Corte perfila avalar orden de AMLO que despliega 80 mil soldados
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Corte perfila avalar orden de AMLO que despliega 80 mil soldados en las calles

El proyecto se discutirá este miércoles en la Primera Sala. Organizaciones civiles advierten “albazo” militarista y piden que haya audiencias públicas y que el asunto sea discutido en el Pleno.
Cuartoscuro
23 de noviembre, 2021
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La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutirá el próximo miércoles un proyecto que avala el acuerdo emitido por el presidente Andrés Manuel López Obrador a partir del cual ha ordenado la movilización de más de 80 mil soldados en las calles en tareas de seguridad pública, una cifra récord.

El proyecto elaborado por la ministra Margarita Ríos Farjat, y que no se ha hecho público, concluye que el referido acuerdo publicado en mayo de 2020 en el Diario Oficial de la Federación no viola la Constitución ni invade las facultades de la Cámara de Diputados al haber ordenado a la fuerza armada permanente participar en tareas de seguridad hasta el 27 de marzo de 2024.

Y por ello declara infundada la controversia constitucional presentada por la entonces presidenta de la Cámara de Diputados, la panista Laura Rojas, en la que se sostenía que dicho acuerdo creó un marco legal demasiado amplio a partir del cual se han movilizado a miles de soldados de forma indiscriminada, y sin los controles de excepcionalidad, subordinación y fiscalización que establece la Constitución.

Organizaciones ciudadanas agrupadas en el colectivo Seguridad Sin Guerra, que han criticado el que consideran un “acuerdo militarista”, emitieron este lunes un pronunciamiento en el que piden que debido a la trascendencia del tema este no sea discutido ni votado en la Primera Sala, sino que sea llevado ante el Pleno. 

El proyecto de la ministra Ríos Farjat, a cuyas conclusiones tuvo acceso Animal Político, resuelve en primera instancia que la Cámara de Diputados sí tenía facultades para presentar esta controversia y desestima argumentos como el de la Secretaría de la Defensa Nacional o el de legisladores de Morena, que acusaban a Rojas de haber promovido el recurso sin contar con la mayoría de la Cámara Baja.

En ese sentido la ministra señala que la controversia constitucional sí es procedente para su análisis. No obstante, tras el estudio concluye que es “infundada” por dos razones.

En primera instancia porque la orden del presidente es un “acto” que solo materializa lo que se contempló en el artículo quinto transitorio de la reforma constitucional con la cual se creó la Guardia Nacional, en donde se facultaba el despliegue de las Fuerzas Armadas permanentes en seguridad mientras se acababa de conformar la nueva “policía civil”. Es decir, no se trata de un nuevo marco legal que generaliza la movilización militar.

Y en segunda instancia porque la ministra considera que el acuerdo presidencial sí cumple con ordenar una movilización militar de forma “extraordinaria, regulada, fiscalizada subordinada y complementaria” como establece el artículo transitorio de la Constitución. 

Al entrar al fondo del asunto, Ríos Farjat sostiene que la redacción de la orden ejecutiva del presidente pone límites textuales a la movilización militar, y desestima el argumento de la Cámara de Diputados en el sentido de que el acuerdo “genera un marco de actuación amplísimo, sin controles y en donde no existe subordinación real al mando civil”.

Para sostener su punto señala, por ejemplo, que la redacción del acuerdo sostiene que dicha movilización está acotada temporalmente hasta el 2024, y el despliegue debe ceñirse a los principios antes mencionados. Respecto a las funciones de los militares, se señala que son las que vienen en el artículo 9 de la Ley de la Guardia Nacional.

En síntesis, Farjat concluye que el acuerdo retoma casi textualmente lo que dice el artículo transitorio de la reforma a la Guardia Nacional y que ello es suficiente para considerar que dicha movilización cumple con lo ahí establecido, aunque no se proporcionen detalles ni se explique cómo.

“Se declara la validez del acuerdo por el que se dispone la fuerza armada permanente para llevar a cabo tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria, publicado el once de mayo de dos mil veinte en el Diario Oficial de la Federación”, señala el proyecto.

ONG advierten albazo y piden que pleno lo atraiga

Sin conocer aún el sentido del proyecto, diversas organizaciones no gubernamentales pidieron en diversos posicionamientos que sea el pleno de 11 ministros de la Corte y no los cinco ministros de la Primera Sala, los que definan la constitucionalidad o no de lo que han denominado como un “acuerdo militarista”.

El colectivo Seguridad Sin Guerra emitió un comunicado titulado “Albazo militarista en la Suprema Corte” en el que insistieron que se trata de un acuerdo que “emite un cheque blanco a las fuerzas armadas para actuar sin controles ni vigilancia” y, por lo tanto, se trata de un asunto de trascendencia mayor que debe ser analizado de fondo por el pleno.

Las organizaciones criticaron que “de forma sorpresiva y sin dar conocimiento previamente al proyecto, la controversia constitucional está enlistada para ser resuelta por la Primera Sala de la Corte el miércoles 24 de noviembre. Desde Seguridad Sin Guerra condenamos que un asunto de esta relevancia para la vida pública del país sea discutido y votado en una sala y no en el Pleno”.

En ese contexto, las organizaciones reiteraron una petición al Ministro Presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, para que se lleven a cabo audiencias públicas en las que los ministros puedan escuchar las posiciones de especialistas nacionales e internacionales, de integrantes de las Fuerzas Armadas, pero sobre todo de las víctimas de crímenes cometidos por militares.

“Esperamos que el Máximo Tribunal no cometa el error de dar un albazo y extender el cheque en blanco en lugar de hacer cumplir la constitución”, indica el comunicado.

El Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez emitió un pronunciamiento en el que reiteró que el acuerdo presidencial no garantiza límites adecuados para el despliegue militar y contraviene disposiciones internacionales sobre el uso regulado y excepcional de las fuerzas armadas en tareas de seguridad.

En ese sentido coincidieron en que el asunto debe ser analizado por el Pleno y no por la Primera Sala. “Desde la óptica de los derechos humanos, la resolución de la Controversia Constitucional 90/2020 es del máximo interés público. En su análisis, la SCJN puede y debe ser contrapeso frente al proceso de profundización de la militarización que se ha venido materializando”.

Animal Político reveló la semana pasada que a partir de la reforma de la Guardia Nacional y del referido acuerdo publicado en mayo de 2020, la movilización de elementos del Ejército Mexicano en tareas de seguridad se ha disparado en los últimos dos años. Hasta agosto pasado la cifra ya era de 80 mil 210 efectivos de la fuerza armada permanente en las calles, una cifra récord.

El procedimiento… ¿inusual?

De acuerdo con expertos en Derecho Constitucional consultados por Animal Político no es incorrecto o inusual que una sala de la Corte resuelva una controversia constitucional, sobre todo cuando el sentido del proyecto concluye que no hay un tema de constitucionalidad que merezca ser debatido en el pleno. Tampoco es extraño que el proyecto no se haya hecho público.

Lo que sí advirtieron es que, en la mayoría de los casos, los asuntos se calendarizan para ser debatidos al menos con dos semanas de anticipación para permitir que haya espacio al litigio. En este caso, la controversia de la Cámara de Diputados clasificada con el número 90/2020 fue colocada en lista con solo una semana de anticipación.

El proyecto de la ministra Ríos Farjat fue programado para ser discutido y votado el próximo miércoles en la Primera Sala la cual está integrada por cinco ministros: Juan Luis González Alcántara Carrancá, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Norma Lucía Piña Hernández, Jorge Mario Pardo Rebolledo y la propia Ríos Farjat que es quien la preside.

Basta con una mayoría simple, en este caso de tres votos, para que el proyecto sea aprobado. Si, por el contrario, la mayoría vota en contra del proyecto se tendría que elaborar uno nuevo que siga el consenso que adopten los ministros. Dicho proyecto, cuando esté listo, pasaría al pleno de la Corte.

Otra posibilidad, explicaron los expertos consultados, es que uno de los ministros de la Primera Sala considere que debido a su importancia y trascendencia el tema deba ser llevado ante el pleno. Esta manifestación bastaría para que el caso avance hacia el Pleno, lo que pospondría el debate y su votación para el 2022.

Cabe señalar que este es uno de varios recursos que la Corte tiene acumulados sin resolver relacionados con el despliegue de militares en las calles o la conformación como perfil castrense de la Guardia Nacional. En total suman una decena de recursos pendientes entre controversias, acciones de inconstitucionalidad y amparos.

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'El día que le dije a mi novio que era una persona no binaria'

Katje van Loon tuvo la idea de celebrar un Día Internacional de las Personas No Binarias, a mitad de camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre.
14 de julio, 2022
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Hace 10 años, Katje van Loon escribió una publicación en su blog en la que pedía la creación del Día Internacional de las Personas No Binarias el 14 de julio, exactamente a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre. Katje le ha contado a la corresponsal de género e identidad de la BBC, Megha Mohan, por qué es importante que el día se haya convertido en una realidad.

Hay un meme que aparece de vez en cuando sobre un pájaro al que han llamado pingüino toda su vida. Un día, el pájaro se encuentra con un médico que le dice: “No eres un pingüino, eres lo que se llama un cisne“. El cisne se siente aliviado. De repente, toda su vida cobra sentido.

Yo tuve mi momento cisne en 2011, cuando tenía unos 20 años.

Mi abuela acababa de morir y yo estaba en su apartamento organizando sus cosas. Tratando de distraerme, entré en internet y, pasando de un página a otra, me encontré con la entrada en Wikipedia sobre identidades de género.

Fue aquí donde leí por primera vez la definición de “no binario”. En esos párrafos, aprendí sobre personas que no siguen las normas binarias de género, personas que sienten que existen en un espacio intermedio fuera de las definiciones de hombre y mujer.

“Esto soy yo”, pensé. “Soy una persona no binaria. Esto es lo que he sido toda mi vida. Y nunca he tenido las palabras para describirlo”. Empecé a llorar. Sabía que tenía que contárselo a mi novio.

La chica más fuerte

El teatro era mi asignatura favorita en la escuela secundaria. Me gustaba todo, incluso acarrear las cosas pesadas que habíamos utilizado al final de la clase. Me señalaban como la “chica más fuerte de la clase de teatro” cuando me tocaba guardar las piezas pesadas del set junto con los chicos.

Así que allí estaba yo, moviendo atrezzo con los chicos, identificada como diferente a las otras chicas. Pero, extrañamente, esta era de las pocas veces en las que ser diferente era un motivo de orgullo para mí en lugar de una vergüenza.

De alguna manera, yo era como mi madre. La gente decía que mi madre era una mujer “guapa”, y mucho más tarde me di cuenta de que en realidad lo decían como un insulto para referirse a su aparente falta de feminidad.

Era una mujer soltera, abogada y educadora. Ella no era como las otras madres de la escuela. Se sentía tan cómoda arreglando cosas por la casa como cuando enseñaba a sus alumnos o me cuidaba a mí.

Yo era como ella al adoptar roles de género no tradicionales. Pero a diferencia de ella, yo existía en otro lugar. No era solo que no me sintiera “femenina”, o que fuera más alta y más grande y menos femenina. Era algo más que eso: la etiqueta de “mujer” simplemente no me encajaba.

Al crecer en los barrios periféricos de Vancouver, en Canadá, y luego en Hawái, me perdí en libros de fantasía, en mundos ficticios creados por escritores como Ursula K. Le Guin, habitados por personajes sin identidad de género fija.

A los 12 años comencé a escribir, creando mis propios planetas ficticios. Más de una década después pude publicar una versión muy revisada y pulida de estos mundos, la primera de una serie de novelas de ciencia ficción.

En estos imperios creativos, jugué con los roles de género; los personajes oscilaban entre tener características sexuales masculinas o femeninas. Escribir me dio la libertad para imaginar una realidad menos rígida.

Como milenial, crecí en internet. En los chats encontré comunidades de personas que hablaban sobre sexualidad y me declaré bisexual a los 14 años. Primero en internet y luego en el mundo real, las comunidades LGBT me dieron la bienvenida cuando me abrí sobre mi sexualidad, y entonces experimenté un sentimiento de pertenencia.

Expulsada de la comunidad LGTB

Más tarde, cuando tenía 20 años, me enamoré de mi novio, Nathan. Pero esto tuvo un precio. Creo que no hay forma más rápida de ser expulsada de una comunidad LGBT que la de ser una mujer bisexual que sale con un hombre.

La gente te ve como “heterosexual”, alguien que no entiende la lucha, y de repente las conversaciones y los eventos ya no te incluyen. Lo llaman el “bi-borrado”, y es un fenómeno muy real. Dejan de invitarte a cosas. Se crean grupos privados sin ti.

En mi experiencia, las personas todavía entienden la sexualidad de la forma en la que no entienden la identidad de género.

Cuando encontré la página de Wikipedia que explicaba mi identidad no binaria, Nathan fue la primera persona a la que quise contárselo, pero me daba mucho miedo.

Cuando lo vi más tarde ese día, lo dije rápidamente: “Soy una persona no binaria”.

Pausa.

“Entonces, ¿qué es lo que cambia?”, preguntó.

Otra pausa.

Puede que use pronombres diferentes“, respondí. “O que me llame de otra forma a veces”.

Me preguntó si yo era transgénero. ¿Estaba pensando en cambiar físicamente de alguna forma?

Dije que no, que no lo era.

“Está bien, intentaré recordar tus pronombres”, dijo, “pero no soy muy bueno recordando cosas”.

Ambos nos reímos, relajados, y la tensión se disipó. Le expliqué cómo, al crecer, me había sentido mal representada como esta “otra” persona, y que ahora tenía un nombre para describir lo que era, por lo que inmediatamente encajé un poco mejor en mi propia piel.

Nos comprometimos poco después y nos casamos en 2015.

La boda de Katje y Nathan.

Zemekiss Photography

Durante varios años, usé diferentes pronombres en lugar de “ella”. Me gustó especialmente “zie”, que sonaba suave y divertido. Eran términos neutros en cuanto al género que la gente usaba en internet y que no determinaban el sexo de la persona.

Durante un tiempo estuve a favor del pronombre “they” utilizado en singular (en inglés significa tanto “ellos” como “ellas”). Pero a medida que vi su uso florecer y despegar, comenzó a desagradarme, y ahora no lo soporto.

Como escritora, me tomo el lenguaje muy en serio, y he leído varios textos en los que las personas usan el pronombre “they” que me confundieron realmente sobre si se referían a un individuo o a un grupo. Algunos escritores argumentan que Shakespeare solía usar “they”, a lo que respondo: “Muy pocas personas escriben tan bien como Shakespeare”.

Con el tiempo, mi amor de la infancia por la escritura de fantasía se convirtió en una carrera, así como en una salida para mi mundo imaginario fuera de las normas de género.

En mi libro “Stranger Skies” (Cielos más extraños), escribo sobre una diosa que cae de los cielos a un planeta que no obedece las leyes de la física o la biología. Descubre que en ese mundo, el género está programado, se es hombre o mujer, pero el sexo es mutable. Las personas pueden cambiar su cuerpo físico a través de una pequeña ceremonia semirreligiosa. Esto permite que las parejas homosexuales puedan tener hijos biológicos sin intervención médica. Me divierto mucho explorando estos conceptos en mi escritura.

Un año después de identificarme como persona no binaria, escribí una publicación de 153 palabras en mi blog sobre por qué debería haber un Día Internacional de las Personas No Binarias. Dije que debería ser en julio, a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer en marzo y el Día Internacional del Hombre en noviembre. Hubo algunos comentarios en el blog entonces, pero apenas se extendió por internet.

Katje haciendo pompas de jabón

Kam Abbott
Katje pasa ahora menos tiempo en internet.

Lo olvidé hasta varios años después, cuando vi que el Día Internacional de las Personas No Binarias se celebraría oficialmente el 14 de julio, el mismo día que sugerí en mi publicación. Lo iban a celebrar la organización Campaña por los Derechos Humanos, Stonewall, el sitio web del Parlamento de Reino Unido e incluso la web dictionary.com.

La gente citaba las razones que yo había dado para elegir la fecha, pero solo la página de Wikipedia sobre el género no binario mencionó mi blog como inspiración. Esto me molestó. Un pequeño reconocimiento hubiera estado bien.

Cambios

Ahora, las cosas han cambiado en mi vida. Estoy más cómoda conmigo misma. Me importa menos cuando la gente se refiere a mí como mujer o usa el pronombre “ella”.

Solía ​​​​estar muy a favor de tener un tercer marcador de género en las identificaciones, como pasaportes o permisos de conducir, como tienen en Argentina, Australia e India y han propuesto en Sudáfrica. Pero ahora no estoy tan segura. ¿Quiero que los datos de las minorías de género se recopilen en algún lugar al que los gobiernos puedan acceder fácilmente? Definitivamente no. No tengo fe en las burocracias. Puedo entender por qué puede ser importante para algunas personas en ciertos países, pero no lo es para mí.

También paso mucho menos tiempo en internet. No me siento cómoda ni en las páginas conservadoras ni en las liberales. Se fagocitan a sí mismas, a la espera de que la gente diga lo que ellos consideran que no está bien.

Solíamos llamarlo “la cultura de la denuncia“, pero ahora le han crecido más cabezas, es una bestia. Y no ayuda a nadie, y mucho menos a las personas vulnerables que quieren pertenecer a algo pero que saben que pueden ser apartadas en cualquier momento por decir algo incorrecto.

Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Katje van Loon
Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Puedo imaginar lo que puedes estar pensando ahora. Si no quiero ningún nuevo tipo de documento de identidad, y no necesito que respetes mis pronombres preferidos (todavía zie), ¿qué sentido tiene ser no binario? ¿Es importante tener un Día Internacional de las Personas No Binarias?

Sí, lo es.

Podemos sentirnos invisibles en un mundo que aún no ha entendido del todo lo que somos. Así que es bonito tener un día que reconozca nuestra existencia. ¿Tiene que ser un día en el que estemos en las calles marchando? No. Pero sería lindo recibir algunas flores.

Creo que ser llamada persona no binaria es importante a nivel interno. Para mí es importante tener esas palabras para describirme, y saber quién soy me permite estar más cómoda conmigo misma. Quiero que la gente sea feliz como es.

Y si tener un día te ayuda a ser feliz contigo mismo, genial. Ese es el mejor resultado que podría haber esperado de esa publicación de blog que escribí hace 10 años.


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