Deserta militar acusado de matar a joven en Nuevo Laredo, Tamaulipas
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Cuartoscuro

Deserta un militar acusado de matar a un joven en Nuevo Laredo y otro oficial no está localizado

La audiencia judicial estaba prevista para el próximo 20 de diciembre pero tuvo que ser pospuesta. Elementos de la secretaría de la Defensa acudieron al domicilio de la esposa de la víctima para ofrecer un trato un mes antes de que el soldado abandonara el cuartel.
Cuartoscuro
16 de diciembre, 2021
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Las peores sospechas de Angélica García Hernández, de 26 años, se cumplieron el miércoles 15 de diciembre. Faltaba menos de una semana para la audiencia de imputación contra dos militares acusados del asesinato de su esposo, prevista para el lunes, cuando le anunciaron que no tendría lugar. Uno de los soldados, José María Ortiz, desertó hace tres meses mientras que el otro, Ranulfo Citlalan Martínez, no está localizable, según le informó el juzgado de Reynosa.

Ahora la Fiscalía General de la República (FGR) tiene tres días para actuar o el caso quedará archivado. Después será el juez quien determine si dicta una orden de busca y captura contra los elementos castrenses.

Javier Flores del Ángel, de 26 años, murió de dos disparos el 27 de febrero en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Manejaba su vehículo junto a otros tres amigos cuando fue atacado por una patrulla del Ejército. Los soldados alegaron que habían sido agredidos desde el coche, pero la investigación probó que era mentira.

“Les avisamos que no queríamos que los militares fueran a desertar. Les pedimos, estuvimos desde antes mencionando que no les fueran a dejar ir, que los hacíamos responsables a ellos, que les estaban dando muchas oportunidades”, dice García Hernández en entrevista telefónica.

Ocurrió lo que ella ya había vaticinado: que sin medidas cautelares, al menos uno de los militares colgó el uniforme para evitar la acción de la justicia mientras que el otro no está localizable en las instalaciones del Décimo Sexto Regimiento de Caballería Motorizado ubicado en Nuevo Laredo. Esto implica que podría haber sido trasladado a otro destino y que ahora la FGR deberá pedir la colaboración de la Secretaría de la Defensa (Sedena) para dar con su paradero.

“Da la sensación de que el Ejército está actuando de forma maliciosa, que protege a estos elementos y está buscando dilatar el proceso”, denunció el abogado Carlos Aguilar, representante de la familia de la víctima.

Ambos militares iban a ser imputados por los delitos de detención arbitraria y homicidio. La deserción del soldado se produjo el 15 de septiembre, según documentos oficiales. Un mes atrás, el 13 de agosto, oficiales de la Sedena llegaron a casa de García Hernández por última vez a ofrecer un acuerdo económico. Era la cuarta vez que lo hacían. También lo intentaron ante la FGR.

Se trata de una práctica habitual realizada por el Ejército y la Guardia Nacional: dinero a cambio de impunidad. Ellos pagan los gastos funerarios y una cantidad económica que puede llegar al millón de pesos a cambio de que los familiares desistan de mantener la acusación.

Animal Político documentó que se habían obtenido al menos 187 acuerdos de estas características desde 2010. La Sedena se negó a aportar los montos abonados a cada víctima.

“Yo les dije que no estaba interesada, pero el proceso se alargaba porque me decían que tenía que hablar con los abogados de Sedena”, dice la viuda.

Recuerda perfectamente que en la última visita fue sobre las 17:30 horas porque lo anotó en un cuaderno. Dice que los oficiales tocaron la puerta con “mucha fuerza”, como si fueran a tirarla abajo. Luego le informaron de que venían a “reparar el daño”. Pero para ella, con un bebé de ocho meses a su cargo y una nueva vida con su esposo recién iniciada, no había nada que reparar.

En el caso del segundo militar, la Sedena alegó que no se encuentra en el cuartel de Nuevo Laredo pero tampoco dijo si está en otro destacamento, por lo que el juez solicitó al fiscal que investigue su paradero.

Animal Político solicitó su versión a la Sedena y la FGR pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

Mintieron en su declaración

El relato de los hechos del asesinato de Javier Flores del Ángel no es distinto al de otros homicidios en los que intervienen las Fuerzas Armadas.

El vehículo circulaba en la colonia Colinas del Sur cuando fue perseguido por varios vehículos militares que le cerraron el paso y le tirotearon. Los soldados alegaron haber sido atacados desde el coche que manejaba la víctima. De hecho, en sus declaraciones ante la FGR, a las que Animal Político tuvo acceso, usaron la misma expresión para justificar sus disparos: apretaron el gatillo “ante la agresión real e inminente”. José María “O”, soldado de 21 años, disparó ocho balas, mientras que el uniformado no, cabo de Caballería de 39, apretó el gatillo en dos ocasiones. Ambos mintieron. No hubo rastros de disparos procedentes del coche de las víctimas y la prueba de radizonato de sodio, que sirve para saber si alguien empleó un arma recientemente, dio negativa.

En los hechos participaron al menos 16 militares pertenecientes al Operativo de Bases Mixtas La Ribereña que viajaban en tres vehículos Cheyenne y un sandcat. Sin embargo, solo fueron señalados dos, que son los que reconocieron haber bajado de su auto y disparado contra la víctima.

“Se le estaban dando todas las garantías a los militares investigados a pesar de que mintieron en su declaración”, denunció Raymundo Ramos, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, la organización que acompaña a la viuda desde que los militares mataron a su esposo. En su opinión, las dilaciones prueban la falta de voluntad para investigar. “Si a la Sedena le interesara garantizar el estado de derecho y colaborar en la investigación no tenía necesidad de mover a uno de los acusados”, dijo.

Sobre la FGR, consideró que “imputa a los que dispararon directamente. Ni al superior que ordenó falsear los documentos ni impedir los primeros auxilios. Pero el Ministerio Público no tiene interés en investigar”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido señalado por otorgar un poder excesivo al Ejército mientras niega las vulneraciones a los derechos humanos perpetradas por los oficiales. Su última defensa de los uniformes llegó el pasado 1 de diciembre, cuando reivindicó que los militares ya no cometen “torturas, desapariciones forzadas ni ejecuciones extrajudiciales”.

Pero Angélica García Hernández sabe que eso no es cierto. Que hay militares que siguen matando y que, además, logran evadir la acción de la justicia. Cuenta la joven que cuando le notificaron que la audiencia no tendría lugar, que al menos uno de los asesinos de su esposo estaba huido, se derrumbó. “Me siento frustrada, decepcionada del sistema que se maneja en México”, dice. Pero después de todas las trabas, todavía tiene ganas de luchar. Y una petición:,”que no quede impune la muerte de mi esposo”.

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Cómo viven las mujeres en Irán, el país donde por ley valen la mitad que los hombres

Contar con el permiso de un hombre para renovar el pasaporte y poder viajar, o hasta “matrimonios” temporales de hasta 2 minutos son algunas de las leyes más extremas a las que se enfrentan las mujeres en Irán. Las nuevas generaciones son mucho más conscientes de esta violencia estatal.
29 de octubre, 2022
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La indignación de miles de mujeres, especialmente jóvenes, por la muerte de Mahsa Amini el pasado 16 de septiembre ya había explotado en las calles de Teherán -se quitaban el velo, lo ondeaban y se cortaban el pelo en protesta por los abusos de la policía de la moral y las políticas patriarcales de la República Islámica- cuando el esposo de Mina* fue trasladado al hospital con un ataque al corazón.

Lograron salvarle la vida, pero desde entonces está en coma.

Los médicos aseguran que es imposible predecir si algún día recuperará la conciencia, lo que representa un gran dolor para Mina, que además de tener que enfrentarse a la situación de ver a su marido en dicha situación, le abre un gran número de incertidumbres en su vida.

Una de ellas es si podrá continuar con sus viajes, necesarios para su trabajo. Su pasaporte está próximo a caducar lo que indica que en pocos meses no solo tendrá que sacar uno nuevo sino que tendrá que renovar también el permiso que según la ley le tiene que dar su marido para salir de Irán.

Este “visto bueno” lo saca cada vez que vence su pasaporte, algo que había sido un procedimiento rutinario durante los años que llevan de casados.

“Obviamente es horrible pensar que tu marido te tiene que dar permiso para sacar pasaporte o salir del país, pero terminas por asumir que es la ley“, explica Mina que puntualiza que el nuevo escenario al que se enfrenta es aún más “humillante”.

Si su marido no está en capacidad de dar esta autorización, lo tiene que hacer su suegro o en su defecto los hermanos de su esposo. En su caso no tiene ni lo uno ni lo otro; la única opción posible que ella baraja ahora es el esposo de la hermana mayor de su pareja con quienes tiene una relación infernal; no se hablan. Sus cuñadas nunca vieron con buenos ojos que ella fuera una mujer independiente que viajara continuamente.

Mahsa Amini

Familia de Mahsa Amini
Mahsa Amini murió tres días después de colapsar en un centro de detención de la “policía de la moral” de Irán.

“Él tendrá que acompañarme y firmar como si fuera mi protector. Ni siquiera mi hijo puede hacerlo”, explica Mina cuya vida, igual a la de millones de mujeres en Irán, está determinada por una ley ante la cual valen la mitad. Esta figura queda en evidencia en los tribunales donde según la Sharia, o Ley Islámica, el testimonio de la mujer vale en muchas ocasiones la mitad.

Herencias a la mitad

Algo similare ocurre con las herencias. En el caso de que el marido de Mina muera, ella solo heredará una octava parte de lo que posea su marido. Un escenario que le recuerda la muerte de su padre dos décadas atrás cuando, por ley, ella heredó la mitad de lo de que recibieron sus hermanos varones.

Algunas de estas leyes están ligadas a la victoria de la Revolución Islámica en 1979 cuando las mujeres perdieron muchos de los derechos que habían ganado en décadas anteriores; entonces tenían una importante participación en la sociedad, incluido a nivel gubernamental y judicial.

Muchos aspectos de la vida de la mujer cambiaron, incluido la obligación para cubrirse el cuerpo según las llamadas reglas islámicas. El velo pero también la gabardina que cubre gran parte del cuerpo pasaron a convertirse en accesorios obligatoriospara cada mujer a partir de los 9 años.

Desde ese momento el pelo, brazos y piernas se esconden para siempre, al menos en la vida pública. De no cumplirlo pueden ser castigadas incluso con detenciones como sucedió con Mahsa Amini quien, como ha ocurrido con miles de iraníes en las últimas décadas, fue detenida por la llamada policía de la moral, o Gasht-e Ershad, por no ir vestida según los cánones islámicos.

¿Qué significa eso? Que el velo está muy caído; que la gabardina está muy abierta, muy corta o muy ceñida al cuerpo; que lleva un pantalón muy apretado o muy corto… En fin, tantas interpretaciones como policías hay en la calle.

Una protesta por la muerte de Mahsa Amini

Getty Images
Amini, quien también se ha convertido en un símbolo de movilizaciones fuera de Irán, murió el 16 de septiembre.

Estas patrullas de la policía de la moral han atormentado la vida de las mujeres de grandes ciudades por décadas. A esto se suma la presión del Estado y sus cuerpos de seguridad que se han encargado de eliminar cualquier campaña por los derechos de la mujer y los niños.

La mayoría de las activistas que han intentado a lo largo de estas décadas luchar por los derechos de la mujer como Narges Mohamadi, Nasrin Soutudeh, Shadi Sadr, Jila Baniyaghoob están en prisión o han pasado por ella. La mayoría están hoy silenciadas y muchísimas otras, en el exilio.

Grandes pequeñas victorias

Pero a pesar de esta presión las mujeres han ido ganando “grandes pequeñas” victorias en las últimas cuatro décadas.

Algunas restricciones impuestas durante los primeros años de la República Islámica han desaparecido. El maquillaje, el esmalte de uñas, los velos y gabardinas de colores volvieron a ser parte de la vida de las mujeres… Incluso muchas iraníes, especialmente en las grandes ciudades, se dejan caer por completo el velo en la calle. El resultado: su cabellera al aire.

Esta tendencia ha pasado a ser aún más frecuente desde la muerte de Mahsa Amini en custodia policial; las calles de Teherán están llenas de mujeres que se han quitado el velo como señal de protesta.

Hoy muchos se preguntan si las autoridades, después de este periodo de gracia, podrán hacer que la regla vuelva a cumplirse al pie de la letra.

“Yo quiero que nos aprendamos a respetar; para mi está bien que una mujer vaya cubierta pero al mismo tiempo busco que se acepte que yo no quiero estarlo“, explicaba Sara, economista de 23 años que sale a la calle descubierta. Es su manera de hacer un homenaje a Mahsa Amini, dice.

Mujeres caminan en Teherán

Getty Images
Las mujeres en Irán deben seguir, por ley, un código estricto de vestimenta.

Las mujeres suman otras pequeñas victorias como poder pasar la nacionalidad a sus hijos -lo que era imposible hasta hace un par de años-, poder heredar terrenos; montar en bicicleta o conducir motos -siempre con el temor de ser capturadas, o entrar algunas veces a un estadio de fútbol. Aunque esto último todavía es extremadamente limitado.

Para entender estas victorias también hay que entender la complejidad de sociedad iraní que si bien es tradicional y religiosa, también es bastante contemporánea en muchos aspectos de su cotidianidad.

Esta situación tomó gran protagonismo después de la guerra con Irak en los 80 cuando decenas de miles mujeres urbanas y rurales quedaron viudas o con maridos parapléjicos y tuvieron que asumir un papel protagónico en sus familias.

El rol activo de la mujer

Son las mujeres las que a pesar de la presión del patriarcado familiar y estatal han liderado los cambios en el país.

Desde la victoria de la Revolución Islámica muchas más mujeres fueron a la universidad, especialmente aquellas provenientes de sectores religiosos cuyos padres no aceptaban que se educaran bajo el modelo educativo laico que imperaba hasta entonces.

Actualmente representan al menos el 50% de los estudiantes universitarios y se destacan por su altísimo nivel. Pueden estudiar básicamente lo que quieran, aunque por años el sistema ha buscado alternativas para restringir acceso a ramas relacionadas con la física e ingeniería.

Aún bajo este escenario su representación en puestos públicos y gubernamentales de responsabilidad es mínima y mucho más en gobiernos radicales como el actual.

Según Naciones Unidas las mujeres solo representan el 14% de la fuerza laboral en Irán. Para llegar a un cargo público alto hay que ser – o al menos aparentar serlo- religioso y vestirse de una manera ortodoxa. En el campo privado, la situación es diferente con decenas de mujeres directoras, empresarias, gestoras…

Incoherencias

Volviendo al caso de Mina, una mujer necesita el permiso del marido para hacer muchas actividades, incluido viajar o aceptar una propuesta laboral.

También necesita el permiso del padre o el abuelo para casarse, que según la ley puede hacer a partir de los 13 años -hasta hace dos décadas podían casarse desde los 9 años-. Esta práctica está mucho más relacionada con áreas rurales y no es bien vista en sectores educados y urbanos donde la edad para contraer matrimonio cada vez es mayor.

El gobierno iraní ha calificado las protestas de "disturbios" fomentados por enemigos extranjeros

EPA
El gobierno iraní ha calificado las protestas de “disturbios” fomentados por enemigos extranjeros.

Pero si Mina todavía fuera soltera, como lo fue hasta que tuvo 33 años, no le exigiría el permiso de su padre para abandonar el país tal como lo confirman al menos cinco mujeres solteras que nunca han tenido problemas para moverse por el mundo.

“Todo en Irán es incoherente, es difícil de entender”, explica Nilufar* una publicista soltera mayor de 40 años. “La mayoría de hoteles aceptan mujeres solteras -agrega-, pero hay otros que no las reciben”.

Nilufar cuenta que la situación es similar si quieren alquilar un apartamento; todo depende de la voluntad del dueño. Pero al mismo tiempo es común que las estudiantes vivan en dormitorios universitarios. Muchas jóvenes estudian en ciudades diferentes pues el mismo sistema académico naciones les asigna el acceso a las universidades según su puntaje en el examen nacional.

Lo paradójico en este punto es que muchas de las jóvenes que se tienen que desplazar son originarias de ciudades más pequeñas y tradicionales. Ninguna de ellas tiene problemas para viajar sola alrededor del país ya sea en autobús o tren, o conduciendo sus propios autos. En este caso las restricciones para las mujeres, cuando las hay, llegan del lado familiar que como consecuencia de la tradición se oponen a que sus mujeres vivan por fuera de casa, viajen solas y convivan en ambientes mixto.

Matrimonio temporal

“Lo que sí no aceptan es que una iraní soltera comparta habitación con un hombre que no sea su marido”, cuenta Nilufar que recuerda que una de las prácticas más abusivas contra la mujer es el llamado sigheh, o matrimonio temporal, que es permitido por la ley.

Ebrahim Raisi

Getty Images
El presidente Ebrahim Raisi ha reforzado el conservadurismo desde el gobierno.

Es decir la prostitución está prohibida pero no esta práctica del sigheh donde un hombre puede despojar a una mujer por el tiempo que considere necesario. Puede ir desde 2 minutos hasta lo que quiera. En el caso del hombre, puede estar casado -hasta cuatro veces permite la ley; aunque es una figura muy poco practicada en la sociedad- pero la mujer tiene que ser soltera.

Lo interesante, dice Nilufar, es que las nuevas generaciones son mucho más conscientes de esta discriminación a la que están sometidas las mujeres, y también están más alertas a la doble moral que tiene el Estado a la hora de legislar sobre temas femeninos.

Estas generaciones han crecido en casas en las que han sido testigo de esta violencia estatal a través de las experiencias de sus madres, tías, abuelas y de allí surge ese impulso de querer acabar con estas reglas que buscan marcarles cada aspecto de su vida.

“Yo lucho por mi futuro. Nadie más va hacerlo por mí”, explica Maryam, una estudiante de 19 años días atrás.

La campaña del #MeToo en Irán en 2019 fue un ejemplo de esta violencia. Muchas mujeres denunciaron públicamente a sus abusadores. La mayoría fueran atacadas por hacerlo y que hayan sido objetos de campañas para desacreditarlas.

Las pocas que decidieron llevar el caso a la justicia se han chocado con un muro discriminatorio donde han estado sometidas a fuertes y dolorosos cuestionamientos siempre rodeados por el manto de la duda. Es muy frecuente que las denuncias de abuso terminen por devolverse en contra de la mujer.

El divorcio es otro ejemplo. Las mujeres siempre tienen que justificar ante una corte las razones por las cuales lo piden; muchas veces no son escuchadas si sus esposos se oponen. Y el proceso legal hasta alcanzar la separación puede tomar años.

Una protesta en Madrid a favor de las mujeres de Irán

Getty Images
Las protestas por lo que ocurre en Irán han llegado a varias capitales del mundo.

En el caso de los hombres pueden pedir una separación sin ninguna clase de justificación y en muy corto tiempo. También es cierto que cada vez son más las mujeres que antes de casarse exigen ante la ley poder pedir el divorcio cuando ellas lo justifiquen.

En los últimos años las leyes también se han volcado para evitar que las mujerespuedan abortar o incluso planificar, una práctica que estuvo aceptada por algunos años en la década de 1990. Cada vez es más difícil tener acceso a una operación o incluso a las píldoras anticonceptivas, una medida que termina por afectar especialmente a las mujeres de menos recursos.

“La realidad en Irán respecto a las mujeres es mucho más compleja de lo que dice la ley porque todo depende de las familias, su nivel socioeconómico y lo tradicional que sean. Una joven con dinero y educada puede encontrar fácilmente la manera de escaparse de estas reglas y leyes”, explica Mina.

“Lo interesante es que el internet ha abierto los ojos a estas nuevas generaciones cada vez más conscientes de sus derechos y por eso están peleando”, concluye.

*En BBC Mundo hemos cambiado los nombres de las entrevistadas para proteger su identidad.


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