Oaxaca debe reabrir caso de migrante de Camerún muerto en naufragio
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Archivo Cuartoscuro

Fiscalía de Oaxaca deberá reabrir caso de migrante de Camerún muerto en naufragio en 2019

Emmanuel Cheo Ngu, de 39 años, murió junto a otros dos compatriotas tratando de eludir los retenes del INM.
Archivo Cuartoscuro
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Un juez de control revocó la decisión de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Oaxaca de abstenerse de investigar la muerte del migrante camerunés Emmanuel Cheo Ngu, de 39 años, quien falleció en un naufragio el 11 de octubre de 2019.

En el siniestro también perdieron la vida Romanus Atem Ebesor y Michael Atembe, mientras que otros ocho migrantes lograron sobrevivir. Todos ellos se encuentran ya en EU. Por aquellos hechos existían dos carpetas de investigación: una en Oaxaca, donde fue encontrado el cuerpo de Cheo Ngu, y otra en Chiapas, donde aparecieron los restos de las otras dos víctimas. Este último caso fue atraído por la Fiscalía General de la República (FGR) al considerar que es un caso de tráfico de personas. 

Después del naufragio, la Fiscalía de Oaxaca abrió una investigación por un presunto delito de homicidio por la muerte de Cheo Ngu. Sin embargo, menos de un año después, en septiembre de 2020, el Ministerio Público decidió abstenerse de seguir investigando por considerar que no se trataba de una muerte violenta. Ahora un juez ha rechazado los argumentos del fiscal y le insta a reabrir las pesquisas. En opinión del juez, podría tratarse de un delito de omisión de socorro y debería investigarse las circunstancias del viaje, ya que el barco era manejado por un pollero. 

El caso de Emmanuel Cheo Ngu y el naufragio de 2019 simbolizó el abandono sufrido por la comunidad africana en su camino hacia Estados Unidos. Aquel año más de 7 mil personas de países como la República Democrática del Congo, Angola o Camerún atravesaron México con destino al norte.

La decisión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de impedir el tránsito de los migrantes les obligó a permanecer atrapados en Tapachula, Chiapas, durante varios meses. Muchos de ellos dormían en tiendas de campaña instaladas en el exterior de la estación migratoria Siglo XXI.

Desesperados, sin trabajo ni recursos económicos, algunos migrantes recurrieron a los servicios de polleros para lograr evadir los retenes instalados en Chiapas y Oaxaca. Cheo Ngu fue uno de ellos. La madrugada del 11 de octubre tomó un pequeño barco junto a otros diez compatriotas. La falta de visibilidad y la escasa pericia del pollero, según declararon sobrevivientes, provocaron el naufragio, en el que perdieron la vida tres migrantes.

Los ocho que lograron salvar la vida fueron encerrados en una antigua bodega reconvertida en estación migratoria en Tuxtla-Gutiérrez. Tras ser liberados, todos ellos dieron el salto a EU. Ese era el destino de Cheo Ngu, que dejó Camerún obligado por la violencia del conflicto interno que vive su país y que viajó por toda América Latina con una carta en la que solicitaba asilo pero que nunca logró entregar. 

Cheo Ngu fue el único cuyo cuerpo fue repatriado a Camerún. Los otros dos fueron incinerados pero sus familias rechazaron recibir las cenizas, ya que las tradiciones de su país no aceptan la cremación de los fallecidos.

En el caso de Cheo Ngu, su familia tuvo que desembolsar 112 mil pesos para enviar los restos desde México hasta Bamenda, en Camerún. Hasta ahora México ha rechazado reembolsar el dinero a los allegados del migrante fallecido, ya que no lo considera víctima de delito. La extitular de la CEAV, Mara Gómez, llegó a decir a los representantes de la Fundación por la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, que acompañan a la familia de la víctima, que ante la escasez de recursos se priorizan a las víctimas mexicanas. 

“La gente empujaba y gritaba. Yo luché, pero estaba cansado. Estábamos confundidos. Logramos salir. Miré a mi alrededor y vi un cuerpo. Era el de Atabong. Nos movimos dentro de la jungla, llorando, sin saber qué hacer”, explicó Maxcellus Asong, uno de los sobrevivientes, a Animal Político, un mes después del naufragio.

Más de dos años después del naufragio apenas hay avances en la investigación, no han sido identificados los presuntos traficantes de personas y las familias de las víctimas tampoco han recibido compensación alguna.  

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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