Por COVID, retrasan meses cirugías en Instituto de Rehabilitación
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COVID reduce cirugías en Instituto de Rehabilitación; pacientes esperan meses por una operación

En el periodo enero-diciembre de 2020 se realizaron solo 60% de las cirugías programadas en el Instituto de Rehabilitación, a consecuencia de la crisis por la COVID.
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15 de octubre, 2021
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Don Ladislao tiene 81 años, por la edad y el trabajo diario, el cartílago de sus rodillas ya está desgastado. Esa atrofia no lo deja caminar sin usar un bastón. Hay días que incluso no puede pararse para ir a trabajar como cuida coches en una calle de la alcaldía Tlalpan, por el dolor intenso que siente. Necesita prótesis y una cirugía para colocárselas; pero en el Instituto Nacional de Rehabilitación, donde se atiende, le dijeron en septiembre que debe esperar hasta marzo porque no tienen unas disponibles para colocarle.

Un integrante del área de trabajo social del Instituto, quien solicitó omitir su nombre por riesgo de perder su trabajo explicó que el problema real en el hospital, más que la falta de prótesis es que en los diferentes servicios, como el de Reconstrucción Articular, que pertenece a la subdirección de Ortopedia, por el momento, solo se permite hacer tres cirugías al día máximo, y la lista de pacientes que están en espera de un procedimiento es muy larga, después de que un buen número se suspendieron, en abril de 2020, por la pandemia y se reanudaron hasta este año, pero a cuenta gotas, primero con solo una al día. 

“A los pacientes quizá les dicen que no hay material, aunque este se pueda conseguir ante la Beneficiencia, porque lo que no hay es espacio para hacer los procedimientos ante la saturación, y bueno, también el Patrimonio no es que pueda cubrir todos los requerimientos si el Insabi no manda los insumos”, señala. 

El trabajador agregó que prótesis sí hay, aunque la mayor parte (dos de cada tres que se usan en cada área) las dona el Patrimonio de la Beneficencia Pública, porque el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) les manda pocas. 

Te puede interesar: Insabi sólo ha entregado 9.5% de los medicamentos solicitados por estados

La Beneficencia Pública, creada en 1861, se compone de un Patrimonio de carácter privado cuyos bienes son administrados por la Secretaría de Salud Federal, a través de un órgano desconcentrado denominado Dirección General de la Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública (APBP).

De acuerdo al informe anual de la dirección del hospital para el año pasado, en 2020 solo se dieron un 36% de las consultas externas que se otorgaron en todo 2019 y solo 43.7% de las que se ofrecieron en el servicio de ortopedia. Consultas de urgencias solo hubo 6 mil 254, cuando en 2019 se dieron casi el doble, 12 mil 286. 

En cuanto a cirugías, durante el período enero-diciembre de 2020 se realizaron 4 mil 993 de las 8 mil 283 programadas, lo que corresponde a solo 60%. De estas, 3 mil 678 fueron de ortopedia, es decir se realizó el 78% de las 4 mil 712 programadas. 

En el Servicio de Reconstrucción Articular realizaron 204 cirugías entre las que se encuentran 86 cirugías para colocación de prótesis de cadera, 87 cirugías de colocación de prótesis de rodilla, nueve artroscopias de cadera y el resto de cirugías fueron lavados quirúrgicos.

La afectación fue mayor en otros servicios. En oftalmología solo se hicieron 32% de las 2 mil 182 cirugías programadas; en otorrinolaringología solo se atendió el 36% de las 899 que debieron hacerse y 58% de las programadas en la subdirección de Quemados. 

Animal Político solicitó una entrevista al área de comunicación de la Secretaría de Salud, de la que depende este y todos los institutos y hospitales de alta especialidad, para saber si realmente no hay prótesis en la institución y si por esta razón las cirugías se están postergando, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

El único apoyo, el de los vecinos

Ladislao vive con su esposa de 68 años, quien padece diabetes y en los últimos meses unos dolores de pierna, que en el centro de salud de Toriello Guerra, donde ambos van a consultas, no le han sabido diagnosticar. 

La adulta mayor no trabaja, el sostén de los dos es Ladislao, que unos días gana 100 con su trabajo de viene viene y otros solo 30. La pensión de adulto mayor del gobierno federal solo la tiene él, la de la señora no han podido tramitarla porque apenas lograron reunir todos los documentos. 

La única persona que de momento apoya a la pareja para llevarlos a sus atenciones médicas es una amiga de Ladislado, que conoció por su trabajo. “Lo conozco desde hace unos cuatro años, porque es acomodador por la zona donde estaba la escuela de mi hija, así empezó la amistad con el señor”, dice Elena. 

A ella es a quien le marcó el adulto mayor en agosto cuando el dolor en las rodillas ya no lo dejó pararse. “Lo llevamos a urgencias al Instituto de Rehabilitación, donde lo canalizaron desde el centro de salud de Toriello Guerra en julio de 2020 para que lo atendieran, pero solo le dieron una consulta y le suspendieron la atención por la pandemia. Apenas en enero nos dieron cita para septiembre. Pero antes fue lo del dolor intenso, en urgencias solo le recetaron medicamento, que nosotros tuvimos que conseguir, y lo mandaron para su casa”, cuenta la amiga de Ladislao. 

El 20 de septiembre cuando tenía su cita programada para valoración fue cuando les confirmaron que necesitaba cirugía, pero pese a su dolor, tendría que esperar hasta marzo porque supuestamente no hay prótesis disponibles en el hospital. 

“Incluso nos dijeron que antes las personas podían llevar su prótesis porque no siempre había, pero que la política ya había cambiado, por esto de que el nuevo gobierno se había comprometido a proporcionar la atención gratuita, y ya no les permitían a los pacientes llevar su propio material como antes”. 

Elena dice que por si faltara algo todavía más preocupante, ni siquiera les aseguran que en marzo se podrá realizar el procedimiento, porque si bien la excusa para no realizar la cirugía es la supuesta falta de prótesis, también les dijeron que la lista de espera es larga y hay muchos pacientes antes que don Ladislao. 

Así que por ahora el adulto mayor trata de seguir su vida, él no puede parar ni por la pandemia ni por el dolor en las rodillas, de su ingreso diario dependen él y su esposa. Con los 3 mil 100 que reciben de solo una pensión para adulto mayor no les alcanza para vivir y no tienen pensión por trabajo, como muchos adultos mayores en el país. 

Lee más: Esperamos por una cita hasta dos meses: pacientes enfrentan retrasos en cirugías y consultas por COVID

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), la fuerza laboral del país en edades avanzadas se desempeña mayormente en la informalidad; 76% de los trabajadores de 68 años se encuentra en ese sector. Se estima que, si el retiro se mantiene a los 65 años (en el periodo 2019-2100) solo 24 de cada 100 cuentahabientes en el SAR cumplirían el requisito de aportaciones para obtener una pensión del IMSS.

“Ahorita no tengo ni para comprar mis medicamentos -dice don Ladislao- con lo que gano apenas me alcanza y además de las rodillas, ya me duelen también las manos por el esfuerzo que hago con el bastón para caminar”. 

Las cataratas que se les están desarrollando en los ojos son otro problema de salud. “Lo llevé con un oftalmólogo privado, le prescribió uso de lentes y gotas, los anteojos se los consiguió otra vecina”, dice Elena. 

Así con el apoyo de conocidos y amigos, con sus dolores encima y sin que el estado garantice su derecho a la salud es que don Ladislao sale todos los días, a sus 81 años, a trabajar entre los autos en la zona de Tlalpan.

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Rusia y Ucrania: ¿Funcionan las sanciones económicas? Lo que dice la historia sobre el éxito de estas medidas

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado desde la antigua Grecia y se ha adoptado durante siglos.
21 de marzo, 2022
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Las sanciones impuestas a Rusia por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y otros países en respuesta a la invasión de Ucrania siguen una larga historia de uso de sanciones para forzar cambios en el comportamiento de ciertas naciones.

Pero un análisis de medidas del tipo adoptadas en el pasado muestra que no siempre se logra el objetivo.

Además, en determinados casos, se corre el riesgo de que se produzcan consecuencias no deseadas e incluso que el resultado sea contrario al deseado, fortaleciendo al gobierno al que pretenden debilitar y generando un impacto negativo en los derechos humanos, la democracia y otros aspectos.

“Si miras la historia moderna, verás que casi cada vez que un país violó tratados internacionales, o invadió a otro país, o secuestró a ciudadanos de otro país (entre otros ejemplos), se impusieron sanciones”, le dice a BBC News Brasil el economista Paolo Pasquariello, profesor de finanzas de la Universidad de Míchigan, EE.UU.

“Pero la trayectoria (de los resultados) no es muy buena. En las últimas décadas, por citar solo algunos ejemplos, se han impuesto sanciones contra Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Pero, en mi opinión, no han producido el resultado deseado”, observa Pasquariello.

Los estudios estiman que solo alrededor de un tercio de las sanciones suelen tener éxito y lograr sus objetivos. Uno de los análisis recientes más completos sobre el tema fue realizado por investigadores de la Universidad de Drexel, con sede en la ciudad de Filadelfia, y confirma esta estimación.

Los investigadores crearon una base de datos con información sobre 1.101 casos de sanciones aplicadas por países, grupos de países u organizaciones intergubernamentales desde 1950, muchas de las cuales siguen vigentes.

Las sanciones se clasificaron según el tipo (comercial, financiera, asistencia militar, armas, viajes y otros tipos) y el propósito (forzar cambios de política, desestabilizar régimenes, prevenir o terminar guerras, proteger los derechos humanos, restaurar la democracia, combatir el terrorismo, resolver conflictos territoriales, entre otros).

El siguiente paso fue analizar el grado de éxito, medido según declaraciones oficiales de los gobiernos o “confirmaciones indirectas en anuncios de prensa internacional”, y teniendo en cuenta que estas declaraciones “pueden ser subjetivas o sesgadas”.

Cuando se incluyen las sanciones aún vigentes, se estima que alrededor del 30% tienen éxito al menos parcialmente.

“Con el tiempo, más y más sanciones fueron calificadas como parcialmente o completamente exitosas, lo que sugiere que las sanciones se han vuelto más efectivas para lograr sus objetivos”, dice el estudio.

Ejemplos históricos

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado al menos desde la antigua Grecia y fue adoptado durante siglos.

A partir de la década de 1950, el período que abarca la base de datos de la Universidad de Drexel, el número de sanciones “aumentó continuamente, y este aumento se ha acelerado desde 2018″, según el análisis.

“Vemos esta tendencia como evidencia de la creciente popularidad de las sanciones como herramienta de la diplomacia coercitiva”, dicen los investigadores.

En promedio, más del 35% de todas las sanciones entre 1950 y 2019 fueron impuestas por EE.UU, el país que más utilizó este tipo de sanciones. El análisis también revela un “aumento significativo y continuo de las sanciones de la UE y la ONU desde principios de la década de 1990”.

Rusia

Getty Images
Cuba enfrenta un embargo económico impuesto por EE.UU.

Hay varios ejemplos de países sujetos a estas sanciones en el período analizado. Sudáfrica fue objeto de sanciones internacionales en la era del apartheid, el régimen de segregación racial que estuvo vigente desde finales de la década de 1940 hasta la década de 1990.

Cuba es objeto de un embargo económico impuesto por EE.UU desde hace 60 años. Irak fue objeto de sanciones tras la invasión de Kuwait en 1990. Corea del Norte e Irán fueron sancionados por sus programas nucleares.

La propia Rusia ya había sido castigada en 2014 cuando invadió Crimea, y muchas de las sanciones impuestas al país en ese momento siguen vigentes.

Sufrimiento de la población

Las sanciones económicas y financieras son las más utilizadas, según la base de datos de la Universidad de Drexel.

Algunas de las medidas están diseñadas para ser lo más específicas posible, castigando solo a ciertas personas. Pero muchos otros, a pesar de ser una alternativa a la acción militar, también causan gran daño y sufrimiento a la población civil, incluidos los ciudadanos que se oponen al gobierno.

Rusia

PA Media
El multimillonario ruso Roman Abramovich, conocido por ser dueño del equipo inglés Chelsea, también fue objeto de sanciones.

Sin embargo, incluso con el impacto a veces devastador, las sanciones no logran su objetivo en alrededor de dos tercios de los casos.

“Por lo general, las sanciones terminan afectando a la mayoría de las personas que viven en estos países”, dice Pasquariello, de la Universidad de Michigan.

“Creo que, aunque esto no se dice explícitamente, el objetivo es realmente dañar a la población del país (objetivo)”.

Según el economista, el propósito es hacer entender a todo el país que sus gobernantes están haciendo algo que las naciones que imponen sanciones consideran incorrecto.

Las sanciones actuales contra Rusia se consideran únicas en el alcance y la velocidad con la que se adoptaron, solo días después de la invasión de Ucrania el 24 de febrero.

Además, se diferencian en que apuntan a una potencia nuclear y a un país que, pese a no ser considerado un gigante económico, tiene un papel geopolítico crucial.

“Las sanciones generalmente se imponen a pequeños actores regionales”, enfatiza Pasquariello, y señala que estos países no son tan importantes para la economía global.

“El caso de Rusia es diferente. Tiene una magnitud y alcance que nunca he visto en otras sanciones en mis 50 años de vida”.

Entre las sanciones ya adoptadas se encuentran las sanciones a los bancos y miembros del gobierno ruso y élite económica, incluida la congelación de activos, restricciones de viaje y la exclusión de los principales bancos rusos del sistema financiero y el sistema de comunicación utilizado para transacciones internacionales.

Otras medidas incluyen restringir las importaciones de petróleo, gas y carbón de Rusia, prohibir la exportación de varios productos al mercado ruso, incluidos los artículos de lujo, gravar la importación de productos rusos y restringir las aeronaves rusas en el espacio aéreo de varios países.

Rusia

Getty Images
McDonald’s fue una de las multinacionales que suspendió actividades en Rusia tras las sanciones.

Grandes empresas del sector privado, como Coca-Cola, McDonald’s, Starbucks y otras, han suspendido sus operaciones en Rusia.

Estas y otras sanciones no solo están sacudiendo y aislando la economía y el sistema financiero de Rusia y sus élites, sino que también afectan a la población en general. El rublo, la moneda rusa, se ha desplomado y la economía se está derrumbando.

“Estas son sanciones económicas devastadoras, que realmente están perjudicando a los ciudadanos rusos”, dice Pasquariello.

“Estamos hablando de 145 millones de personas, muchas de las cuales no pueden sacar dinero de los bancos”.

Los impactos de la crisis económica rusa deberían afectar al resto del mundo, con su alza global en los precios del petróleo y un impacto en la inflación.

¿Éxito o fracaso?

Pero a pesar de este impacto, Rusia continúa con su ofensiva militar y no se sabe si las sanciones ayudarán a Ucrania.

Rusia prohibió la exportación de algunos productos como represalia, impuso sanciones a miembros del gobierno estadounidense y amenazó con nacionalizar los activos de las empresas que se retiraran del país.

También hay temores de que la crisis provoque una profundización de las relaciones con China.

Pasquariello señala que siempre es muy difícil predecir si ciertas sanciones lograrán sus objetivos.

El éxito o el fracaso depende de una combinación de diferentes circunstancias y factores, entre ellos, el grado de integración económica del país objetivo con el resto del mundo.

“Algunos podrían argumentar que ciertas sanciones impuestas contra Irán fueron efectivas para frenar el progreso del desarrollo de armas nucleares y llevar al país a la mesa de negociaciones”, señala, citando un ejemplo en el que los castigos pueden haber tenido éxito.

Las sanciones contra Irán se levantaron después de un acuerdo nuclear negociado durante la administración de Obama en 2015. Su sucesor, Donald Trump, abandonó el acuerdo y reanudó las medidas punitivas.

A principios de este año, el sucesor de Trump, el actual presidente Joe Biden, anunció que aliviaría las sanciones en medio de nuevas negociaciones sobre un acuerdo.

Pasquariello compara a Irán con Corea del Norte, donde la presión internacional ha fallado.

“Corea del Norte ha sido un país aislado del resto del mundo durante décadas y en el que las sanciones no han logrado impedir el desarrollo de armas nucleares”, asegura.

En el caso de Rusia, Pasquariello enfatiza que no se puede analizar un solo factor de forma aislada. Según el economista, el posible impacto de las sanciones debe ser considerado en conjunto con otros aspectos.

“En combinación con el hecho de que Ucrania está aguantando mejor de lo previsto, y que los rusos han sobreestimado claramente su propia fuerza militar”, subraya.

“Creo que todo esto crea una situación muy precaria para (el presidente Vladimir) Putin y las personas que lo rodean”.

Según Pasquariello, queda por ver cuál será la reacción rusa ante esta situación.

“¿Redoblará (su posición)? ¿O vendrá a la mesa de negociación?”, se pregunta.


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