Programas sociales de AMLO llegan solo a 43% de casas en pobreza extrema
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Programas sociales de AMLO llegan solo al 43% de hogares en pobreza extrema

Mientras en 2016 los programas sociales llegaban al 67% de hogares en pobreza extrema, para 2020 el alcance fue de 43%; en contraste, apoyos a hogares más ricos pasaron del 3% al 7%, según un análisis del INDESIG.
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Por Dalila Sarabia
4 de noviembre, 2021
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Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador repite una y otra vez en que en su gobierno “primero los pobres”, la realidad es que, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2022, esta máxima está lejos de cumplirse, alertó el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (INDESIG).

De la mano con la Alianza Contra la Desigualdad, llevaron a cabo un análisis del proyecto enviado por el ejecutivo a la Cámara de Diputados, el cual reveló que mientras en 2016 los programas sociales llegaban al 67% de los hogares en extrema pobreza, para 2020 el alcance de la política social apenas llega al 43% de estas familias. En contraste, los apoyos que reciben los hogares más ricos del país, es decir, quienes se ubican en el decil 10, han pasado del 3% al 7%.

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¿Cómo se explica esto? Principalmente por el rediseño de la política social y la austeridad a la que se ha sometido a ciertos programas sociales, específicamente aquellos especializados en pobreza extrema.

“En términos de desigualdad podríamos decir que para 2022 el gasto planteado es menos redistributivo de lo que era en 2021, (porque) el presupuesto cada vez lucha menos contra la desigualdad “, subrayó Máximo Jaramillo-Molina, director general de INDESIG.

“Si queremos un presupuesto que priorice a las personas en situación de pobreza, este no es el camino”.

Para el 2022 tanto los programas prioritarios del gobierno federal como los programas sociales tendrían un incremento en su presupuesto.

A los proyectos prioritarios se propone un 37% más de recursos, destacando la Guardia Nacional y el Tren Maya, ambos con 74% adicional al aprobado el año pasado.

En el caso de la política social se busca pasar de unos 337 mil millones de pesos -aprobados en 2021- a poco más de 446 mil millones para este 2022. Y aunque parecería que se están privilegiando los programas sociales, lo cierto es que en términos reales la política social tendría un marginal incremento del 2.8% porque solo para el programa de la Pensión para Adultos Mayores se están solicitando más de 100 mil millones de presos adicionales, un 75% más -en términos reales- que lo aprobado el año pasado.

 La Pensión de Adultos Mayores no es la salida

En junio pasado, el presidente Andrés López Obrador informó que la edad para recibir la pensión de adultos mayores pasaría de los 67 a los 65 años y que el monto que se entregaría iría subiendo hasta alcanzar, en 2024, los 6 mil pesos mensuales. Actualmente los beneficiarios de este programa reciben 2 mil 250 pesos cada dos meses.

Para cumplir con ello hay que incrementar el presupuesto que se le asigna a esta política pública, por lo que en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2022, que el Ejecutivo envió al legislativo para su discusión y eventual aprobación, se propone que se destinen 100 mil millones de pesos adicionales, es decir, un incremento en términos reales de 75%.

Sin embargo, de acuerdo con el análisis realizado, este aumento en presupuesto tendrá un impacto marginal en ayudar a los beneficiarios a salir de la pobreza.

“Según nuestra estimación, el aumento del 15% del monto a la Pensión de Adultos Mayores (a partir de julio pasado) y la inclusión de personas con 65 a 67 años solo sacará de la pobreza a 172 mil personas, lo cual es insuficiente ante el aumento de 5 millones de personas en situación de pobreza entre el 2018 y el 2020”, se lee en el informe.

Incluso, solo el programa Pensión para Adultos Mayores, tendría más recursos que toda la política social.

Para 2022 la propuesta contempla destinarle 238 mil millones de pesos, mientras que los otros 18 programas sociales contarían, en conjunto, con 207 mil millones.

Para revertir que los programas sociales lleguen a los más pobres, se debió privilegiar programas como las Becas Benito Juárez que, se podría decir, es el sustituto del programa Prospera del gobierno pasado.

Sin embargo, para el próximo año apenas tendría un incremento, en términos reales, del 4% de sus recursos al pasar de 31 mil 937 millones de pesos a 33 mil 211 millones.

Recuperar la cobertura de los programas sociales a los hogares en pobreza extrema, subrayaron, es urgente, pues ahora no cubren ni a la mitad de estas familias.

“Creemos que se debe reestablecer el nivel presupuestal que tenían los programas sociales enfocados a pobreza extrema y debe discutirse ampliamente si ese aumento de 100 mil millones de pesos es mejor meterlo a la Pensión de Adultos Mayores -que tendrá un efecto marginal en la pobreza- o es mejor beneficiar a los hogares en pobreza extrema que dejaron de ser beneficiarios de programas sociales solo por el hecho de el rediseño de éstos durante el cambio de sexenio”, subrayó Jaramillo-Molina.

Lee más: En México hay 3.8 millones de nuevos pobres y aumenta 15 millones sin acceso a salud: Coneval

De cara a lo que será la discusión y aprobación del Presupuesto de Egresos para 2022 y para responder a los impactos que la pandemia de Covid-19 tuvo especialmente entre la población en vulnerabilidad económica, distintas organizaciones llamaron a impulsar siete recomendaciones:

Fin a las medidas de austeridad en el gasto social.
Construcción de un sistema de protección social redistributivo que priorice a las personas en pobreza.
Priorizar presupuesto para personas más afectadas por la crisis sobre los llamados “proyectos prioritarios” (Tren Maya y Guardia Nacional, entre otros).
Aumentar el gasto en salud sobre todo para personas sin seguridad social.
Incrementar sustancialmente el presupuesto a la educación para disminuir brechas generadas durante la pandemia.
Reconocimiento, redistribución y recompensa del trabajo de cuidados.
Mayores impuestos a la riqueza

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Escasez de autos y precios altos, así afecta la industria automotriz a las economías del mundo

Los problemas de la industria automotriz generan un "efector multiplicador" que afecta el empleo y el crecimiento económico.
11 de noviembre, 2021
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Cuando la cadena de fabricación y suministro de autos funcionaba como un engranaje perfectamente engrasado, antes de la pandemia de covid-19, los consumidores podían elegir la marca y el modelo que querían.

Ahora, que hay una inédita escasez de autos a nivel mundial, los compradores se están anotando en listas de espera y pueden pasar meses antes de que puedan conseguirlos.

Esa escasez ha provocado un aumento de precios en algunos modelos de carros nuevos y ha disparado los precios de los autos usados.

Las grandes compañías están fabricando menos automóviles porque no hay suficientes semiconductores en el mercado, una pieza esencial en su producción.

A eso se suma el hambre de chips que tienen las empresas tecnológicas que fabrican desde electrodomésticos, computadores y celulares hasta consolas de videojuegos.

“La industria de los semiconductores está tratando de ponerse al día con la demanda, pero simplemente no puede”, dice Susan Golicic, profesora de la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos.

Ante la falta de chips, los fabricantes de vehículos han tenido que seleccionar qué modelos seiguen en la línea de producción y qué modelos no, explica la experta.

chip

Getty Images
Las empresas que fabrican semiconductores no logran abastecer la demanda.

“Muchas de las empresas solo están produciendo los vehículos que les generan mayores ganancias“, como coches utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés), camiones o autos de lujo.

“La situación es bastante seria”.

Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, le dice a BBC Mundo que la escasez afecta a toda la cadena de fabricación en la industria automotriz. Es decir, a todas las empresas que fabrican partes.

“Esto tiene un efecto en el empleo que generan todos los negocios asociados a la fabricación de un automóvil. Entonces, las consecuencias se han extendido rápidamente”.

En Japón, país de marcas como Toyota y Nissan, la escasez de partes hizo que las exportaciones del sector bajaran un 46% en septiembre, en comparación con el año anterior, una clara demostración de la importancia de la industria automotriz para su economía.

Trabajador en fábrica de autos

Getty Images

“Se calcula que la fabricación de automóviles genera cerca del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) global”, señala David Menachof, profesor del Departamento de Gestión de Operaciones y Tecnología de la Información de la Escuela de Negocios de la Florida Atlantic University (FAU).

En el último año, según explica en conversación con BBC Mundo, cerca de 8 millones de vehículos dejaron de ser producidos. Esta situación se traduce en una pérdida de ingresos cercana a los US$200.000 millones para la industria automotriz.

Sube el precio de los autos usados y nuevos

“En Estados Unidos los autos se están vendiendo incluso a valores más altos que el precio de venta porque hay gente dispuesta a ofrecer más que el precio normal”, le dice a BBC Mundo Menachof.

Y como no hay suficientes productos nuevos disponibles en el mercado, ha subido la demanda de vehículos usados, elevando el costo promedio de un auto de segunda mano en EE.UU. a más de US$25.000.

De hecho, apunta Susan Golicic, el valor promedio de un vehículo ha venido subiendo cerca de US$200 cada mes.

Lo mismo está ocurriendo en otras partes del mundo. México, por ejemplo, es el cuarto exportador mundial de autos y el séptimo productor.

Fábrica automotriz en México

Getty Images

Este país, que exporta un 80% de su producción y tiene el liderazgo en la industria automotriz de América Latina, está viviendo los efectos de la escasez mundial en la fabricación de carros.

Guillermo Prieto, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), comenta que el precio de los autos nuevos ha subido un 9%, mientras que el mercado de los seminuevos (con una antigüedad no superior a los cinco años) también ha visto un incremento en su costo.

“Hay más demanda, menos coches y los clientes a veces tienen que esperar cinco o seis meses para comprar lo que están buscando”, le dice a BBC Mundo.

“Es una escasez enorme”, apunta, que ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral, dado que genera dos millones de empleos directos, y muchos otros indirectos al sumar todas las empresas que proveen partes y servicios.

A la escasez de automóviles, se ha sumado un factor adicional: el aumento en la entrada ilegal de los llamados “autos basura” desde EE.UU.: vehículos en mal estado que no encuentran compradores en la mayor economía del mundo, pero sí tienen demanda al otro lado de la frontera.

Efectos laborales y económicos

Aunque los autos se producen en distintas regiones del mundo, gran parte de la fabricación está concentrada en países como EE.UU. y China.

Pero también participan en la cadena otros más pequeños como, por ejemplo, Eslovaquia.

Este último país, que apenas tiene poco más de 5.6 millones de habitantes, alberga grandes fábricas de Volkswagen, Peugeot y Kia, y produce un millón de automóviles al año, lo que lo convierte en la nación con la mayor producción per cápita del mundo.

Fábrica en Eslovaquia

Getty Images

Eso hace que los problemas en la industria automotriz tengan un fuerte efecto en su economía.

En el contexto global, debido al tamaño de la industria automotriz, se produce un “efecto multiplicador”, dice David Menachof.

“Una compañía que emplea a 100 personas, genera efectos en la contratación de hasta 500 trabajadores”, por todas las empresas asociadas que giran en torno a ella.

Y cuando todas las personas que intervienen en la cadena de fabricación de un auto se ven afectadas, se resiente la economía local, especialmente cuando se cierran temporalmente algunas plantas.

“Todas las estimaciones apuntan a que la escasez se extenderá hacia 2022, incluso hasta 2023, antes de volver realmente a una situación de mercado normal”, apunta Menachof.


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