Diputada pedirá renuncia de auditor por gastos en despachos millonarios
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Cuartoscuro

Diputada pedirá renuncia de auditor Colmenares por gastos en despachos millonarios

Especialistas señalan que se trata de un desvío de recursos públicos, pues el presupuesto se usó para un “bien privado” del auditor.
Cuartoscuro
22 de octubre, 2021
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La secretaria de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación en la Cámara de Diputados, Inés Parra, advirtió que las revelaciones del gasto público para los despachos del auditor federal, David Colmenares, debería ser motivo para llamarlo a comparecer e incluso, ella pedirá su destitución en la próxima reunión de dicha comisión.

Sin embargo, obligarlo a comparecer dependerá de la votación de los 38 integrantes de la Comisión de Vigilancia y de quien recae la responsabilidad por ley de pedir cuentas a la Auditoría, pero “hay inercias” que lo podrían impedir, reconoció la legisladora.

Parra, diputada de Morena, aseguró que los diputados se enteraron que el auditor gastó 2.6 millones de pesos para habilitar su despacho con regadera, clóset, vestidor y una puerta de altísima seguridad con presupuesto público por la investigación de Animal Político, pues si bien la Comisión aprobó el presupuesto para obras (del que ella estuvo en contra) la Auditoría nunca les notificó que sería ocupado para esto.

Por tanto, dijo, en la próxima reunión de la Comisión de Vigilancia, este debe ser un tema prioritario para discusión y “voy a solicitar la renuncia del auditor, y como comisión lo podemos votar por mayoría. Espero lograr coincidir con mis compañeros aunque lo veo difícil porque hay inercias también en esta legislatura”, dijo.

Esto, porque “ya no hay confianza. Esto es un acto de corrupción por parte del auditor y ya no podemos seguir permitiendo a personajes que actúen de esta manera, dándose ciertos lujos a costa del erario”, afirmó en entrevista con Animal Político.

Muna Dora Buchain, extitular de Auditoría Forense en la ASF, incluso va más allá, pues asegura que “no se trata de despachos, sino de espacios que habilitó para vivir ahí”, según los testimonios que ha recabado. Y esto, afirma, es “indignante, indebido e irregular”.

Se trata de “un desvío de recursos públicos”, pues, el presupuesto sirve para compras u obras públicas, pero en este caso está sirviendo para un “bien privado” para que el auditor David Colmenares viva ahí, lo cual podría originar fincarle responsabilidades por violaciones a la ley, afirma Buchain.

Esto porque de acuerdo con el artículo 54 de la Ley de Responsabilidades Administrativas, “será responsable de desvío de recursos públicos el servidor público que autorice, solicite o realice actos para la asignación o desvío de recursos públicos, sean materiales, humanos o financieros, sin fundamento jurídico o en contraposición a las normas aplicables”.

Además, se considera un “abuso de funciones” a quien ejerza atribuciones que no tenga conferidas o se valga de que las tenga para realizar o inducir actos u omisiones arbitrarios para generar un beneficio para sí”, según el artículo 57.

La Auditoría es un órgano técnico de la Cámara de Diputados y la Comisión de Vigilancia de la ASF es la responsable de llamarla a cuentas, pero hasta el momento, su presidente, el priista Pablo Angulo Briseño, no ha emitido postura pública respecto al despacho del auditor en el edificio del Ajusco, ni al gasto de 3 millones de pesos para la remodelación de su oficina alterna en el edificio de Morelos, a una cuadra de Reforma, y que se encuentra en desuso para empleados.

La Comisión de Vigilancia “es quien controla al controlador” y en ella recaería la responsabilidad de pedir cuentas a la ASF y su titular, afirma José Alejandro Xopa, profesor investigador de la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

La Auditoría, además, tiene la obligación de dar a conocer la justificación de la “remodelación” de su despacho, es decir, explicar la necesidad de tener una puerta de altísima seguridad, por ejemplo, explica Roldán Xopa.

“Debido a que la Auditoría es el órgano que revisa las cuentas tiene la obligación de poner el ejemplo. No solamente debe cumplir bien su función de controlar el ejercicio del gasto, sino está obligado a acatar los estándares de lo que le pide a los otros y, por tanto, también debe rendir cuentas a la Comisión”, dice el también miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

“Si su función es controlar cuentas y él mismo no las rinde iría contra su propia naturaleza. Además, tiene como bien intangible la confianza, que es resultado de cómo se comporta. Confiamos a partir del comportamiento”, sentencia Roldán.

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La princesa Mako de Japón renuncia a la realeza para casarse con su novio plebeyo de la universidad

Tras años en el ojo del huracán por su relación, la princesa y su novio desde la universidad, Kei Komuro, contrajeron matrimonio este martes en una discreta ceremonia.
26 de octubre, 2021
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Este martes la princesa Mako de Japón se casó finalmente con Kei Komuro, su novio desde la universidad, renunciando así a su estatus real.

Según la ley japonesa, los miembros femeninos de la familia imperial pierden su posición si se casan con un “plebeyo”, aunque esa regla no aplica a los miembros masculinos.

Mako obvió los tradicionales ritos de una boda real y rechazó el pago que se le ofrece a las mujeres de la realeza cuando se retiran de la familia.

Ella es la primera miembro femenina de la familia real en rehusar ambas costumbres.

Se prevé que la pareja se irá a vivir a Estados Unidos, donde Komuro trabaja como abogado.

Esa salida ha suscitado comparaciones inevitables con la pareja real británica formada por Meghan Markle y el príncipe Harry, por lo que los recién casados han sido apodados los “Harry y Meghan de Japón”.

Igual de Markle, Komuro ha sido objeto de un intenso escrutinio desde que su relación con Mako se hizo pública. La crítica más reciente que recibió fue por lucir una cola de caballo cuando regresó a Japón.

Algunos tabloides y usuarios en las redes sociales opinaron que su peinado —considerado poco convencional en Japón— era impropio de alguien dispuesto a casarse con una princesa.

“Kei es irremplazable”

En una rueda de prensa que la pareja dado el mismo día de la boda, Mako pidió escusas por cualquier molestia que su matrimonio pudo haber causado al pueblo.

“Siento mucho la inconveniencia causada y estoy agradecida a aquellos que han continuado apoyándome”, declaró, según un informe del medio público NHK.

“Para mí, Kei es irremplazable. El matrimonio fue una opción necesaria para nosotros”.

Komuro añadió que ama a Mako y quiere pasar el resto de su vida con ella.

“Amo a Mako. Sólo contamos con una vida y quiero que la pasemos con la persona que amamos”, dijo Komuro, según lo reporta la agencia AFP.

“Me siento muy triste de que Mako haya estado en una mala situación, mental y físicamente, debido a las acusaciones falsas”.

La princesa Mako (der.) abraza a su hermana, la princesa Kako, en la hacienda Akasaka, 26 de octubre, 2021

Getty Images
La princesa Kako, hermana menor de Mako, felicitó a la pareja.

La princesa Mako abandonó su residencia en Tokio a eso de las 10:00 de la mañana hora local de este martes para casarte, haciendo la venia varias veces a sus padres, al príncipe heredero Fumihito y a la princesa heredera Kiko. También abrazó a su hermana menor antes de partir.

La pareja ha recibido una extensa cobertura mediática a lo largo de los años y su relación ha sido objeto de polémica, lo que le ha causado a la princesa desorden de estrés postraumático, reportó con anterioridad la agencia oficial de asuntos reales, IHA.

Este mismo martes varias personas protestaron contra la boda, portando pancartas apuntando a asuntos financieros de la familia de Komuro, particularmente de la madre del novio.

Una protesta contra la boda de la princesa Mako y Kei Komuro in Tokio, el 26 de octubre, 2021.

Getty Images
Algunos japoneses conservadores que no creen que Komuro sea una pareja digna de la sobrina de un emperador.

La ahora exprincesa se comprometió con Komuro en 2017 y los dos planearon casarse el año siguiente.

Pero la boda se pospuso tras unas denuncias sobre los problemas financieros de la madre de Komuro.

El palacio negó que la postergación estuviera vinculada a eso, aunque el príncipe heredero Fumihito afirmó que era importante que los asuntos de dinero se aclararan antes de que la pareja se casara.

Según el corresponsal de la BBC en Tokio, Rupert Wingfield-Hayes, la verdadera razón de la animosidad contra Komuro parece venir de un sector conservador de la sociedad que no cree que sea una pareja digna de la sobrina de un emperador.

Komuro —que recibió una oferta de trabajo de un destacado bufete de abogados— es de origen humilde y los tabloides locales han pasado años buscando chismes sobre su familia, incluyendo las acusaciones contra su madre.


Análisis: Hideharu Tamura, BBC News, Tokio

La reacción de algunos medios y parte del público a la relación entre la princesa Mako y Kei Komuro ha dejado patente la presión que enfrentan las mujeres de la familia imperial.

La IHA ha informado de que la princesa Mako sufrió de desorden de estrés postraumático por la fuerte crítica desde los medios y las redes desde el anuncio de su compromiso hace cuatro años.

Ella no es la primera mujer de la familia real japonesa en ser afectada de esta manera.

Su abuela, la emperatriz emérita Michiko, perdió la voz temporalmente hace casi 20 años cuando desde los medios se la tachó de no apta para ser la esposa de un emperador.

Su tía política, la emperatriz Masako, sufrió depresión después de ser culpada por no haber tenido un hijo varón.

Las mujeres de la realeza están forzadas a cumplir con ciertas expectativas: deben apoyar a sus esposos, dar a luz a un heredero y ser guardianas de las tradiciones japonesas. Si se quedan cortas, se las critica salvajemente.

Lo mismo sucedió con la princesa Mako, quien dijo que renunciaría a su estatus real. Pero ni siquiera eso ha sido suficiente para frenar los ataques contra ella, su esposo y su matrimonio.

Si quieres leer esta historia en japonés, la encuentrasaquí.


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