Ante fallas de COVAX, países buscan soluciones para obtener vacunas
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Ante poca cobertura de COVAX, los países buscan soluciones locales para obtener vacunas

Mecanismo COVAX estará casi un tercio por debajo de los objetivos de 2021; AstraZeneca, Sinovac y Sinopharm firman acuerdos de fabricación con países en desarrollo.
AFP
Por Hazem Badr, Helen Mendes, Papiya Bhattacharya y Pape Bess Diba / SciDev.Net
16 de octubre, 2021
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Los países de bajos y medianos ingresos están recurriendo a fabricar vacunas locales contra la COVID-19 debido a que el mecanismo COVAX respaldado por la ONU no ha funcionado.

Desde Egipto hasta Brasil, los países han comenzado a trabajar sus propias vacunas COVID-19 como respuesta al llamado “apartheid de vacunas”, por el cual los países ricos han comenzado a implementar vacunas de refuerzo mientras que en muchos países de bajos ingresos las tasas de doble vacunación (vacunación completa) permanecen por debajo del tres por ciento.

COVAX, el mecanismo establecido por gobiernos y donantes para garantizar un acceso justo y equitativo a las vacunas, anuncia que no cumplirá su objetivo de distribuir dos mil millones de dosis para fines de 2021.

Según el último pronóstico de suministro emitido el 8 de septiembre, el mecanismo ahora espera 1.400 millones de dosis de la vacuna en 2021, un déficit de casi un tercio.

La escasez se debe en gran medida a las limitaciones financieras y al aumento de la demanda de los países productores de vacunas. Por ejemplo, India, un productor clave, solo entregó 28 millones de los 40 millones de dosis prometidas en marzo, debido a que las infecciones aumentaron a causa de la variante Delta.

En respuesta, los países en desarrollo han tomado medidas para la fabricación de vacunas COVID-19 a través de dos vías: una es la fabricación de vacunas que circulan actualmente a través de alianzas con empresas internacionales; la otra es a través del desarrollo de nuevas vacunas locales.

Egipto, por ejemplo, ha iniciado ensayos en humanos para su vacuna local Covi-Vax, luego de exitosas pruebas de laboratorio.

Según explicó a SciDev.Net Mohamed Ahmed Ali, profesor de virología en el Centro Nacional de Investigación y jefe del equipo de investigación de producción de la vacuna —que generó una buena respuesta de anticuerpos durante las pruebas de laboratorio— ésta contiene cuatro proteínas extraídas del virus.

A principios de este año, investigadores en Arabia Saudita anunciaron el inicio de ensayos en etapa temprana en humanos de una vacuna desarrollada por expertos de la Universidad Imam Abdul Rahman bin Faisal, utilizando la tecnología de ARN mensajero (ARNm). Las vacunas de ARNm enseñan eficazmente a las células cómo producir una proteína, o parte de una proteína, que desencadena una respuesta inmunitaria dentro del cuerpo.

Producción latinoamericana

En América Latina, Argentina, Brasil, Cuba y México han comenzado a desarrollar sus propias vacunas y se encuentran en diversas fases de investigación y ensayos clínicos.

En Brasil el Instituto Butantan, un centro de investigación público en Sao Paulo, está llevando a cabo ensayos en etapa temprana en humanos con Butanvac, una vacuna de vector viral desarrollada por la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (EEUU) y un consorcio internacional, y que en el futuro se podrá producir íntegramente en Brasil.

Si Butanvac tiene éxito, la idea es empezar a exportarla a otros países.

“El consorcio y los partidarios de Butanvac están preocupados por los países de bajos y medianos ingresos que están siendo desatendidos en este momento”, dijo Cristiano Gonçalves, gerente de innovación de Butantan.

“La idea es que Butanvac atienda el mercado interno y reserve parte de su producción para la exportación”, añadió.

Cuba está desarrollando cinco vacunas: Soberana 01, Soberana 02, Abdala, Mambisa y Soberana Plus.

De ellas, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), la autoridad regulatoria cubana, ha otorgado autorización para uso de emergencia a Abdala –desarrollada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB)–, Soberana 02 y Soberana Plus, desarrolladas por el Instituto Finlay de Vacunas. Asimismo, a inicios de setiembre autorizó el uso de emergencia de Soberana 02 entre la población pediátrica, desde los dos a 18 años, según la página web de Cecmed.

Soberana 01 y Mambisa –que se administra por vía intranasal– están en fase de ensayo clínico entre la población cubana. La Abdala se aplica en tres dosis y según el CIGB, tiene una eficacia clínica del 92 por ciento frente a la enfermedad sintomática; cien por ciento en la prevención de la enfermedad sistémica severa y fallecimiento de vacunados y 90 por ciento en pacientes graves, incluyendo la muy agresiva variante Delta del virus.

Aunque ninguna de las cinco ha recibido aún autorización de la OMS ni se han publicado los resultados de los ensayos, ya se han enviado dosis de Abdala a Nicaragua, Venezuela y Vietnam, y de las soberanas a Irán, según informó en conferencia de prensa (13 de octubre) en La Habana, Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, conglomerado encargado de producir medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología para la exportación.

Las vacunas pueden almacenarse a temperaturas entre 2 a 8 grados, lo cual hace que su conservación y distribución sea menos costosa y compleja que otras, que requieren mantenerse a temperaturas mucho más bajas.

Por otro lado, en Argentina hay seis vacunas candidatas en diferentes fases de investigación preclínica, a cargo de investigadores del CONICET, universidades nacionales y laboratorios argentinos. El 21 de setiembre, además, el país fue elegido por la OPS –junto con Brasil–como una de las dos sedes para el desarrollo y producción de vacunas ARNm en la región.

Y México prepara la vacuna “Patria”, un desarrollo en el que el gobierno ha invertido 150 millones de pesos (US$ 7,3 millones), y que, de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, se encuentra en ensayos clínicos de fase 2 y se espera que esté disponible a finales de 2021.

La vacuna utiliza tecnología que se desarrolló en la Escuela de Medicina Icahn en Monte Sinaí, en Nueva York, y la Universidad de Texas, ambas en Estados Unidos, a través de una licencia de uso exclusivo para México. En la alianza participa la empresa farmacéutica veterinaria Avimex, junto con diversas organizaciones de salud y universidades del país.

En otras partes del mundo en desarrollo

El gobierno de la India también prevé presentar ZycoV-D —la primera vacuna de ADN del mundo—, elaborada por la empresa privada Zydus Cadila en asociación con el Departamento de Biotecnología de la India. Esto permitirá la expansión del programa de vacunación existente para incluir a niños y adolescentes.

En Singapur, tres vacunas de ARNm desarrolladas por la empresa estadounidense Arcturus Therapeutics se están sometiendo a ensayos en humanos en etapa intermedia para comprobar su eficacia.

Una inyección apunta al virus Sars-CoV-2 original y fue desarrollada junto con la Escuela de Medicina Duke-NUS en Singapur. Se han diseñado otras dos para apuntar a las cuatro variantes de preocupación: Alfa, Beta, Gamma y Delta.

Acuerdos de fabricación

El desarrollo de estas vacunas locales sigue una serie de acuerdos en los que los países en desarrollo han comenzado a asumir la fabricación de vacunas desarrolladas en Europa, EEUU o China.

En Brasil, que tiene una de las tasas de vacunación más altas de América Latina, alrededor de dos tercios de la población ha recibido al menos una dosis, muchas de las cuales fueron gracias a acuerdos de transferencia de tecnología entre laboratorios brasileños y compañías farmacéuticas internacionales.

“Este modelo es completamente exitoso porque garantiza que Brasil tiene la sostenibilidad de suministrar vacunas a un país continental”.

Carla Domingues, coordinadora del Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de Brasil 2011-2019

Cuando surgieron los primeros casos de COVID-19, el Instituto Butantan de Sao Paulo se puso en contacto con varias empresas chinas para llevar una vacuna a Brasil.

“Comenzamos a hablar con Sinovac, a la que habíamos visitado en 2019, con la idea de traer una vacuna aquí”, dijo Gonçalves, gerente de innovación de Butantan, a SciDev.Net.

En julio de 2020, el instituto respaldó ensayos en humanos a gran escala de la vacuna Coronavac (de Sinovac) con el virus inactivado. A cambio, Sinovac se comprometió a transferir tecnología al instituto brasileño.

Actualmente, Butantan importa materia prima de China y envasa la vacuna en Brasil. Para la siguiente fase del acuerdo de transferencia de tecnología se prepara una fábrica que comenzará a producir las dosis.

La Fundación Oswaldo Cruz, centro de investigación federal vinculado al Ministerio de Salud de Brasil —que tiene una unidad que produce vacunas—, inició negociaciones con el fabricante de vacunas AstraZeneca en el primer semestre de 2020.

Como resultado, la vacuna del vector viral Covishield de la farmacéutica anglo-sueca también se sometió a ensayos humanos a gran escala en Brasil, y hoy se produce en el país con materias primas importadas del exterior.

El contrato de transferencia de tecnología entre la Fundación Oswaldo Cruz y AstraZeneca también prevé que en el futuro la producción de la vacuna sea íntegramente en Brasil.

Durante la última década, estos acuerdos de transferencia de tecnología se han vuelto cada vez más comunes en Brasil, y en ese tiempo las vacunas contra rotavirus, VPH, hepatitis, MMR (vacuna combinada contra el sarampión, paperas y rubeola), entre otras, se han incorporado a su programa nacional de inmunización.

“Este modelo es completamente exitoso porque garantiza que Brasil tiene la sostenibilidad de suministrar vacunas a un país continental”, dijo a SciDev.Net la epidemióloga Carla Domingues, quien coordinó el Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de Brasil entre 2011 y 2019.

Acuerdos similares han ayudado a cerrar la brecha de vacunación en muchos otros países de bajos y medianos ingresos, como Egipto, que ya ha comenzado la producción local de la vacuna Sinovac.

En septiembre de este año, la ministra de Salud egipcia, Hala Zayed, anunció un ambicioso plan para producir más de mil millones de dosis anualmente, convirtiéndose así en “el mayor productor de vacunas en África y Medio Oriente”, dijo.

Marruecos también ha comenzado un proyecto para producir localmente la vacuna Sinopharm de China. La Agencia de Prensa Marroquí, de propiedad estatal, anunció el 5 de julio que Rabat prevé producir cinco millones de dosis al mes.

Indonesia también está en conversaciones con la OMS y seis compañías farmacéuticas para convertirse en un centro mundial de fabricación de vacunas, según el ministro de Salud Budi Gunadi Sadikin.

Sin embargo, Amjad Al-Khouli, consultor en epidemiología de la Oficina Regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental, señaló que los acuerdos de transferencia de tecnología dependen de la capacidad existente y pueden verse eclipsados por preocupaciones de propiedad intelectual.

“Esto todavía requiere acuerdos para transferir tecnología de fabricación de vacunas, resolver el problema de la propiedad intelectual y una estructura sólida de fabricación de medicamentos, que no está disponible en la mayoría de los países en desarrollo”, dijo Al-Khouli a SciDev.Net.

Este reportaje fue publicado originalmente en la sección global de SciDev.Net y contiene reporteo adicional de América Latina y el Caribe

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Vacunas contra COVID: ¿por qué podrían desperdiciarse 241 millones de dosis?

Si los líderes mundiales se comprometieron a donar vacunas, ¿por qué siguen teniendo excedentes? ¿qué soluciones se están poniendo sobre la mesa para que no sean desechadas?
22 de septiembre, 2021
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Los países más ricos del mundo acumulan millones de vacunas contra la Covid-19 y siguen cerrando contratos con farmacéuticas, mientras algunos de los países más pobres todavía no han vacunado al 2% de su población.

Las estadísticas son contundentes: el excedente asciende a 1.200 millones de dosis, según un informe de Airfinity, una empresa de análisis de datos científicos que investiga el suministro global.

Una quinta parte de esas dosis –241 millones de vacunas– podría desperdiciarse si los países ricos no las donan.

Son vacunas que Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón no van a necesitar incluso aunque comenzaran a administrar una tercera dosis de refuerzo, pero que los países más pobres no pueden aceptar a menos que les queden un mínimo de dos meses de caducidad.

Mientras tanto, poco más de la mitad de la población mundial no ha recibido ni siquiera una dosis de la vacuna.

En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid-19, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un informe publicado el 1 de septiembre.

“Más de un tercio de los países de nuestra región aún no han vacunado al 20% de su población. Y en algunos lugares, la cobertura es mucho menor”, explicó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

vacuna contra el covid en Brasil

Mario Tama/Getty Images
En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid.

“Las tasas de vacunación siguen estando por debajo del 20% en varios países del Caribe y Sudamérica, y la cobertura sigue siendo de un solo dígito en naciones centroamericanas como Guatemala, Honduras y Nicaragua. […] Lamentablemente, los países con alta cobertura son la excepción en nuestra Región”, remarcó.

En cuanto a las cifras globales, según Human Rights Watch, el 75% de las vacunas contra la covid han sido enviadas a 10 países.

La Economist Intelligence Unit calculó que la mitad de todas las vacunas fabricadas hasta ahora solamente han llegado al 15% de la población mundial; los países más ricos del mundo administran 100 veces más vacunas que los más pobres.

Agathe Demarais, autora principal del estudio sobre las vacunas de The Economist, dice que no se tomaron en serio las promesas hechas al respecto: “Lo hemos visto mucho y sabemos que nunca va a suceder”, asegura.

¿Cuántas vacunas se prometieron y cuántas fueron entregadas?

La diferencia entre dosis que se prometieron entregar y las que efectivamente fueron entregadas es abismal.

enfermera

Getty Images
Los países ricos podrían tener 1.200 millones de dosis más de las que necesitan para fin de año, mientras otros no llegan al 2% de vacunación.

En junio, los miembros del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a donar 1.000 millones de dosis a países pobres durante el año siguiente.

Reino Unido comprometió 100 millones a esa promesa; hasta ahora, ha donado algo menos de nueve millones.

El presidente estadounidense Joe Biden prometió 580 millones, de los cuales Estados Unidos ha entregado hasta ahora 140 millones.

La Unión Europea prometió 250 millones de dosis para finales de año; ha enviado alrededor del 8% de ellas.

gráfico

BBC

Los fallos del Covax

Varios países de ingresos medios compraron vacunas a través del Covax, el plan global respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar que las dosis se distribuyen de manera equitativa entre todas las naciones.

A través de la alianza se compran y luego se venden vacunas a bajo costo a países de ingresos medios, y son donadas a países pobres.

Pero el Covax se ha enfrentado a un importante problema de suministro.

Planeaban distribuir 2.000 millones de dosis en 2021. La mayoría de ellas provenían de una instalación en India, pero cuando una segunda ola de infecciones paralizó el país asiático en mayo, el gobierno emitió una prohibición de exportación.

Desde entonces, el Covax se ha basado en dosis donadas por países ricos y el suministro ha sido muy lento.

“Actualmente, las dosis tienden a compartirse en volúmenes bajos, con poca antelación y con fechas de vencimiento más cortas que las ideales, lo cual hace que sea un gran esfuerzo logístico asignarlas y entregarlas a países capaces de absorberlas”, le dijo a la BBC Aurélia Nguyen, directora ejecutiva del programa Covax.

jeringuillas de vacunas contra el covid en un contenedor en España

AHMAD GHARABLI/Getty Images
Millones de vacunas corren el riesgo de ser desperdiciadas si no se toman medidas.

¿Por qué hay un excedente?

El excedente no se debe para nada a un problema de suministro global.

Según el estudio de Airfinity, los fabricantes de vacunas están produciendo actualmente unas 1.500 millones de dosis cada mes. Habrán producido 11.000 millones de dosis para final de año.

“Están produciendo una gran cantidad de dosis. Se ha incrementado enormemente en los últimos tres o cuatro meses”, dice el doctor Matt Linley, investigador principal de Airfinity.

“No creo que los países ricos fueran necesariamente codiciosos, es más que no sabían qué vacunas iban a funcionar, así que tuvieron que comprar varios tipos de ellas”, añade Linley.

Con su reciente investigación, Airfinity espera mostrar a los gobiernos que existe un suministro saludable de vacunas y que no necesitan mantener excedentes.

En lugar de eso, pueden donar lo que no necesitan ahora y estar seguros de que se producirán más dosis en los próximos meses.

“No quieren que los pille desprevenidos”, le dice a la BBC Agathe Demarais. “También se trata de presión política interna porque parte del electorado probablemente estaría muy descontento de ver que se donan vacunas, si existe la sensación de que todavía se necesitan en ‘casa'”.

vacuna contra el covid

Andriy Onufriyenko/Getty Images
La presión política puede ser un factor determinante de la acumulación de vacunas.

El gobierno británico dice que no tiene una reserva de vacunas y ha llegado a un acuerdo con Australia para compartir cuatro millones de dosis que serán devueltas de la asignación de Australia a finales de año.

“El suministro y la entrega de vacunas se han gestionado cuidadosamente en Reino Unido para ofrecer a todos los que cumplen los requisitos la oportunidad de vacunarse lo antes posible”, dice un vocero del Departamento de Salud y Asistencia Social.

La semana que viene se celebrará en Nueva York, EE.UU., el segmento de alto nivel de la Asamblea General de la ONU. Su presidente, el embajador de Maldivas, Abdulá Shahid, dijo que planea convocar a una reunión con líderes y expertos para discutir cómo cerrar la brecha en el acceso a las vacunas.

Las miradas también están puestas en una cumbre anunciada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el próximo miércoles para pedir a los líderes mundiales que se comprometan a vacunar al 70% de la población mundial para septiembre del próximo año.

Falta de compromiso

Aurélia Nguyen cree que los gobiernos no son los únicos que deben actuar.

“También necesitamos que los fabricantes cumplan con sus compromisos públicos con Covax y nos den prioridad sobre los acuerdos bilaterales con naciones que ya tienen dosis suficientes”.

“Si los fabricantes globales de vacunas están produciendo 1.500 millones de dosis cada mes, la pregunta que debe hacerse es: ¿por qué tan pocas llegan a los países pobres?

“Donde la necesidad de Covax es mayor, los gobiernos deberían cambiar su lugar en la cola para que podamos obtener las dosis que hemos ordenado con anterioridad”.


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