durante los días, pero la temperatura disminuye por las noches al “liberarse” el calor.

¿Se relaciona esto con eventos climáticos extremos como las olas de calor?

Para Cox, olas de calor tan extremas como las vistas en Norteamérica son eventos muy específicos que hay que estudiar con mayor detalle, mientras que él y su equipo analizaron los datos correspondientes a 35 años.

Sin embargo, Cox dice que su estudio es una primera aproximación y que quedan muchas preguntas por responder para entender cómo incluso los pequeños cambios que ocurren en el planeta tienen grandes implicaciones.

“A medida que aumenten los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera, los eventos extremos serán cada vez más comunes. Pero las temperaturas no aumentan de forma lineal”.

Que las temperaturas sean más altas por las noches puede tener implicaciones directas sobre el medio ambiente como, por ejemplo, la fotosíntesis y la respiración de las plantas, según Cox.

Pero también tendrá efectos negativos entre las personas. Mayores temperaturas nocturnas significa que la tierra no tiene suficiente tiempo para enfriarse. Esto significa también que nuestros cuerpos no pueden refrescarse, especialmente durante picos de calor extremo.

Si el cuerpo no se aclimata a la temperatura, pueden producirse mareos, náuseas, desmayos y sudoración. Y en casos extremos puede producirse un golpe de calor, lo que requiere ayuda médica.

Gráfico variación temperaturas anuales

BBC

Entender el cambio climático

El planeta se ha calentado aproximadamente unos 1,2ºC desde que comenzó la era industrial. Y 2020 ha sido el segundo año más caluroso de la historia desde que se tienen registros, superado solo por 2016.

De continuar con las proyecciones de calentamiento, tal como aumentan las temperaturas, el planeta podría superar el umbral de 1,5ºCentre 2030 y 2052, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).

Los científicos han estado tratando de predecir cómo el cambio climático puede afectar al planeta.

Inundaciones en Europa, 2021

EPA
La ciencia no ha podido predecir las inundaciones en Alemania y Bélgica

Pero eventos tan extremos como el domo de calor y las inesperadas inundaciones en Alemania y Bélgica están haciendo pensar a los expertos que las proyecciones se están quedando cortas y que las consecuencias del cambio climático estén haciéndose sentir antes de lo esperado.

Sin embargo, Cox cree que hay un lado positivo en todo esto y que analizar las variaciones de temperaturas por horas puede ser de utilidad.

“Al considerar el cambio climático de forma temporal durante el ciclo diario, podemos evaluar con mayor precisión el cambio climático y la amenaza que representa”, asegura.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=gkjLnmiDu20

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.