Asfixiados y ‘como animales’: migrantes narran el horror de los tráileres
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Asfixiados y ‘como animales’: migrantes narran el horror de viajar en tráileres por México

Los viajes en tráileres llegan a durar hasta dos días, los migrantes que han viajado en ellos para llegar a la frontera de México con EU señalan falta de aire, exceso de calor, sofocación y abarrotamiento.
Archivo Cuartoscuro
Por AFP
15 de diciembre, 2021
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Asfixiados, amontonados como animales y sintiéndose cautivos. Los migrantes se juegan la vida en los tráileres que los llevan a la frontera con Estados Unidos, sufriendo desgracias como la de 55 indocumentados que murieron en un accidente en México.

Los viajes organizados por traficantes de personas duran hasta dos días y, pese a que cubren cientos de kilómetros, pocas veces son detectados, según testimonios obtenidos por la AFP.

“Doy gracias a Dios que nos trajo con vida, porque es una pesadilla venir en esos tráileres“, dice la hondureña Cecilia Hernández, de 39 años, en un albergue de la fronteriza Ciudad Juárez, adonde llegó tras ser deportada en noviembre desde Estados Unidos.

El camión que se estrelló el 9 de diciembre contra un puente peatonal en una carretera de Chiapas transportaba a 160 migrantes, en su mayoría guatemaltecos. Hubo un centenar de heridos.

Entérate: ‘Me puse en marcha por necesidad’: jornaleros y albañiles, los migrantes víctimas del accidente de Chiapas

Cecilia fue deportada dos veces de Estados Unidos en noviembre tras ingresar ilegalmente desde Reynosa (Tamaulipas, noreste), adonde llegó con tres hijos de dos, cuatro y 16 años en un camión atestado. 

“Mucha gente se desmayaba, los niños también. Mucha gente se desnudaba porque nos estábamos ahogando”, señala la mujer en la litera donde duerme y se resguarda del intenso frío.

El viaje duró dos días. “Nos prensaban como animales, encerrados. Hay aire (acondicionado), pero después se apagó y todo mundo quería salir, pero no se podía (…). Ahí estás como secuestrado”, añade.

La “angustia” era tal que su hijo y otros pasajeros comenzaron a hacer huecos en la cabina para poder respirar.

Luego fueron abandonados en una zona desértica donde pasaron tres noches, contó la mujer, quien tiene otros dos hijos en Estados Unidos desde 2019 que han pagado miles de dólares a los “coyotes” (traficantes) para que el resto de la familia pueda pasar. El de 16 años cruzó solo recientemente.

Salvada de un incendio

Tras el siniestro en Chiapas, el gobierno recordó que desde octubre ha desplegado tres operativos en los que encontró a unos mil 400 migrantes que eran movilizados en tráileres, incluidos unos 200 menores.

Uno de esos hallazgos le salvó la vida a la guatemalteca Angélica Reyes, de 19 años, quien busca asilo en Estados Unidos porque el hombre que la violó la tiene amenazada por haberlo denunciado.

Durante 15 horas viajó con otras 450 personas en un camión que de repente fue abandonado por el chofer en Veracruz.

“Después vimos en las noticias que el tráiler estaba a punto de incendiarse“, relata la joven desde el refugio Buen Pastor, lugar al que también llegó deportada.

Desesperados, los migrantes intentaron evacuar por el techo del furgón, pero la policía llegó y rompió el cerrojo de un disparo.

Lee al respecto: INM localizó a 35 mil migrantes en más de 400 operativos en 2021

Varios viajeros fueron detenidos, pero Angélica se marchó y los traficantes volvieron a reunir a parte del grupo en Ciudad de México.

“Como a la semana nos volvieron a sacar otra vez en tráiler. Y nosotros otra vez con miedo”, dice.

Durante este segundo recorrido de 12 horas, el aire acondicionado se dañó. Era “como que estuviéramos dentro de un congelador y todos se empezaron como a asfixiar, unos se desmayaron”, recuerda.

Ante los reclamos, el conductor amenazó con dejarlos encerrados, pero luego la situación se normalizó y llegaron al destino, refiere la joven, triste por la muerte de sus compatriotas en Chiapas, principal punto de entrada de indocumentados. 

“Su sueño quedó truncado”, dice Angélica.

En lo que va de este año, 821 migrantes han muerto en su viaje por América Central o América del Norte, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La principal causa son los accidentes de tránsito (162), seguidos de falta de comida, agua, refugio (142) y ahogamiento (108).

Sobre esto: 11 mil dólares por un adulto y 4 mil por un menor: el precio que los migrantes accidentados en Chiapas pagaron para ser traficados

Por un mejor futuro

La hondureña Diana Yoliveth León, de 28 años, también vivió un suplicio en su desplazamiento de 14 horas en tráiler, sin comida ni posibilidad de ir al baño.

Fue “lo más difícil de todo el trayecto” desde que partió con su hija de siete años hace casi tres meses, confiesa.

Pese al sofoco, los viajeros evitan tomar agua para no tener que orinar, señalan.

“Veníamos sentados, todos en línea, amontonaditos. Venía bastante gente, mínimo 120 personas”, cuenta Diana, expulsada al igual que Cecilia y Angélica, compañeras de albergue, bajo una norma que busca impedir la propagación del COVID-19.

“Pero uno por querer darle un futuro mejor a su familia, a sus hijos, pues tiene que arriesgarse”, justifica.

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Cuatro inventores que se arrepintieron de sus creaciones: las armas más letales de la historia

El creador de la bomba atómica, del agente naranja, del fusil AK-47 y de la dinamita tienen algo en común: todos se arrepintieron, de una u otra manera, de lo que sus hallazgos terminaron por provocar.
14 de noviembre, 2021
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Inventar algo único y que cambie el curso de la historia de la humanidad debe ser de los sentimientos más satisfactorios que pueden existir.

Es cosa de imaginarse la complacencia de quienes estuvieron detrás de creaciones tan brillantes como la rueda, el hormigón, la máquina a vapor o internet.

Sin embargo, no todas las invenciones tienen fines exclusivamente beneficiosos para el mundo; hay algunas que, a decir verdad, han dejado un saldo trágico y macabro.

Y algunos de los genios detrás de esos temibles hallazgos han terminado atormentados por su conciencia.

Aquí te contamos las historias de cuatro de ellos que, muchas veces sin medir el poder destructivo de sus creaciones, terminaron engendrando algunas de las armas más letales de la historia.

1. Robert Oppenheimer, el “padre de la bomba atómica”:

No hubo otro científico más vinculado a la creación y al uso de las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial que Robert Oppenheimer.

El físico teórico estadounidense fue el director del Proyecto Manhattan, que consiguió desarrollar la primera bomba atómica de la historia.

Robert Oppenheimer

Getty Images
Robert Oppenheimer fue el director científico del Proyecto Manhattan.

Esta fue detonada en el desierto de Nuevo México —en una operación llamada “Trinity”— el 16 de julio de 1945, menos de un mes antes de que se lanzaran las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, donde se estima que murieron entre 150.000 y 250.000 personas.

Oppenheimer, una figura compleja y carismática, se había dedicado a estudiar los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos los electrones, los positrones y los rayos cósmicos.

Pero el conflicto bélico que se vivía por esos años en el mundo hizo que su vida profesional tomara otro rumbo.

Así, luego de que Albert Einstein le enviara una carta al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, advirtiéndole del peligro que amenazaba a toda la humanidad si los nazis se convertían en los primeros en fabricar una bomba atómica, la idea de crear un arma nuclear a nivel gubernamental en Estados Unidos se volvió prioridad.

Y quien lideró ese proceso fue, justamente, Oppenheimer. Rápidamente comenzó a buscar un proceso para la separación del uranio-235 del uranio natural y a determinar la masa crítica necesaria para fabricar dicha bomba.

Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Getty Images
Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Entre otras cosas, se le instruyó establecer y administrar un laboratorio para llevar a cabo esta tarea. Y, en 1943, eligió la meseta de Los Alamos, en Nuevo México.

“Oppenheimer ocupó un puesto de inmensa responsabilidad y fue llevado al límite”, explica a BBC Mundo el historiador especialista en armas nucleares, Alex Wellerstein.

“Estuvo involucrado en decisiones clave sobre el diseño de las bombas atómicas, y estuvo personalmente involucrado en las decisiones sobre cómo se usarían estas bombas; instó a que se usaran en contra de ciudades y estaba en el comité que tomó decisiones sobre dónde se lanzarían las bombas exactamente”, agrega.

Pero más tarde, Oppenheimer expresaría en repetidas ocasiones su pesar por el fallecimiento de las miles de víctimas en Hiroshima y Nagasaki.

Incluso, dos meses después de la explosión de las bombas, renunció a su cargo. Desde 1947 hasta 1952 fue asesor de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos desde donde abogó por el control internacional del poder nuclear para evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentísta entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Vista aérea de Hiroshima poco después de que explotara la bomba atómica.

Getty Images
Vista aérea de Hiroshima, en Japón, poco después de que explotara la bomba atómica.

Además, se opuso fuertemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno.

Pero sus esfuerzos no tuvieron éxito. Debido a sus polémicas declaraciones públicas —que le sumaron varios enemigos— se le retiraron sus credenciales de seguridad y se le acabó despojando de su influencia política.

“A fines de la década de 1950 y principios de 1960, Oppenheimer estaba bastante amargado y lamentaba muchas cosas. El área de su arrepentimiento siempre se centró en estos fracasos de la posguerra. Lamentó no haber tenido éxito con sus ambiciones de control de armas y haber sido incapaz de frenar el aumento de grandes arsenales de varios megatones”, dice Wellerstein.

Luego de la explosión de las bombas, Oppenheimer declararía que le vinieron a la mente las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad Gita: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.

Oppenheimer junto a Leslie Groves

Getty Images
Oppenheimer junto a Leslie Groves, alto mando a cargo del Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica.

Muchos historiadores han interpretado estas palabras como un sentimiento de culpa respecto de su letal creación. Para otros, como Wellerstein, tiene más que ver con el asombro ante algo “más allá de este mundo”, como son las armas nucleares.

Con todo, a Oppenheimer siempre se le recordará (y conocerá) como el “padre de la bomba atómica”.

2. Arthur Galston y el agente naranja:

El fisiólogo y biólogo vegetal estadounidense, Arthur Galston, nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Arthur Galston

Cortesía de la Universidad de Yale
Arthur Galston nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Su área de estudio se centraba en las hormonas vegetales y en los efectos de la luz en el desarrollo de las plantas.

En eso estaba cuando experimentó con un regulador del crecimiento de plantas, llamado ácido triyodobenzoico (TIBA). El científico descubrió que este componente podía estimular la floración de la soja y hacerla crecer más rápidamente.

Sin embargo, también advirtió que, si se aplica en exceso, el compuesto haría que la planta perdiera sus hojas.

Pero los hallazgos de Galston no quedaron reducidos solo al mundo vegetal.

En el contexto de la Guerra de Vietman —ocurrida entre los años 1955 y 1975— otros científicos los utilizaron para crear el agente naranja, un poderoso herbicida que tenía como objetivo eliminar selvas y cosechas que podían ser aprovechadas por la guerrilla del Vietcong.

Avión lanza agente naranja en Vietnam

Getty Images
Las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones de agente naranja para destruir cultivos en Vietnam.

Así, desde 1962 a 1970 las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones del herbicida para destruir cultivos y exponer las posiciones y rutas de movimiento de sus enemigos.

Ante esto, Galston se vio profundamente afectado y alertó a las autoridades y al mundo en repetidas ocasiones del enorme daño ambiental que estaba causando el agente naranja. Luego, acusó que el herbicida también presentaba un riesgo para los humanos.

El componente más peligroso del Agente Naranja es la dioxina, un contaminante que puede permanecer en el medio ambiente por décadas y que, entre otras cosas, puede causar cáncer, malformaciones en el desarrollo fetal, problemas de infertilidad y atacar los sistemas nervioso e inmune.

Las advertencias de Galston y otros científicos llevaron a que el gobierno de Estados Unidos ordenara un estudio toxicológico. A la luz de los resultados, el presidente de ese momento, Richard Nixon, ordenó la detención de la fumigación del agente naranja.

Niños con malformaciones por el agente naranja

Getty Images
El agente naranja provocó serios daños a la salud de los afectados y problemas en el desarrollo fetal, como malformaciones, de muchos niños.

Más tarde, el biólogo vegetal diría: “Solía ​​pensar que uno podría evitar involucrarse en las consecuencias antisociales de la ciencia simplemente no trabajando en ningún proyecto que pudiera tener fines malignos o destructivos. He aprendido que las cosas no son tan simples y que casi cualquier hallazgo científico puede pervertirse o deformarse bajo las presiones sociales”.

También aseguró que el agente naranja fue “un mal uso de la ciencia”.

“La ciencia está destinada a mejorar la suerte de la humanidad, no a disminuirla, y su uso como arma militar me pareció desaconsejable”, agregó.

3. Mijaíl Kalashnikov, creador del fusil AK-47:

Fue el diseñador de una de las armas más reconocidas del planeta: el fusil semiautomático AK-47.

Míjail Kalashnikov

Getty Images
Poco antes de su muerte, Míjail Kalashnikov confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En 1947, el ruso Míjail Kalashnikov creó este fusil sencillo, resistente y confiable que se convirtió en el arma de rigor de los ejércitos soviético y ruso, así como de decenas de otros países.

El AK-47 también fue un símbolo de revolución alrededor del mundo; estuvo en acción en los campos de batalla de Angola, Vietnam, Argelia y Afganistán. También fue compañero de ejércitos rebeldes en América Latina, como de las FARC y ELN en Colombia.

Grupos palestinos lo utilizaron con frecuencia y hay una célebre foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo.

La relativa simplicidad del diseño hizo que su manufactura fuera barata y su mantenimiento en el campo de batalla sencillo. Se convirtió en el fusil de asalto de mayor uso en el mundo y, según los cálculos, acumula más muertes que las bombas atómicas.

Bin Laden sosteniendo el rifle

Getty Images
Esta foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo dio vueltas al mundo.

Aunque a lo largo de su vida Míjail Kalashnikov expresó pocos remordimientos por su mortífero invento — “duermo profundamente”, dijo una vez— , poco antes de su muerte confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En una carta al jefe de la iglesia ortodoxa rusa a la cual asistía (que fue filtrada por medios rusos un mes después de su muerte), dijo que se sentía responsable de los millones de muertes causadas por su revolucionario fusil.

“Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta insoluble. Si mi rifle privó a la gente de la vida, ¿puede ser que yo… un cristiano y un creyente ortodoxo, tuve la culpa de sus muertes?”, se preguntó.

“Cuanto más vivo —escribió—, más se me clava esta pregunta en la cabeza y más me pregunto por qué el Señor permitió al hombre los deseos diabólicos de la envidia, la codicia y la agresión”.

4. Alfred Nobel y la dinamita:

En diciembre de 1896, dos jóvenes ingenieros suecos se llevaron la sorpresa de su vida al abrir el testamento de su admirado Alfred Nobel, quien los dejó a cargo de emplear la mayor parte de su fortuna con el fin de crear una entidad para celebrar el avance de la humanidad.

Alfred Nobel

Getty Images
Alfred Nobel creó la dinamita.

Siguiendo las instrucciones del maestro, Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist dieron vida a la Fundación Nobel, que estableció premios anuales por los méritos alcanzados en física, química, medicina y fisiología, literatura y paz mundial; a los que en 1969 se les sumó la economía.

Este último deseo de Nobel no es al azar y tiene una contundente razón detrás. Se dice que, en el ocaso de sus días, le atormentaba la idea de la muerte y destrucción que la aplicación de sus inventos había generado.

Y es por eso que decidió legar gran parte de su fortuna a la creación de la fundación.

Décadas antes, el químico, ingeniero, escritor e inventor sueco había creado la dinamita.

dinamita nobel

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Nacido en el lecho de una familia de ingenieros, Nobel trabajó con su padre en la fabricación de explosivos. Pero en 1864 vivió una trágica experiencia que marcó su vida, cuando su hermano menor y otras cuatro personas murieron en una explosión de nitroglicerina.

Dos años después, en 1866, Nobel desarrolló un método que permitía manipular con seguridad el inestable explosivo líquido. Para reducir su volatilidad, mezcló nitroglicerina con un material poroso absorbente, creando así la dinamita.

Esta invención le dio una fama y una riqueza inmensa a su inventor, y dio inicio a una nueva era en la construcción… pero también en la destrucción. Pues no pasó mucho tiempo para que comenzara a utilizarse con fines bélicos.

El testamento de Alfred Nobel.

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El testamento de Alfred Nobel.

Así, se aplicó como relleno explosivo en los proyectiles de artillería y cargas de demolición militares, causando cientos de miles de muertes.

Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en su casa de San Remo, Italia, habiendo firmado su testamento final que sentó las bases para lo que se convertiría en el premio internacional más prestigioso en pro del avance del hombre.


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