‘Pudimos salvarlos’: Nadie alertó de inundación a hospital del IMSS en Tula
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Zedryk Raziel

Se ignoró llamado de auxilio del hospital del IMSS en Tula; ni Conagua o Protección Civil alertaron sobre la inundación

Pudimos salvarlos, dice personal del Hospital General de Zona Número 5 de Tula, en el que fallecieron 14 pacientes; “con que nos hubieran avisado una hora antes hubiéramos podido sacar a los pacientes”.
Zedryk Raziel
10 de noviembre, 2021
Comparte

Grupo de WhatsApp del IMSS llamado “Emergencias y desastres” 

– 00:38 Se desbordó el río Tula, hay riesgo de inundación.

– Enterados

– 00:50 ¡Está inundado el hospital!

(al grupo se manda un video que muestra las aguas negras a las puertas del hospital)

– … (silencio)

– 01:20 Ya se dio aviso a Protección Civil. Paciente Covid con algo de riesgo. Se quemó un transformador

– … (silencio)

– 01:40 ¡Nos quedamos sin luz!

– … (silencio)

(se manda un segundo video que muestra al personal médico con el agua a las rodillas y subiendo a pacientes por las escaleras).

Alcaldía de Tula

– 01:00 Auxilio, se inunda el hospital

“Me dijo (el alcalde) que no podía, porque tenía actividades en las colonias (afectadas), que cuál era mi motivo para requerir el apoyo; le dije que tenía pacientes que no se podían valer por sí mismos, (que requería) sacos de arena para detener o contener el flujo de agua mientras salvaban a los pacientes, o que me apoyaran a evacuar”.

911

– 01:30 ¡El hospital se está inundando, necesito ayuda! ¡Tengo 25 pacientes en área COVID que dependen de oxígeno; esto puede ser una catástrofe!

– Ya tomé su reporte, pero no los podemos ayudar. Usted no es la única que ha llamado y no es el único lugar inundado; el personal se encuentra por todos lados

***

Poco después de las 2 de la mañana, siete pacientes que estaban internados por COVID en el Hospital General de Zona número 5 de Tula fallecieron. Sus respiradores dejaron de funcionar.

Siete pacientes más fallecieron en los siguientes minutos, aún cuando habían sido trasladados a un piso superior para librarse de la inundación. El hospital se quedó sin energía eléctrica y también murieron por falta de oxígeno.

El hospital no recibió el apoyo de nadie. Ni del gobierno municipal, ni Protección Civil, ni del gobierno del Estado. Ni siquiera del mismo IMSS.

***

La primera alerta sobre la inundación que afectó a Tula y el daño al hospital del IMSS lo envió la doctora María Eugenia Villagrán, coordinadora clínica del Hospital General de Zona Número 5 de Tula, la madrugada del 7 de septiembre en un grupo de WhatsApp al que deben reportarse estos incidentes.

La primera respuesta fue de Juan Alberto Aguilar Martínez, coordinador de Prevención y Atención a la Salud de la delegación, que está ahí.

Fue la única respuesta que recibió.

En el grupo de “Emergencias y desastres” también están Juan Darío Islas Cerna, jefe de Prestaciones Médicas; Adriana Lorena Bustamante Cruz, coordinadora de Gestión Médica, y Luis Alberto Durán Leyva, coordinador auxiliar de Segundo Nivel. Ninguno respondió.

Tampoco dieron aviso al Centro Virtual de Operaciones y Emergencias en Desastres (CVOED) del IMSS, que tiene a su cargo el resguardo de la infraestructura hospitalaria, los derechohabientes y el personal médico antes y durante situaciones de crisis.

“No encontramos registro de aviso ”, confirmó Felipe Cruz Vega, jefe del CVOED.

Al CVOED tampoco llegaron alertas del Comité Nacional de Emergencias, cuya titular es la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, o, en su ausencia, la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa.

“No hubo aviso del Comité Nacional de Emergencias. (…) Aquí recibimos invariablemente todas las comunicaciones; yo lo chequé siete veces, nunca hubo un aviso”, sostiene. Y añade que tampoco se registraron notificaciones por llamada telefónica ni por correo electrónico institucional.

Al alcalde de Tula, Manuel Hernández Badillo, lo buscó el doctor Francisco León Tovar, director del hospital.

No hubo más avisos de emergencia, porque a las 03:00, la inundación afectaría las instalaciones de Telmex en Tula, lo que dejaría sin servicio de telefonía, celular, internet y datos a la mayoría de la población. 

El jefe del Centro Virtual de Operaciones y Emergencias en Desastres dice que apenas supo del problema pasadas las 6:00 de la mañana, cinco horas después del primer aviso de emergencia, por un monitoreo de redes sociales. Apenas a esa hora iba por fin iba en camino a Tula  Juan Darío Islas Cerna, jefe de Prestaciones Médicas de la delegación en Hidalgo.

La noticia de la tragedia llegó aún más tarde a los mandos del IMSS Central y a la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).

El director general de la institución, Zoé Robledo, y el director de Vinculación y Evaluación de Delegaciones, Javier Guerrero, se enteraron del desastre de Tula en una reunión de trabajo en la Ciudad de México pasadas las 7:00 de la mañana del 7 de septiembre, según comentaron funcionarios presentes.

Fue entonces que los mandos del IMSS Central se trasladaron en helicóptero a Tula, a donde arribaron entre las 10:45 y las 11:00 de la mañana. 

Por su parte, la titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, declaró que a las 6:00 horas recibió una llamada del secretario de Gobierno de Hidalgo, Simón Vargas, para decirle que había que evacuar pacientes, aunque a esa hora ya habían fallecido los 14, que se quedaron sin aire luego de que el agua dañó la planta de luz de respaldo del hospital. 

Este medio solicitó entrevista con funcionarios de la delegación del IMSS en Hidalgo para hablar del caso, pero la solicitud no fue atendida.

También se intentó tener la versión del alcalde Hernández Badillo, y del gobierno de Hidalgo, pero en ningún caso hubo respuesta.

Se estima que hubo 2 mil 899 viviendas afectadas y 35 mil personas damnificadas en 11 municipios de Hidalgo.

Semanas después del desastre, la doctora Villagrán, que tiene una carrera de 20 años en el IMSS, lamenta la muerte de pacientes a los que intentó rescatar.

“Ya no pudimos hacer más. Con que nos hubieran avisado una hora antes (que se inundaría Tula) hubiéramos podido sacar a los pacientes, hubiéramos podido subir cilindros de oxígeno grandes, usar el elevador”, dice. “Tengo el peso de esas muertes; sé que no es mi culpa, pero me siento culpable. Es que yo pude haberlos salvado. Si a mí me hubieran dicho: ‘se va a inundar’, hubiéramos hecho otra cosa” termina diciendo María Eugenia Villagrán, la primera en dar aviso a las autoridades y quien tiene una carrera de 20 años en el IMSS.

 La bomba le estalló al IMSS

Funcionarios del IMSS aseguran que no hubo una sola autoridad federal, estatal o municipal que les advirtiera que el río Tula podía desbordarse, lo que se confirma con una revisión de los alertamientos emitidos el 6 de septiembre y que obtuvo Animal Político por transparencia.

No obstante, la inundación también puso de manifiesto fallas de comunicación y organización al interior del propio IMSS, y riesgos estructurales del hospital.

El principal conflicto es que el Hospital General de Zona Número 5, que tiene 44 años de antigüedad, está situado en una zona que diversas autoridades calificaron como inundable.

En el Atlas de Riesgos elaborado por el gobierno estatal, y que data de 2009, se expone que la ciudad de Tula, especialmente el Centro, donde se ubica la unidad médica, está en peligro de inundación por el desbordamiento del río.

Por su parte, el Atlas Nacional de Riesgos señala que el municipio se ubica en un riesgo alto (semáforo naranja) en cuanto al peligro de inundaciones, y que también está expuesto a riesgos asociados a fenómenos hidrológicos, como deslizamiento de laderas (semáforo rojo, que significa el riesgo más alto) y granizadas (también rojo).

El Programa Hospital Seguro, dirigido por la CNPC y que certifica la seguridad estructural de las unidades médicas, instruye que “los hospitales y otras instalaciones de salud deben ser construidas en áreas geográficas que no sean vulnerables a amenazas naturales. Si se construyen en áreas vulnerables, el sitio donde está localizado y las propiedades del suelo deben ser evaluados por un especialista geotécnico cuyas recomendaciones deben ser tomadas en cuenta”.

El hospital del IMSS se ubica a 100 metros de la orilla del río Tula, y a 380 metros del punto de donde provino la mayor cantidad de agua la noche de la inundación.

A pesar de los riesgos a los que está expuesto, la unidad médica recibió en 2013 la certificación de Hospital Seguro, lo que significa que, entre otras cosas, superó evaluaciones a su seguridad estructural y ubicación geográfica. En 2018 volvió a ser evaluado positivamente.

De acuerdo con un documento interno en poder de Animal Político, la Unidad Interna de Protección Civil del IMSS consideró que la posibilidad de inundación era un riesgo “de seguimiento”, categoría donde se incluyen “riesgos de alto grado de impacto, por lo que deben ser revisados una o dos veces al año de que están siendo administrados correctamente y que su importancia no ha cambiado debido a modificaciones en las condiciones internas o externas de la dependencia o entidad”.

“Nosotros tenemos un ingeniero que es el encargado de seguridad e higiene, y conjuntamente con los directivos determina cuáles son nuestros riesgos: tenemos tuberías, alta tensión, el mismo río, que ya estaba contemplado, aunque lo minimizábamos, porque nunca en estos 40 años habíamos tenido una inundación; tenemos autopistas de alta velocidad que tienen colapsos”, comenta el director del hospital de Tula, Francisco León Tovar.

El jefe de CVOED, Felipe Cruz Vega, sostiene que el IMSS nunca tuvo los elementos para anticipar cuáles serían los escenarios más graves con la entrada en operación del Túnel Emisor Oriente (TEO).

“Yo creo que la vida habitual en Tula estuvo bastante ajena al TEO, un tema fuera de su ámbito. Nunca, cuando menos entre nosotros que nos dedicamos a desastres, nunca permeó el nivel de agua que iba a manejar el TEO, y en los 2 años que tenía de vida nunca hubo nada que fuera amenazante; creo que era una idea lejana”, explica. “Nosotros, que estamos metidos en el Comité Nacional de Emergencias, nunca se mencionó, nunca hubo una alerta o un pronunciamiento de esto”.

Los nulos antecedentes de inundaciones en Tula de la magnitud de la del 6 y 7 de septiembre determinaron incluso la mirada de los evaluadores del Programa Hospital Seguro.

Por ejemplo, un punto de la evaluación consiste en determinar si la planta de energía de respaldo de una unidad médica está debidamente protegida contra desastres naturales, a fin de garantizar su funcionamiento durante emergencias.

Esta máquina, en el hospital de Tula, estaba en la planta baja, pero no al ras del suelo, sino a una altura de medio metro, tomando en cuenta la experiencia de una inundación de 1997 donde la crecida del agua alcanzó 30 centímetros, de acuerdo con el jefe del CVOED.

De este modo, cuando la unidad médica fue sometida a evaluación, fue aprobada positivamente en este aspecto. No obstante, la inundación del 6 de septiembre alcanzó alrededor de un metro y medio, un nivel nunca previsto, lo que terminó por dañar la máquina y anular el suministro de oxígeno a los pacientes Covid.

Otro error está relacionado con el diseño del hospital mismo. El jefe del CVOED reconoce que el área de hospitalización no debía estar en la planta baja, sino en el primer piso, mientras que los consultorios debían estar abajo (en la unidad médica siniestrada están al revés).

“Evacuar consultorios es muy rápido, pero evacuar pacientes, no”, expone Cruz Vega.

El funcionario adelantó que la unidad médica de Tula será reubicada a una zona elevada, y que se está elaborando un diagnóstico de todos los hospitales que están en zonas inundables. 

No fueron las lluvias

Decenas de documentos, informes, minutas, manuales y protocolos de operación revisados por Animal Político demuestran que la inundación de Tula entre el 6 y 7 de septiembre no fue producto de lluvias atípicas que dejó el pasó de la tormenta tropical Grace, como han sostenido diversas autoridades, entre ellos el presidente López Obrador.

La documentación señala que la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) decidieron activar, la noche del lunes 6 de septiembre, el mecanismo de drenaje metropolitano que conduce las aguas pluviales y residuales de la Ciudad de México al río Tula. 

Es decir, se decidió inundar Tula para salvar a la ciudad. Y no solo eso, en diciembre de 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso en operación el Túnel Emisor Oriente (TEO) para duplicar la capacidad de desagüe de la CDMX, pero la actual administración no llevó a cabo las obras de rectificación y revestimiento del río Tula que la Secretaría de Medio Ambiente ordenó desde 2017 para ampliar su capacidad de flujo y que pudiera soportar, sin desbordarse, las emisiones de agua del Valle de México.

La inundación en Tula no se debió a lluvias atípicas, como se mostrará en la siguiente entrega de este reportaje. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cali Baja, la megarregión en la frontera entre EU y México que genera millones de dólares

La frontera entre EU y México suele ser noticia por su muro y por los migrantes que intentan cruzar. Pero en su extremo occidental existe una región económica integrada y una comunidad que se autodefine como binacional.
12 de abril, 2022
Comparte

Ester Villalobos tiene 27 años y es madre de una niña de 6.

Vive en Tijuana, México, pero trabaja en San Ysidro, una localidad fronteriza de San Diego, Estados Unidos.

“Cada mañana y tarde cruzo con mi moto”, le cuenta a BBC Mundo un mediodía caluroso de marzo frente a su trabajo a metros del boulevard San Ysidro, la calle principal de esta ciudad que alberga pequeños negocios familiares, casas de cambio y de empeño que atienden a clientes de ambos lados de la frontera.

“A veces tardo 40 minutos en la línea, otras 5 horas”, dice.

La línea es lo que los locales llaman al paso fronterizo de la Garita Internacional de San Ysidro, el más occidental entre México y Estados Unidos y por donde se calcula que cruzan casi 100.000 personas a diario, 60.000 de ellas para trabajar.

Se trata del cruce con mayor circulación del país.

Garita Internacional San Ysidro

Analía Llorente
La Garita Internacional San Ysidro es el cruce más occidental de la frontera entre Estados Unidos y México.

La frontera entre Estados Unidos y México suele ser noticia por el muro que la divide y por los migrantes que intentan cruzarlo. Pero en el extremo oeste de esos casi 3.200 kilómetros, también convive una comunidad que está en constante interacción.

“Es una ciudad flotante”, define David Shirk, jefe del departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Diego (USDC), California.

“Miles de personas cruzan para hacer sus compras, ir a la escuela, trabajar… es una ciudad pequeña que cruza la frontera a diario porque es una sola economía que intercambia consumidores, trabajadores e inversionistas”, añade.

La región de Cali Baja

BBC

“Somos una región binacional e inseparable. Tenemos lo mejor de México y lo mejor de Estados Unidos en la misma esquina”, asegura, por su parte, Jason Wells, que nació en Chicago hace 48 años, pero que vivió entre Tijuana y San Diego casi los últimos 30.

Wells, que está al frente de la Cámara de Comercio de San Ysidro, cruza varias veces a la semana a Tijuana para hacer compras, por citas médicas, para llevar a los perros al veterinario o simplemente para comer unos tacos de birria (carne de borrego con una salsa de chiles y especies), típicos de la ciudad mexicana.

Jason Wells, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro

Analía Llorente
Jason Wells es el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, en EE.UU., y cruza semanalmente a México para hacer compras.

Pero más allá de los beneficios del tipo de cambio entre el dólar y el peso mexicano para quienes ganan en moneda estadounidense, a nivel macroeconómico esta zona fronteriza tiene un componente particular.

Funciona como una región económica integrada binacional habitada por unos 7 millones de personas y aunque una línea los divide, ambos lados dicen que trabajan juntos desde hace décadas para salir a competir globalmente como una unidad bajo el nombre de Cali Baja.

¿Qué es Cali Baja?

Cali Baja surge de la fusión entre los nombres del estado de California (EE.UU.) y el estado de Baja California (México).

La región la componen los condados de San Diego y Valle Imperial del lado estadounidense y los cinco municipios de Baja California del lado mexicano: Tijuana, Tecate, Mexicali, Playas de Rosarito y Ensenada.

Cali Baja tiene un Producto Interno Bruto (PIB) regional de US$250.000 millones y flujos comerciales transfronterizos estimados en US$70.000 millones, señala el informe de 2022 The Cali Baja Regional Economy (“La economía regional de Cali Baja”), de la USDC.

Cartel: "Welcome to San Ysidro" (Bienvenidos a San Ysidro)

Analía Llorente

Las principales industrias son la manufacturera audiovisual, el equipamiento médico, la producción de muebles, herramientas, semiconductores y otros componentes electrónicos, instrumentos musicales y la industria aeroespacial.

La región también cuenta con grandes zonas agrícolas, una industria turística y puertos importantes para el comercio con Asia y otras partes del mundo.

Según explica el profesor Shirk, Cali Baja se beneficia, por un lado, de la capacidad de producción y de la competitividad del salario que ofrece México y por el otro, de la eficiente administración de cadenas de suministro para la exportación y la capacidad de venta de Estados Unidos.

La combinación de las dos economías es algo especial y no se encuentra fácilmente”, analiza.

En cifras

Cali Baja no cuenta con mediciones de inversión y exportación regionales, pero existen cifras de ambos lados de la frontera que dan una idea de su impacto.

Personas con maletas hacen fila al ingreso a EE.UU. desde México.

Analía Llorente
El paso fronterizo de San Ysidro es el más transitado de todo Estados Unidos. Se calcula que unas 100.000 personas lo cruzan a diario.

Los ocho grupos principales de la industria manufacturera binacional representan aproximadamente 52.000 puestos de trabajo en San Diego y el Valle Imperial y 177.500 empleos en Baja California, dice el informe de la USDC, con datos de 2018.

Colectivamente, estas industrias generaron el 7% del PIB de la región.

El área de San Diego y Valle Imperial aportó un valor agregado (es decir, la utilidad adicional que adquieren los bienes y servicios tras ser transformados en el proceso productivo) de US$14.900 millones, esto significó unos US$287.500 por trabajador.

Mientras que en la zona de Baja California, el valor agregado generado fue de US$2.200 millones, representando US$12.250 por empleado.

Por otra parte, la inversión extranjera directa en Baja California en 2020 fue de US$1.106 millones, según datos del Ministerio de Economía de México.

Además, el capital de riesgo que fluye hacia San Diego aumentó considerablemente en los últimos años y superó los US$2.000 millones trimestrales a mediados de 2021, principalmente en biotecnología y productos farmacéuticos.

Trabajadoras en la industria maquiladora en México en 2001.

Getty Images
Las industrias maquiladoras surgieron en México a mediados del siglo pasado como una forma de fomentar la inversión extranjera.

Y la región también se beneficia de los incentivos que ofrece México.

“Cuando salimos a promover ofrecemos todo tipo de industria, pero la que más ha crecido es la industria maquiladora“, dice Kurt Honold, secretario de Economía e Innovación del estado de Baja California, México.

La maquiladora es un tipo de línea de producción en México, y especialmente en Tijuana, cuyos capitales suelen ser extranjeros. La empresa importa materia prima sin ningún tipo de arancel para fabricar un determinado producto y luego lo exporta.

Las maquiladoras surgieron a mediados del siglo XX en México como una forma de fomentar la inversión extranjera y combatir el desempleo en el país, aunque este modelo presenta numerosas críticas sobre explotación laboral.

Cómo nació Cali Baja

La organización CaliBaja Bi-national Mega-Region comenzó como una iniciativa de varios empresarios y cámaras de comercio de San Diego, Valle Imperial y Tijuana. Más tarde se sumaron otros actores.

Cartel de Tijuana, México.

Analía Llorente

Se trató de una estrategia de marketing-económica que empezó a operar en 2010, pero la idea de una región binacional se venía gestando e incluso aplicando en los hechos desde la década de 1980 por las industrias maquiladoras en el lado mexicano y tras el crecimiento de la población del suroeste de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

“Yo no lo pienso dos veces antes de subirme a mi auto y cruzar al otro lado de la frontera para encontrarme con alguien para hacer negocios”, dice Timothy Kelley, presidente y director ejecutivo de Imperial Valley Economic Development Corporation en Estados Unidos.

“Somos una región única porque tenemos oportunidades binacionales para ofrecer. Armamos una organización para atraer inversiones y quisimos crear una iniciativa para que a nivel nacional y global, conozcan y miren a la región de una manera diferente y no como subregiones”, añade Kelley, que es miembro fundador de CaliBaja Bi-national Mega-Region.

“La gente que vive en esta región es bicultural, binacional y bilingüe. Queremos asegurarnos de que se entienda que se pueden hacer negocios en los dos países al mismo tiempo”, enfatiza a BBC Mundo.

"Somos una región binacional e inseparable. Tenemos lo mejor de México y lo mejor de Estados Unidos en la misma esquina"", Source: Jason Wells, Source description: Director ejecutivo Cámara de Comercio de San Ysidro, California (EE.UU.), Image: Jason Wells

Del otro lado de la frontera resaltan también esta especial interdependencia económica y social de sus comunidades.

“Si a ellos les da una gripa a nosotros también nos da una gripa. Somos iguales, entonces hemos decidido trabajar juntos, sobre todo en la economía, para salir a promocionar la región”, dice Honold.

“En Cali Baja no existen las fronteras. Una línea nos divide, pero no la vemos”, añade.

Calle de Tijuana.

Analía Llorente

Lo cierto es que el concepto de Cali Baja se popularizó entre los círculos económicos de ambos lados del borde, aunque la actividad no esté directamente asociada a la organización que funciona bajo ese nombre.

“La gente usa la palabra Cali Baja como parte de la lengua vernácula regional y eso es bueno”, analiza Christina Luhn, asesora en política comercial que fue miembro fundadora de la organización Cali Baja Bi-national Mega-Region.

Existen varios sectores en la larga frontera entre EE.UU. y México donde también sus comunidades interactúan y se relacionan económicamente de manera binacional, como el caso de El Paso-Ciudad Juárez; pero no albergan a tantas personas ni sus industrias están tan interrelacionadas como la fusión que existe en Cali Baja.

Ventajas

La región Cali Baja trae consigo puntos a favor y en contra.

“Hay aspectos positivos y negativos. Cuando los pones todos juntos, los positivos aumentan y los negativos disminuyen”, dice Kelley.

Según él, una ventaja fundamental es la diversidad tanto en las industrias que ofrece la región como en la población que la conforma.

“Más allá de la frontera, la mayoría de la gente no se da cuenta de la importancia que tiene México en nuestro país”, afirma el estadounidense.

Para el secretario de Economía e Innovación del estado de Baja California, Kurt Honold, los beneficios de la región binacional son múltiples.

“Trabajamos juntos para resolver problemas porque cuando se crea un trabajo en México, también se genera otro en California. La conjunción de las fuerzas nos ayuda a atraer más inversión a los dos lados de la frontera”, afirma.

Kenia Zamarripa

Gentileza Kenia Zamarripa
Kenia Zamarripa es directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego y vive en Tijuana. “Soy binacional”, dice.

Según las fuentes consultadas, es difícil medir la efectividad de este tipo de asociaciones regionales binacionales.

“Cuando la gente me preguntaba: ‘¿cómo sabremos si esto tendrá éxito?’, yo respondía: ‘pregúntame de nuevo en 50 años’. El desarrollo económico es una apuesta a largo plazo“, detalla Christina Luhn.

Pero algunos de los entrevistados dicen que el ejemplo claro de éxito en Cali Baja es el puente binacional Cross Border Xpress (CBX) que se inauguró en 2015.

Se trata de una terminal aeroportuaria ubicada en el área de Otay Mesa, al este de San Ysidro, del lado estadounidense, que con un puente de acceso se conecta con el Aeropuerto Internacional de Tijuana. Esto convierte a este último en un aeropuerto geográficamente binacional.

“Algunos levantan muros, otros construimos puentes”, opina Kenia Zamarripa, directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego, en referencia al muro fronterizo entre Estados Unidos y México.

Muro fronterizo en la frontera entre Estados Unidos y México.

Analía Llorente
El muro de la frontera entre Estados Unidos y México tiene tramos de varias vallas y otros que están incompletos.

El endurecimiento de las medidas migratorias durante el gobierno de Donald Trump produjo también un efecto en Cali Baja, aunque tuvo aparentes vetas positivas.

“Tuvimos piedritas que hicieron que se pusiera un poco más duro para gente buena que llegaba a México y que buscaba cruzar a Estados Unidos para alcanzar el sueño americano”, analiza Honold, del gobierno de Baja California, que destaca que esos migrantes permanecieron en el país aumentando la capacidad laboral.

Dificultades

Una de las dificultades que enfrenta Cali Baja para potenciar sus negocios es justamente la frontera que la divide.

Varios de los entrevistados coinciden en el reclamo a los gobiernos federales para agilizar el cruce tanto de peatones como de autos y camiones en los cinco pasos fronterizos que tiene Cali Baja: cuatro terrestres (San Ysidro-Tijuana, Otay Mesa-Tijuana, Tecate-Tecate y Calexico-Mexicali) más el puente CBX.

“Necesitamos tener un buen flujo de personas y bienes para cruzar la frontera. Esto va a beneficiar tanto a México como a Estados Unidos”, asegura Kelley del Valle Imperial.

Kurt Honold coincide con la demanda de tecnología para agilizar el cruce que suele verse congestionado: “Muchos de los trabajadores son estadounidenses o tienen su permiso para poder trabajar en Estados Unidos. Ese dinero que ganan lo gastan del lado mexicano y viceversa”.

Cruce de autos desde Estados Unidos hacia México en la Garita Internacional de San Ysidro el 15 de marzo de 2022.

Analía Llorente
Cruce de autos desde Estados Unidos hacia México en la Garita Internacional de San Ysidro el 15 de marzo de 2022.
Cruce de autos en la frontera de México hacia Estados Unidos.

Analía Llorente
Cruce de autos desde Tijuana, México, a Estados Unidos, el 15 de marzo de 2022.

Cali Baja enfrenta también problemas ambientales con la contaminación del río Tijuana que suele perjudicar las playas de San Diego, muchas veces provocando sus cierres.

“Trabajamos juntos para buscar la manera de resolverlo porque son temas binacionales, calibajianos, que nos afectan a los dos”, describe el funcionario de México.

Y desde el punto de vista académico, David Shirk dice que hace falta capacitar a los trabajadores.

“En el lado estadounidense hay una falta trágica de personas que hablen español. No invertimos en educar a nuestros estudiantes anglo para que puedan aprovechar la región binacional”, opina.

"Algunos levantan muros, otros construimos puentes"", Source: Kenia Zamarripa, Source description: Directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego, EE.UU., Image: Kenia Zamarripa

Representantes de Cali Baja se reúnen bimestralmente para trabajar en mejorar la región y también hacen viajes anuales a Ciudad de México y Washington para plantear a los gobiernos federales problemas que tienden a ser únicos en ese rincón de la frontera.

Es una comunidad transfronteriza y es difícil de entender. Por ejemplo, en Washington no comprenden que somos interdependientes. Nuestro primer obstáculo como región es la falta de entendimiento de cómo funcionan las regiones fronterizas”, analiza el profesor de la Universidad de San Diego.

“Crisis de identidad”

Ester Villalobos dice que le encanta vivir en un país y trabajar en el otro.

“No hay rivalidad entre la gente en la frontera. Hay mucha empatía”, afirma.

Ester Villalobos con su moto.

Analía Llorente
Ester Villalobos cruza a diario la frontera con su moto. Creó el grupo de Whatsapp “Línea” para comunicar a diario cuán congestionado está el paso.

Su jefe, Mike Mattia, es estadounidense y no habla español, pero apostó por abrir su negocio de franquicia de una empresa de transporte de paquetes en San Ysidro en noviembre de 2020, en plena pandemia.

“Solo contrato gente local”, dice y cuenta que tres de sus cuatro empleados viven en Tijuana y cruzan la frontera a diario para trabajar.

“Este es un lugar especial, aquí la gente es muy inteligente y hábil. La comunidad entiende la frontera y sus necesidades”, asegura.

La alta renta y las dificultades para acceder a una vivienda en San Diego hace que la mayoría de los habitantes de esta región transfronteriza viva en Tijuana y trabaje del lado estadounidense.

BBC Mundo cruzó la frontera caminando para buscar cómo Cali Baja se ve y vive del otro lado de la línea.

En esa zona del cruce de San Ysidro, el alto muro de metal está incompleto y la gente forma fila para cruzar de un lado hacia otro como si fuese una cola para el banco o el supermercado.

Cruce peatonal desde Tijuana, México, a San Ysidro, Estados Unidos.

Analía Llorente
Cruce peatonal desde Tijuana, México, a San Ysidro, Estados Unidos, el 15 de marzo de 2022.

Miguel Marshall es un joven sandieguino que eligió vivir e invertir en Tijuana. Cuenta que es la quinta generación de una familia binacional.

“Mis raíces son de Tijuana. Tengo negocios aquí y estoy pensando en emprender en San Diego”, dice Marshall que es desarrollador inmobiliario urbano y emprendedor gastronómico que apuesta en Cali Baja.

“En Tijuana soy feliz, somos una multiregión y la comida es una fusión de los dos lados”, describe.

Miguel Marshall

Analía Llorente
Miguel Marshall que es desarrollador inmobiliario urbano y emprendedor gastronómico que apuesta en Cali Baja.

Kenia Zamarripa también vive en Tijuana y cruza todas las semanas a San Diego para trabajar en la Cámara de Comercio regional de esa ciudad.

“Somos una comunidad dividida en dos por una línea”, detalla.

“A veces siento que no soy del todo mexicana, ni tampoco del todo estadounidense. Yo nací en EE.UU., pero me siento migrante. Hay una crisis de identidad”, describe.

“Pero a mí me gusta así, porque tengo las dos cosas de los dos lados”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=YzNpZ77KNUM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.