Por cuarto año asesinan a más de 30 mil personas en México
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Por cuarto año asesinan a más de 30 mil personas en México; robos, violaciones y extorsiones al alza

Este año se perfila como el segundo más letal para las mujeres del que haya registro. Cada 24 horas se denuncian 160 nuevos casos de ataques sexuales.
Cuartoscuro
21 de diciembre, 2021
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La violencia homicida en México no cede terreno. Por cuarto año consecutivo más de 30 mil hombres, mujeres y niños fueron asesinados en el país, pese a la movilización récord de militares en las calles y al despliegue de más de 100 mil elementos de la Guardia Nacional ordenado por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los datos oficiales de incidencia delictiva dados a conocer por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que, hasta el cierre de noviembre pasado, ya sumaban 31 mil 615 las personas asesinadas en 2021. Es un promedio de casi 95 homicidios y feminicidios cometidos a diario.

Para ponerlo en proporción, pese a que aún no concluye diciembre los asesinatos registrados en 2021 ya superan a los 29 mil 636 que se registraron en los 12 meses de 2017.

Fue en 2018 cuando la espiral de violencia rompió, por primera vez, el techo de 30 mil asesinatos en un año y desde ahí se ha mantenido. Entre enero y noviembre de ese año sumaron 31 mil 662 víctimas: para el mismo periodo de 2019 fueron 32 mil 685; en 2020 sumaron 32 mil 815, y este año las ya referidas 31 mil 615. En comparación con lo registrado el año pasado, los asesinatos registrados este año representan una disminución de apenas un 3%. 

Esto confirma el fenómeno en el que expertos en temas de seguridad han insistido: si bien el disparo de los homicidios se desaceleró desde finales de 2018, la violencia tampoco ha disminuido.

De las 31 mil 615 víctimas de homicidio contabilizadas de enero a noviembre de este año, 30 mil 603 corresponden a casos de homicidio doloso y 922 son de casos clasificados por las fiscalías estatales como feminicidios, es decir, asesinatos de mujeres por razón de género.

La cifra específica de feminicidios es la más alta de la que haya registro. No obstante, organizaciones y expertas en el tema como Estefanía Vela, han advertido que este incremento puede deberse a que las fiscalías están reconociendo un mayo número de casos como posibles feminicidios y no necesariamente a un incremento.

De hecho, los datos oficiales también muestran que en los 11 primeros meses de 2021 la cifra de mujeres asesinadas en México llegó a 3 mil 462, una marginal reducción respecto a las 3 mil 473 asesinadas en 2020. No obstante, este total sí supera a lo registrado en 2018. Es decir, el 2021 se perfila como el segundo o tercer año más letal para las mujeres en México.

De acuerdo con las cifras del SESNSP, entre las víctimas de homicidios y feminicidios en 2021 hay 1 mil 91 menores de edad confirmados. Esto también significa que por cuarto año consecutivo la cifra de menores asesinados en un año será de más de mil.

Cabe señalar que, de todos los asesinatos registrados en 2021, hay 21 mil 465 que se cometieron utilizando armas de fuego, el 67.8% del total. Dicho de otra forma, casi 7 de cada 10 homicidios que se cometen intencionalmente en México, se perpetran con una pistola, un rifle o algún arma de fuego similar.

Violencia al alza en 14 estados

Aunque el total nacional de personas asesinadas en el país se mantuvo casi en los mismos niveles, hay 14 entidades federativas que sí registraron incremento de víctimas de homicidios y feminicidios en 2021.

El foco rojo esta vez es Zacatecas. En dicha entidad el crecimiento de los asesinatos superó el 61% tan solo de un año a otro, al pasar de 945 víctimas de enero a noviembre de 2020 a 1 mil 521 en el mismo periodo de este año. El 24 de noviembre el Gobierno federal anunció el reforzamiento de la estrategia de seguridad desplegada en la entidad en un intento por contener el crecimiento de la violencia.

Luego de Zacatecas hay cuatro estados que registran incrementos en sus homicidios superiores al 20% de 2020 a 2021:  Campeche con un 26%; Nayarit con 25%; Morelos con 24% y Sonora con un 23.8%.

La lista continúa con Chiapas, Nuevo León y Michoacán, con incrementos del 11 al 12% en sus balances de personas asesinadas. El resto de los estados que presentan incrementos en sus homicidios son Tlaxcala, Aguascalientes, Baja California, San Luis Potosí, Querétaro y Quintana Roo.

En el otro extremo de la lista se encuentran los estados en donde se redujeron los homicidios y feminicidios en 2021, y de todos destaca Coahuila donde el registro oficial marca un descenso del 26%. Después se ubican Tabasco, Guanajuato y Sinaloa con descensos del 21%.

Ciudad de México es la quinta entidad federativa con mayor caída de los homicidios de enero a noviembre de 2021 al acumular 989 en total, que representan una reducción del 20.5% respecto a los 1 mil 244 registrados en el mismo periodo de 2021.

Repuntan robos, violaciones, extorsiones…

Más allá del tema de los asesinatos, lo que los datos oficiales muestran es que tras la desmovilización por la pandemia de COVID-19 que inició en 2020 y que causó la baja de varios delitos, en 2021 vuelve a registrarse un repunte general de a incidencia delictiva, al menos en cuanto a denuncias se refiere.

La estadística oficial marca que de enero a noviembre se denunciaron ante las fiscalías del país 1 millón 871 mil 808 delitos del fuero común de todo tipo, que son 184 mil 148 delitos por arriba de lo que se había registrado en el mismo periodo de 2020. Este rebote muestra, a su vez, que la caída de la incidencia estuvo estrechamente relacionada con el confinamiento.

El robo, en todas sus modalidades, es el delito más denunciado en general. Este año el registro fue de 557 mil 78 casos, que son casi mil 500 casos más respecto a lo registrado en el mismo lapso de 2020. En particular los robos a transeúnte con y sin violencia registraron un despegue significativo al pasar de 57 mil 698 casos el año pasado a 61 mil 490 en este 2021.

Pero hay otros repuntes aún más graves. Por ejemplo, las fiscalías del país reportaron 233 mil 978 denuncias por violencia familiar en 2021, que son 31 mil 333 casos más tan solo de un año a otro. De hecho, la incidencia del delito de violencia familiar en 2020 es la más alta de la que haya registro en lo que va del siglo.

Otro foco rojo en el país son los delitos sexuales. Por ejemplo, las denuncias por violación registraron un incremento cercano al 30% al avanzar de 15 mil 238 en once meses de 2020 hasta los 19 mil 484 en el mismo lapso de este año. A ellos se suman las denuncias por abuso, acoso y hostigamiento sexual que llegaron a 33 mil 975 en lo que va de 2021, un alza del 23.5%.

Lo anterior significa que, en este año, cada 24 horas se denuncian al menos 160 nuevos casos de violaciones o ataque sexuales. La actual incidencia de delitos sexuales es significativamente más alta incluso que en los años previos al confinamiento y la pandemia sanitaria.

En 2021 la cifra de víctimas de trata de personas llegó a 697, un incremento del 11.8% en comparación con las 623 del año pasado. Es el número más grande de víctimas de trata de los últimos cuatro años.

Por otro lado, las extorsiones denunciadas de enero a noviembre de 2021 llegaron a 8 mil 603, que también es la cantidad más alta por lo menos desde 2018. El incremento es del 11.2% respecto a 2020.

Otro delito que también registra un incremento significativo en su incidencia es el de narcomenudeo. De acuerdo con los datos de las fiscalías aportados al SESNSP, se han iniciado este año poco más de 76 mil carpetas de investigación por este hecho catalogado como delito. Si esto se compara con, por ejemplo, los 53 mil 978 casos de 2018, el repunte es superior al 40%.

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‘Amnesia inmunológica’ causada por sarampión puede afectar protección contra coronavirus

Hace unos años se descubrió que el sarampión puede debilitar el sistema inmunológico, pero la evidencia más reciente sugiere que el problema es más grave de lo que se pensaba y que el virus "borra" la memoria del sistema inmune.
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21 de diciembre, 2021
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En la noche del 15 de noviembre de 2019, la pequeña isla de Upolu, en Samoa, en el océano Pacífico, entre Hawái y Nueva Zelanda, declaró el estado de emergencia.

Tres meses antes, un habitante local había desarrollado una erupción con manchas de color marrón rojizo después de volar desde Nueva Zelanda, donde había una epidemia de sarampión.

Para el 2 de octubre había otros siete casos de sarampión y, poco más de un mes después, el brote se había disparado, con 716 personas infectadas, de una población total de alrededor de 197.000.

Pero con el nuevo estado de emergencia, el país intensificó radicalmente sus esfuerzos para detener la propagación. Se impuso una cuarentena y los médicos fueron casa por casa administrando vacunas obligatorias a quienes no estaban inoculados contra el virus.

Finalmente, las infecciones disminuyeron y el estado de emergencia terminó el 28 de diciembre de 2019. En total, se infectaron 5.667 personas, incluido el 8% de la población menor de 15 años.

De ellos, 81 murieron, incluidos tres niños de una misma familia.

Sin embargo, aunque la epidemia había terminado, el virus no necesariamente se había llevado a su última víctima.

Porque el otro peligro del sarampión es lo que los científicos llaman “amnesia inmune”: un fenómeno misterioso que ha estado con nosotros durante milenios, aunque solo se descubrió en 2012.

Tras la infección con el virus del sarampión, el sistema inmunológico olvida abruptamente todos los patógenos que ha encontrado antes: cada resfriado, cada brote de gripe, cada exposición a bacterias o virus en el medio ambiente, cada vacunación.

La pérdida es casi total y permanente.

Una vez que la infección ha terminado, la evidencia actual sugiere que el cuerpo tiene que volver a aprender qué es bueno y qué es malo casi desde cero.

Representación 3D del virus del sarampión

Reuters
Tras infectarse con el virus del sarampión, el sistema inmunológico borra los recuerdos de otras enfermedades.

“En cierto modo, la infección del virus del sarampión básicamente resetea el sistema inmunológico, llevándolo nuevamente al modo default“, dice Mansour Haeryfar, profesor de inmunología en la Western University, en Canadá.

“Es como si nunca hubiera encontrado microbios en el pasado“.

¿Cómo ocurre esto? ¿Cuánto dura el efecto? ¿Y podría estar impulsando otras epidemias?

Un contagio maestro

El sarampión es un virus respiratorio antiguo, transmitido a través de aerosoles y gotitas, que, se cree, saltó del ganado a los humanos hace unos 2.500 años, posiblemente aprovechando las abarrotadas ciudades que estaban surgiendo en todo el mundo.

Durante milenios, el sarampión tuvo rienda suelta para plagar a los niños del mundo, especialmente en los primeros años de vida, infectando a casi todo el mundo antes de cumplir los 15 años.

Cuando los colonos europeos cruzaron el Atlántico por primera vez, se cree que el virus fue una de sus nuevas importaciones, junto con otras como la viruela y la fiebre tifoidea, que acabaron con el 90% de la población indígena de las América Latina y el Caribe en un siglo.

Los científicos han sabido durante décadas que, incluso después de recuperarse, los niños que han sido infectados con sarampión tienen muchas más probabilidades de enfermarse y morir por otras causas.

De hecho, un estudio de 1995 encontró que la vacunación contra el virus (que se introdujo en la década de 1960) reduce la probabilidad general de muerte entre un 30% y un 86% en los años posteriores.

Sin embargo, no estaba claro exactamente por qué el sarampión era un impulsor tan potente de enfermedades infantiles.

Luego, en 2002, un grupo de científicos japoneses descubrió que el receptor al que se une el virus del sarampión para ingresar al cuerpo no está en los pulmones, como cabría esperar de un virus respiratorio.

Está en células del sistema inmunológico.

Niños en un colegio en Reino Unidos en 1968

Alamy
Tras la introducción de la vacuna contra el sarampión a finales de la década de 1960, la enfermedad prácticamente había desaparecido.

“Realmente fue una gran sorpresa si lo comparas con lo que sabíamos hasta ese momento sobre cómo actúa el sarampión”, dice Rik de Swart, profesor asociado de Virosciencia en el Centro Médico de la Universidad Erasmus en Países Bajos.

Una década más tarde, un equipo internacional de investigadores, incluido Swart, decidió analizarlo más de cerca.

Marcaron el sarampión con una proteína verde fluorescente, infectaron monos macacos con el virus y rastrearon dónde terminaban las partículas virales verdes.

“ infecta muchas células de forma sistémica”, dice Swart. “Entonces, este virus causa una viremia, lo que significa que luego hay virus en la sangre; más concretamente, los glóbulos blancos se infectan y llevan el virus a todos los tejidos linfoides, que son los ganglios linfáticos, el bazo, el timo ”, dice.

Esto confirmó que el sarampión es una infección del sistema inmunológico, explica.

Una paradoja desconcertante

Un brote de sarampión en Países Bajos en 2013 brindó la oportunidad de comprobar esta teoría.

Comenzó entre una comunidad protestante ortodoxa, que se negó a vacunarse por motivos religiosos y, finalmente, infectó a 2.600 personas.

Años más tarde, los científicos investigaron muestras de sangre tomadas de pacientes y confirmaron que el sarampión había infectado un tipo específico de células inmunitarias conocidas como células T de memoria.

El equipo descubrió que el receptor del sarampión se une a estas células, cuya función es permanecer en el cuerpo durante décadas después de una infección, buscando en silencio a los patógenos específicos que fueron entrenados para rastrear.

Es decir que el sarampión infecta a las únicas células que pueden recordar los patógenos que el cuerpo ha encontrado antes.

Pero, paradójicamente, el único recuerdo inmune que no se borra es el de sarampión mismo.

Un niño con la cara llena de ronchas por una infección de sarampión

Science Photo Library
La infección de sarampión genera inmunidad de por vida contra ese virus, pero borra la inmunidad contra otros patógenos.

Por ello, las infecciones por sarampión generan una potente respuesta inmunitaria contra el virus, lo que lleva a una inmunidad de por vida en la gran mayoría de las personas.

Y, aunque nadie sabe todavía por qué, esto puede ser lo que causa la amnesia inmune en primer lugar.

La teoría es que las células inmunes específicas para el sarampión, que viajan por el cuerpo en busca de células de memoria infectadas, matan sistemáticamente a las células que pueden identificar otros virus.

Así, este virus nos lleva a destruir nuestra propia memoria inmunológica.

Eventualmente, el sarampión termina reemplazando todas sus células de memoria inmunológica normales por otras que pueden identificarlo, y a nada más.

Esto significa que solo eres inmune al sarampión, mientras que todos los demás patógenos quedan en el olvido.

Esta estrategia resulta sorprendente, especialmente desde la perspectiva del virus, ya que no podrá colarse en el cuerpo nuevamente sin ser reconocido.

(Desafortunadamente, no hay evidencia de que este restablecimiento inmunológico pueda ser beneficioso para aquellos que tienen un sistema inmunológico defectuoso, como las personas con trastornos autoinmunes.

Y, aunque lo fuera, Swart señala que los tratamientos basados en el sarampión solo funcionarían en aquellos que nunca contrajeron o fueron vacunados contra ese virus antes.)

“Otro virus que utiliza una estrategia similar es el VIH“, dice Swart. “Infecta las células del sistema inmunológico y, como consecuencia, lo descompone y lo hace menos competente. Pero la gran diferencia es que el VIH lo hace lenta pero persistentemente, de forma crónica, de modo que la descomposición continúa durante períodos de tiempo realmente largos”.

Paciente con VIH/sida en la República Democrática del Congo

Getty Images
El VIH, que causa el sida, también destruye el sistema inmunológico, pero de forma mucho más lenta y crónica.

De hecho, aunque el VIH daña el sistema inmunológico, la amnesia generada por el sarampión es única entre las infecciones humanas.

En otros animales, los virus como el moquillo canino en los perros y el morbilivirus de los delfines (DMV) en los delfines también inhiben el sistema inmunológico y podrían tener un mecanismo similar, dice Swart.

Tres años

Desde el descubrimiento de la amnesia inmune, las piezas han comenzado a encajar.

Una vez que el sistema inmunológico ha perdido sus células de memoria, tiene que volver a aprender minuciosamente todo lo que alguna vez supo.

Un estudio de población realizado en 2015 sugiere que este proceso de recuperación puede llevar hasta tres años, lo que, curiosamente, es el tiempo que tardan los bebés en adquirir inmunidad a los patógenos cotidianos en primer lugar.

“Los niños desarrollan muchos resfríos y enfermedades gastrointestinales y necesitan bastante tiempo para desarrollar su sistema inmunológico”, dice Swart. “Así que esto está en el mismo orden de magnitud en términos de duración”.

Mientras se recupera su sistema inmune, los niños corren el riesgo de infectarse con una amplia gama de patógenos que sus cuerpos alguna vez hubieran podido reconocer.

“Probablemente todas esas infecciones deban experimentarse nuevamente, para reparar realmente todo el daño”, dice Swart. “Y cada infección tiene otro riesgo de desarrollar una enfermedad”.

No es sorprendente, entonces, que el sarampión no solo aumente el riesgo de enfermedad, sino también de muerte.

De hecho, la mortalidad infantil por otros virus está estrechamente relacionada con la incidencia del sarampión.

El estudio de 2015 mostró que cuando aumenta la mortalidad infantil en Reino Unido, Estados Unidos o Dinamarca, esto generalmente se debe a que el sarampión se ha vuelto más prevalente.

Los hallazgos explican por qué vacunar a los niños contra el sarampión tiene el efecto secundario inesperado y beneficioso de reducir las muertes entre los niños, mucho más allá de las cifras de mortalidad relacionadas con el virus mismo.

Una niña es vacunada contra el sarampión en Samoa en 2019

Unicef
La vacunación contra el sarampión (aquí una imagen de la campaña que se realizó en Samoa en 2019) no solo protege contra esa enfermedad.

Todo esto significa que el sarampión puede tener un impacto profundo en la salud de una población, incluso años después de la desaparición de un brote.

La relación con el covid

Poco después de que las autoridades en Samoa lograron controlar la epidemia de sarampión llegó otro virus: el 27 de noviembre de 2020, el país registró su primer caso de covid-19.

Afortunadamente las islas lograron evitar que la pandemia es esparciera, gracias a un programa integral de vacunación y una nueva cuarentena.

Sin embargo, modelos matemáticos sugieren que, si se hubiera propagado, la población habría tenido un riesgo significativamente mayor como resultado del brote de sarampión.

Según estos cálculos, la amnesia inmune podría haber aumentado el número total de casos en un 8% y las muertes en más de un 2%.

En tanto, otra proyección encontró que los brotes de sarampión que ocurren después de recibir la vacuna contra el covid-19 podrían eliminar la inmunidad colectiva al coronavirus y provocar un resurgimiento de casos.

“Quizás contrajiste sarampión y pensaste, está bien, es irrelevante con respecto a mi protección contra covid-19”, dice Miguel Muñoz, profesor de estadística en la Universidad de Granada que dirigió el estudio.

“Pero si te contagias de sarampión, tu protección desaparecerá. Ya no estarás seguro”.

Todo esto hace que el sarampión sea decididamente menos atractivo de lo que ya era.

También plantea una pregunta importante: ¿las personas que han sido infectadas con el virus deben volver a vacunarse contra el covid?

Según Swart, actualmente esta no es una práctica estándar, aunque no sería una mala idea.

Mientras tanto, una cosa simple pero poderosa que las personas pueden hacer para proteger sus preciados recuerdos inmunes, recopilados minuciosamente durante décadas, es vacunarse contra el sarampión.

Si tomas en cuenta la inmunidad que se adquiere de forma natural, en realidad obtienes cientos de vacunas por el precio de una.


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