Salario mínimo y seguridad social, deudas con las trabajadoras del hogar
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Salario mínimo y seguridad social, deudas con las trabajadoras del hogar

En México hay más de dos millones de personas trabajadoras del hogar, un empleo feminizado. Aunque sus derechos laborales están estipulados en la Ley Federal del Trabajo, la pandemia de COVID-19 empeoró su situación laboral.
Cuartoscuro
Por Marcela Vargas
27 de noviembre, 2021
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El 9 de noviembre de 2021, Catalina Acosta, una trabajadora del hogar de 80 años, fue rescatada por su sobrina de la casa en Naucalpan, Estado de México, donde estuvo la mayor parte de su vida. Después de seis décadas de abuso laboral, físico y psicológico, salió del encierro sin dinero y con un cuadro de anemia y desnutrición a causa de la mala alimentación, una de las formas en la que la maltrataban sus patrones. 

El caso de Catalina Acosta muestra las violencias laborales que viven las trabajadoras del hogar en México, explica en entrevista Marcelina Bautista, directora y fundadora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH).

A Catalina la tenían incomunicada desde el principio de la pandemia. A su familia le decían que no podía salir porque tenía demencia, aunque un médico que la valoró después de ser liberada descartó ese diagnóstico. En una ocasión, Catalina logró contactar a su sobrina y ella, a través de redes sociales, buscó el apoyo del CACEH para sacar a su tía del encierro.

“Le dijo que la trataban muy mal, le gritaban mucho, le decían groserías, que ya no servía. No podemos permitir que a nuestras compañeras las denigren de esa manera”, agrega Marcelina Bautista, quien acompañó a Angelina Hernández, la sobrina de Catalina Acosta, a buscarla en su lugar de trabajo.

De acuerdo con ONU Mujeres, esta situación es, en gran medida, el reflejo de la escasa valoración social y económica que las sociedades suelen otorgar a esta actividad, lo que refleja la ausencia de legislaciones adecuadas o la falta de una aplicación efectiva de las mismas.

La trabajadora del hogar asegura que le quedaron a deber tres meses de salario, pero de acuerdo con Bautista y el CACEH, la deuda de sus expatrones sería mayor si se les hiciera cumplir la Ley Federal del Trabajo. Tendrían que pagarle salarios vencidos, vacaciones, prima vacacional, aguinaldo y lo correspondiente en antigüedad por tantos años de trabajo.

Leer más | Pese a pandemia y a ser voluntaria, afiliación de trabajadoras del hogar al IMSS subió

Siguiente paso: seguridad social obligatoria

En México hay más de 2.1 millones de personas empleadas como trabajadoras del hogar, de las cuales 91% son mujeres, según la última actualización de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

Desde 2019, la Ley Federal del Trabajo reconoce ciertos derechos laborales para las trabajadoras del hogar en México: jornadas de máximo ocho horas, existencia obligatoria de un contrato escrito, seguridad social, licencia de maternidad y vacaciones pagadas. Estas reformas se hicieron tras la ratificación en el Senado mexicano del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que establece y defiende los derechos de las y los trabajadores del hogar. 

El Convenio 189 entró en vigor en México casi una década después de su publicación internacional. Sin embargo, todavía no hay sanciones estipuladas para quien incumpla lo dispuesto por la ley.

“Falta que sea obligatoria. Falta que se regularice el trabajo, que se firme un contrato y que se otorgue seguridad social, que los patrones dejen de violentar los derechos humanos de las trabajadoras”, afirma Bautista. “El paso siguiente es que haya políticas públicas que obliguen a las personas empleadoras a respetarlas y sancionen a quienes les traten como a Catalina. De otra manera no vamos a tener justicia para personas violentadas”.

Otro pendiente es la reforma a la Ley del Seguro Social que vuelva obligatoria la afiliación de las personas trabajadoras del hogar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); por ahora, este trámite solo es voluntario. Durante octubre de 2021, el IMSS afilió a 40 mil 92 empleados y empleadas domésticas.

La iniciativa, que está en proceso de ser aprobada, garantizaría la asistencia sanitaria a las personas trabajadoras del hogar al reconocer su relación laboral, obtendrían las mismas condiciones de protección de su empleo que el resto de los trabajadores en otros gremios. 

Un pago justo por lo que implica su labor

Muchas veces, las trabajadoras del hogar cambian sus derechos por algún buen trato o por pagos en especie, explica Marcelina Bautista. Por ejemplo, la alimentación y el alojamiento que se le ofrece a las empleadas domésticas en su lugar de trabajo no debería concebirse como un pago, sino como una prestación vinculada al tipo de jornada y labores que realizan.

El salario promedio diario que el IMSS asocia con el trabajo doméstico es de 208.3 pesos, casi 100 menos al mínimo propuesto por el CACEH. “La realidad es que eso ni siquiera alcanza para una cobertura decente de la seguridad social”, agrega Bautista. 

Como muestra el caso de Catalina Acosta, las condiciones laborales para este gremio pueden derivar en un aislamiento que les imposibilita conocer sus propios derechos, explica la doctora Mercedes Pedrero Nieto, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM y especialista en estudios de economía social, género y trabajo doméstico. 

“Un gran problema de este gremio es el trabajo en aislamiento, ya que esto significa la imposibilidad de la colectividad”, dice. Por ello se vuelve tan relevante el trabajo de difusión de organizaciones no gubernamentales y de activistas que permitan combatir la desinformación del sector acerca de sus derechos laborales.

Este fenómeno no es exclusivo de México, pues se replica en otros países de Latinoamérica donde hay altos índices de desigualdad social. Como la relación laboral se da dentro de un entorno íntimo, muchas veces se confunde la relación laboral con una relación familiar.

Parte de las violencias ejercidas sobre las trabajadoras del hogar tienen su raíz en la incomprensión de qué implica su labor, explica Pedrero Nieto. “Conservan ese carácter de servidumbre, como si no fuera un trabajo normal. De ahí que se den otras formas de abuso con los horarios, mala paga, despidos injustificados y demás condiciones precarias”.

Es una cultura que en el CACEH luchan por cambiar: “Tenemos que deconstruir esas desigualdades para construir una cultura respetable del trabajo en el hogar. Que el trabajo doméstico sea por decisión y no por obligación”, afirma Bautista.

Violencia laboral exacerbada por la pandemia

La violencia contra las trabajadoras del hogar se da de muchas formas: desde la manera en que les ordenan las cosas hasta los abusos físicos y la privación de la libertad. Durante la pandemia de Covid-19, a esa lista se sumaron otras vinculadas con la crisis sanitaria, explica Marcelina Bautista. 

Por su parte, ONU Mujeres sostiene que la crisis sanitaria puso en evidencia a nivel global la debilidad de los sistemas de protección social, lo que tiene consecuencias concretas para las mujeres en general y en la región afecta particularmente a las trabajadoras domésticas.

La familia que retuvo a Catalina Acosta en una casa en Naucalpan justificaba su privación de la libertad con la prevención de contagios debido a la pandemia. “Hay muchas compañeras que explican que estuvieron encerradas en las casas de sus patrones durante año y medio para que no salieran y trajeran el virus con ellas. Pero si los patrones salían y se contagiaban, también las contagiaban a ellas”, lamenta Bautista. 

A muchas trabajadoras que estaban de planta en sus lugares de trabajo se les impidió salir para regresar a sus comunidades origen y a las que laboraban en modalidad “de entrada por salida” se les redujo el sueldo o se les despidió.

“Todo esto acaba afectando a nivel psicosocial también, muchísimo. Genera estrés, ansiedad, aislamiento, pérdida de la relación social”, cuenta Paula Álvarez, maestra en seguridad y salud en el trabajo y coordinadora del programa Cerrando Brechas de la OIT.

Ante estas situaciones, el CACEH y otras organizaciones en 15 países de América Latina trabajaron con la OIT y la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH) para desarrollar un protocolo sobre los derechos y obligaciones para prevenir contagios y cuidar de su salud durante este periodo. 

“El confinamiento es violencia y en ese encierro el acoso laboral crece. Empiezan a darse problemas de ansiedad, depresión… todo esto unido a jornadas laborales más largas que antes, pues al estar siempre en los domicilios, los patrones no delimitan las horas de prestación de servicios”, agrega Paula Álvarez, quien participó en el desarrollo de la segunda edición de dicha guía, publicada en 2021.

Después de 60 años de dedicación y servicio, Catalina Acosta podrá regresar a su comunidad de origen en la Huasteca Potosina, aunque lo hará sin ahorros, pero: “¿Quién se hará cargo de ella si ni siquiera tiene una pensión?”, pregunta Marcelina Bautista. “La principal forma de violencia hacia ella radica en el incumplimiento de sus derechos”.

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Qué es la demisexualidad y por qué no debemos descartarla como orientación sexual

Algunas personas necesitan sentir un vínculo emocional antes de desarrollar atracción hacia otro. Mucha gente no acepta esto como una orientación sexual, pero los demisexuales dicen que es un error.
13 de noviembre, 2021
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A principios de este año, cuando Michaela Kennedy-Cuomo, la hija del entonces gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, se declaró “demisexual”, fue recibida con condescendencia pública.

Muchos se burlaron de su demisexualidad, una falta de atracción sexual hacia los demás sin una fuerte conexión emocional. Pocos reconocieron la demisexualidad como “real”.

Pero aunque la demisexualidad no es muy conocida, es una orientación sexual como cualquier otra, que se aplica a personas de todo el mundo.

La demisexualidad, que cae en el espectro de la asexualidad, difiere de simplemente querer esperar a que se forme un vínculo profundo antes de tener relaciones sexuales con alguien; más bien, es más parecida a la experiencia de ser asexual hasta que se forma ese tipo de conexión, momento en el que la atracción sexual se extiende solo a esa persona.

Para todos los sexuales, por otro lado (personas que no están en el espectro asexual), esperar para tener relaciones sexuales hasta formar una conexión profunda es más una preferencia y menos una necesidad para desarrollar el deseo sexual.

El anuncio de Kennedy-Cuomo tuvo efectos positivos, dice Kayla Kaszyca, co-creadora demisexual del podcast Sounds Fake But Okay, en el que ella y su coanfitriona asexual y arromántica Sarah Costello discuten el amor, las relaciones y la sexualidad en el espectro asexual.

En algunos casos, Kaszyca dice que la declaración de Kennedy-Cuomo elevó el perfil de la demisexualidad, avivando “más discurso al respecto”.

Por otro lado, la ampliación de la discusión también atrajo detractores y difundió desinformación.

“Creo que la palabra es definitivamente más conocida, pero la definición adecuada podría no ser clara para mucha gente”, dice Kaszyca, de 24 años.

Por ejemplo, muchos todavía rechazan la demisexualidad, insistiendo en que es “normal” no sentirse atraído sexualmente por alguien hasta que se forma una conexión emocional más profunda con ellos.

“Alguien podría decirte, ‘¿No todos son así?‘” Entonces, dice Kaszyca, “tienes que empezar a romper los mitos”.

pareja

Getty Images

Las personas que se identifican como demisexuales, como Kaszyca y otros que comparten contenido relacionado con su orientación, están trabajando activamente para aclarar esa definición.

Es una tarea especialmente complicada cuando se habla de una orientación que ni siquiera ha tenido un nombre durante tanto tiempo y cuya definición a menudo confunde a la gente.

Pero su trabajo está marcando la diferencia, y durante los últimos años, la discusión sobre la demisexualidad ha proliferado en grupos de Facebook, publicaciones de Instagram, servidores de Discord y entre organizaciones dedicadas al espectro asexual en todo el mundo.

“Tardé mucho tiempo en aceptarlo”

Las personas a menudo remontan el origen del término demisexual a una publicación en el foro de la Red de Educación y Visibilidad Asexual (Aven) de 2006.

“Creo que es una palabra que surgió principalmente del sitio Aven y de defensores asexuales, no necesariamente de los académicos”, dice Anthony Bogaert, investigador de la sexualidad humana y profesor de la Universidad Brock en Ontario, Canadá, que ha escrito varios artículos sobre asexualidad.

En ese momento, las personas en el sitio de Aven estaban descubriendo cuán diverso podría ser el espectro asexual: comenzaron a surgir nuevos términos a medida que las personas que previamente se habían identificado como asexuales notaron circunstancias únicas en las que podían experimentar atracción sexual.

“Existe una tradición de permitir que personas con diferentes tipos de identificaciones y mucha variabilidad vengan al sitio de Aven”, dice Bogaert.

Estas personas ayudaron a avanzar en la discusión sobre la asexualidad al identificar varios aspectos del espectro asexual.

Al hacerlo, ofrecieron información que no estaba disponible en ningún otro lugar de internet.

Sin embargo, la asexualidad fue, y sigue siendo, más discutida que la demisexualidad.

Esto se debe en parte a que lo primero es más fácil de conceptualizar para las personas que no son asexuales.

Alguien que es asexual “experimenta poca o ninguna atracción sexual”, dice Kaszyca. “Es un eslogan bastante fácil de usar”.

Pero si le agregas a eso: “excepto cuando desarrollan una conexión emocional profunda”, a veces puede dejar a todos los sexuales rascándose la cabeza.

Soledad

Elle Rose, una joven de 28 años que vive en Indiana, EE.UU., comenzó a identificarse como demisexual después de describir su sexualidad a una amiga hace unos años.

“Me miró y me dijo, ‘Elle, estás describiendo la demisexualidad'”, dice Rose. “Tardé mucho tiempo en aceptarlo”.

Temiendo las complicaciones de su vida amorosa si era abiertamente demisexual, Rose a menudo se describía a sí misma como “pansexual”, dejando de lado la identidad demisexual.

“La gente puede verse a sí misma representada, finalmente”

Rose atribuye en parte las actitudes desdeñosas hacia la demisexualidad en Estados Unidos a la “cultura de la pureza”, en la que las mujeres son a la vez muy sexualizadas en los medios, pero también se espera que se reserven para la persona adecuada (o el matrimonio, particularmente en entornos religiosos).

Conceptualmente, esto se alinea perfectamente con la abstinencia sexual hasta formar un vínculo profundo con una pareja.

Pero, en última instancia, sigue siendo una preferencia con la que los demisexuales no se identifican.

Esta falta de comprensión a menudo genera soledad.

asexual

Getty Images

“Ah, somos muchos”

Cairo Kennedy, de 33 años de Saskatchewan, Canadá, creció “sin experimentar atracción sexual de la misma manera que mis compañeras, y te sientes un poco rota”, dice. “Se convirtió en un gran secreto y fuente de vergüenza”.

Cuando descubrió hace solo unos años que había un nombre para su orientación sexual, se sintió “un poco mejor, pero luego no había información”, dice, al menos nadie habla de demisexualidad desde la perspectiva de alguien con experiencia vivida.

Había suficientes publicaciones de Aven para que ella leyera y pensara: “ah, esta soy yo”, pero no tanto, “ah, hay muchos de nosotros“.

Kennedy decidió llenar este vacío, comenzando un blog de “estilo de vida demisexual”.

A través del blog, muchos otros demisexuales se han puesto en contacto con ella, personas que van desde adolescentes hasta personas de 50 años, que viven principalmente en los Estados Unidos y Europa.

“Me sorprendió mucho la cantidad de personas que parecen relacionarse”, dice.

“Creo que el término es más popular debido a las redes sociales”, dice la terapeuta con sede en Hawái especializada en sexualidad humana Janet Brito.

Escuchó por primera vez el término demisexualidad durante sus estudios posdoctorales en la Universidad de Minnesota, EE.UU., en 2014, “a pesar de que describe que ha existido durante tanto tiempo”.

Aunque Brito reconoce que la demisexualidad abarca todos los grupos de edad, sus clientes abiertamente demisexuales tienden a tener poco más de veinte años.

“Tienen más exposición a las redes sociales”, dice, “ es más aceptable hablar de este espectro”.

Esa exposición genera validación. “Las redes sociales abren la puerta a muchas otras voces a las que no hubiéramos estado expuestos en el pasado”, agrega.

“ puede verse a sí misma representada, finalmente”.

Gracias a internet

Klaus Roberts, de 30 años, que vive en las afueras de Helsinki, le da crédito a Internet por ayudarlo a poner un nombre a su orientación hace unos cinco años.

“Finlandia está un poco atrasada en muchas de estas cosas, porque somos un país relativamente pequeño”, dice.

Se había identificado como asexual, pero conocer gente en comunidades LGBTQ + multinacionales en línea lo ayudó a darse cuenta de que demisexual lo describía mejor.

“A las personas que saben algo sobre estos términos, les resulta más fácil entenderme cuando los uso”.

pareja

Getty Images

Cuando los establecimientos tradicionales no brindan información sobre una variedad de orientaciones sexuales, estas voces en línea se vuelven cruciales para la educación.

Kaszyca y la coanfitriona Sarah Costello comenzaron su podcast mientras eran estudiantes universitarias en la Universidad de Michigan, EE.UU., donde solo sus amigos las escuchaban para apoyarlas.

Hoy, su alcance se ha expandido a otros países de habla inglesa y Europa.

Kaszyca estima que Sounds Fake But Okay ahora tiene alrededor de 7.000 oyentes por semana.

Agrega que no solo aquellos en el espectro asexual se sintonizan, sus padres, socios y amigos también lo hacen, para que puedan aprender.

“Nuestro episodio con más escuchas es el de ‘Asexualidad 101′”, dice Kaszyca.

“La gente ha dicho que se lo han enviado a sus amigos o familiares después de salir del armario, para ayudar a educarlos y … facilitar el proceso educativo”.

Esta educación también ayuda a los demisexuales a navegar por otras partes de la sociedad, como las citas.

Por ejemplo, Kaszyca dice que las aplicaciones han facilitado las citas para los demisexuales, porque puedes incluir tu orientación en tu perfil.

Esto evita una conversación en la primera cita que de otra manera sería pesada.

“Se supone que una primera cita es casual”, dice ella, “luego dices, ‘oye, tengamos una conversación en profundidad sobre mi identidad, y probablemente tendré que enseñarte de qué se trata porque la demisexualidad es tan desconocida'”.

En general, hablar y aprender sobre “la variabilidad que existe en la comunidad asexual más amplia”, dice el investigador Bogaert, es crucial para evitar la alienación de las minorías sexuales.

Pero también es crucial porque “nos permite comprender mejor la naturaleza de la sexualidad” en su conjunto.


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