¿Qué se está haciendo en Latinoamérica para salvar al jaguar?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Imagen de cámara trampa de un jaguar en territorio colombiano. Foto: Procat.

Día Internacional del Jaguar: ¿Qué se está haciendo en Latinoamérica para salvar al felino más grande del continente?

Proyectos para conservar el hábitat que se pierde por la expansión ganadera se ejecutan en México, Paraguay y Colombia.
Imagen de cámara trampa de un jaguar en territorio colombiano. Foto: Procat.
Por Yvette Sierra Praeli
29 de noviembre, 2021
Comparte

Hace 12 años la veterinaria Ivonne Cassaigne llegó a Sonora, en el norte de México, para hacer su tesis de doctorado. Su investigación buscaba demostrar a los ganaderos la importancia de conservar el ecosistema y a las presas nativas —como el pecarí— para disminuir los ataques de jaguares (Panthera onca) y pumas (Puma concolor) al ganado.

Su estudio lo realizó en una hacienda ganadera con un fuerte conflicto entre jaguares y humanos. Actualmente, más de una década después, son cinco las haciendas comprometidas en la conservación del hábitat del jaguar con una extensión de 30 mil hectáreas de conservación.

Pero esta no es la única estrategia de conservación que apunta a proteger al jaguar en  Latinoamérica. En Colombia, el café se ha convertido en un aliado para la protección de esta especie emblemática y de su hábitat; mientras que en Paraguay un proyecto con cámaras trampa y collares de telemetría busca conocer más sobre el comportamiento del gran felino de América.

Aunque el jaguar está categorizado como Casi Amenazado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), su situación es cada vez más preocupante. De acuerdo a diversos estudios, actualmente ocupan solo el 51 % de su área de distribución histórica. En la investigación sobre el estado de conservación del jaguar, publicado en la revista Oryx de Inglaterra en 2017, se explica que históricamente, el jaguar se extendió a lo largo de 19 000 000 kilómetros cuadrados, desde el suroeste de Estados Unidos hasta el centro de Argentina. Sin embargo, desde 1 900 este rango se ha reducido hasta los 9 000 kilómetros cuadrados.

La pérdida de hábitat por la deforestación es uno de los más serios riesgos para el jaguar, así se lee en el estudio El Comercio Ilegal de Jaguar, publicado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), en julio de 2021.

Relacionado con la pérdida del hábitat —señala Mariana Da Silva, de Wildlife Conservation Society (WCS) Bolivia— está el conflicto de esta especie con las personas, debido, principalmente, a la expansión de la ganadería.

La caza furtiva es otro riesgo creciente para esta especie que, en algunos casos, está relacionada también con la coexistencia entre humanos y jaguares, pero en otros se debe al tráfico ilegal de sus partes, principalmente de sus colmillos, una amenaza que va en aumento.

En el Día Internacional del Jaguar ofrecemos un panorama de lo que está pasando en cinco países de los 18 en los que habita esta especie. Proyectos de conservación con ganaderos y agricultores, investigaciones sobre la especie, avances en la lucha contra el tráfico de partes de jaguar y la propuesta de un plan nacional son parte de los planes para proteger al jaguar en México, Colombia, Paraguay, Bolivia y Perú.

Lee más | Bolivia: cinco ciudadanos chinos detenidos por tráfico de partes de jaguar

México: el conflicto con el ganado

«Como veterinaria me encantan los animales y para salvarlos tenemos que trabajar con las personas», afirma Ivonne Cassaigne, coordinadora regional de Primero Conservation para México, quien desde hace doce años trabaja con ganaderos de los municipios de Nacori Chico, Divisaderos y Granados en Sonora para solucionar el conflicto que existe entre los dueños de las haciendas pecuarias con los jaguares y los pumas.

Cuando llegó Cassaigne a Sonora para hacer su tesis doctoral, lo que buscaba era demostrar a los ganaderos que tanto los jaguares como los pumas prefieren cazar especies nativas como venados y pecaríes para su alimentación en lugar de cazar becerros, que era lo que estaba ocurriendo.

Lo primero que se hizo fue instalar cámaras trampa y collares para monitoreo mediante geolocalización. Fueron ocho meses de observación y seguimiento para demostrar la preferencia de los jaguares por las especies nativas. Luego, se incrementó las presas de las cuales se alimentan los felinos que habitan en Sonora: los pumas cazan principalmente venados, mientras que el jaguar captura pecaríes.

«Cuando veíamos que varios días estaban en el mismo lugar, sospechábamos que se trataba de un lugar de caza. Por lo tanto, cuando abandonaban el lugar, nosotros íbamos a investigar esa zona», explica Cassaigne.

Así confirmaron que los jaguares preferían cazar pecaríes en lugar de becerros, demostrando a los ganaderos que si en el lugar había estas presas, los jaguares no iban a atacar a sus animales. Incluso hubo un proceso para aumentar la cantidad de pecaríes y venados en las zonas por donde se desplazaba el ganado.

«Después de mi estudio los ranchos vecinos se interesaron en este sistema», agrega Cassaigne, quien ahora implementa su programa en cinco ranchos de Nacori Chico, Divisaderos y Granados, sobre un total de 30 000 hectáreas.

El proyecto no solo consiste en conservar e incluso aumentar la cantidad de presas nativas disponibles para los jaguares, sino que en estos territorios está prohibida la caza del felino, además que se tienen programas para controlar la temporada de nacimiento de las crías del ganado y se mantienen espacios para el crecimiento y pastoreo de los becerros. «Los ganaderos han comprobado que el puma y el jaguar no son los culpables de todo», finaliza.

Lee más | México: el reto de conservar uno de los últimos refugios del jaguar en la costa de Jalisco

Colombia: el café de la conservación

En Colombia el jaguar y el café tienen una relación particular. Una cercanía destinada a mantener intactos los bosques naturales por donde transita el felino de América.

Bajo esta idea nació Jaguar Friendly, una iniciativa que empezó en la Cordillera Talamanca, en Costa Rica, y se trasladó a la Sierra Nevada de Santa Martha, en Colombia.

«Se trata de un esquema de conservación basada en una ecoetiqueta, que identifica sistemas productivos que contribuyen a la protección de una especie, en este caso el jaguar», explica José Fernando González, director del Proyecto de conservación de aguas y tierras – Procat Colombia, organización que lidera esta propuesta.

El programa consiste en entregar una certificación de Jaguar Friendly al café que se cultiva en fincas que cumplen determinados criterios para proteger esta especie. Producir café bajo sombra, evitar la cacería y mantener los bosques intactos ante el avance del cambio de uso de suelo para la ganadería son algunas de las pautas para un café amigable con el jaguar.

Su bien el programa piloto del Jaguar Friendly empezó en Santa Martha —cuenta con 17 fincas comprometidas en la actualidad— la experiencia se está trasladando ahora al Caquetá, en la Amazonía colombiana, donde además del café se está poniendo en práctica la certificación de un cacao ecoamigable. «En el Caquetá estamos en pleno proceso de certificación con alrededor de cien fincas», señala González.

«La zona amazónica es la que está sufriendo las mayores tasas de deforestación en Colombia», agrega González. Según el último informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la mayor pérdida de bosques en el 2020 se registró en la Amazonía que pasó de perder 98 mil hectáreas en 2019 a 109 mil hectáreas en el 2020.

Gonzáles cuenta que en un inicio exportaron cinco toneladas de café a Rumanía y que este año, su sexta cosecha, lograron comercializar 18 toneladas de café Jaguar Friendly a Rumania, Holanda y al estado de Arizona, en el sur de Estados Unidos.

Este proyecto ahora busca expandirse a Bolivia y Paraguay donde la propuesta es trabajar con cuero proveniente de las zonas ganaderas y en Honduras se está estudiando hacerlo con cacao.

«Se trabaja con comunidades campesinas y nativas, y agremiaciones, dependiendo del sistema productivo y del país. En Colombia, lo hacemos con la Federación Nacional de Cafeteros», cuenta González. «La mayoría son comunidades campesinas pero hay procesos con indigenas en la Sierra Nevada de Santa Martha y estamos iniciando el proceso con indigenas en Costa Rica. Lo principal es trabajar con  quienes están en el territorio», agrega.

Lee más | Jaguares: «Es muy importante trabajar eliminando la demanda en el continente asiático» | ENTREVISTA

Paraguay:  cámaras trampa para estudiar al jaguar

«Hemos colocado 400 cámaras trampa durante dos años en varios lugares donde está ocurriendo la deforestación», explica Jeffrey Thomson, investigador principal del Proyecto Jaguar en Guyra Paraguay.

Las investigaciones de Thompson se centran en el Chaco y el Pantanal paraguayos, un ecosistema seriamente deforestado por la presencia y expansión de la ganadería. «El bosque de Paraguay estaba intacto, pero cuando empezó el desarrollo de la ganadería se empezaron a perder decenas de hectáreas por día», menciona Thompson. «Paraguay es el sexto exportador de carne más grande en el mundo y la ganadería es el motor de desarrollo del Chaco. Por eso queremos saber qué está pasando con los jaguares en estas zonas deforestadas», agrega.

En Paraguay, el conflicto entre los ganaderos y el jaguar también es un problema serio y la expansión de la actividad pecuaria ha ocasionado una alta deforestación en el Chaco paraguayo. Según el Ministerio del Ambiente de Paraguay, entre enero de 2014 y enero de 2018 se perdieron 1 057 888 hectáreas en el Chaco a causa de la deforestación.

La instalación de cámaras trampa —dice Thompson— no solo ha permitido saber qué está pasando con el jaguar, sino con todos los mamíferos grandes y con las presas del felino.

Para ello se instalaron las 400 cámaras trampa en 200 estaciones, con dos equipos en cada lugar. El resultado han sido 3.5 millones de fotografías durante 60 000 noches.

Hasta ahora, sus investigaciones le han permitido hacer una estimación de la densidad de la población de jaguares y otras especies en el Chaco. «La estimación de densidad ha sido de medio individuo en 10 000 hectáreas hasta 1 y medio en la misma extensión. Esta distribución está asociada con la cantidad de vegetación que se mantiene en cada sector», dice Thompson.

Sus investigaciones también han permitido saber que el jaguar puede sobrevivir en un paisaje deforestado en el corto plazo, incluso cuando el desmonte ha alcanzado un 50% del territorio.

«Estamos intentando entender mucho mejor el comportamiento del jaguar, con la intención de adoptar medidas que puedan mitigar el conflicto con los humanos», manifiesta el investigador. «El enfoque es entender los efectos antropogénicos en la población de jaguares y qué hacer para conservar la especie».

Los planes de investigación de Thompson incluyen documentar la distribución de jaguar en Paraguay, una medición que, señala Thompson, nunca antes de ha hecho.

«Conocemos bastante bien al jaguar además que hemos aprendido lo que sucede con otros felinos grandes. Estamos mucho mejor que con el león o el tigre y sabemos qué hacer frente a los problemas», reflexiona Thompson sobre lo sucedido con las especies de felinos en África y Asia cuyas poblaciones se redujeron debido a la caza indiscriminada y el tráfico de sus partes.

Para Thompson también ha sido un paso enorme que 18 países hayan firmado el Plan Jaguar al 2030, un acuerdo entre naciones para enfrentar las amenazas del felino como la reducción del hábitat y la caza ilegal de la especie.

La inclusión del felino más grande de América en los apéndices I y II de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) también ha sido un paso importante en su protección.

El Apéndice I proporciona una protección más estricta de las especies migratorias en peligro y el Apéndice II que abarca las especies migratorias que tienen un estado de conservación desfavorable y se beneficiarían de una mayor cooperación internacional y de acciones de conservación.

«Estamos en medio de Brasil, Argentina y Bolivia, por eso es importante compartir información y esfuerzos para proteger al jaguar», precisa Thompson.

Lee más | “No es una sorpresa que hay venta de partes de jaguar online, se está convirtiendo en algo importante”: John Polisar | ENTREVISTA

Bolivia: una base de datos contra el tráfico

El tráfico de colmillos de jaguar se está convirtiendo en una de las amenazas más severas para los jaguares en Bolivia. Por eso, desde que en 2014 se empezó a detectar el comercio ilegal de colmillos de jaguar, autoridades y organizaciones dedicadas a la conservación buscan la manera de frenar esta amenaza.

Un reciente esfuerzo ha sido la creación de una base de datos que reúne toda la información de fuentes oficiales sobre las incautaciones y decomisos de tráfico de especies entre los años 2010 y 2020.

«Hemos registrado 2000 eventos de tráfico de varias especies evidenciados en 43 instituciones distintas. De ellas, son 52 eventos de tráfico para el jaguar hasta el 2020», cuenta Mariana Da Silva, coordinadora del Combate de Tráfico de Fauna Silvestre de WCS Bolivia, sobre el trabajo que está haciendo. «Lo que queremos es que esta base de datos se convierta en un instrumento del Estado en el trabajo contra el tráfico de especies», agrega.

De la información recogida para la base de datos —indica Da Silva— el 42% está relacionado con el comercio ilegal hacia China, además —explica— se evidencia que los colmillos son las partes mas traficadas. Según los reportes oficiales se han contado más de 300 colmillos encontrados en Bolivia, así como dos hallazgos en China de 119 colmillos que llegaron de Bolivia. En las intervenciones también se han encontrado jaguares vivos, cachorros, huesos, cráneos y pieles entre otras partes de esta especie. «Hemos calculado que para esa cantidad de colmillos se ha tenido que matar 202 jaguares, pero podrían ser más».

La información recogida por WCS provienen de reportes de la Policía, del Ministerio del Ambiente, de los municipios y otras instituciones que ejecutan acciones contra el tráfico de especies. Sin embargo, la especialista advierte sobre el comercio ilegal online que, según recientes investigaciones, está creciendo.

Un estudio sobre tráfico de partes de jaguar en línea —liderado por WCS en coordinación con otras instituciones— ha dado los primeros datos del alcance de este método de comercio ilegal.

Da Silva cuenta que la investigación se hizo durante los años 2019 y 2020 en 17 países y 34 plataformas online —buscadores, redes sociales, sitios de comercio electrónico— y en siete idiomas, entre ellos chino y vietnamita.

Desde el año 2014 se investiga el tráfico ilegal de partes de jaguar en Bolivia. Foto: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL).

Los primeros resultados de este estudio indican que el 48% de los resultados han sido búsqueda en español; en segundo con 20% están las búsquedas en chino; y en tercer lugar, con  24%, está el portugués. «Son los idiomas en los que más se busca y comercializan las partes de jaguar y la red más utilizada ha sido facebook con un 64%», comenta Da Silva.

Da Silva menciona que el 80% del comercio ilegal online corresponde a la venta de colmillos y que de todos los casos detectados en esta investigación 27 han sido de Bolivia, todos a través del facebook.

«El tráfico ilegal es una amenaza muy seria para el jaguar. Y son redes de crimen organizado involucrados en este comercio ilegal internacional», sentencia Da Silva. «Nos preocupa que el tráfico crezca rápidamente, tenemos ejemplos de lo que ha sucedido con el tigre asiático», agrega.

Lee más | Jaguares en Ecuador: una población poco estudiada en peligro de desaparecer

Perú: el plan nacional del jaguar en camino

«Los esfuerzos actualmente están dirigidos a la elaboración del Plan Nacional de Conservación del Jaguar», comenta Rosa Vento, especialista de la Iniciativa de Especies: Tráfico y Salud, de WCS Perú.

Este plan —indica Vento— está destinado a enfrentar las amenazas y recuperar el hábitat del felino. Según el estudio publicado por Cites —que toma en cuenta la información de la base de datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito sobre registros oficiales de decomisos de jaguar para los años 2000 a 2018 — Perú fue el país de origen más frecuente de los envíos de partes de jaguar, seguido de Bolivia.

Según el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), el Plan Nacional de Conservación del Jaguar para el período 2021 – 2031 tiene cuatro líneas estratégicas: reducir la cacería ilegal; conservar el hábitat de jaguar en áreas protegidas y fuera de ellas; garantizar una oportuna intervención en su conservación y difundir información sobre la ecología y conservación de la especie.

Según el Serfor, Perú registra la segunda población más grande de jaguar en el continente y se espera que con el plan nacional esta población se mantenga viable hacia el 2040.

De acuerdo con la investigación Tendencia retrospectiva y actual del comercio de felinos silvestres en Perúque evalúa el comercio de los ocho felinos en territorio peruano antes y después del establecimiento de Cites— el jaguar y el ocelote fueron las especies más explotadas antes de 1975, cuando se estableció la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

Aunque luego del establecimiento de Cites el comercio de jaguar se redujo por tratarse de una actividad ilegal a partir de su inclusión en esta convención, el estudio indica que existe una tendencia al aumento del tráfico para el jaguar y en general para todas las especies de felinos silvestres.

«La elaboración de este plan ha significado un trabajo coordinado entre el Estado y las organizaciones dedicadas a la conservación», añade Rosa Vento. «Se tiene que hacer estudios poblacionales,  manejar los conflictos entre las personas y los jaguares y continuar las coordinaciones con otros países porque se trata de una especie que cruza las fronteras», finaliza Vento.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cambio climático: el país que se está preparando para su posible desaparición

El cambio climático es una amenaza existencial para la pequeña nación de Tuvalu. Y sus autoridades ya se preparan para el peor de los escenarios: que todo el territorio quede sumergido.
30 de noviembre, 2021
Comparte

Piensa por un momento en tu hogar, tus raíces, el lugar que más amas en el mundo.

Y qué difícil sería siquiera imaginar que ese sitio, literalmente, desapareciera de la faz del planeta.

Para los habitantes de decenas de estados insulares se trata de un temor real.

El aumento del nivel del mar por el cambio climático ya está causando en estas islas pérdida de terrenos y escasez de agua potable.

En BBC Mundo exploramos la situación de una pequeña nación en el océano Pacífico, Tuvalu, que no solo ha venido urgiendo a los países más contaminantes a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta nación también se prepara legalmente para el peor de los escenarios: la sumersión total de su territorio.

El ministro de Justicia, Comunicaciones y Relaciones Exteriores de Tuvalu, Simon Kofe, envió un dramático mensaje a la COP26, la reciente cumbre de cambio climático en Glasgow, Escocia.

Nos estamos hundiendo, pero lo mismo le pasa a todo el mundo“, afirmó.

Con el agua hasta las rodillas, en un sitio que años atrás era un terreno seco, Kofe dejó en claro que el drama que hoy enfrenta Tuvalu es solo un presagio de los graves impactos del cambio climático que azotarán cada vez más, aunque en formas diferentes, a muchos otros países del mundo.

El nivel del mar, una amenaza existencial

Tuvalu tiene nueve pequeñas islas y está aproximadamente a 4.000 km de Australia y de Hawái. Sus vecinos más cercanos son Kiribati, Samoa y Fiyi.

“Es una nación insular de baja altitud. El punto más alto sobre el nivel del mar es de 4 metros“, explicó el ministro Kofe a BBC Mundo.

Todo el país tiene 26 kilómetros cuadrados, donde viven cerca de 12.000 personas.

Franja de territorio de Tuvalu con el océano a un lado y una laguna al otro

Getty Images
“Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

Al igual que Kiribati y las Maldivas, entre otros, Tuvalu es un país conformado por atolones, y por ello es especialmente vulnerable al calentamiento global.

Los territorios de estas naciones se asientan sobre arrecifes de coral en forma de anillos, completos o parciales, que rodean una laguna central.

Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver el océano a ambos lados, de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

“Lo que hemos estado experimentando a lo largo de los años es que con el aumento del nivel del mar vemos la erosión de partes de la isla”.

Mapa que muestra la ubicación de Tuvalu en el Pacífico

BBC

Tuvalu viene enfrentando además ciclones más fuertes y períodos de sequías, agregó el ministro. Y la mayor temperatura del océano ha blanqueado arrecifes de coral, vitales para la protección costera y la reproducción de peces.

Pero hay otro problema aún más acuciante: la intrusión de aguas oceánicas.

El mar y su impacto en el agua potable

El agua del océano se está filtrando bajo el suelo en ciertas áreas y esto afecta los acuíferos, explicó Kofe.

“El agua potable la obtenemos normalmente de la lluvia, pero en algunas islas solían también cavar pozos para acceder al agua subterránea.

“Hoy eso no es posible debido a la intrusión de agua de mar, por lo que básicamente dependemos solo del agua de lluvia”.

Palmeras caídas por la erosión del suelo en la costa

Getty Images
El océano ha ido ganando terreno y algunos árboles ya no tienen donde afirmar sus raíces.

La penetración de agua salina también inutilizó terrenos para agricultura. El gobierno de Taiwán financia y administra actualmente en Tuvalu un proyecto experimental para producir alimentos en condiciones controladas.

“La salinidad en la arena hace que sea muy difícil para nosotros cultivar nuestros alimentos y dependemos cada vez más de los productos importados“, afirmó Kofe.

“El proyecto del gobierno taiwanés tuvo que importar el suelo y el fertilizante”.

Joven examinando papayas en la granja Fatoaga Fiafia

Getty Images
Taiwán financia en Tuvalu la granja Fatoaga Fiafia para cultivar alimentos en condiciones controladas. Hubo que importar la tierra debido a la salinidad del suelo.

La lucha de los países insulares

Los estados insulares como Tuvalu han reclamado durante más de 30 años acciones climáticas concretas a nivel global.

En 1990, naciones insulares del Pacífico formaron una alianza diplomática con otras del Caribe, como Antigua y Barbuda, y del océano Índico, como las Maldivas. El objetivo era crear un frente común en las negociaciones sobre cambio climático.

La Alianza de Pequeños Países Insulares, Aosis por sus siglas en inglés, tiene hoy 39 miembros y ha jugado un papel clave en visibilizar el grave impacto del calentamiento global en los países en desarrollo.

Maestra corrigiendo el trabajo de un niño en una escuela en Tuvalu

Getty Images
Una escuela en Tuvalu. Las naciones insulares vienen luchando por su futuro ante el cambio climático hace más de 30 años.

La insistencia de Aosis fue crucial, por ejemplo, para que se incluyera en el Acuerdo de París en 2015 una referencia a la importancia de hacer frente a los llamados “daños y pérdidas”, las compensaciones por perjuicios climáticos irreversibles a los que no es posible adaptarse.

En un mensaje a la COP26, el actual presidente de Aosis, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, recordó que “la contribución de los pequeños estados insulares en desarrollo a las emisiones globales de CO2 es menos del 1%“.

“Nuestros países son los menos responsables del daño ambiental a nivel mundial”, agregó Browne.

“Pero nosotros pagamos el precio más alto“.

Ese precio ha quedado cada vez más claro gracias a múltiples estudios científicos.

Qué dicen los científicos

El Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés, señaló en su informe del 9 de agosto de este año que la tasa anual de aumento del nivel del mar a nivel global se triplicó entre 1901 y 2018, situándose actualmente en 3,7 mm por año.

Sin embargo, “la situación es peor en la región de las islas del Pacífico“, señaló a BBC Mundo desde las Islas Salomón el Dr. Morgan Wairiu, experto en cambio climático y coordinador y autor principal del capítulo sobre pequeñas islas del informe del IPCC.

“En el Pacífico sur, el aumento promedio regional del nivel del mar fue de 5 a 11 mm por año en el período de 1900 a 2018″.

SI bien no hay datos específicos sobre Tuvalu, en el caso de los atolones de las Maldivas las reservas de agua dulce se redujeron entre un 11% y un 36% debido al aumento en el nivel del mar, agregó el experto.

Una mujer extrae agua de un tanque de almacenamiento

Getty Images
La intrusión del mar está afectando las reservas de agua potable.

Se proyecta que aún un aumento del mar de un metro impactará la biodiversidad terrestre de las islas y áreas costeras de baja altitud tanto en forma directa (por la pérdida de hábitat por sumersión), como indirecta (por intrusión de agua salina, salinización de manglares costeros y erosión del suelo).

El IPCC predice en su informe un aumento promedio global del nivel del mar de poco más de un metro para 2100 en un escenario de emisiones altas, pero también advierte: “un aumento cercano a 2 metros para 2100 y 5 metros para 2150 en un escenario de emisiones muy altas de gases de invernadero no puede ser descartado debido a la profunda incertidumbre de los procesos de las capas de hielo”, una referencia al derretimiento del hielo en Groenlandia y la península Antártica.

Un niño camina sobre bolsas de arena apiladas para aminorar el avance del mar

Getty Images
Con bolsas de arena Tuvalu intenta aminorar el avance del mar.

El Dr. Wairiu señaló que el estrés hídrico en las islas pequeñas del Pacífico será 25% menor con un calentamiento de 1,5 °C, en comparación con un aumento de temperatura de 2 °C.

El experto resumió así el principal riesgo para las pequeñas islas del Pacífico:

“La acumulación y amplificación de riesgo a través de efectos en cascada en ecosistemas y los servicios que aportan, probablemente reducirá la habitabilidad de algunas islas pequeñas”.

Un estudio de 2018 realizado por científicos en Estados Unidos y Países Bajos, entre otros, señaló que “la mayoría de las naciones de atolones serán inhabitables para mediados de este siglo“.

La razón es que “el aumento del nivel del mar exacerbará las inundaciones por olas marinas”.

Una situación legal sin precedentes

Ante la realidad contundente del cambio climático y la falta de acciones drásticas a nivel global, Tuvalu procura otras vías de cara al futuro.

“El peor de los escenarios es, obviamente, que nos veamos obligados a reubicarnos y nuestras islas estén completamente sumergidas bajo el océano”, señaló Kofe a BBC Mundo.

“Y según el derecho internacional, en este momento un país solo puede tener una zona marítima si posee un territorio terrestre del que trazarla”.

Funafuti, la capital de Tuvalu. El gobierno quiere seguir teniendo acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

Getty Images
Funafuti, la capital de Tuvalu. La nación quiere tener acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

“Las normas internacionales en este momento no están a favor de países como nosotros si desaparecemos, porque es un área totalmente nueva del derecho internacional, nunca hemos visto un país desaparecer debido al cambio climático”.

Tuvalu explora actualmente avenidas legales para que se acepte a nivel internacional que aún si el país desaparece, siga siendo reconocido como Estado y tenga acceso a los recursos de su zona marítima, según explicó Kofe.

“Hay muchos enfoques que estamos viendo y uno es reinterpretar algunas de las leyes internacionales existentes a favor de la proposición de que las zonas marítimas son permanentes y que nuestro Estado también es permanente… Queremos que más países reconozcan esto.

“Y a nivel nacional, en nuestra política exterior, si un país desea establecer relaciones diplomáticas con Tuvalu, una de las condiciones que ponemos es que reconozca que nuestra condición de Estado es permanente y que nuestros reclamos sobre nuestras zonas marítimas también lo son”.

A diferencia de Kiribati, Tuvalu no ha comprado tierras en Fiyi, aunque Kofe señaló que este país “hizo un anuncio público de que ofrecerían tierras a Tuvalu si nos sumergimos en el futuro”.

El ministro prefiere no enfocarse en una posible reubicación.

“No hemos identificado los países a los que nos gustaría mudarnos, porque también somos conscientes de que la reubicación puede usarse como una excusa por algunos de los países más grandes que pueden decir: ‘les damos tierras para que se muden y nosotros seguimos con nuestras emisiones de gases de efecto invernadero'”.

“Para nosotros la reubicación es un último recurso”.

La batalla legal por compensación

Tuvalu también busca lograr algo que los países en desarrollo piden a viva voz y los países ricos se han negado a conceder: compensación por “daños y pérdidas” causados por el cambio climático.

Junto al gobierno de Antigua y Barbuda, Tuvalu acaba de registrar una nueva comisión ante Naciones Unidas.

“Una de las ideas detrás de la creación de esta comisión es que a través de ella tengamos acceso al Tribunal Internacional del Derecho del Mar y podamos pedirle una opinión consultiva sobre daños y pérdidas”, señaló Kofe.

El Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania, tiene el mandato de resolver las disputas relacionadas con la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

Los países de la Unión Europea y otras 167 naciones ratificaron esta convención. Y si bien Estados Unidos no es una de ellas, algunos de los países que más emiten gases de invernadero como China e India sí han ratificado el acuerdo.

Simon Kofe en una reunión de trabajo en Tuvalu

Min. de Relaciones Exteriores de Tuvalu
Simon Kofe (en el centro en la imagen), señaló que su país busca vías alternativas en el derecho internacional para obtener compensación.

La nueva comisión de Tuvalu y Antigua y Barbuda pedirá a los jueces del tribunal una opinión consultiva sobre si pueden reclamar compensación de países que han calentado el océano a través de sus emisiones, según señaló a la prensa Payam Akhavan, abogado que representa a ambas naciones.

Si la opinión del tribunal es favorable,los países insulares podrán plantear demandas de indemnización ante el mismo tribunal u otras cortes internacionales o nacionales, agregó.

En el caso de la nación caribeña de Antigua y Barbuda la mayor amenaza no es el aumento del nivel del mar, sino los eventos climáticos extremos cada vez más intensos y frecuentes.

El huracán Irma devastó en 2017 la isla de Barbuda, la segunda más grande del archipiélago, y fue necesario mudar temporariamente a toda la población local, unas 1.600 personas, a la isla principal, Antigua.

Barbuda fue “arrasada” por el huracán Irma y Tuvalu “literalmente va a desaparecer”, afirmó Akhavan. “¿Cómo se compensa a una nación entera por la pérdida de su territorio?”.

Para el abogado, ambas naciones insulares “están cansadas de palabras vacías y compromisos vagos y ahora quieren usar el derecho internacional para replantear todo el tema del cambio climático”.

En 2009, los países ricos prometieron dar a las naciones en desarrollo US$100 mil millones anuales a partir de 2020 para ayudar en su transición a economías de bajo carbono y adaptación al cambio climático. Sin embargo, durante la COP26, tanto el gobierno británico como el enviado de Estados Unidos, John Kerry, dijeron que es probable que esa meta se cumpla solo en 2023.

“Es devastador”

En su mensaje final ante la COP26, la ministra de Medio Ambiente de las Maldivas, Aminath Shauna, señaló que la diferencia entre “un aumento de temperatura del planeta de 1,5 grados y 2 grados para nosotros es una sentencia de muerte”.

Aún después de la COP26, un estudio estimó que el planeta va camino a un calentamiento catastrófico de al menos 2,4 grados para fin de siglo.

Una mujer con una niña en brazos en Tuvalu

Getty Images
“Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”.

Para los habitantes de Tuvalu, la probabilidad de acabar como refugiados climáticos aumenta con cada año de inacción a nivel global.

Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”, reflexionó Simon Kofe.

“Es triste, y si hablas con muchas personas en Tuvalu tienen lazos muy fuertes con la tierra, la cultura y la historia que tenemos aquí en estas islas. Es muy difícil siquiera pensar en dejar Tuvalu en el futuro”.

¿Qué siente a nivel personal Kofe, un ministro de 37 años con la enorme responsabilidad de luchar por la supervivencia de su país, aunque esta dependa en gran medida no de Tuvalu sino de lo que hagan los países con mayores emisiones?

“Reconozco que es una tarea muy difícil la que tenemos como líderes en países como Tuvalu. Pero mi enfoque siempre ha sido no invertir demasiado de mi mente en cosas que no puedo controlar”, le dijo Kofe a BBC Mundo.

“Continuaremos abogando y urgiendo a otros países a cambiar de rumbo y reducir sus emisiones. Pero también tenemos que ser proactivos a nivel nacional.

“Esa es en parte la razón por la que estamos preparándonos para el peor de los escenarios posibles.

“Así que tenemos dos enfoques, uno es continuar la acción a nivel internacional, y por otro lado hacer nuestra parte a nivel nacional. Creo que eso es todo lo que puedes hacer. No estoy seguro de que pueda hacer nada más que eso”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=AJTJHreGNmw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.