Reducen presupuesto a Segob para protección de derechos humanos
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Reducen presupuesto en Segob para protección de derechos humanos de mujeres, refugiados, niños e indígenas

La Segob destinará menos recursos para atender sus facultades de dar refugio a migrantes, combatir la discriminación, erradicar la violencia contra las mujeres o atender los derechos de la infancia.
Cuartoscuro
9 de septiembre, 2021
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El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para 2022 contempla una reducción de recursos en áreas de la Secretaría de Gobernación dedicadas a promover y dar protección a los derechos humanos de diversos sectores de la población.

La Segob —cuya titularidad asumió recientemente el gobernador de Tabasco, Adán Augusto López— destinará menos recursos para atender sus facultades de dar refugio a migrantes, combatir la discriminación, erradicar la violencia contra las mujeres o atender los derechos de la infancia.

Una comparación entre el gasto aprobado este año y el PPEF 2022 demuestra que la dependencia, en años pasados considerada una ‘supersecretaría’, aplicó recortes presupuestarios en materia de derechos humanos, y que, en el mejor de los casos, ejercerá prácticamente el mismo gasto que este año.

Para elaborar la comparación, usando esta calculadora desarrollada por Fundar, Animal Político aplicó un deflactor al gasto aprobado para 2021, procedimiento que consiste en añadir el valor de la inflación al presupuesto, a fin de “actualizarlo” a precios de este año y poder compararlo con el proyecto de 2022. Este procedimiento permite ver en qué casos hubo una reducción presupuestal en términos reales, aun cuando, en números absolutos, parezca que existió un incremento.

Uno de los casos más destacables es en el presupuesto de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), que, en términos reales, sufrió un recorte, en medio de la crisis migratoria en la frontera sur ante la llegada masiva de personas que huyen de la violencia en sus países.

En el PEF de 2021, este órgano tuvo un presupuesto aprobado de 44 millones 427 mil 552 pesos; para el próximo año, se propone que tenga un gasto de 45 millones 667 mil 372 pesos, lo que supone una reducción de 0.58% en términos reales.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que no tiene titular desde hace más de un año, pasará de tener un presupuesto de 138 millones 262 mil 478 pesos en 2021 a 142 millones 742 millones 448 pesos, un recorte en términos reales de 0.15%.

El Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), que tampoco tiene titular desde febrero, tendrá en 2022 un recorte a su gasto en términos reales del 1.8%, al pasar de 68 millones 684 mil 001 pesos asignados para este año a 69 millones 926 mil 313 pesos.

Otra área de Segob con recorte drástico en términos reales será la Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas, que este año ejerció un gasto de 14 millones 942 mil 762 pesos y para 2022 se propone un presupuesto de 12 millones 800 mil 348 pesos, una reducción real de 17.1%.

La Unidad para la Atención de las Organizaciones Sociales y la Dirección General de Vinculación con Organizaciones de la Sociedad Civil tendrán el próximo año un presupuesto conjunto de 19 millones 568 mil 495 pesos, una reducción de 8.08% respecto de los 20 millones 589 mil 952 pesos que ejercieron este 2021.

Aumentos mínimos

En medio de una escalada de los feminicidios en la actual administración, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) —que tiene la facultad de declarar Alertas de Violencia de Género en estados y municipios— tendrá en 2022 un presupuesto de 310 millones 451 mil 545 pesos, apenas 0.02% mayor en términos reales que lo asignado para este año, que fue de 300 millones 164 mil 164 pesos.

La Comisión Nacional de Búsqueda de personas desaparecidas (CNB) también tendrá un aumento presupuestal marginal, a pesar del hecho de que en el actual gobierno ha continuado la epidemia de desapariciones y el rezago en la identificación de restos.

Esa área, que está adscrita a la Subsecretaría de Derechos Humanos, que dirige Alejandro Encinas, ejercerá en 2022 un gasto de 747 millones 427 mil 389 pesos, un 0.34% mayor en términos reales que los 720 millones 396 mil 562 pesos que tuvo para este año.

La propia subsecretaría de Encinas tendrá un mínimo aumento presupuestal real de 2.3%, al pasar de 35 millones 867 mil 139 pesos asignados para 2021 a 37 millones 948 mil 945 propuestos para el próximo año.

En plena crisis migratoria en la frontera sur, el Instituto Nacional de Migración (INM) tendrá un aumento presupuestal real de 0.29%, al pasar de tener un gasto de 1 mil 603 millones 050 mil 997 pesos a uno de 1 mil 662 millones 450 mil 084 pesos para 2022.

La Dirección General de Estrategias para la Atención de Derechos Humanos, la Dirección General de Política Pública de Derechos Humanos y la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos ejercerán en 2022 un gasto conjunto de 176 millones 434 mil 140 pesos, un monto 3.1% mayor en términos reales que su presupuesto de este año, que fue de 171 millones 021 mil 438 pesos.

La única área que registró un aumento significativo en su gasto —de 55.6%—, en medio del alza a las agresiones a periodistas y activistas, fue la Dirección General para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que pasó de ejercer un presupuesto este 2021 de 241 millones 383 mil 873 pesos a un gasto proyectado de 388 millones 583 mil 860 pesos.

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La gran escasez de productos que afecta al mundo (y por qué puede producirse un efecto látigo)

Autos, madera, muebles, materiales de construcción, comida... muchos productos están agotados por un gigantesco cuello de botella en los envíos internacionales en medio de los cambios que ha provocado la pandemia en el comercio internacional.
13 de agosto, 2021
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Es difícil imaginar que en Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, exista escasez de ciertos productos.

Pero comprar un auto nuevo, muebles o materiales de construcción, dejó de ser una tarea fácil.

En muchos casos los consumidores deben esperar meses antes de conseguir el producto que están buscando.

Es que el atasco en la salida de contenedores desde los principales puertos del mundo está provocando interrupciones intermitentes en las cadenas de suministro.

Y como muchas empresas mantienen los inventarios al mínimo para abaratar costos, cuando ocurren situaciones como éstas, se quedan sin la cantidad de productos necesarios para satisfacer la demanda.

“Algunos consumidores no van a encontrar las cosas que necesitan”, advirtió Neil Sunders, analista de comercio minorista de la consultora GlobalData Retail.

Una demanda que ha crecido en los últimos meses en el contexto de una reactivación económica tras un 2020 que marcó una de las peores recesiones globales de las últimas décadas.

El problema es que con la pandemia se alteró el ritmo del flujo del comercio internacional y cuando aumenta el consumo en varios países a la misma vez, los puertos, las vías oceánicas, los trenes y aviones que transportan los productos no dan abasto.

Como tampoco han dado abasto algunas industrias que producen piezas esenciales para la fabricación de otros productos, como es el caso de los microchips.

Autos, computadoras, muebles, ropa, comida

Justamente la escasez de semiconductores le ha provocado problemas a los fabricantes de autos, computadoras, laptops, celulares o consolas de videojuegos.

“Puede tomar uno hasta dos años antes de que la industria se pueda poner al día con la demanda”, declaró el director ejecutivo de la empresa Intel, Patrick Gelsinger.

Kia Telluride

Getty Images
Algunos autos tienen meses de demora en su entrega.

Lo mismo está pasando con algunos materiales para fabricar ropa, zapatos, comida… la lista es interminable.

Con un equilibrio tan precario, un tifón en China o el cierre de una fábrica en Vietnam por covid-19, genera una especie de caos.

“Nadie puede conseguir nada”, dijo Steve Lamar, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Ropa y Calzado. “Compra tus regalos de navidad ahora”.

Como muchos contenedores están varados en algunos puertos, el precio de los fletes se ha disparado.

Fábrica de zapatillas

Getty Images
Muchas marcas globales tiene sus fábricas repartidas por Asia. Cualquier interrupción en la cadena genera retrasos en la llegada de productos.

Y algunas firmas como Legwear & Apparel, que fabrica productos para marcas como Puma, Champion y Skechers, confirmó que los costos de los fletes han escalado.

Christopher Volpe, director de Operaciones y Finanzas de la compañía, dijo en declaraciones al diario Washington Post que están pagando unos US$24.000 para enviar contenedores desde Asia a EE.UU., cuando el precio solía ser US$2.000 antes de la pandemia.

Las historias de restaurantes que han tenido que cambiar su menú se repiten todos los días, desde Corea del Sur a Estados Unidos.

Aunque estas sean situaciones excepcionales, la disrupción del comercio internacional es una tendencia.

“Hasta bien entrado 2022”

Algunos vendedores minoristas han dicho que solo tienen suficientes productos para satisfacer la demanda por un poco más de un mes, una situación que implica uno de los más bajos niveles de inventarios desde 1992, según la Oficina del Censo de EE.UU.

Contenedores en China

Getty Images
Uno de los efectos de la pandemia ha sido la interrupción del equilibrio en las cadenas globales de suministro de productos.

Hay mucha incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en el futuro, más ahora que la variante Delta del coronavirus está propagándose con mayor velocidad.

Las interrupciones en el suministro podrían continuar “hasta bien entrado 2022″, declaró hace unos días el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard.

Según como evolucione la demanda y la oferta, habrá unas semanas en que los consumidores verán escasez de ciertos productos y más tarde serán otros.

En estos días se ha hecho más difícil encontrar materiales de plástico para embalaje, bolsas de papel, carne o aceite para cocinar.

A veces se debe a problemas con el flujo de trenes y camiones, otras veces porque no llegó el envío internacional, o por falta de mano de obra.

Un nuevo desequilibrio

“Creo que el principal efecto de la escasez global de muchos bienes será un mayor desequilibrio de inventarios en el futuro”, dice Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.

Ante la escasez actual, explica en diálogo con BBC Mundo, las empresas están pidiendo órdenes adicionales o tratando de conseguir sus productos a través de canales logísticos obstruidos.

Fabricación de contenedores

Getty Images
El “efecto látigo” se produce cuando las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

Con el tiempo, cuando los proveedores se pongan al día, “es probable que veamos excedentes en muchas áreas”, apunta.

Es parte del desequilibrio en el sistema.

“Esto sucedió con los rollos de papel higiénico durante el último año. Primero hubo desabastecimientos y luego excedentes”, explica el economista.

Es lo que se conoce como el “efecto látigo” en las cadenas de suministro. Ocurre porque las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

“Otra cosa que será difícil de evitar serán las presiones inflacionarias. Muchos costos de logística han alcanzado récords últimamente y, eventualmente, alguien tiene que pagar por ellos”, señala Shih. “Posiblemente serán los consumidores”.

Y, por otro lado, las empresas más pequeñas que no puedan traspasar los costos, se exponen a una situación crítica en sus finanzas.

Precios de los embarques disparados

En Europa el fenómeno es similar.

Las tarifas de flete desde Shanghái a Rotterdam (Países Bajos) han aumentado hasta 596% en comparación con el precio del año pasado, según las últimas cifras del Drewry World Container Index.

Según cálculos de Bloomberg, los cuellos de botella de la cadena de suministro global han multiplicado las tarifas en las rutas populares hasta seis veces en el último año.

Así, los costos de envío más altos y las dificultades para reabastecer los inventarios rápidamente, argumentan expertos, terminarán afectando a los consumidores en la mayor parte de los países.

Efectos globales que llegan a América Latina

Una situación que ya está dejando huellas en América Latina.

Bodega de productos

Getty Images
Consumidores latinoaméricanos han tenido que esperar meses por algunos productos.

“Nunca había visto algo así”, cuenta Blanca Figueroa desde Chile, una profesora jubilada que hace poco llegó a vivir a su nuevo departamento en Santiago y le ha resultado muy difícil conseguir todos los productos que necesita.

“Es muy difícil comprar. He buscado sillones, mesas, sillas, camas. Para conseguir algunos productos hay que esperar meses“, agrega.

Una situación parecida se vive en otros países de la región.

Por ejemplo en El Salvador, los precios del acero y derivados como el hierro, así como tubos PVC, pintura, solventes y productos a base de plástico han aumentado a causa del incremento en el valor de los envíos internacionales y el alza en el precio del petróleo, en un margen que bordea el 30% o el 50% según el producto.

Es que el sector de la construcción en Latinoamérica ha tenido complicaciones para conseguir varios de los suministros que necesita, tal como ocurre en Estados Unidos.

“Los precios de los fletes marítimos internacionales han pegado mucho y el aumento de la demanda provocó que bajara la capacidad de espacio para estos países en desarrollo”, dijo el gerente de sucursales de Viduc Ferreterías, Danilo Blanco, a El Diario de Hoy.

Trabajadores de la construcción

Getty Images
El sector de la construcción es uno de los más afectados en Latinoamérica.

En México, el valor de los productos de la industria química, el plástico y el hule lideraron el aumento de precios en el país en el mes de julio, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En el caso de los autos usados, también han subido los precios, como ha ocurrido en varios países de la región.

“Estamos viendo un incremento en los precios, tanto por una mayor demanda, como porque no hay vehículos nuevos en el mercado”, dijo Alejandro Guerra, director general de Kavak, una empresa dedicada a la compraventa de autos “seminuevos”, en declaraciones al periódico Expansión.

En diálogo con BBC Mundo, Gerardo Tajonar, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), dijo que las disrupciones en las cadenas de suministros han afectado a varios sectores del país, particularmente la manufactura.

“Las empresas mexicanas no tenían un plan de contingencia, las tomó por sorpresa. Por eso hay que crear estrategias de mitigación de riesgo”.

Trabajadora en fábrica

Getty Images
La manufactura en México ha sentido el impacto de las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global.

El mes pasado, cuenta, el comercio internacional de México (importaciones y exportaciones subió cerca de 30%). Sin embargo ahora, con la llegada de una tercera ola de covid-19, el futuro se vuelve un poco más impredecible.

“A nivel del consumidor yo diría que se ha visto un aumento de precios en bienes más bien suntuarios como autos, productos de diseño, ropa de marcas, pero no en la canasta básica”, agregó.

“Más que escasez,yo diría que hay falta de variedad en algunos productos“.

Quien tampoco ve una perspectiva estratégica global muy clara para enfrentar estas contingencias es Gerard Reinecke, especialista principal en Políticas de Empleo, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“El problema con las cadenas globales está influyendo en el empleo, pero aún no tenemos cómo cuantificarlo, es demasiado pronto”, explica.

De todos modos, si las cosas continúan así, los consumidores se verán afectados por precios más altos en algunos productos o tendrán que esperar más tiempo para conseguirlos.

Durante la pandemia, los costos de transporte de las importaciones en Latinoamérica se han disparado. Por ejemplo, el costo del flete de un contenedor entre Shangái y América del Sur antes de la crisis sanitaria era de unos US$2.000 promedio.

Ahora subió a cerca de US$7.000, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Contendedores

Getty Images
El precio de los fletes marítimos en la región se ha disparado.

Según Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, la pandemia ha expuesto las vulnerabilidades de la región, pero también está dando una gran oportunidad para resolver los problemas.

“Tenemos que facilitar la inversión en las cadenas de suministro y aumentar la integración intrarregional”, le dice a BBC Mundo.

Una integración escasa, agrega, considerando que Latinoamérica es una de las regiones menos integradas del mundo, lo cual aumenta la dependencia de la región de los productos importados.

Solo el 14% de nuestro comercio ocurre a nivel intrarregional, comparado con el 59% de Europa y el 41% de Asia Oriental, explica Claver-Carone.

Por décadas los expertos en comercio internacional han recomendado mejorar la integración regional, pero lo cierto es que poco se ha avanzado.

Según Gerard Reinecke, Latinoamérica podría rearticular algunas cadenas a mediano y largo plazo pero, hasta ahora, “no hay muchos indicadores de que eso esté ocurriendo”.

Tal parece que ante el nuevo escenario y la incertidumbre que provoca la variante delta del coronavirus, las empresas y países que no reaccionen a tiempo, o que no tengan la capacidad de asegurar un flujo constante de suministros, pueden comenzar a quedar rezagados.

Quién llevará la delantera

En medio de las alteraciones inducidas por la pandemia, “estamos viendo cambios importantes en la ventaja competitiva internacional“, le dice a BBC Mundo William Lazonick, presidente de la Red de Investigación Académico-Industrial de EE.UU. y profesor de la Universidad de Massachusetts.

Trabajador de empresa tecnológica

Getty Images
Los problemas logísticos en el comercio internacional pueden cambiar la ventaja competitiva de algunos países.

Cambios en industrias esenciales relacionadas con la aeronáutica, la microelectrónica, los equipos de comunicación, la energía limpia o los productos farmacéuticos.

Es que la escasez global de muchos bienes no solo refleja los efectos de la pandemia y la política de las empresas de mantener inventarios reducidos al mínimo en las últimas décadas.

Refleja también, dice Lazonick, que las principales empresas estadounidenses de alta tecnología han “desperdiciado su liderazgo mundial” y pone sobre la mesa dudas sobre qué tan agresivas han sido algunas empresas en repartir dividendos sin hacer las inversiones necesarias para cuando se producen momentos de emergencia como el actual.


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