Aeropuertos y carreteras serán vigilados por policía militar en 2022
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Cuartoscuro

Policía militar controlará seguridad de aeropuertos y carreteras del país para junio de 2022

El plan prevé la movilización de ocho mil efectivos en 202 estaciones y 55 terminales aéreas. La estrategia ya inició en Guanajuato y Jalisco. El objetivo, según la Guardia Nacional, es reforzar la seguridad en dichas instalaciones estratégicas.
Cuartoscuro
27 de septiembre, 2021
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Más de 8 mil elementos de la Policía Militar pertenecientes a la Secretaría de la Defensa Nacional y asignados temporalmente a la Guardia Nacional (GN) asumirán antes del 6 de junio del 2022 el control de la seguridad y vigilancia de los principales aeropuertos y estaciones carreteras de todo el país.

De acuerdo con un plan elaborado desde la propia Sedena (dependencia que controla operativamente a la GN) los militares relevarán a los expolicías federales civiles que se mantenían a cargo de estas funciones en 202 estaciones carreteras y 55 aeropuertos nacionales e internacionales.

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En un breve posicionamiento entregado a este medio, la Guardia Nacional confirmó la fase inicial de esta estrategia con el relevo de los civiles que estaban a cargo de la seguridad en carreteras de Guanajuato y Jalisco.

El pasado 17 de agosto Animal Político adelantó que este plan se pondría en marcha en septiembre en esos dos estados, y que para ello se utilizarían a 800 elementos de la policía militar que fueron capacitados con cursos exprés en asuntos relacionados con temas de conducción de vehículos, combate al robo de autotransporte, entre otros.

Nueva información a la que ahora se tuvo acceso indica que esta es la primera fase de un total de cuatro que se estarán llevando a cabo en los siguientes diez meses hasta cubrir la totalidad de las estaciones carreteras y terminales aéreas de las 32 entidades federativas del país.

Si bien será la misma Guardia Nacional la que mantendrá la vigilancia de las carreteras y terminales aéreas, la diferencia radica en que los elementos que estaban a cargo de ello eran los expolicías federales civiles transferidos a esta corporación que ya tenían experiencia en ello pues pertenecían a la desaparecida Dirección de Seguridad Regional de la Policía Federal.

Con el relevo que ahora se ha puesto en marcha, dichas tareas serán asumidas por los policías militares asignados a la GN y que, en suma, conforman la mayor parte de dicha corporación. No obstante, son elementos que en realidad pertenecen y están adscritos de origen a la Sedena.

Y aunque la GN administrativamente sigue adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana civil, el presidente ya ha anunciado que propondrá una reforma constitucional para que esta corporación de seguridad pase a formar parte de la Sedena como un brazo armado más en conjunto con el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana.

Las tres fases restantes del relevo

El plan para consumar el control castrense de las carreteras y aeropuertos del país consta de tres fases más o “escalones”, como lo denomina la Sedena, y que se suman al escalón inicial que ya se puso en marcha en Jalisco y Guanajuato. Se requerirá, para ello, a un total de 8 mil 196 policías militares asignados a la Guardia Nacional.

La segunda fase consiste en el adiestramiento de un total de 2 mil 945 elementos a través de cursos que iniciaron el pasado 6 de septiembre y culminarán el 12 de noviembre. Esto con miras a efectuar el relevo de los agentes desplegados actualmente el próximo 22 de noviembre.

El despliegue se realizará de la siguiente manera: un total de 1 mil 727 militares de la GN ocuparán 75 estaciones de vigilancia carretera localizadas en el Estado de México, Baja California Sur, Sinaloa, Nuevo León, Tlaxcala, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Quintana Roo y Chihuahua.

A su vez 1 mil 218 efectivos serán desplegados en 29 aeropuertos ubicados en los referidos estados, así como en Hidalgo, Campeche, Colima, Puebla, Tabasco, Querétaro, Morelos y Veracruz.

La tercera fase comprende el adiestramiento de otros 3 mil 300 policías militares entre el 10 de enero y el 18 de marzo del próximo año, con el objetivo de que releven a agentes en funciones el 28 de marzo. En este caso se destinarán 2 mil 454 efectivos para tomar el control de 63 estaciones carreteras en Ciudad de México, Baja California, Durango, Tamaulipas, Puebla, Tabasco, Querétaro, Zacatecas, Yucatán y Coahuila.

Mientras que los 846 militares restantes serán movilizados a 14 aeropuertos en las referidas entidades.

La cuarta y última fase del relevo se llevará a cabo con 1 mil 951 policías militares más que serán adiestrados entre el 21 de marzo y el 27 de mayo del 2022, con miras a entrar en funciones el 6 de junio.

En este caso se destinarán 468 efectivos para asumir la seguridad en aeropuertos ubicados en Sonora, San Luis Potosí, Nayarit, Aguascalientes, Colima, Veracruz, Campeche y Michoacán. Mientras que 1 mil 483 militares serán movilizados a 64 estaciones de vigilancia carretera en estos estados, además de Morelos e Hidalgo.

Una vez completado el relevo con el personal militar el documento establece que la Guardia Nacional asumirá pleno control operativo, logístico y administrativo de las coordinaciones de seguridad en carreteras y aeropuertos del país.

Protestas, incertidumbre y dudas en capacitación

En el referido documento la Secretaría de la Defensa Nacional advierte que existe la posibilidad de que el personal que será relevado de su cargo (y que se trata mayoritariamente de civiles) lleven a cabo “manifestaciones” motivadas por “publicaciones tendenciosas” en los medios de comunicación.

Desde agosto Animal Político buscó a la Guardia Nacional para requerir una postura oficial sobre estos relevos y conocer cuál era el objetivo y qué pasará con los exagentes de la policía federal que serán relevados de sus funciones. La solicitud fue reiterada esta semana dado que no se había recibido respuesta.

Ayer la corporación refirió brevemente en un mensaje que el personal que fue relevado en los estados de Jalisco y Guanajuato fue “reasignado a otros estados con el fin de fortalecer el despliegue en toda la República Mexicana”. Esto sin dar mayores comentarios acerca de los próximos movimientos.

Exagentes federales asignados a la GN han comentado a este medio, bajo condición de anonimato, que en el caso de Guanajuato los policías militares ya han comenzado a asumir las funciones que tenían encomendadas luego de haber cumplido con sus cursos de capacitación. De hecho, el pasado 4 de septiembre se hizo un relevo al frente de la coordinación del batallón de seguridad en carreteras e instalaciones de la entidad.

Sobre su futuro confirmaron que algunos han sido reasignados a otras estaciones, pero que no se les ha dicho que pasará con ellos después. “Los relevos ya se dieron pero no sabemos qué va a pasar. También ha trascendido que se ofrecerán indemnizaciones para los elementos que no deseen continuar en la institución o algún programa, pero sigue sin quedar claro nada”.

Los agentes consultados confirmaron además que en las instalaciones de San Luis Potosí sí se dieron cursos de instrucción a los policías militares que han asumido las tareas de vigilancia en carreteras, sin embargo, consideraron que se trata de una preparación insuficiente para enfrentar la complejidad de situaciones que se presentan.

“El problema es que muchos de estos elementos son tropa y algunos solo tienen la secundaria terminada o ni eso y no saben manejar vehículos. No solo eso. De un grupo de 36 elementos se les preguntó cuántos sabían manejar una computadora y solo seis de ellos dijeron que sí. Los demás nunca habían tocado una computadora. Entonces se requiere una formación de policía que lleva mucho más tiempo”, dijo uno de los agentes.

Lee más: Corte admite controversia contra decreto de AMLO sobre intervención militar en seguridad

Una guardia para todo

La Guardia Nacional, que de acuerdo con los reportes oficiales cuenta con poco más de cien mil elementos de los cuales más del 70 por ciento provienen de las fuerzas armadas, ya concentra múltiples funciones de seguridad pública, investigación del delito, y hasta control migratorio. Todo ello al amparo de su ley que le concede cerca de medio centenar de atribuciones distintas.

Además de las labores rutinarias de patrullajes de disuasión y prevención, el gobierno de López Obrador ha echado mano de la GN para acciones como la detención de migrantes en la frontera sur, la repartición de vacunas en diversos estados, el apoyo en tareas de protección civil, la contención de diversas manifestaciones, entre otros.

Y a esto se suman tareas de cumplimiento de órdenes de aprehensión, intervención de comunicaciones privadas, trabajos de inteligencia, cumplimiento de órdenes de cateo, entre otras tareas en auxilio al Ministerio Público. La Guardia Nacional participó en el desfile militar del pasado 16 de septiembre.

Para 2022 el gobierno de López Obrador ha propuesto incrementar hasta en un 60 por ciento el presupuesto de esta corporación, que equivale a un alza de más de 25 mil millones de pesos. En contraste, se prevé mantener los recortes a los subsidios destinados a policías locales.

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Metaverso: por qué hay compañías que están gastando millones comprando terrenos virtuales

El furor por el metaverso está impulsando las compras inmobiliarias virtuales por parte de muchas compañías en una carrera por hacerse con las mejores parcelas. ¿Qué puede ofrecer ser propietario de un terreno virtual?
12 de enero, 2022
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La idea de gastar miles o incluso millones de dólares para comprar una “tierra” ficticia en un mundo virtual puede sonar absurda.

Pero en los últimos meses hemos visto significativas inversiones en terrenos virtuales dentro del metaverso.

La consultora Price Waterhouse Coopers se encuentra entre las últimas firmas en entrar en el mercado inmobiliario de The Sandbox, una de las plataformas de mundos virtuales en las que la gente puede socializar, jugar o acudir a conciertos.

PwC pagó una suma que podría ser considerable, aunque la cantidad final no fue desvelada.

Otra persona compró recientemente por US$450.000 una parcela de tierra en Snoopverse, un mundo virtual que el rapero Snoop Dogg está desarrollando dentro de The Sandbox.

Edificio virtual

Getty Images
Edificio virtual.

Mientras tanto, Metaverse Group, una empresa de bienes raíces enfocada en la economía del metaverso, compró supuestamente un terreno en Decentraland, otra plataforma virtual, por US$2,43 millones.

Repasemos qué es el “metaverso”, porque probablemente hayas escuchado mucho el término cuando Facebook cambió su marca a Meta en octubre de 2021.

Otras compañías, como Nike y Microsoft, también han anunciado que se lanzarán a este espacio.

El metaverso describe una visión de un mundo virtual 3D conectado, donde los mundos real y digital se integran utilizando tecnologías como la realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR).

A este universo virtual se podrá acceder a través de dispositivos como gafas de realidad virtual o realidad aumentada y aplicaciones para teléfonos inteligentes.

Gafas de realidad virtual

Getty Images

Los usuarios se encontrarán y se comunicarán a través de avatares digitales, explorarán nuevas áreas y crearán contenido.

La idea es que el metaverso se desarrollará para convertirse en un espacio virtual colaborativo donde podamos socializar, jugar, trabajar y aprender.

Ya existen varios metaversos, por ejemplo, en plataformas de juegos virtuales como The Sandbox y mundos virtuales como Decentraland.

De la misma manera que un sitio web es parte de la red mundial 2D más amplia, los metaversos individuales formarán un metaverso conectado más grande.

Es importante destacar que, como en el mundo real, es y será cada vez más posible comprar cosas en el metaverso, incluidas las propiedades inmobiliarias.

Monedas del metaverso

Getty Images

El dinero del metaverso

Las transacciones en el mundo virtual generalmente se realizan utilizando criptomonedas.

Aparte de las criptomonedas, los tokens no fungibles (NFT) son el método principal para monetizar e intercambiar valor dentro del metaverso.

Un NFT es un activo digital único.

Aunque son principalmente elementos de arte digital (como videos, imágenes, música u objetos 3D), hay muchas cosas que pueden considerarse NFT, incluidas las propiedades virtuales.

En plataformas como OpenSea, donde la gente compra e intercambiar NFT, ahora hay terrenos o incluso casas virtuales.

Para garantizar que los bienes raíces digitales tengan valor, la oferta es limitada, un concepto en economía llamado “valor de escasez”.

Auditorio virtual

Getty Images

Por ejemplo, Decentraland se compone de 90.000 piezas o “parcelas” de tierra, cada una de aproximadamente 15,5 metros por 15,5 metros.

Ya estamos viendo ejemplos en los que el valor de los inmuebles virtuales está aumentando.

En junio de 2021, un fondo de inversión en bienes raíces digitales llamado Republic Realm supuestamente gastó el equivalente a más de US$900.000 para comprar una parcela en Decentraland.

Según DappRadar, un sitio web que rastrea los datos de ventas de NFT, fue la compra más cara de terrenos NFT en la historia de Decentraland.

Sin embargo, como sabemos, en noviembre de 2021, el Grupo Metaverse compró su terreno en Decentraland por US$2,4 millones.

El tamaño de esta compra fue en realidad más pequeño que el anterior: 116 parcelas de tierra en comparación con 259 compradas por Republic Realm.

Pero no solo la plataforma Decentraland está registrando furor por las compras.

En febrero de 2021, Axie Infinity (otro mundo de juegos virtuales) vendió nueve de sus parcelas de tierra por el equivalente a US$1,5 millones, un récord, dijo la compañía.

Pero tan solo unos meses después, en noviembre de eses mismo año, vendió otra parcela por US$2,3 millones en noviembre de 2021.

Gafas de realidad virtual

Getty Images

Aunque parece que los precios están subiendo es importante reconocer que la inversión inmobiliaria en el metaverso sigue siendo extremadamente especulativa.

Nadie puede estar seguro de si este auge es la próxima gran inversión o la próxima gran burbuja.

¿Para qué compran?

Dejando a un lado los incentivos financieros, es posible que se pregunte qué harán realmente las empresas y las personas con sus propiedades virtuales.

Por ejemplo, la compra realizada por el Grupo Metaverse se llevó a cabo en el recinto de moda de Decentraland.

Según el comprador, el espacio se utilizará para albergar eventos de moda digital y vender ropa virtual para avatares, otra área potencial de crecimiento en el metaverso.

Aunque los inversores y las empresas dominan este espacio por ahora, no todos los bienes raíces del metaverso costarán millones.

Pero, ¿qué podría ofrecerle ser propietario de un terreno virtual?

Metaverso

Getty Images

Si compra una propiedad física en el mundo real, el resultado es tangible: un lugar para vivir, para tener seguridad, para recibir a familiares y amigos.

Aunque las propiedades virtuales no proporcionan refugio físico, existen algunos paralelismos.

Al comprar bienes raíces virtuales podría construir en ellos.

O puede elegir una casa ya construida que le guste.

Puede personalizarla con varios objetos (digitales).

Puede invitar a amigos y visitar los hogares virtuales de otras personas también.

Esta visión aún es lejana.

Pero aunque parece completamente absurdo, debemos recordar que hubo un tiempo en el que la gente tenía dudas sobre el potencial de internet y más tarde de las redes sociales.

Los tecnólogos predicen que el metaverso madurará hasta convertirse en una economía en pleno funcionamiento en los próximos años, además de una experiencia digital sincrónica tan ligada a nuestras vidas como lo están ahora el correo electrónico y las redes sociales.

Esta es una extraña fantasía hecha realidad para alguien que fue jugador en una vida anterior.

Hace algunos años, una versión más joven de mi conciencia me decía que dejara de perder el tiempo jugando videojuegos.

Que volviera a estudiar y a concentrarme en mi vida “real”.

En el fondo, siempre tuve el deseo de ver los juegos superpuestos con la vida real, al estilo Real Player One.

Ahora siento que esta visión se acerca cada vez más.

*Theo Tzanidis es profesor titular de marketing digital de la Universidad del Oeste, Escocia. Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Puedes leer el artículo original aquí.


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