19S: alumnos en Tláhuac aún toman clases en aulas prearmadas
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Especial

A cuatro años del 19S, alumnos de secundaria en Tláhuac aún toman clases en aulas prefabricadas

Padres de familia entrevistados refirieron que el único cambio que se tuvo es que las carpas que se instalaron para que los alumnos tomaran clase fueron reemplazadas por aulas provisionales, pero nada más.
Especial
Por Dalila Sarabia
5 de octubre, 2021
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Han pasado cuatro años desde que el sismo del 19 de septiembre ocasionó daño estructural a la secundaria 116, en la alcaldía Tláhuac, y sus alumnos continúan tomando clases en aulas prefabricadas que se instalaron en el patio de otro colegio.

No cuentan con agua potable ni drenaje, y los baños que utilizan son los provisionales que la asociación de padres de familia instaló.

Julissa Chavarría, madre de familia, señaló que en plena pandemia de COVID-19 se ha hecho más que necesaria la intervención de las autoridades porque la escuela ha advertido que si los estudiantes no se presentan no serán evaluados, aunque cumplan con las tareas y actividades que los maestros regularmente envían.

“Si no estuviéramos en esta situación de contingencia de la pandemia a lo mejor seguiríamos así (en las aulas prefabricadas) y no protestaríamos tanto, pero ahorita la verdad es que por esta situación nos preocupa mucho, sobre todo el tema de la higiene y que los niños asistan a la escuela en estas condiciones”, explica la madre de familia.

En 2017, cuando se registró el sismo magnitud 7.1, la hija de Julissa cursaba el primer año de secundaria por lo que su mamá, con otros padres de familia, se movilizaron para exigir una solución, sin embargo, a cuatro años de distancia poco se ha logrado.

“Me tocó con mi niña y ahorita ella ya salió, ahorita ya está en segundo de prepa, y ahorita estoy luchando por mi otro niño porque seguimos en las mismas. Mi hijo ya pasó a segundo año y seguimos igual. Siguen en las aulas prefabricadas que en las lluvias se siguen inundando porque el agua se mete a los salones”, agregó la mujer.

Faltan recursos

Por el sismo del 19S la Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que alrededor de 20 mil escuelas a nivel nacional habían resultado con afectaciones.

En 2019, ya en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, se dio a conocer que, de ellas, mil 700 no habían sido atendidas correctamente —271 en la Ciudad de México— por lo cual se destinarían recursos para intervenirlas y garantizar su seguridad.

Sin embargo, en el caso de la secundaria técnica 116 no se ha registrado ningún avance.

Padres de familia entrevistados refirieron que el único cambio que se tuvo es que las carpas que se instalaron para que los alumnos tomaran clase fueron reemplazadas por aulas provisionales, pero nada más.

“La Dirección de Escuelas Técnicas fue la que nos gestionó la parte de las aulas prefabricadas, pero sí se tardaron un poco (después del sismo) porque los niños estuvieron batallando porque el lugar que nos dieron para instalarnos fueron las canchas de fútbol de la escuela 46”, comentó otra madre de familia.

Incluso, los padres de familia narraron que con apoyo de un tractor tuvieron que limpiar las canchas de la otra secundaria técnica donde instalaron provisionalmente las aulas porque era una zona llena de maleza y matorrales.

“Ora sí que nos dejaron como el patito feo. Ahorita nos dicen que no había recursos para atender nuestra escuela y que apenas hace un año se liberaron, pero ora sí que no nos dicen si ya van a trabajar”, agregó Julissa.

Ante la falta de respuestas por parte de las autoridades y al enterarse que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y el presidente Andrés Manuel López Obrador tendrían un evento público en Tláhuac el pasado 29 de septiembre, los padres de familia se organizaron y acudieron a protestar para exigir se resolvieran sus demandas.

Antes de iniciar el evento en el que se inauguró una sucursal del Banco del Bienestar, la jefa de gobierno se acercó a los manifestantes ante quienes se comprometió a revisar el caso.

Padres de familia informaron que ya sostuvieron una primera reunión con representantes de la Comisión de Reconstrucción de la ciudad y que esta misma semana —les aseguraron— recibirán noticias sobre cuáles serán las acciones por llevar a cabo para atender la escuela dañada.

“Dicen que ahorita (la escuela) queda poniéndole gatos hidráulicos y unos pilotes, pero nosotros le dijimos a la licenciada que eso lo revisaran bien porque además del temblor ya son cuatro años que no le hacen nada a la escuela, entonces que revisen bien los daños”, agregó Julissa.

Exigen clases a distancia

Desde el 30 de agosto, cuando oficialmente se regresó a las clases presenciales, a la secundaria técnica 116 solo se han presentado entre 180 y 200 de los 800 alumnos que conforman su matrícula.

Padres de familia entrevistados señalaron que enviarían a sus hijos si se garantizara, al menos, que hubiera agua para que se lavaran las manos y utilizaran los sanitarios, sin embargo, se trata de una situación que depende totalmente de que las pipas surtan el líquido puntualmente, así que en la mayoría de los casos han optado por mantenerlos en casa.

“Lo único que pedimos y queremos es que los niños tengan una escuela digna como la que se merecen todos los estudiantes porque la verdad sí está en pésimas condiciones. ¿Cómo quieren que así estén tomando clases con todo y pandemia?”, cuestionó la madre de familia, Jacqueline Juárez.

Dadas las circunstancias, exigieron a las autoridades educativas hacer una excepción y permitir que las clases se ofrezcan en modelo híbrido a fin de que los alumnos que no están acudiendo a las clases presenciales no se atrasen más.

Y es que, aunque los maestros les envían algunas actividades, no están tomando clases y se les ha advertido a los padres de familia que sus hijos, en tanto no se presenten al colegio, no serán evaluados.

“Estamos en preocupación porque dijeron que teníamos que regresar a clases, entonces pues realmente es una parte en la que nosotros como padres exigíamos no regresar, que nos dieran la oportunidad de estar en línea como estuvimos el año pasado porque realmente ahí se corren muchos riesgos. Falta el agua, a veces no llegan las pipas.

“Aunque dicen que no nos preocupemos, en lo personal pues para nosotros sería lo más viable, lo más correcto y lo más humano que es brindaran ese apoyo de tener sus clases en línea porque ora sí que yo siento que estamos siendo discriminados porque las condiciones en las que tienen a nuestros hijos no son nuestra culpa”, comentó Julissa.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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