Registros solo cuentan 43 migrantes desaparecidos en México
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Alberto Pradilla

¿Cuántos migrantes desaparecieron en México? Los registros oficiales dicen que solo 43

Familiares de personas en tránsito a EU desaparecidas o víctimas de masacres en México se reúnen con comité de la ONU. Confían en que la Mesa de Trabajo de Búsqueda se ponga en marcha.
Alberto Pradilla
22 de noviembre, 2021
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Bertina Parada, de 62 años, vio por última vez a su hijo, Carlos Alberto Osorio Parada, hace una década. El joven, de 27 años, partió de Sonsonate, El Salvador, con destino a Estados Unidos. Nunca logró su objetivo. Tomó un autobús de Monterrey a la frontera y en algún punto del trayecto alguien lo interceptó y le obligó a bajarse.

Su cuerpo se encontró en las fosas clandestinas descubiertas en abril de 2011 en San Fernando, Tamaulipas. Dos años después, la mujer recibió la noticia: su hijo era uno de los 196 cuerpos encontrados en aquel lugar convertido en símbolo del horror sufrido por los migrantes en su trayecto a través de México.

“Yo ahora lo que pido es justicia y saber la verdad”, dice Parada, que el 19 de noviembre participó en una ofrenda floral en el antimonumento dedicado a los 72 asesinados en San Fernando en 2010 y al resto de migrantes muertos en la ruta. Junto a ella, familiares de centroamericanos que desaparecieron en su camino hacia Estados Unidos. Algunos, como el hondureño Javier Soto, llevan casi 20 años sin ser localizados. De otros, como la salvadoreña Glenda Medrano Solórzano, muerta en la masacre de los 72, sólo pudieron identificarse los restos. 

Parada pudo enterrar a su hija. Lamenta que, a día de hoy, no hay una sola condena por aquellos hechos. “Las autoridades, la fiscalía, deben poner personal para que investiguen”, se queja. 

Leer más | México cambió trato a migrantes por presiones de EU, dicen Eurodiputados

Los migrantes desaparecidos en su camino hacia Estados Unidos son otra de las asignaturas pendientes dentro de la crisis que sufre el país. Una delegación con familiares procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala visitó México esta semana, donde mantuvo encuentros con el comité de la ONU contra la desaparición forzada y con diversas autoridades. Un tema fundamental: la puesta en marcha de la Mesa para la Búsqueda de Personas Migrantes, cuya creación fue anunciada el 10 de noviembre. 

La Mesa de Trabajo es una iniciativa de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) que ha sido aplaudida tanto por colectivos como por instancias internacionales. En principio, facilitará la coordinación entre CNB con comisiones de búsqueda estatales, Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Fiscalía General de la República (FGR), Instituto Nacional de Migración (INM) y otras instituciones. Además, deberá agilizar trámites como el inicio de la búsqueda en vida o las visas humanitarias para los familiares de víctimas de delito.

En 2015 se aprobó el Mecanismo de Apoyo Exterior, un protocolo destinado a apoyar la búsqueda de migrantes desaparecidos. Sin embargo, siempre se quedó corto por la poca participación institucional. 

Mejorar este sistema es uno de los retos a corto plazo para la Mesa de Trabajo. 

También hay otros asuntos pendientes. 

El primero de todos: disponer de una estimación clara sobre cuántas personas migrantes han desaparecido en México. 

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas señala que existen más de 94 mil 700 personas a quienes se busca. De ellas, 2 mil 621 son extranjeras y otras 20 mil 876 están registradas como “sin nacionalidad de referencia”.

Como “migrantes” están registradas únicamente 43 personas, entre desaparecidas y no localizadas. La cifra es aún más baja si hablamos solo de migrantes en condición irregular. Según el registro de la CNB, solo hay 6 migrantes indocumentados que desaparecieron en México desde 1965.

Esta base de datos se realiza con las aportaciones de las fiscalías, tanto federal como de los estados, así como de las comisiones de búsqueda y las familias. Solo en las fosas en las que se encontró el cuerpo de Carlos Alberto Osorio Parada se hallaron 66 cuerpos que todavía están por identificar. Así que parece evidente que existe un subregistro importante. 

“Debemos tener un número de personas migrantes desaparecidas”, dijo Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación por la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, organización que acompaña a familias de víctimas de masacres como las de San Fernando o Cadereyta. 

Delgadillo enumeró también otras tareas urgentes: la primera, que la Mesa de Búsqueda sea eficaz en su funcionamiento y se coordine con las autoridades de los países expulsores, como Guatemala, Honduras o El Salvador.

La segunda, que se ponga en marcha un mecanismo especial con apoyo de la ONU para investigar las masacres contra migrantes. “No se está investigando al Estado mexicano como responsable, se puede hacer en la FGR con apoyo de la ONU”, dijo.

La tercera, apoyo forense para la identificación de restos. Y por último: “No podemos permitir que una madre más se muera sin saber dónde está su hijo”.

Es lo que le ocurrió a Leonor Colindres, madre de Javier Soto, migrante hondureño desaparecido en tránsito en 2003 y quien todavía no ha sido localizado. Jessica, su hermana, pidió a las autoridades mexicanas que “hagan que se respeten sus derechos”. 

La visita del comité de la ONU contra las desapariciones forzosas es vista como una oportunidad por las familias tras años de abandono institucional.

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Rusia y Ucrania: dejan cadáveres y cementerio de tanques en Bucha tras la retirada de tropas rusas

Un equipo periodístico de la BBC registra la total destrucción en la localidad de Bucha.
4 de abril, 2022
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Advertencia: esta nota incluye imágenes que pueden herir su sensibilidad.

Una avenida en el suburbio de Bucha se convirtió en el primer lugar donde quedaron enterradas las esperanzas de Rusia de rodear y entrar a Kiev e intentar deponer el gobierno del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Sucedió dos o tres días después de que las primeras fuerzas rusas cruzaran a Ucrania el 24 de febrero, cuando militares ucranianos destruyeron una columna de tanques y vehículos de transporte blindados rusos que pasaban por el pueblo de Bucha hacia la capital, Kiev.

El convoy quedó destruido en una de las primeras de muchas emboscadas ucranianas que frenaron en seco el avance ruso.

Nuestro equipo de la BBC pudo llegar a Bucha porque los últimos soldados rusos se retiraron durante el pasado viernes, como parte de lo que el Kremlin ha descrito como una decisión calmada y racional de concentrar la guerra en el este de Ucrania.

Moscú afirma, sin pruebas ni confiabilidad, que sus objetivos en el centro de Ucrania han sido alcanzados y que nunca incluyeron la toma de Kiev.

La dura resistencia ucraniana

La verdad es que una inesperadamente feroz y bien organizada resistencia ucraniana los detuvo en las afueras de la capital, y la evidencia de esto incluye los restos oxidados y torcidos de la columna que todavía yacen donde fue destruida en esa calle suburbana.

Un residente de Bucha con un pan molde

BBC/Kathy Long
Los lugareños dicen que durante semanas no había podido tener pan.

Tras dos o tres semanas de guerra, los invasores rusos se quedaron sin impulso. En las calles de Bucha se puede ver.

Las tropas élite de las fuerzas aerotransportadas de Rusia entraron en el pueblo en vehículos blindados, suficientemente ligeros para ser trasladados en avión.

Llegaron desde el aeropuerto de Hostomel, a unos pocos kilómetros de distancia, que fue atacado y tomado por paracaidistas rusos que descendieron de helicópteros el primer día de la invasión.

Entonces, la fuerzas ucranianas opusieron una resistencia feroz. Cuando la columna se desplazó por Bucha camino a Kiev, tuvieron un duro despertar.

La emboscada

La carretera es estrecha y recta, el lugar ideal para una emboscada. Los testigos dicen que los ucranianos atacaron el convoy con drones Bayractar que le compraron a Turquía. Otros lugareños indicaron que los voluntarios de la defensa territorial de Ucrania también se encontraban en la zona.

Fosa común en Bucha

Getty Images
Tras la recaptura de la ciudad se han cavado fosas comunes debido a la cantidad de cadáveres hallados.

De cualquier manera que lo hubieran logrado, los vehículos de vanguardia y retaguardia fueron destruidos, atrapando a los de en medio. Los escombros no han sido tocados. Cinturones de munición con proyectiles de 30 mm yacen en los linderos de césped, con muchas piezas abandonadas de artillería peligrosa y dañada.

Los jóvenes reclutas salieron corriendo, rogando que no los entregaran a la defensa territorial ucraniana, dijeron los lugareños.

Un hombre de unos 70 años, que dijo llamarse Hrysta, expresó: “Me dieron lástima. Eran tan jóvenes, entre 18 y 20 años, con todas sus vidas por delante”.

Cadáveres en la calle

Parece que los rusos, a medida que preparaban el retiro de Bucha, no tuvieron la misma compasión. Había por lo menos 20 hombres muertos en la calle cuando las tropas ucranianas entraron en el pueblo.

El alcalde dijo que enterraron a 280 personas en fosas comunes.

Los pocos civiles que permanecieron dijeron haber intentado evitar cruzarse con los rusos. Encendieron hogueras frente a sus edificios de la era de Khrushchev, para cocinar al aire libre porque habían cortado el gas, la electricidad y el agua.

Civil muerto en Bucha

Getty Images
Las tropas ucranianas que han retomado el control de la ciudad han tenido que encargarse de los cuerpos dejados atrás.

Los voluntarios están trayendo suministros de Leópolis, en el occidente de Ucrania, y de países muy alejados de la guerra, al menos en términos geográficos.

“Este es el primer pan que he comido en 38 días”, dijo una mujer llamada Maria, mirando una bolsa plástica con unos modestos panecillos. Su hija Larysa me guio una visita al edificio residencial de la era soviética.

Muchas personas que se habían ido a lugares más seguros, o al exterior, habían trancado sus puertas de seguridad con cerrojos. Los rusos las abrieron arrancándolas de los linteles de concreto y las jambas.

Las puertas arrancadas en un edificio de apartamentos en Bucha

BBC/Kathy Long
Las puertas arrancadas en un edificio de apartamentos en Bucha.

Golpe al orgullo nacional

A unos kilómetros de distancia, el rastro de la devastación conduce al aeropuerto de Homostel. Las tropas aerotransportadas de Rusia intentaron usarlos como base de su avanzada hacia Kiev.

El avión de transporte más grande del mundo fue destruido al comienzo. El techo del enorme hangar que se construyó para guardarlo estaba agujerado con una constelación de huecos de metralla. El avión, conocido por la palabra ucraniana Mriya, que significa sueño, yace ahí roto desde el dorso, con grandes trozos de fuselaje y motores alrededor.

Su suerte es un reflejo de lo que le está pasando a Ucrania. Una enorme cantidad de orgullo nacional fue invertido en la construcción de esa aeronave, un símbolo de la capacidad de Ucrania de realizar grandes proyectos por todo el mundo.

Reacciones

Ya retirado el ejército ruso, los cadáveres de civiles encontrados en Bucha y en otros lugares cerca de Kiev se están convirtiendo en una de las imágenes más impactantes de los estragos de la guerra de Rusia contra Ucrania.

Alemania lo ha condenado como un “crimen de guerra terrible”. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó las imágenes como “insoportables”. Y el primer ministro británico, Boris Johnson, afirmó que esos “horribles ataques” son evidencia de crímenes de guerra.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, describió las escenas de cuerpos tirados en las calles como “una patada en el estómago”.

El avión Mriya destruido dentro de un hangar en el aeropuerto de Hostomel

BBC/Jeremy Bowen
El avión más grande del mundo, el Mriya, era símbolo de orgullo de Ucrania. Así quedó destruido.

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