CNDH contrata a perito que criminalizó a víctima de Monstruo de Iztapalapa
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CNDH contrata a psicóloga que criminalizó a Clara Tapia, víctima del ‘Monstruo de Iztapalapa’

Clara Tapia estuvo presa acusada de ser “mala madre”; siete años después, la CNDH contrata a la perita que la criminalizó. Exige su destitución.
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29 de noviembre, 2021
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Cuando Clara Tapia conoció a Jorge Iniestra, él solo era Jorge. Un hombre amable, comprensivo, cariñoso, y atento. No imaginaba ni en sus peores pesadillas que, años después, ese mismo hombre que la llamaba con dulzura ‘ñoña’ se convertiría en el ‘Monstruo de Iztapalapa’.

Clara no imaginaba que Jorge, condenado a 241 años de cárcel, se convertiría en su agresor y carcelero; que le cobraría ‘cuotas’ a cambio de darle información de sus hijas; unas jóvenes de 12 y 15 años a las que secuestró, alienó, y encerró en una casa donde las violó y agredió, hasta que en una de las golpizas asesinó a una de ellas y a una de las cinco bebés que tuvo con las hermanas. 

Tampoco imaginaba que ella misma sería presentada y exhibida ante los medios como la cómplice del ‘monstruo’. Y que pasaría tres años en la cárcel, debido en buena medida a que Virginia Cruz Domínguez, una perita en psicología de la entonces Procuraduría de la Ciudad de México, decretó en un dictamen que Clara, en esencia, era una mala madre; una mujer que “debía mejorar su rol materno” de cuidadora, pues no habría hecho lo suficiente para proteger a sus hijas y a su hijo adolescente, que también sufrió las golpizas, vejaciones y explotación laboral a manos de Jorge, ignorando que Clara fue otra víctima sometida a maltrato físico y psicológico extremo por años. 

Y menos aun imaginaba que luego de demostrar su inocencia y de ser absuelta tras un largo y tortuoso proceso judicial, en el que otras dos peritas en psicología desecharon el dictamen de la funcionaria de la Procuraduría, volvería a sentirse agraviada cuando se enteró de que esa misma perita por la que estuvo años encarcelada injustamente, no solo no fue sancionada, sino que en agosto de este año fue contratada precisamente por el máximo organismo defensor de derechos en el país: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). 

Según consta en el portal de transparencia de la CNDH, Virginia Cruz Domínguez es la “coordinadora general” de peritos. Cargo al que llegó a pesar de que su actuar fue señalado por la Comisión capitalina de derechos humanos, que en 2016 emitió una recomendación a la Procuraduría de la ciudad por violaciones a derechos humanos de Clara Tapia, que la institución aceptó en su totalidad estando obligada a ofrecerle una disculpa pública y a investigar a los funcionarios que violentaron sus derechos. 

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“Es absurdo que esa perito haya sido premiada con un puesto en la CNDH. Ella lo único que hizo fue aplicar sus prejuicios personales para realizar el dictamen de mi hermana, que fue encarcelada injustamente y exhibida ante los medios. Por eso, nos parece sumamente riesgoso que lo siga haciendo desde una institución a nivel nacional como la CNDH. ¿Cuántas personas se pueden ver afectadas por ella?”, cuestiona en entrevista Cruz Tapia, la hermana de Clara. 

Animal Político buscó a la CNDH para solicitarle una postura o entrevista con la señora Virginia Cruz Domínguez. Pero, al momento de la publicación de este reportaje, no había ofrecido respuesta. 

“Tienes que ganar puntos para poder ver a tus hijas”

La historia de Clara y Jorge comenzó en 2004. Después de dos relaciones fallidas en las que había procreado tres hijos, Clara sentía que Jorge era lo que necesitaba en ese momento para encauzar su vida sentimental. 

“En ocasiones, era muy amable, muy comprensivo. Hasta me daba consejos. Me decía: “Usted dígame, ñoña, y yo le doy buenos consejos”, cuenta Clara, que relató por escrito el testimonio de las agresiones que padeció durante años.  

Pero muy pronto las cosas comenzaron a torcerse. 

“¿Que andas echando novio?”, solía inquirirle Jorge cuando, celoso, la veía platicar con los padres de familia de la escuela, los maestros, o con algunos de sus compañeros. Como resultado, Clara se fue alejando de la gente; de su familia, sus amigos, sus compañeros. De todos. “Puedo matar a cualquiera”, le decía amenazante Jorge. Al mismo tiempo, en la mente de Clara se fue forjando la idea de que su pareja era “una persona superior”, “una persona que tenía la razón en todo, un líder mucho más inteligente que yo, al que le creía todo”. 

Pronto, Jorge comenzó a exigirle también que no se arreglara, que para qué. “Solo las personas blancas pueden tener buena apariencia”, le repetía a Clara, que usaba gorras para ocultar su rostro de tez morena. 

“Empecé a sentirme como una niña más, como mis hijos. Jorge estaba al frente de todo y yo… yo era simplemente Clara”, expone la mujer, que comenzó a ser objeto de “castigos” como no recibir comida -en una ocasión, José Luis ‘N’, un testigo que trabajaba en la escuela primaria donde laboraba Clara, declaró a las autoridades que investigaron este caso haberla visto sacando “desperdicios de comida” de los botes de basura “para alimentarse”-.

Clara también fue obligada por su pareja a hacer trabajos extra recolectando cartón por las calles para entregarle una ‘cuota’. Y lo mismo hacía con su hijo Ricardo, de 11 años, al que obligó a dejar los estudios para explotarlo vendiendo dulces y a entregarle una cantidad fija de dinero todos los días. 

Tiempo después, ya con la autoestima de Clara destrozada, y totalmente dependiente de él, Jorge se llevó a la casa de su madre en la alcaldía Iztapalapa a las dos hijas de su pareja, Rebeca y Gabriela, de tan solo 12 y 15 años.

Ahí, Jorge repitió el mismo proceso que con Clara: alternaba un trato cariñoso y seductor, con actos de violencia, golpes, prohibiciones, amenazas, y con incluso limitaciones para asearse e ir al baño. Al mismo tiempo, les decía que su madre las había abandonado, que no las quería ni mostraba interés por ellas, mientras que a Clara le decía que para darle información de sus hijas tenía que trabajar más y “ganar puntos”. “El título de madre se gana -le decía–. Y tienes que reunir puntos para ganarte ese derecho”.

Las adolescentes estuvieron secuestradas por años. Jorge las violó en reiteradas ocasiones. Con las dos tuvo cinco hijos durante el tiempo que las tuvo en cautiverio. Y las dos recibían agresiones constantes. Un día, la golpiza fue tan fuerte que Jorge asesinó a Rebeca, que ya tenía 17 años. También mató asfixiando a la bebé de tres meses de su hermana, de Gabriela. Según confesaría Jorge cuando fue detenido en septiembre de 2011, a las dos las colocó en bolsas y las abandonó en la autopista México-Puebla, donde fueron localizadas por autoridades que las identificaron con posteriores pruebas de ADN. 

Finalmente, Clara, apoyada por su hermana Cruz Tapia, acudió con las autoridades de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México para denunciar a Jorge por el secuestro de sus hijas, corrupción de menores, explotación laboral, violación y violencia familiar. En ese momento, desconocía que su hija Rebeca había sido asesinada dos años antes, en 2009. 

Clara denunció el 27 de junio de 2011. Pero es la propia Clara y su hermana Cruz las que comienzan a seguir a escondidas a Jorge para ubicarlo en su domicilio. Y es hasta el 5 de septiembre, más de dos meses después, que los agentes ministeriales catean el inmueble de Jorge donde encontraron a la hermana sobreviviente, a Gabriela, y a los cuatro menores. Debido al lamentable estado en el que se encontraban, los medios publicaron ese día historias que hablaban de “la casa de los horrores” de Iztapalapa. 

De víctima a imputada por un dictamen psicológico

Pero, poco antes del cateo, el 31 de agosto de 2011, la perita en Psicología Virginia Cruz, adscrita a la Subdirección de Servicios Médicos y Asistenciales de la Procuraduría capitalina, le practicó una valoración psicológica a Clara Tapia. 

En su dictamen, la perita concluyó que Clara provenía de un núcleo familiar “con patrones de violencia, abandono y descuido, carencias afectivas significativas”, por lo que presentaba “un patrón de comportamiento permisivo, tolerante, que dejó expuesto en riesgo constante a sus menores hijos”. De ahí que solicitó que Clara recibiese “tratamiento psicológico, con el objetivo de mejorar su rol materno”, puesto que ella, a diferencia de sus hijas, sí habría tenido alternativas para ponerle fin a los maltratos, según la psicóloga. 

A la postre, este dictamen, que de acuerdo con la familia carecía de perspectiva de género, sería clave para el encarcelamiento de Clara, tal y como expone la Comisión capitalina en su recomendación 6/2016. 

Tras el cateo al inmueble de Jorge, la joven rescatada, Gabriela, después de años de abusos y alienación parental, declara lo que tantas veces le había repetido su padrastro: que su madre las había abandonado hace años. Mientras que el propio Jorge, tras su detención, acusó a Clara como su cómplice. 

De acuerdo con lo documentado por la Comisión capitalina, a partir del dictamen de la perita Virginia Cruz, la declaración de Jorge, y la declaración de Gabriela, la Procuraduría también denunció a Clara por corrupción de menores.

Es decir, Clara pasó de víctima a imputada. Y al día siguiente del cateo, el 6 de septiembre, cuando se presentó en el Ministerio Público en calidad de víctima denunciante para reconocer a Jorge y al resto de detenidos -dos hermanos y la madre-, también fue detenida como probable responsable.

Ese mismo día, su rostro fue exhibido ante los medios de comunicación. Incluso, en octubre, el entonces procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera -a la postre jefe de gobierno de la ciudad- apareció en un programa televisivo en el que acusó a Clara Tapia de haber permitido los abusos contra sus hijas. 

El 6 de octubre de 2011, Carlos Morales García, juez sexagésimo cuarto penal, dictó formal prisión a Clara Tapia. En su argumentación, tomó como válida el peritaje de la funcionaria Virginia Cruz, al considerar que Clara “no hizo nada para evitar o interrumpir, o frenar, las agresiones”. 

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Nuevos peritajes absuelven a Clara… 3 años después

Luego de mover cielo y tierra, Cruz, la hermana de Clara, consiguió con el apoyo de abogados pro bono y de organizaciones civiles, que en enero de 2012 el Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar (CAVI) realizara otros estudios psicológicos a Clara Tapia y a su hijos Ricardo y Gabriela. 

Sobre Clara, el nuevo dictamen psicológico establecía que el agresor, Jorge, había generado “un proceso de indefensión y de sumisión en Clara, vulnerando su sentido de identidad, dejándola sin voluntad, ni vida propia”. 

De hecho, el dictamen establecía que la mujer había desarrollado el Síndrome de la Mujer Maltratada, generando en ella una “visión completamente distorsionada de la realidad” que la llevaba afrontar la violencia de su expareja como algo “normal”. Mientras que, en el caso de Gabriela, la joven había desarrollado el ‘Síndrome del Estocolmo’, motivo por el que declaró en contra de su madre; declaración que terminó retirando. 

Pero Clara aun pasó años en prisión. El 23 de octubre de 2013, dos años más tarde, se llevó a cabo una ‘audiencia de peritos’, en donde dos peritas en Psicología de la Dirección de Servicios Legales y de la Defensoría de Oficio expusieron su inconformidad con las conclusiones de la perita de la Procuraduría, Virginia Cruz. Las dos peritas expusieron que Virginia Cruz no tuvo en cuenta que el comportamiento de Clara estaba fundamentado “en un síndrome de maltrato” producto de años de agresiones físicas y psicológicas. 

El 3 de octubre de 2014, el mismo juez Carlos Morales García, a partir de estas nuevas conclusiones periciales, dictó absolver a Clara Tapia, que salió libre después de tres años presa. En su argumentación, el juez dijo que era “notorio” que Clara “carecía de voluntad y de autonomía”. 

“Exigimos a la CNDH su inmediata destitución”

Han pasado siete años de que Clara despertó de la pesadilla. Pero doña Cruz Tapia, su hermana, dice que la reparación del daño no está ni lejos de cumplirse. 

En la recomendación 6/2016, la Comisión de derechos humanos capitalina instruyó a la Procuraduría de la ciudad para que “realice un acto público de reconocimiento de responsabilidad”. Y la instruyó también para que realizara un análisis de la indagatoria que llevaron a cabo sus funcionarios en el caso de Clara Tapia, “y en caso de encontrar irregularidades” inicie las investigaciones administrativas o penales correspondientes.

Sin embargo, Cruz Tapia lamenta que “hasta ahora no hemos tenido la reparación integral del daño”. “La recomendación ya fue aceptada por la Procuraduría, y si fue aceptada es porque admiten que violentaron los derechos de mi hermana”, expone. Por ello, Cruz no entiende por qué la CNDH contrató a la perita Virginia Cruz. 

“Ella forma parte de esa recomendación. Por ello, lo que esperamos es que sea destituida de la CNDH inmediatamente, y que, como establece la recomendación, sea investigada y sancionada”, añade la señora Cruz, que hace hincapié en que “la contratación de Virginia por la CNDH vulnera nuestro derecho a la justicia, a la reparación del daño, y revictimiza a toda la familia”. El 22 de octubre, Cruz Tapia envió un escrito a la CNDH denunciando este caso y exigiendo la destitución de la perita, mismo que aun no obtuvo respuesta.  

Por su parte, Héctor Pérez Rivera, abogado defensor de Clara y coordinador de la Clínica de Litigio Penal contra Violaciones Graves de Derechos Humanos del ITAM, también hizo énfasis en que Clara Tapia pasó tres años presa “a partir de un peritaje estereotipado y carente de perspectiva de género”. 

“La técnica de la Perita fue pésima. Y su ética también está cuestionada. Y eso es algo por lo que la CNDH debería de pronunciarse”, señala el abogado. 

El pasado 24 de septiembre, la Clínica de Litigio Penal del ITAM envió otro escrito a la titular de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, en el que le muestra su “preocupación” por la contratación de la perita. “Esperemos se tome en consideración este antecedente y se procure contar con personas especializadas y sensibles ante los hechos victimizantes”, solicita la Clínica del ITAM.

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Elecciones en EU: el futuro de Trump y otras 3 cosas que están en juego en la batalla por el Congreso

Según el corresponsal político de la BBC en Washington, uno de los temas fundamentales que ha dominado la discusión ha sido el aborto.
8 de noviembre, 2022
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Sin que sus nombres estén en las papeletas, Joe Biden y Donald Trump se han convertido en protagonistas de una intensa campaña electoral que ha vuelto a poner de relieve la división que vive Estados Unidos.

El país celebra este 8 de noviembre las elecciones de mitad de término, las llamadas “midterms”, y se prevé que el resultado tenga un gran impacto en los dos años que quedan de la presidencia de Biden (y más allá).

En EE.UU. se renueva la Cámara de Representantes y una parte del Senado cada dos años: en unos casos en coincidencia con las presidenciales y en otros en la mitad del período presidencial, de ahí el nombre de los comicios.

Es por eso que muchos ven esta elección como un referendo al presidente de turno. Y es muy común que, en ese proceso, el partido que ocupa la Casa Blanca tienda a perder escaños.

El Partido Demócrata obtuvo en la elección de 2020 una mayoría en la Cámara y un empate en el Senado que en realidad es mayoría porque el voto del desempate recae en la vicepresidenta Kamala Harris.

Eso le ha permitido a Biden aprobar algunos de los planes de su ambiciosa agenda legislativa.

Para los republicanos es un momento clave: estas serán las primeras elecciones desde que Trump salió de la Casa Blanca, y serán el mejor indicador del exmandatario para decidir si se lanza o no como candidato presidencial para 2024.

Además, si los republicanos toman el control de cualquiera de las cámaras, podrían frenar efectivamente la agenda de Biden.

También podrían controlar los comités de investigación del Congreso, por lo que podría poner fin a la investigación que se lleva a cabo sobre el ataque al Capitolio de EE.UU. del 6 de enero de 2021, aunque se espera que su trabajo termine a finales de año.

El corresponsal político de la BBC en Washington Anthony Zurcher compartió algunos de los que él considera que serán los puntos clave de esta elección.

1. Derechos o restricciones al aborto

Un cambio en la composición en el congreso puede tener un impacto directo en el día a día de los estadounidenses. Un buen ejemplo es el caso del aborto.

En junio, la Corte Suprema revocó el fallo Roe vs. Wade que otorgaba protección constitucional al aborto en el país.

Ambos partidos ya tienen proyectos legislativos que van a intentar implementar en el ámbito federal si ganan el control del Congreso en noviembre.

Los demócratas prometen defender el derecho de las mujeres a abortar, mientras que los republicanos han propuesto una prohibición federal del aborto más allá de las 15 semanas de embarazo.

A nivel estatal, el resultado de las contiendas legislativas locales y de gobernador en estados clave como Pensilvania, Wisconsin y Michigan podría significar que esos sitios impongan mayores restricciones al aborto.

Pero cualquiera de los partidos que gane el control del Congreso -y el poder en los estados- tendrá la posibilidad de impactar el enfoque de políticas que van más allá del aborto.

Si los republicanos resultan victoriosos, se espera que la inmigración, los derechos religiosos y el crimen se conviertan en prioridades.

En contraste, para los demócratas los temas clave son el medio ambiente, la atención médica, el derecho al voto y el control de armas.

2. El regreso de Trump

El expresidente de EE.UU. Donald Trump, durante su inauguración, en 2017.

EPA
Muchos analistas creen que una posible candidatura de Trump en 2024 dependerá de los resultados de esta elección.

A diferencia de los últimos presidentes que han perdido contiendas electorales en EE.UU., Trump no se retiró de la política en silencio.

Pareciera que todavía tiene interés en regresar a la Casa Blanca en 2024, y las elecciones de mitad de término podrían terminar fortaleciendo su posición o frustrando sus esperanzas.

Si bien no aparece en la boleta electoral como candidato, el apoyo político de Trump a decenas de candidatos republicanos sí que lo está.

A pesar de las objeciones de algunos líderes en el partido, el expresidente logró darles impulso a algunos de los candidatos al Senado -como el exjugador de fútbol americano Herschel Walker en Georgia, el médico de televisión Mehmet Oz en Pensilvania y al autor populista JD Vance en Ohio- para que superaran a republicanos más tradicionales en las elecciones primarias.

Si estos candidatos ganan, podría argumentarse que los instintos políticos de Trump son agudos y que su tipo de política conservadora tiene un atractivo nacional.

Pero si los republicanos se quedan cortos en el Congreso, y es por el fracaso de los candidatos poco convencionales seleccionados por Trump, el expresidente podría cargar con la culpa.

Tal resultado aumentaría las esperanzas de los rivales presidenciales de Trump dentro del partido.

Tanto el gobernador de Florida, Ron DeSantis, como el gobernador de Texas, Greg Abbott, están listos para la reelección en noviembre y podrían usar los resultados en esas contiendas como trampolín para sus propias campañas a ganar la nominación republicana en 2024.

3. El futuro de Joe Biden

Las elecciones de mitad de período normalmente se ven como un referéndum a los dos primeros años de un mandato presidencial; y es por esto que, históricamente, el partido en el poder sufre una derrota.

El presidente estadounidense Joe Biden en un evento.

Reuters
La elección de mitad de término es vista como un referendo al presidente actual.

Los índices de aprobación de Biden se han mantenido bajos durante más de un año.

Si bien los demócratas parecen haberse recuperado un poco, la alta inflación y las preocupaciones por el estado de la economía representan una batalla cuesta arriba para que el partido gobernante logre mantener el control de ambas cámaras del Congreso.

En sus primeros dos años como presidente, Biden logró que se aprobaran leyes nuevas en temas como cambio climático, control de armas, inversión en infraestructura y pobreza infantil, a pesar de contar con mayorías estrechas en el Congreso.

Sin embargo, si el control de cualquiera de las dos cámaras pasara al Partido Republicano, este tendría el poder de evitar que el Congreso apruebe proyectos de ley demócratas y el resultado sería un estancamiento legislativo.

Una mala noche para los demócratas se interpretaría también como una señal de la continua debilidad política del presidente, y podría volver a revivir los llamados para que Biden le deje el camino abierto a otro candidato demócrata cuando comience la campaña presidencial de 2024.

Sin embargo, el presidente y sus asesores insisten en que van por la reelección y solo se ha visto una vez en la política moderna que un presidente en el cargo pierda la nominación de su partido en las primarias.

4. ¿Qué pasa con los que no reconocen la elección de 2020?

Marjory Taylor Greene

Reuters
Varios candidatos republicanos han cuestionado abiertamente la legitimidad de la elección que en 2020 llevó a Joe Biden a la presidencia.

Las elecciones de mitad de período de 2022 van a ser las primeras elecciones federales desde que tuvo lugar el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero de 2021, en el que partidarios de Trump intentaron impedir que los congresistas certificaran la victoria electoral de Joe Biden.

Lejos de amainarse después de los disturbios, Trump ha insistido en sus cuestionamientos a los resultados de la elección y ha apoyado activamente a los candidatos republicanos que dicen que les robaron la victoria.

Muchos de estos candidatos, como los nominados a secretario de Estado Mark Finchem en Arizona y Jim Marchant en Nevada y el candidato a gobernador Doug Mastriano en Pensilvania, se postulan para cargos en los que tendrán al menos algún tipo de control sobre los sistemas electorales de su estado de cara a la contienda presidencial de 2024.

Estos políticos, si son elegidos, podrían negarse a certificar los resultados electorales en sus estados si se viera en el país una elección reñida para la presidencia.

También podrían unirse a demandas contra algunoos condados, argumentando denuncias de corrupción electoral, o podrían promulgar nuevas reglas y regulaciones para restringir ciertos métodos para ejerccer el voto, como lo es la votación por correo.

En la elección de 2020, varios funcionarios republicanos estatales se negaron a ceder ante la presión de Trump para revertir los resultados en diferentes sitios.

Si en dos años hay una elección tan reñida como la de 2020, podría verse un resultado muy distinto a este tipo de desafíos.


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