Migrantes venezolanos atraviesan la selva y quedan atrapados en México
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Alberto Pradilla

Migrantes venezolanos: de llegar a México en avión a atravesar la selva del Darién y quedar atrapados en Tapachula

Más de 4 mil migrantes venezolanos pidieron asilo a lo largo del año. El INM arrestó a 750 por no disponer de documentación.
Alberto Pradilla
27 de septiembre, 2021
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De todas las formas posibles para llegar a Estados Unidos, al venezolano Jesús Salas, de 35 años, le tocó la más difícil: caminando. Durante años, miles de compatriotas llegaron a México en avión como paso previo a saltar el Río Bravo. Algunos aterrizaban en Monterrey, Nuevo León, a menos de 500 kilómetros de la frontera en la que debían entregarse para pedir asilo. Otros venían en vuelo hacia Cancún o a Ciudad de México.  Él, sin embargo, tuvo que atravesar ocho países, jugarse la vida en la selva del Darién, entre Colombia y Panamá, y todavía le queda un largo camino para alcanzar su destino. Actualmente se encuentra en Tapachula, Chiapas. Le llaman la “ciudad-cárcel”, porque a su alrededor hay retenes para impedir el avance de los migrantes. Él no lo sabía cuando llegó, es la primera vez en toda su larga travesía en la que se encuentra con policías que no le dejan avanzar.

“Para vivir esta zozobra aquí es mejor que darse en Venezuela”, dice. Acto seguido se piensa mejor sus palabras y matiza: “nunca me voy a arrepentir de este camino. Ya he caminado muchos países para que este me venga a dominar. No sé por qué este país se puso contra los migrantes”.

Jesús Salas es originario de Valencia, capital del estado de Carabobo, en el centro de Venezuela. Le acompaña su esposa, Paola Reyes, de 27 años, y sus cuatro hijos: Eudys José, de 18; Marianyelis Kisbel, de 12; Yonaiker Jesús, de 10; y Jhoneiker Antonio, de 10 meses. Este último nació en Quito, Ecuador, donde marcharon en 2018. Harto de malvivir con lo que ganaba cargando frutas y verduras en el mercado de abastos, decidió hacer las maletas y emprender la peligrosa ruta hacia el norte.

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La llegada de miles de personas haitianas a la frontera con EU volvió a poner en foco en la migración hacia el norte. También existen otros flujos que han pasado más desapercibidos pero que significan un cambio en el patrón de las rutas. La llegada de familias venezolanas que atraviesan medio continente para tratar de alcanzar el Río Bravo es un nuevo fenómeno. Habitualmente, los venezolanos llegaban en avión, generalmente a través de Cancún, Quintana Roo. Pero para viajar así es necesario tener documentos. Y en Venezuela conseguir un pasaporte es un reto complicado.

“El pasaporte no se puede sacar, un pasaporte son 600 dólares, y un sueldo son 8”, asegura. Por eso la familia se vio obligada a realizar esta peligrosa caminata. Atravesar el Darién es algo que Salas dice que jamás va a olvidar. “Fueron seis días caminando. Muchas personas no tienen suerte. Se mueren, las violan, las roban, de todo un poquito”, afirma.

Sin familia en EU

Al contrario que otros compatriotas, que tienen familia en EU que les envía dinero para sufragar el gasto, Jesús Salas no tiene a nadie. Tampoco sabe a dónde se dirigirá. “Iré a donde papá dios me lleve, ya que no tengo un familiar allá en Estados Unidos, todo se lo dejamos en manos de dios”, afirma. Su situación es extremadamente precaria. “Hemos pedido colaboración vendiendo caramelos durante todo el camino. También hemos ido a las casas a pedir. Algunos nos rechazaban, y algunos nos brindaban ayuda”, explica. Cuando llegó a Tapachula a principios de junio no tenía nada, así que tuvieron que dormir en la calle. Tres meses después está pendiente de su solicitud de asilo pero ha conseguido una identificación, lo que le permite trabajar. Colabora con la secretaría de Salud visitando los domicilios para buscar personas que no hayan sido vacunadas. Logró rentar un cuarto por 600 pesos. Ante las dificultades, reconoce que México podría ser una alternativa. “Cualquier lugar que no sea Tapachula está bien”, dice. El problema es que, por el momento, debe permanecer aquí. La ley mexicana dice que quien solicita refugio debe quedarse en el estado donde realizó la petición. La Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) está colapsada, así que no sabe cuándo concluirá su trámite.

Solo hasta agosto fueron procesadas 77 mil 559 solicitudes de asilo, lo que supera las 70 mil de 2019, que hasta ahora era el año récord. De todos ellos, 4 mil 179 eran venezolanos, lo que les convierte en la quinta nacionalidad en número de peticiones de protección, únicamente superados por Honduras, Haití, Cuba y El Salvador. Los datos de la Comar muestran que el 99% de los venezolanos que piden asilo en México son reconocidos como refugiados.

En México hay muchos más venezolanos atravesando el país que los que detecta el Instituto Nacional de Migración (INM). Con el fin del Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), que obligaba a los solicitantes de asilo en EU a esperar su caso en México, miles atravesaron el Río Bravo para llegar a Del Río, en Texas. El INM, sin embargo, solo registró 750 detenidos por estar en situación irregular y únicamente 28 deportaciones.

Quienes, como Jesús Salas, llegan a México desde el sur se topan con el muro mexicano. Cientos de agentes del INM y de la Guardia Nacional están desplegados en la zona para impedirles el paso. Como no suelen deportarlos, las autoridades se limitan a detener a los migrantes y obligarles a regresar. Es lo que ocurrió con muchos de los arrestados durante los intentos de caravana de finales de agosto. Fueron ingresados a la Estación Migratoria Siglo XXI, el mayor centro de detención de migrantes de América Latina, y progresivamente liberados cuando pedían asilo. Salas estuvo en la cuarta de esas marchas, pero no le capturaron. A los dos días de caminata decidió darse la vuelta. Su esposa tenía llagas en los pies y sus hijos estaban agotados. Así que decidió cambiar de estrategia.

“En México nos sentimos presos. Si Migración te exige unos documentos, ¿por qué te los niegan si nosotros estamos de paso y no nos queremos quedar?”, se pregunta.

“La vida en Venezuela es dura, si estuviera fácil no estuviéramos haciendo esta travesía”, dice el hombre. Él asegura que no se arrepiente y tiene un mensaje para aquellos que piensan iniciar la ruta que él ya realizó. “Que le echen ganas, que hay una corona. Que así como nosotros pudimos, ellos pueden”, afirma. En ese momento, su esposa le interrumpe: “Yo no tomaría el riesgo del Darién, es muy difícil”, afirma.

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El precio de un pasaporte

“La mayoría llega en avión pero nosotros llegamos por la selva, es lo peor que hay”, explica Génesis Hernández, de 26 años. Originaria de Puerto Cabello, en el estado de Carabobo, viaja con su hijo de 12 años. Recuerda el paso de la selva como un horror. “Mucha gente muere, el río se los lleva. En mi grupo vimos ocho muertos”, afirma. Hay una escena que no se le borra de la cabeza. Un hombre haitiano, tumbado en una hamaca, con sus dos hijos cada uno en un brazo. Todos estaban muertos. “Es terrible para llegar acá. Nos roban, nos secuestran, pasamos días sin comer y sin dormir”, dice.

Asegura que trabajaba como ama de casa y que decidió marcharse porque “ya no soportaba más”. Vendió sus escasas pertenencias y se puso en ruta: para llegar hasta aquí gastó 2 mil dólares.

“Tengo 15 días de estar en México. En una frontera nos dejaron botados en la frontera, el taxi nunca llegó. Una gente que nos robó una plata… nos dejaron botados por ahí y llegamos a Tapachula”, explica. Sus inicios tampoco fueron fáciles. “Dormíamos en la calle porque no teníamos donde dormir. A veces en una plaza, llegaba Migración y salíamos corriendo. En ocasiones hemos dormido en un albergue”, afirma.

Dice la mujer que se vio obligada a elegir esta ruta porque no dispone de documentos.  “No tengo ningún documento, no tengo nada. No tengo pasaporte, por la política no nos dejan sacar pasaporte. Bueno, tengo documentos pero están vencidos, y para sacarlos nuevos te sale a más de 2 mil dólares”, asegura.

Quienes logran eludir los retenes instalados por el INM a lo largo de todo el país llegan hasta la frontera y se entregan a la Border Patrol para pedir asilo. Ciudad Acuña, en Coahuila, es uno de los pasos más utilizados. Este municipio tiene dos ventajas: por un lado, que el Río Bravo no está muy caudaloso y se puede atravesar caminando en ciertos lugares. Por otro, que es una zona con menor presencia del crimen organizado que Tamaulipas o Sonora.

Esta ruta, sin embargo, puede tener sus días contados. Un juez de EU obligó al gobierno de Joe Biden a reactivar el MPP, también conocido como “Quédate en México”. Actualmente ambos gobiernos negocian las condiciones en las que el programa se volvería a poner en marcha. Esto obligaría a personas como Jesús o como Génesis a esperar en ciudades peligrosas como Juárez, Tijuana o Matamoros hasta que la corte de EU decidiese sobre su caso.

Génesis asegura que se quedaría en México “si me dieran mejor vida”. Aunque reconoce que todos “buscamos el sueño americano”. A finales de agosto, la mujer y su hijo caminaban en una de las caravanas que trataba de salir de Chiapas. La marcha fue dispersada por agentes del INM y la Guardia Nacional, quienes capturaron a muchos de sus integrantes. Los adultos que iban solos fueron encerrados. Las familias, dirigidas a un albergue, ya que la ley mexicana prohíbe encerrar a menores de edad. El teléfono de la joven dejó de sonar esos días. Puede que la capturasen. O también puede que tuviese éxito y ya esté en Estados Unidos.

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Elecciones en Estados Unidos: los republicanos recuperan la Cámara (según proyecciones) poniendo un freno al gobierno de Biden

Estados Unidos elige a toda la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado en unas elecciones legislativas que marcarán los dos próximos años y las presidenciales de 2024.
8 de noviembre, 2022
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El Partido Republicano recuperará el control de la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas de mitad de período de Estados Unidos según proyecciones.

Según la cadena estadounidense CBS, socia de BBC, los republicanos se perfilan como mayoría en la cámara baja del Congreso, a la espera de conocer qué pasa con el Senado.

Ambas cámaras han estado bajo control demócrata en los dos primeros años de mandato del presidente Joe Biden. Si finalmente hay un cambio de control partidista, eso afectará a la agenda de Biden, que podría ver bloqueadas sus iniciativas.

Normalmente las elecciones de mitad de período son un referendo a la gestión del presidente y suelen ser negativas para el partido que controla la Casa Blanca.

Biden tiene bajos niveles de aprobación (alrededor del 45%) y la alta inflación en el país, el gran tema para muchos electores, juega en contra del partido en el gobierno.

Los resultados definitivos tardarán en conocerse porque aún hay partes del país que siguen votando y el conteo de votos en varios estados puede demorarse días, sobre todo para las disputas más igualadas.

En un clima de gran polarización y de dudas sobre el funcionamiento de las elecciones, el FBI dijo que no se han denunciado problemas significativos, violencia, amenazas ni intimidación.


Incluso una pequeña mayoría republicana en el Congreso cierra la puerta a las iniciativas de Biden

Análisis de Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en EE.UU.

Parece probable que los republicanos, como se predijo ampliamente, tomen el control de la Cámara de Representantes cuando comience el nuevo Congreso a principios del próximo año.

Si es así, la pregunta es qué tan grande es la mayoría que podrían tener.

Casi como una gran tormenta, una verdadera ola electoral puede desalojar a algunos políticos que se suponía que iban a mantener sus escaños. Es el momento de esperar sorpresas.

Pero incluso si los republicanos terminan con solo una pequeña mayoría en la Cámara, se cerrará la puerta a la agenda legislativa de Joe Biden para los próximos dos años. Esto generará un nivel de intensa supervisión del Congreso que el presidente ha evitado hasta ahora.


Qué hay en juego

  • Los 435 puestos de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, además de gobernadores y otros cargos locales
  • Los republicanos sólo necesitan recuperar 5 puestos para volver a controlar la Cámara, algo que prevén las encuestas. En el Senado hay igualdad de fuerzas (50-50 y decide el voto de la vicepresidenta del país, la demócrata Kamala Harris), por lo que cualquier cambio desnivela la balanza en la Cámara Alta
  • Los resultados definitivos podrían tardar en conocerse días o incluso semanas. Eso se debe a varios factores, como, por ejemplo, lo ajustado que son algunas disputas, que haya resultados disputados y la posibilidad de recuento. Otros retrasos se pueden deber al sistema descentralizado en el que los estados tienen su propias normas
  • Si los republicanos toman el control de las dos cámaras del Congreso, hasta hoy en manos demócratas, podrán bloquear la agenda del presidente Joe Biden y llevar adelante la suya. El apoyo económico a Ucrania y una ley nacional que restrinja el aborto podrían estar sobre la mesa
  • La inflación, que es la mayor en Estados Unidos en los últimos 40 años, y la baja popularidad del presidente Biden juegan en contra de los demócratas. Las elecciones de mitad de período suelen ser negativas para el partido que está en la Casa Blanca
  • El triunfo de algunos de los candidatos republicanos respaldados por Donald Trump podría ser una validación del expresidente, que ya adelantó que la próxima semana hará un “gran anuncio”, posiblemente su intención de presentarse a las presidenciales de 2024
  • Muchos ven estas elecciones como un test a la confianza en la democracia de Estados Unidos. Algunos republicanos que buscan estar en la Cámara han manifestado dudas sobre el resultado de las elecciones de 2020. También lo han hecho candidatos a cargos locales que podrían estar a cargo de futuras elecciones

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