Tercera ola COVID aumenta 110% hospitalizaciones en menores de 18
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Tercera ola COVID aumenta 110% hospitalizaciones en menores de 18; en adultos mayores cae a la mitad

También los fallecimientos han tenido un aumento entre los niños, niñas y adolescentes, pero han disminuido en la población de más edad, esto por el efecto de la vacunación.
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24 de septiembre, 2021
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En la población menor de 18 años, que aún no está vacunada, las hospitalizaciones por COVID-19 se han incrementado 110% entre la primera ola, en enero y la tercera ola en agosto. 

En los mayores de 50 años, entre quienes la inmunización ya lleva un buen avance, los ingresos a hospital han bajado 48.5%. 

Estos resultados surgen de un análisis de la base de datos de la Secretaría de Salud -realizado para esta nota por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en el que se consideraron los casos confirmados ya sea por prueba, por asociación clínica epidemiológica o por Comité de Dictaminación.

Los especialistas han señalado que esta tercera ola de COVID-19 en México ha afectado a los de menor edad y los no vacunados, a quienes ha encontrado sin protección y ante una variante más contagiosa, la Delta.

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El grupo de edad en el que el porcentaje de hospitalizaciones creció más fue en el de 12 a 17 años, en enero hubo 219, pero en agosto fueron 512, un incremento de 133.7%. En los de cero a cinco años el aumento fue de 109.7% y el grupo que tuvo menos impacto entre los niños, niñas y adolescentes fue el de 6 a 11 años, donde crecieron 76%. 

En el caso de los niños, el aumento en los contagios se debió a que en el verano se relajaron las medidas, tuvieron una mayor exposición y están sin vacuna, explica Roxana Trejo, gerente de Epidemiología del Centro Médico ABC.


Rodolfo Jiménez, pediatra infectólogo del Hospital Infantil Privado, explica que frente a estos números es necesario considerar que en los niños las indicaciones para hospitalizarlos son diferentes a las de los adultos. Está la indicación por neumonía y por necesidad de oxígeno, pero también por deshidratación (cuando presentan cuadros de diarrea o vómito), y en los menores de 36 meses también está la de fiebre de 39 grados, entre otras. 

Respecto a la vacunación en menores de 18 años, Jorge Baruch, responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la Facultad de Medicina de la UNAM y vocero para COVID-19 de esta institución, sostiene que es importante tener paciencia, porque los estudios están en marcha. Hay dos aspectos que se evalúan en las vacunas, la eficacia, que ya se comprobó que es similar a la de los adultos, y la seguridad. 

“Esto es delicado porque así como algunos medicamentos requieren menos dosis en niños y adolescentes, por tener una menor masa corporal, podrían ser que si no se evalúa la dosis con precaución puedan ser más propensos, y esto es una hipótesis, a desarrollar una mayor proporción de efectos adversos graves”, explica el especialista. 

Por eso es que las aprobaciones de varias vacunas en menores de 18 años están tardando, porque se están haciendo estudios para saber si se requieren diferentes dosis. 

En México hasta ahora solo Pfizer tiene autorización para aplicarse en edades de hasta 12 años. 

Animal Político preguntó a la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) si alguna otra vacuna ya solicitó la aprobación de emergencia en México para usarse en población de menores de 18 años, a lo que la oficina de prensa respondió que no. 

El gobierno mexicano ya anunció que se vacunará a los menores de 18 años que tengan enfermedades previas como: cáncer, insuficiencia renal o hepática, VIH/Sida, con trasplantes de órganos, enfermedades congénitas y otras que disminuyen el sistema inmunológico. Aunque será hasta el próximo martes, de acuerdo a lo dicho por el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, cuando se den los detalles de la estrategia. 

En cuanto al impacto de la tercera ola en los adultos jóvenes, de acuerdo al análisis de la base de datos COVID de la Secretaría de Salud realizado por CLIP, en el grupo de 18 a 29 años, las hospitalizaciones pasaron de mil 976 en enero a 4 mil 064 en agosto, un aumento de 105.6%. 

El personal de salud de diversos hospitales alertó que desde junio empezaron a llegar personas cada vez más jóvenes, algunos con cuadro bastantes graves de COVID, la mayoría de ellos con comorbilidades. 


El grupo de edad de 30 a 39 años tuvo menos impacto en cuanto a crecimiento de hospitalizaciones: al comparar enero y agosto la diferencia fue de mil 917 ingresos (41.8% más). Aquí es importante señalar que aunque la vacunación en población de 18 a 39 años ya está en marcha en México, en el portal oficial de vacunacovid.gob.mx apenas se reporta un avance en este gran grupo etario de 8% en la inmunización. 

Descenso entre los mayores 

En el pico de la segunda ola de la epidemia de COVID-19 en México, las hospitalizaciones entre los adultos mayores se redujeron 50%: de 37 mil 157 registradas en enero pasaron a 18 mil 596 en agosto. Para este mes la cobertura de vacunación ya era de 74% entre los de 60 años y más.

En el decenio que sigue, los de 50 a 59 años, las hospitalizaciones por COVID también se redujeron, en 6 mil 586 (44.8% menos) si se compara el primer mes del año con el mes pasado. El avance de la vacunación entre los de 50 a 59 años, de acuerdo a datos del portal vacuna covid.gob.mx es de 71% para un total de 9 millones 038 mil 562. 


El grupo que registra menos reducción en ingresos hospitalarios es el de 40 a 49 años, en el que solo bajó 20.9%, pese a que según los datos oficiales ya se ha vacunado al 79% de esta población. 

Aunque lo que no se aclara en el portal de vacunación es si ese avance se refiere a una sola dosis o con esquema completo, pero en muchas entidades, incluyendo en la Ciudad de México, todavía no se termina de poner la segunda dosis a los de 40 a 49 años, un grupo etario que ha tenido más exposición tanto por la reapertura de las actividades económicas como por las de esparcimiento. 

En promedio, “con las vacunas de dos dosis a los 15 días se alcanza una protección, frente a variantes como la Delta, de entre 47 y 60% contra casos graves y muertes y con la segunda dosis ya se llega a entre 80 y 99%”, explica Jorge Baruch, el responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la Facultad de Medicina de la UNAM. 

Es decir, la población de 40 a 49 que no tiene el esquema completo no está lo suficientemente protegida, además “este grupo es más activo que los de 50 años y más, está ya en contacto con más personas, ya sea por trabajo o por otras razones”, explica Guadalupe Soto, epidemióloga y académica de la Facultad de Medicina de la UNAM. 

La especialista señala también que la población debe entender que aún con vacuna hay que seguir acatando las medidas sanitarias efectivas para evitar el contagio: como lavado de manos, sana distancia y ventilación de espacios. 

“Sabemos que por cuestión económica ya se están abriendo los lugares, pero, por ejemplo, los bares y restaurantes deben tener circulación de aire, porque ahí la gente no trae cubrebocas, y poner medidores de CO2 para garantizar la seguridad del lugar”, dice Soto. 

Lee más: Vacunas contra COVID: ¿por qué podrían desperdiciarse 241 millones de dosis?

Las defunciones 

De acuerdo al análisis realizado por CLIP para esta nota, las defunciones por COVID subieron 102% en los menores de 18 años, si se comparan los registros de enero de 2021 con los de agosto. Mientras que en los mayores de 50 bajaron 51%. En esto también incide el efecto de la vacunación. 


En el grupo de menores de edad en el que más aumentaron los fallecimientos fue en el de los de 0 a 5 años, en el que pasaron de 17 en enero a 46 en agosto, un aumento de 170.5%. Mientras que en los de 6 a 11 años la diferencia es muy poca: entre enero y agosto solo hubo un aumento de 2 defunciones. 


Las disminuciones importantes a causa de la vacunación se están registrando en los grupos donde la inmunización lleva más avance, en el de 60 años y más, las muertes por COVID bajaron 53.6%; en los de 50 a 59 años cayeron 43.5%, y el porcentaje de baja más modesto lo tiene el grupo de 40 a 49 años, con una reducción de 14.6%, esto se debe, como ya se mencionó, a que todavía no se ha terminado de aplicar la segunda dosis a este grupo de edad. 

Los objetivos de la estrategia de vacunación en México son tres -explica Jorge Baruch, de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la Facultad de Medicina de la UNAM y vocero para COVID-19 de esta institución- disminuir muertes, disminuir hospitalizaciones y alcanzar la inmunidad de rebaño. 

“En los dos primeros ya se está avanzando (como se ve con los números) puesto que los grupos con más muertes eran los de mayor edad, el tercero se logrará por ahí de marzo o abril de 2022, hasta entonces se empezará a controlar la transmisión”. 

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Cómo el estrés puede ser contagioso y qué hacer para evitarlo

El estrés puede alterar los sistemas inmunológico, endocrino y cardiovascular. Y aquellas personas que se enfrentan a situaciones hostiles tuvieron una cicatrización de heridas más lenta, mayor inflamación, mayor presión arterial y cambios en la frecuencia cardíaca.
27 de diciembre, 2021
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Con la avalancha de compras, el gasto de dinero y los viajes para ver a la familia, el estrés puede sentirse inevitable durante las vacaciones.

Es posible que ya sepa que el estrés puede afectar su propia salud, pero es posible que no se dé cuenta de que su estrés, y cómo lo maneja, lo está contagiando. Su estrés puede extenderse, especialmente, a sus seres queridos.

Como psicóloga psicosanitaria, he desarrollado un modelo sobre cómo las parejas y su estrés influyen mutuamente en la salud biológica y psicológica. A través de esa y otras investigaciones, he aprendido que la calidad de las relaciones íntimas es crucial para la salud de las personas.

Un ejemplo: el estrés en las relaciones puede alterar los sistemas inmunológico, endocrino y cardiovascular. Un estudio de recién casados descubrió que los niveles de hormonas del estrés eran más altos cuando las parejas eran hostiles durante un conflicto, es decir, cuando eran críticas, sarcásticas, hablaban con un tono desagradable y usaban expresiones faciales agravantes como voltear los ojos.

Asimismo, en otro estudio, las personas en relaciones hostiles tuvieron una cicatrización de heridas más lenta, mayor inflamación, mayor presión arterial y mayores cambios en la frecuencia cardíaca durante el conflicto.

Los hombres de mediana edad y mayores tenían una presión arterial más alta en momentos en que sus esposas informaron un mayor estrés. Y las parejas que sintieron que no estaban siendo atendidas o comprendidas tenían un bienestar pobre y tasas de mortalidad más altas 10 años después en comparación con aquellas que se sentían más cuidadas y apreciadas por sus parejas.

Hablar, validarse mutuamente.

Getty Images
Hablar, validarse mutuamente.

Conflicto y cortisol

El cortisol es una hormona que juega un papel clave en la respuesta del cuerpo al estrés.

El cortisol tiene un ritmo diurno, por lo que sus niveles suelen ser más altos poco después de despertarse; y luego disminuyen gradualmente durante el día. Pero el estrés crónico puede provocar patrones de cortisol pocos saludables, como niveles bajos de cortisol al despertar o que el cortisol no disminuya mucho al final del día.

Estos patrones están asociados a un aumento en el desarrollo de enfermedades y los riesgos de mortalidad.

Mis colegas y yo descubrimos que el conflicto alteraba los niveles de cortisol de las parejas el día que tenían una disputa: las personas con parejas estresadas que utilizaron comportamientos negativos durante el conflicto tuvieron niveles más altos de cortisol incluso cuatro horas después de que terminó el conflicto.

Estos hallazgos sugieren que discutir con una pareja que ya está estresada podría tener efectos biológicos duraderos para la salud.

Manejando el estrés

Aquí te presentamos tres maneras en que puede reducir el estrés en su relación, durante y después de las vacaciones.

Primero, hablen y valídense mutuamente. Díganle a su pareja que comprende sus sentimientos. Hable de cosas grandes y pequeñas antes de que se intensifiquen.

A veces, las parejas ocultan problemas para protegerse mutuamente, pero esto en realidad puede empeorar las cosas. Comparta sus sentimientos y, cuando su pareja comparta a cambio, no interrumpa.

Recuerde que sentirse cuidado y comprendido por una pareja es bueno para su bienestar emocional y promueve patrones de cortisol más saludables, por lo que estar ahí el uno para el otro y escucharse mutuamente puede tener efectos en la salud tanto para usted como para su pareja.

A continuación, muestre su amor. Abrácense, tomense de la mano y sean amables. Esto también reduce el cortisol y puede hacerte sentir más feliz. Un estudio encontró que una relación satisfactoria puede incluso ayudar a mejorar la respuesta a la vacunación.

Luego, recuerda que eres parte de un equipo. Piensen en soluciones, sean los animadores de los demás y celebren juntos las victorias. Las parejas que se unen para afrontar el estrés están más sanas y más satisfechas con sus relaciones. Por ejemplo: prepare la cena o haga mandados cuando su pareja esté estresada, relajarse y recordar juntos, o probar un nuevo restaurante, baile o clase de ejercicio.

Dicho esto, también es cierto que a veces estos pasos no son suficientes. Muchas parejas seguirán necesitando ayuda para controlar el estrés y superar las dificultades. La terapia de pareja ayuda a los socios a aprender a comunicarse y resolver conflictos de manera efectiva. Es fundamental ser proactivo y buscar la ayuda de alguien que esté capacitado para lidiar con las dificultades continuas de las relaciones.

Entonces, en esta temporada navideña, dígale a su pareja que está ahí para ella, preferiblemente mientras le abraza. Tomen en serio el estrés de los demás y no volteen más los ojos. No es tanto el estrés en sí mismo; es la forma en que ambos manejan el estrés juntos.

Trabajar como un equipo abierto y honesto es el ingrediente clave para una relación sana y feliz, tanto durante la temporada navideña como en el nuevo año.

*Rosie Shrout es profesora adjunta de Desarrollo Humano y Estudios de la Familia en la Universidad Purdue, Estados Unidos.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.


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