Rosario Robles gana amparo contra prisión preventiva y podría salir libre
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Rosario Robles gana amparo contra prisión preventiva y podría salir libre

El recurso abre la puerta para que se le imponga una posible prisión domiciliaria y salga libre tras más de dos años de prisión preventiva, aunque la FGR aún tiene una orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada.
Cuartoscuro
7 de octubre, 2021
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Un Tribunal federal confirmó la concesión de un amparo en favor de la extitular de Sedesol y Sedatu Rosario Robles Berlanga, el cual anula la prisión preventiva que se le había dictado desde hace más de dos años, y se le ordena al juez del caso considerar la imposición de una medida cautelar distinta, como una prisión domiciliaria.

Es decir, el recurso abre la puerta para que la exfuncionaria federal recobre su libertad dentro de este proceso en el que no se ha demostrado si es culpable pues aún no se llega a la fase del juicio. No obstante, la FGR aún tiene en contra de la exfuncionaria una orden de aprehensión que no ha ejecutado por delincuencia organizada.

Fuentes judiciales confirmaron a Animal Político que, por decisión unánime de tres votos a cero, los magistrados del Noveno Tribunal Colegiado ratificaron el amparo que ya le había concedido a la exfuncionaria el juez Tercero de Distrito en Materia de Amparo, Augusto Octavio Mejía Ojeda. 

Se trata de una decisión definitiva, y que ya no le permite ni a la Fiscalía General de la República ni a la Auditoría Superior de la Federación promover otros recursos.

Los magistrados federales, al igual que el juez de amparo, consideraron que los derechos constitucionales de Robles Berlanga fueron violados reiteradamente al habérsele impuesto una medida cautelar de prisión preventiva que hasta la fecha no ha sido bien justificada.

Robles está presa desde agosto de 2019 luego de que voluntariamente se presentó a comparecer a una audiencia en el Reclusorio Sur, tras ser imputada de presuntas omisiones que derivaron en desvíos de recursos dentro del caso conocido como La Estafa Maestra.

Pese a que nunca se giró una orden de arresto por este caso en contra de la exfuncionaria y a que los delitos que se le imputan no ameritan prisión automática, los fiscales de la FGR argumentaron que era necesario su encarcelamiento preventivo pues había riesgo de fuga, ya que contaba con diversos domicilios y con recursos económicos para escapar.

Sin embargo, a través de diversos recursos judiciales, la defensa de Robles encabezada por el abogado Epigmenio Mendieta ha logrado desvirtuar, paulatinamente, la evidencia mostrada por la FGR para sustentar dicha prisión preventiva. Por ejemplo, demostraron que era falso que ella hubiera tramitado dos licencias de conducir con domicilios distintos.

Y en el último amparo ganado por Robles y ahora ratificado por el tribunal, el juez Mejía Ojeda argumentó que se había llegado al absurdo de querer sostenerle a la funcionaria un encarcelamiento sin ningún tipo de análisis.

El juez (responsable del caso) soslayó expresar de forma objetiva los argumentos en que sostuvo tal conclusión. Tales inconsistencias impidieron determinar de manera fundada y motivada si, en el caso, procedía la imposición de la medida cautelar de prisión preventiva domiciliaria”, indica la resolución.

¿Qué sigue ahora?

La decisión del Noveno Tribunal Colegiado ratifica de forma definitiva el amparo concedido a Robles el cual anula la prisión preventiva que ya se le había impuesto, y ordena al juez de control responsable del caso que se vuelva a llevar a cabo la audiencia en la que se tomó esa determinación.

Además, el amparo pone condiciones: no se podrán utilizar en la decisión nuevos argumentos y tampoco podrá considerarse la evidencia que ya fue desvirtuada. En cambio: debe analizarse la pertinencia de una medida cautelar alterna como es la prisión domiciliaria.

En caso de que el juez de control no lo considere procedente e insista en que la única opción es la prisión preventiva, la decisión deberá fundamentarse y justificarse. Ello respetando el marco legal que claramente refiere que la prisión preventiva es una excepción que solo debe dictarse cuando no es factible imponer ninguna de las 13 medidas cautelares distintas que se contempla en la norma penal.

En ese contexto, y una vez que el juez de control sea notificado por el tribunal del amparo concedido, deberá convocar a una audiencia para analizar este tema.

Cabe señalar, por otro lado, que la FGR cuenta con una orden de aprehensión por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada en contra de Robles. Se trata de un caso distinto por el cual fue procesada, y tiene que ver con malos manejos por más de 77 millones de pesos también con el esquema de “La Estafa Maestra”.

La Fiscalía tiene la posibilidad de cumplimentar esa orden en cualquier momento en contra de la exfuncionaria y frenar con ello su eventual liberación. En caso de que un juez la vincule a proceso significaría una nueva prisión preventiva para Robles, esta de forma automática pues los delitos que se le imputan son de los considerados graves.

Por este caso de delincuencia organizada ya hay cuatro personas procesadas y encarceladas, entre ellas un exfuncionario cercano a Robles que en su momento fungió como testigo colaborador de la propia Fiscalía.

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“Mi prioridad era seguir respirando”: El relato de dos mexicanas heridas durante estampida en Seúl en festejo de Halloween

Las jóvenes Juliana Velandia y Carolina Cano recuerdan los estremecedores minutos durante los que permanecieron atrapadas entre cientos de personas sin poder moverse y esperan apoyo de las autoridades mexicanas para recibir tratamiento psicológico.
2 de noviembre, 2022
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Nunca pensaron que una noche de Halloween a casi 10,000 km de su hogar se convertiría en una tragedia en la que estuvieron a punto de perder la vida.

Juliana Velandia y Carolina Cano, de 23 y 21 años respectivamente, son las dos únicas mexicanas que resultaron heridas en la estampida que el pasado sábado se cobró la vida de más de 150 personas en un popular barrio nocturno de Seúl.

Las dos jóvenes estudiantes originarias de Mexicali, en el norte del país, llegaron a la capital surcoreana el pasado agosto para estudiar un semestre mediante un programa de intercambio universitario.

Como otros testigos, hablan de una calle totalmente colapsada ante la ausencia de personal policial o de seguridad en plena celebración de fin de semana.

Y como otros sobrevivientes, recuerdan los estremecedores minutos durante los que permanecieron atrapadas entre cientos de personas sin poder moverse, así como la eterna hora y media que transcurrió hasta que pudieron reencontrarse y celebrar entre llantos que ambas seguían vivas.

Con heridas físicas pero, especialmente, impactadas psicológicamente -para cuya recuperación piden el apoyo de las autoridades mexicanas-, ambas compartieron con gran entereza su relato con BBC Mundo desde el dormitorio que comparten en el país asiático.


CAROLINA CANO (CC): Itaewon es un barrio de Seúl muy popular donde muchos jóvenes van y, especialmente este fin de semana que fue Halloween, fue como el lugar de celebración. Entonces Juliana y yo dijimos: “bueno, estamos en Corea, hay que ir a pasearnos”.

JULIANA VELANDIA (JV): Yo sí dudé en acudir, porque pensé que habría un chorro de gente, que todos los restaurantes y los bares iban a estar llenísimos… pero bueno, queríamos ver cómo lo celebran aquí. Nunca nos íbamos a imaginar que iba a pasar eso.

CC: Cuando llegamos ya había mucha gente, pero después de unas horas estaba mucho más lleno. Después de caminar un rato y tomar unas fotos, decidimos irnos porque había demasiadas personas. Íbamos a tomar el metro, nuestra salida era ese callejón y por eso terminamos ahí.

JV: Es una de las calles más concurridas de Itaewon donde hay muchos restaurantes, antros muy famosos que llevan hacia la colina. Estábamos caminando y el tráfico era cada vez más y más y más.

Estamos acostumbradas a que a veces en el metro haya mucha gente y estamos como sardinas, pero pues sí podemos respirar y sabemos que se va a calmar cuando la gente se va yendo. Y pensamos que iba a ser también así.

Pero no fue el caso. Cada vez era peor, cada vez nos aplastaban más. Y entonces perdí de vista a Carolina.

Coches de emergencias, agentes de seguridad y gente.

Getty Images
Itaewon es un barrio muy popular por su vida nocturna.

Llegó un punto en el que ya no podíamos mover ni una sola parte de nuestro cuerpo, ya éramos una masa de cuerpos. O sea, había gente abajo de mí, encima de mí, por todos lados.

Ambas tuvimos la suerte de que nuestra cabeza estaba en la superficie y podíamos alcanzar a respirar, porque la gente que estaba abajo de nosotras, pues no había manera.

Nuestro pecho, nuestra espalda, nuestro tórax… estaban totalmente aplastados. Ya no podía expandir mis pulmones para respirar. Mis pies ya no tocaban el suelo porque había cuerpos abajo de mí, otros me empezaban a aplastar cada vez más mis piernas, hasta que dejé de sentirlas.

En ese momento juré que me iban a romper las piernas, que me iba a quedar sin ellas para siempre porque las dejé de sentir. No podía ni siquiera mover los dedos de mis pies.

Pero en ese momento mi prioridad no eran mis piernas, era seguir respirando. Y me di cuenta de que no podía hacerlo por mi nariz, porque eso hacía que se expandieran mis pulmones, y no los podía expandir. Entonces me di cuenta de que para poder seguir respirando era por la boca.

Juliana Velandia y Carolina Cano

Cortesía
Ambas jóvenes llegaron a Corea del Sur en agosto como parte de un intercambio universitario.

CC: Como íbamos en pendiente, nos empezamos a ir hacia abajo todos juntos. Eso hacía que la persona que estaba enfrente de mí de repente ya estaba encima, y yo estaba sobre otra persona… Fue como un dominó.

Recuerdo tener un muchacho al lado. Su cuello estaba sobre mi cuello, él trataba de salir, de sacar su cabeza, hasta que yo ya no podía respirar. Me estaba ahogando, sentía como las ganas de vomitar, me estaba aplastando mi cuello.

Llegó un momento en el que dije: “Bueno, pues aquí se acabó todo”. Básicamente yo cerré mis ojos, me despedí de mi familia muy fuerte, y dije: “Bueno, si me voy, me quiero ir en paz”.

Entonces simplemente cerré mis ojos y una vez que los abro, vi que están llegando personas a rescatarnos. Y dije: “guau, entonces sí vamos a vivir, todavía no nos toca irnos”.

JV: Una vez que levantaron a un muchacho que estaba inconsciente sobre mí, ya pude respirar. Pero el problema es que mis piernas seguían atoradas entre todos los cuerpos y estaban paralizadas.

Entonces fue un muchacho coreano quien me extendió su mano, la agarré y él con todas sus fuerzas empujó todo mi cuerpo.

Yo le debo mi vida a ese muchacho, ese extraño que nunca podré saber su nombre, pero estoy agradecida infinitamente. Para siempre.

Pasamos mucho tiempo atrapadas. Revisé la última foto que tomé justo unos minutos antes de que entráramos a la colina, a unos metros. Dice que eran las 10:08 de la noche y en cuanto me rescataron revisé mi celular y decía 10:57. Así que estuvimos 30 o 40 minutos siendo aplastadas.

Última foto tomada por Velandia antes de la estampida

Cortesía
Esta foto a un grupo de personas disfrazadas fue la última imagen que Velandia captó minutos antes de la estampida.

JV: En cuanto me rescataron, mi prioridad fue saber dónde estaba Carolina. No la encontraba y yo estaba pensando en lo peor. Me quedé una hora en la escena buscándola. No sabía qué hacer y sabía que ella había perdido su celular, así que no había manera de contactarme.

Hasta que una hora después ella se pudo contactar conmigo a través del teléfono de una desconocida que se quedó con ella. Me marcó, me dijo: “aquí estoy”. Y caminé hacia ella y por fin la encontré.

Nos abrazamos y empezamos a llorar, a llantos porque las dos habíamos pensado lo peor.

CC: Yo cuando salí no podía moverme, creo que del shock que todavía sentía. Y en eso se me acerca una muchacha con su grupo de amigas, me toma de la mano y me dice: ¿cómo te llamas? ¿Tienes cómo comunicarte? No te voy a dejar sola, no te voy a dejar sola”.

Y creo que ese grupo de personas fueron mis ángeles verdaderamente, porque estuvieron conmigo después del incidente y me ayudaron a encontrar a Juliana, que igual era mi prioridad.

Yo estaba histérica porque también creí que… que la había perdido . Y sí, fue muy, muy difícil. Pasó como una hora y media para que nos pudiéramos reencontrar.

Las autoridades analizan el lugar de la tragedia

Getty Images
Este estrecho callejón en pendiente con multitud de personas subiendo y bajando a la vez fue el escenario de la tragedia.

JV: Pensamos que son varios factores los que causaron el accidente: la cantidad de personas, la colina en donde ocurrió… Como lleva directamente a la salida del metro, era gente saliendo queriendo subir la colina, y gente bajando queriendo entrar al metro. Era gente en ambas direcciones, yendo hacia arriba y hacia abajo. Muchas personas en un lugar muy pequeño.

Sí vimos que hubo mucha falta de control. Había personas controlando el tráfico peatonal entre las calles. Pero fuera de eso, creo que yo nunca vi ningún policía.

CC: El control estaba en las calles principales donde pasan los carros, pero entre las callecitas de los bares, de los antros… no.

JV: Físicamente ya nos sentimos mucho mejor. Ya nos atendieron en el hospital, estamos medicadas. A mí me diagnosticaron una condición llamada rabdomiólisis debido a la falta de circulación a mis piernas al ser aplastadas. Carolina también fue lastimada, pero afortunadamente no a ese nivel.

Pero mentalmente, emocionalmente… sí estamos buscando apoyo psicológico.

Sabemos que la cultura aquí es mucho más cerrada. No hablan de su salud mental, no hablan de sus emociones. Pero sí hemos visto que hay varios grupos de apoyo para los sobrevivientes y para las familias de las víctimas.

Ya mañana vamos a ir a un grupo de apoyo que nos va a ayudar con el trauma. Apenas ahorita andamos viendo y revisando nuestras redes sociales, porque en realidad no hemos visto nada, apenas estamos pasando por nuestro propio duelo.

Gente cerca de la estación de metro de Itaewon llena de flores

Reuters
El lugar del siniestro se llenó de flores como señal de homenaje a las víctimas.

CC: Yo la verdad no estoy viendo mucho los medios y las noticias, porque estoy en mi proceso de asimilarlo. Pero lo que sí he visto es que en algunos lugares de la ciudad hay como puntos de luto.

JV: La escena está llena de flores, de velas, de cartas. Y nosotras quisiéramos ir, pero en el hospital nos pidieron que descansáramos, llevamos tres días encerradas en nuestro cuarto.

Sobre al apoyo de autoridades, de parte del gobierno de Corea no sabemos nada. La Embajada en México contactó con nosotras al día siguiente y hablamos con el embajador para ver si nos podían ofrecer apoyo económico y psicológico, dado que ahorita estamos pagando todos los gastos del hospital con nuestras becas.

Pero tras buscar un psicólogo por nuestra cuenta, en la Embajada nos dicen que su tarifa es muy cara y que quizá un psicólogo en México sea más accesible… pero una sesión por videollamada no es lo mismo que en persona.

Teniendo en cuenta que solo fuimos dos mexicanas quienes fuimos afectadas en esto, la verdad es que estamos algo decepcionadas.

Por lo demás, mi familia ha sido muy optimista. Mi mamá está simplemente muy agradecida de que sigo con vida. Obviamente nos extrañan mucho y quieren venir para acá a vernos.

Juliana Velandia y Carolina Cano

Cortesía
Pese a lo sucedido, las dos jóvenes mexicanas planean quedarse en Corea del Sur hasta terminar su estadía prevista.

CC: ¿Qué voy a hacer ahora? Lo más probable es que me quede y continúe con mi intercambio, pero igual tengo la opción de regresar con mi familia y a veces sí siento que es lo que necesito… pero todavía estoy en proceso de debatir si me quedo o me voy.

Las dos estábamos estudiando el idioma antes de venir. Entonces ya conocíamos un poco de la cultura, ya estábamos interesadas en Corea. En mi caso, yo soy estudiante de Negocios Internacionales, y por el auge económico que tiene el país es que decidí venir a estudiar aquí.

JV: Yo también empecé a estudiar coreano en México y me interesó mucho la cultura. Como soy estudiante de Medicina y quiero dedicarme a la dermatología, sé que Corea tiene las mejores tecnologías en cuanto a los productos de la piel, así que tener el idioma me va a ayudar para trabajar con otros dermatólogos de aquí y hacer investigaciones de productos y poder traérmelos a México.

Yo sí planeo quedarme. Carolina y yo trabajamos mucho y sufrimos mucho para llegar hasta acá. Es algo que tengo que hacer, es algo que tengo que terminar. Tengo que pasar mis materias, tengo viajes planeados. Obvio que lo único que quiero hacer es estar con mi familia en este momento, pero… en diciembre será.


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