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Cuartoscuro

Personas morenas, indígenas, mujeres y gays, los grupos más discriminados en CDMX

El Copred presentó este viernes su Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México 2021
Cuartoscuro
26 de noviembre, 2021
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Personas de piel morena, indígenas, mujeres, gays y pobres son los grupos más discriminados en la Ciudad de México, de acuerdo con la encuesta presentada hoy por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Copred).

En los últimos 8 años que lleva aplicándose la Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México 2021 (EDIS-CM), la discriminación contra personas de piel morena, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad se ha incrementado.

Los datos de la encuesta señalan que se presenta alta la percepción ciudadana de discriminación en la ciudad con una calificación promedio de 7.5, en una escala donde 10 significa que existe mucha discriminación y 0 representa que no existe.


Los pobres, los indígenas, los gays, las personas con discapacidad y las de piel morena son los más discriminados, según la opinión de los entrevistados.

Sin embargo, la percepción de la ciudadanía sobre qué son los derechos humanos ha ido cambiando; al cuestionar a la población sobre qué se le viene a la mente al escuchar el término, 22.4% lo relaciona con “derechos de los ciudadanos”.

En la encuesta de 2013, la población lo relacionaba con “ayuda a la gente con problemas” y en 2017 con “igualdad”.

Lee: Construyamos ciudades libres de discriminación y antirracistas: ciudades de derechos

El 73% de los residentes en la Ciudad de México considera que se respetan poco o no se respetan los derechos en la capital, lo que representa 5% menos que hace cuatro años; el 24% piensa que se respetan mucho o algo.

El derecho a la salud sigue siendo, al igual que en la encuesta de 2017, el que considera la ciudadanía como más importante con 47.1%, seguido del derecho a la educación y al trabajo.

El derecho a la igualdad y a la no discriminación se ubicó en el quinto lugar con 20.4%; el que consideran con menor importancia es el derecho al agua y saneamiento.

El 66.7% de los capitalinos consideran que los ciudadanos son los responsables de que los derechos se cumplan y 29.4% piensa que debería ser el gobierno.

En 8 años, la población ha incrementado el conocimiento de la labor del Copred, 14% de los entrevistados conocía o había escuchado de él y el 48.3% considera que acudiría al organismo para presentar una denuncia.

Aumenta discriminación en cuatro años

El grupo de personas más discriminado es el de piel morena 18.7%, que registró un aumento de 6.7%, al pasar de 12.0% en la encuesta de 2017 a 18.7% en la de 2021.

En este rubro, la discriminación hacia las mujeres nuevamente reporta un aumento de 5.1%, al registrar 4.3% en 2017 y 9.4% en 2021.

En el caso de los adultos mayores, se incrementó 0.5%, toda vez que pasó de 4.4% a 4.9% en la actual encuesta; mientras que en el grupo de personas con discapacidad, la discriminación subió de 3.7% a 3.9%.

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Los indígenas dejaron de ser el grupo más discriminado y se colocó como el segundo en 2021, al bajar 1.1%, toda vez que pasó de 17.9% a 16.8% en el ejercicio que se presenta.

Según los resultados, los grupos en donde hay menos discriminación son en las personas intersexuales, divorciadas y judías, con 0.1% cada una.

¿Dónde se sienten más discriminados?

El 25.2% de los entrevistados para la encuesta de Copred 2021 mencionan que alguna vez ha sido discriminado, casi 3% menos que en el estudio de 2017 y 7% menos que en la del 2013.

Los lugares donde señalan que ocurrió la discriminación fue en el trabajo con 36.9%; en la calle con 24.3%; en la escuela con 10.2% y en el transporte público con 6.9%.

Lee: “El COVID nos trajo discriminación”: Niegan empleo por tener diabetes, hipertensión y obesidad

Las razones por las que se consideran discriminados fueron por la edad con 8.2%; forma de vestir con 7.7%, el sobrepeso 7.6%, color de piel con 6.7 e imagen en general con 6.3%.

La principal reacción que tuvieron fue ignorar el hecho, con 12.5%; sólo 2.8% de los casos decidió denunciarlo.

Discriminación por COVID

Enfermarse de COVID ha sido motivo de discriminación en la capital del país, revela la Encuesta 2021.

Las personas enfermas de COVID se ubican en el octavo grupo más discriminado en la ciudad, con 3.8%; mientras que el 73.9% de los ciudadanos entrevistados considera que sí existe discriminación hacía las personas que padecieron el coronavirus.

En año y medio del inicio de la pandemia, al menos 11% de las personas entrevistadas para la encuesta señaló que padeció la enfermedad y 15% indicó que ha tenido contacto con alguna persona contagiada.

Lee: Vacunación en México es insuficiente ante una cuarta ola de COVID, advierte la OPS

Entre quienes han estado enfermos, consideran que las principales formas de discriminación que vivieron son sentirse marginado de reuniones, con 30%, y prohibiciones de viajes con 27%.

La Encuesta sobre discriminación en la Ciudad de México 2021 se aplicó a 5 mil 200 personas, de ellas 4 mil 800 son residentes en la capital y 400 personas “flotantes”, es decir, que viven fuera de la ciudad, pero vienen frecuentemente a trabajar, estudiar o realizar compras El estudio se realizó del 6 al 15 de agosto de 2021.

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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